¿Qué es el Trastorno de Movimientos Estereotipados?

El trastorno de movimientos estereotipados es un trastorno que aparece en la infancia y adolescencia consistente en que la persona realiza movimientos de carácter peculiar y que interfieren en la vida de la persona, y afectan al ámbito personal y social.

Para que quede más claro en qué consiste este trastorno, pongo un ejemplo de un caso de una chica.

Trastorno de movimientos estereotipados

El cuerpo de María se ve implicado cuando se excita por algo. Por ejemplo, en casa, cuando ve una película que le gusta, frecuentemente frota y retuerce sus manos cuando sabe que va a llegar la parte de la película que más le gusta, o a veces extiende sus brazos, rectos delante de ella y dibuja en su cara en una mueca feliz, con los ojos bien abiertos llenos de felicidad.

Puede retorcerse las manos, extender los dedos y hacer muecas docenas de veces mientras ve la película. Pero cuando alguien le pregunta qué está haciendo, normalmente se para inmediatamente. En la escuela o en otros ambientes en donde está menos relajada y más pendiente de las reacciones de los demás, rara vez se frota las manos o hace muecas.

¿Qué son las esterotipias?

La definición que más se ajusta a lo que implica es la de Sambraus que las define como movimientos repetitivos, que parecen impulsivos, tienen un carácter rítmico y carecen de un objetivo y propósito al que dirigirse. Son individuales y se presentan temporalmente, con una variación bien transitoria o persistente.

Sin embargo, la definición de las estereotipias no es tan sencilla como parece ya que puede confundirse con otros trastornos del movimiento.

Estereotipias en los humanos

Volviendo a la especie humana, es importante tener en cuenta que las estereotipias no patológicas pueden producirse por diversas causas como mimetismo, aislamiento social, cuando no existen estímulos en el entorno, cuando la persona se frustra, cuando se produce excitación o alegría…

Muchas de estas conductas aparecen por en momentos específicos del desarrollo, por ejemplo cuando el niño pasa a alcanzar un nuevo hito en su desarrollo, como aprender a andar, decir su primera palabra… Estas conductas inmaduras representan un paso hacia la conducta madura, sin embargo cuando se prolongan durante un tiempo considerable y adquieren una función patológica, hablamos de un mayor grado de gravedad que afecta al individuo y produce malestar.

Las estereotipias pueden estar presentes en diversos trastornos psicopatológicos como por ejemplo, trastornos generalizados del desarrollo como autismo, asperger, trastorno desintegrativo en la infancia, trastorno de rett, así como retraso mental. Sin embargo, el trastorno de referencia es el trastorno de movimientos estereotipados.

Causas del trastorno de movimientos estereotipados

En cuanto a las teorías que han intentado dar explicación al tema podemos hacer referencia a una teoría biológica, cuyas conductas autolesivas y estereotipadas son consecuencia de factores biológicos, normales o alterados.

Y a una teoría conductual, donde las conductas son clases de respuestas operadas mantenidas por reforzamiento. Es decir, la conducta estereotípica puede indicar la presencia de algo que les resulta estimulante, es decir puede que la conducta sea un complemento a cualquier otra acción que realice el sujeto, por ejemplo para relajarse.

Un aspecto más complejo de comprender es el hecho de que se mantengan conductas de autolesión. Algunos estudios muestran que éstas pueden influir en la liberación de endorfinas en el cerebro (neurotransmisores responsables de las sensaciones agradables).

Clasificación del trastorno de movimientos estereotipados

El trastorno de movimientos estereotipados es clasificado en diferentes categorías según el manual de referencia que manejemos, CIE, DSM-IV-TR y DSM-5.

Con respecto a la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE, clasifica dicho trastorno en trastorno del comportamiento y emociones de comienzo habitual en infancia y adolescencia, bajo el nombre de trastornos estereotipados motrices. Los criterios diagnósticos en la CIE son más estrictos ya que no se puede efectuar el diagnóstico de este trastorno en presencia de cualquier otro trastorno, a excepción del retraso mental. Otra característica diferencial es que exige una duración de un mes de presencia de movimientos estereotipados para diagnosticar el trastorno.

Con respecto al Manuel Diagnóstico de Enfermedades Mentales en su versión 4, DSM-IV, sitúa el trastorno de movimientos estereotipados dentro de trastornos normalmente diagnosticados por primera vez en infancia y adolescencia, en la categoría otros.

Por último, el Manual Diagnóstico de Enfermedades Mentales, en su versión 5, el más reciente, pues se publicó en el año 2014, realiza un cambio importante pues pasa a denominar los trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia como trastornos del neurodesarrollo. Y, en este caso, el trastorno de movimientos estereotipados pasa a situarse en una amplia categoría denominada trastornos motores junto a otros como los trastornos de tics y el trastorno del desarrollo de la coordinación.

Categorías diagnósticas DSM-5

Con respecto a las categorías que propone el DSM-5 para diagnosticar el trastorno de movimientos estereotipados, nos encontramos con las siguientes:

Criterio A. Comportamiento motor repetitivo, aparentemente guiado y sin objetivo (por ej: sacudir o agitar las manos, mecer el cuerpo, golpearse la cabeza, mooderse, golpearse el propio cuerpo).

Criterio B. El comportamiento motor repetitivo interfiere en las actividades sociales, académicas u otras y puede dar lugar a la autolesión.

Criterio C. Comienza en las primeras fases del período de desarrollo.

Criterio D. El comportamiento motor repetitivo no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de un sustancia o una afección neurológica y no se explica mejor por otro trastorno del desarrollo neurológico o mental (por ejemplo, tricotilomanía, trastorno obsesivo compulsivo).

El DSM propone que habrá que especificar si se da con comportamiento autolesivo, o comportamiento que derivaría en lesión si no se emplearan medidas preventivas. O sin comportamiento autolesivo.

Además debe especificarse si se da asociado a una afección médica o genética, a un trastorno del neurodesarrollo o a un factor ambiental conocidos como por ejemplo, el Síndrome de Lesh-Nyhan, discapacidad intelectual y exposición intrauterina al alcohol.

Por último, el DSM-5 añade una nueva dimensión referente a la gravedad. Por ello se permite clasificar este trastorno en cuanto a si es leve, moderado o grave.

  • Leve: si los síntomas desaparecen fácilmente mediante estímulo sensorial o distracción.
  • Moderado: si los síntomas requieren medidas de protección explícitas y modificación del comportamiento.
  • Grave: si es necesaria una vigilancia continua y medidas de protección para prevenir lesiones graves.

Los comportamiento autolesivos varían en gravedad en diferentes dimensiones, como la frecuencia, el impacto sobre el funcionamiento adaptativo y la gravedad de las lesiones corporales (desde hematomas leves por golpes de la mano contra el cuerpo, pasando por amputación de dedos hasta desprendimiento de retina por golpes en la cabeza.

Hay que tener en cuenta que puede que la presencia de estos movimientos estereotipados esté indicando un problema del neurodesarrollo no detectado, especialmente en niños de 1 a 2 años de edad.

Características diagnósticas adiccionales

El trastorno de movimientos estereotipados, con o sin autolesión, se produce en todas las razas y culturas. En muchas, la presencia de comportamientos inusuales suelen considerarse más normales, con lo que ésto puede generar que el diagnóstico sea tardío.

Los movimientos estereotipados muchas veces son movimientos rítmicos de la cabeza, de las manos o del cuerpo sin función adaptativa obvia. Estos movimientos pueden o no ser detenidos, en niños con trastornos del neurodesarrollo es más complicado que pueden controlar estos movimientos, aunque en algunos casos los niños utilizan estrategias como sentarse encima de las manos, envolver los brazos en su ropa, o encontrar un objeto protector.

En niños con desarrollo normal, los movimientos se pueden parar cuando el niño presta atención al movimiento o bien cuando se distrae a éste para que no los realice.

Este repertorio variado de movimientos es particular de cada individuo. A continuación se especificarán algunos ejemplos.

En cuanto a movimientos estereotipados no autolesivos, se incluyen: mecer el cuerpo, aleteo o movimientos de rotación de las manos, movimientos rápidos de los dedos delante de la cara, agitar o aletear los brazos, como si fueran pájaros y movimientos afirmativos con la cabeza.

Con respecto a los movimientos estereotipados autolesivos pueden ser: golpes repetitivos en la cabeza, abofetearse la cara, morderse las manos, los labios u otras partes del cuerpo y meterse los dedos en el ojo, particularmete preocupantes pues además se suelen dar en niños con deficiencia visual. Se pueden combinar multitud de movimientos como ladear la cabeza, mecer el torso, agitar una cuerda delante de la cara de forma repetitiva.

En cuanto a aspectos de frecuencia y duración, el DSM especifica que se pueden producir muchas veces durante el día o bien pueden pasar variad semanas entre epidodios. Además pueden durar de pocos segundos a varios minutos.

El contexto en el que se producen también es fundamental, ya que se suelen dar sobre todo cuando el individuo está implicado en otras actividades, con toda la atención puesta en éstas o cuando está emocionado por algún acontecimiento, estresado, fatigado o aburrido.

Prevalencia, desarrollo y curso

Con respecto a la prevalencia del trastorno hay que tener en cuenta si se tratan de movimientos estereotipados simples o complejos.

Los simples se dan en trastornos orgánicos cerebrales como atrofia cortical y arteriosclerosis, y tienen una función estimular. Por ejemplo son movimientos de rascar, frotar o far palmadas. Estos movimientos son frecuentes en niños pequeños con desarrollo normal y pueden estar implicados en la adquisición del dominio motor.

Los complejos son aquellos que se dan en trastornos psiquiátricos, y son movimientos llamativos y aparatosos de manos y brazos (tocar y jugar con objetos, cabellos). Por ejemplo, los rituales del trastorno obsesivo compulsivo son actos estereotipados. Estos movimientos se dan en un 3-4% de la población. Además, entre el 4 y el 16 % de los sujetos con discapacidad intelectual, presentan estereotipias y comportamientos autolesivos.

Los estudios encuentran que la prevalencia de cabezazos son más prevalentes en los hombres, y las automordeduras en las mujeres.

Con respecto al inicio del trastorno se sabe que aparece normalmente en los primero 3 años de vida. Los niños que presentan estereotipias motoras complejas, aproximadamente el 80% muestras síntomas antes de los 2 años de edad, el 12% entre los dos y los 3 años y el 8% a los 3 años o más tarde.  Los movimientos alcanzan su máximo en la adolescencia, y a partir de este momento pueden declinar gradualmente.

En la mayoría de los niños estos movimientos alcanzan su resolución temprana o se suprimen. Sin embargo, en los individuos con discapacidad intelectual, los comportamientos estereotipados y autolesivos pueden persistir durante años, aunque la tipografía o el patrón de autolesiones puede cambiar.

Factores de riesgo  y pronóstico

Dentro de los factores de riesgo y pronóstico de este trastorno se pueden mencionar aquellos referentes al ambiente, o aquellos genéticos o de carácter fisiológico.

Con respecto a los ambientales, diversos estudios han coincidido en afirmas que el aislamiento social es un factor de riesgo para la autoestimulación, y esto puede desembocar en movimientos estereotipados con autolesiones repetitivas en un futuro. También se hace alusión al estrés ambiental y al miedo que pueden influir en el desencadenamiento de éstos.

En cuanto a los aspectos genéticos, el funcionamiento cognitivo bajo puede generar estos movimientos. Es por ello que aparecen con frecuencia en los discapacidados intelectuales como en el síndrome de Down. Sin embargo, son más frecuentes en aquellos que presentan discapacidad intelectual moderada, grave o profunda. El comportamiento autolesivo y repetitivo puede ser un fenotipo conductual en los síndromes neurogenéticos, como el síndrome de Lesh-Nyhan, caracterizado por automordeduras graves.

Comorbilidad

Como ya mencioné anteriormente las estereotipias son una manifestación común de varios trastornos neurogenéticos. Cuando los movimientos estereotipados coexisten con otra afección médica, habrá que codificar los dos trastornos.

Conclusión

A pesar de que este trastorno mental no sea tan frecuente como otros que ocurren en la infancia y adolescencia, como por ejemplo la presencia de tics o las dificultades de aprendizaje, es importante atender a estos sujetos, sobre todo si los comportamientos pueden llegar a ser autolesivos.

Se plantean intervenciones terapéuticas de tipo conducutal, derivadas del condicionamiento operante. Estas están destinadas a la realización de actividades alternativas de entretenimiento, u otras que mantengan ocupadas a las personas, o la reducción del estrés a los que se encuentran sometidos mediante la enseñanza de técnicas de resolución de problemas.

Bibliografía

  1. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  2. AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-5. Barcelona: Masson.
  3. CIE-10 (1992). Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid: Meditor.
  4. Múñoz-Yunta, J.A., Palau-Baduell, M., Díaz, F., Aznar, G., Veizaga, J.G., Valls-Santasusana, A., Salvadó-Salvadó, B. y Maldonado, A. (2005). Fisiopatogenia de las estereotipias y su relación con los trastornos generalizados del desarrollo. Revista Neurológica, 41 (supl 1).
  5. Sambraus H.H. Stereotypies. In Fraser AF, ed. Ethology of farm animals. Amsterdam: Elsevier; 1985.
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Psicóloga y actual estudiante de máster. Me encanta practicar deporte y conocer lugares nuevos. Disfruto con mi profesión y espero seguir aprendiendo.

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