¿Qué es el Trastorno Desintegrativo Infantil?

El Trastorno Desintegrativo Infantil, conocido también como Síndrome de Heller, es una afección que se presenta en niños mayores de dos años y menores de diez, que se caracteriza por la pérdida de funciones del lenguaje, habilidades motoras y capacidades sociales que se habían adquirido con normalidad hasta el momento.

En otras palabras, un niño que se había desarrollado de forma totalmente normal hasta el inicio de los síntomas, gradual o repentinamente comienza a perder funciones: deja de hablar, deja de jugar, pierde el control de sus esfínteres y pierde también la capacidad de relacionarse con sus pares y con su familia.

Trastorno Desintegrativo Infantil

Hacia la edad de diez años, la mayoría de estos niños tienen un deterioro similar al que se presenta en el autismo severo.

A continuación te comentaré sus características, síntomas, tratamientos y causas.

Diferencias entre trastorno desintegrativo infantil y autismo

Esta es una pregunta muy frecuente, pero la respuesta es no. Si bien tienen algunos puntos en común, y ambas enfermedades pueden considerarse como de la misma “familia”, el autismo es diferente.

La principal diferencia es que en el caso de los autistas, el extraño comportamiento del niño es percibido desde muy pequeño y se mantiene prácticamente constante. En el caso del trastorno desintegrativo, el niño se desarrolla normalmente en los primeros dos o cuatro años de vida y luego comienza a perder las funciones que había adquirido previamente.

Si bien no hay mucha información al respecto, el trastorno desintegrativo infantil es mucho menos frecuente que el autismo. Al igual que esta enfermedad, se da más en varones que en niñas.

Principales síntomas del trastorno desintegrativo infantil

Como se mencionaba anteriormente, los niños que padecen este trastorno sufren una pérdida de las habilidades que habían adquirido. El área del lenguaje y las funciones motrices se ven gravemente afectadas. La forma en la que se presenta esta regresión es la siguiente:

  • El niño comienza a dejar de hablar y lo poco que expresa, se escucha distorsionado. No se muestra capaz de mantener una conversación.

  • Gran dificultad para interaccionar con el ambiente que lo rodea. Tanto con niños de su misma edad como con adultos, el niño no se muestra interesado en ningún tipo de contacto.

  • Pérdida de interés en el juego. Esta es uno de los síntomas que a los educadores más les llama la atención. Cuando el niño se encuentra en una etapa de entablar juegos imaginarios y ejercicios que estimulan su creatividad, el niño que padece este síndrome se comporta muy diferente. Ningún juego le llama la atención ni lo entretiene.

  • Pérdida de funciones motoras. En algunos casos, se pierden también funciones motoras, especialmente la motricidad fina.

  • Dificultad para controlar esfínteres. Tanto a nivel intestinal como urinario, el niño no logra controlar sus esfínteres.

Esta regresión puede darse de manera gradual, a lo largo de semanas o meses, o de forma acelerada, en cuestión de días.

Después de avanzar durante un tiempo, la regresión se detiene, el niño se estabiliza y en algunos casos es posible lograr una pequeña mejoría.

Cualquiera de los síntomas descritos son motivos justificados para consultar al médico. Si alguien de tu entorno o tu hijo muestra estos síntomas, entonces prepárate para una consulta médica.

Diagnóstico

La gran mayoría de los profesionales de la salud, psicólogos y psiquiatras, se basan en el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” al realizar el diagnóstico de este tipo de trastorno.

Para este caso se evaluarán fundamentalmente los siguientes criterios:

  1. Valoración de los dos primeros años de vida del niño. El médico te preguntará como transcurrió este período, cómo fue el proceso de aprender a caminar y hablar. El objetivo es poder juzgar si el comportamiento durante ese tiempo fue completamente normal.

  1. Pérdida de habilidades. El médico necesitará determinar cuáles fueron exactamente las habilidades que han sido alteradas y en qué lapso de tiempo se perdieron. También es probable que te pregunten cuáles fueron las primeras funciones en las que el niño mostró regresión.

  1. Afectación del entorno social del niño. El cuadro se potencia con las relaciones personales cada vez más deterioradas.

Si has decidido hacer una consulta profesional, entonces ten en cuenta los puntos mencionados. En la medida que los hayas pensado previamente a la consulta, esta será más provechosa.

Posibles causas y tratamientos del trastorno desintegrativo infantil

Los científicos aún no han descubierto la causa del trastorno desintegrativo infantil. Algunas hipótesis lo relacionan con eventos psicológicamente traumáticos o con ciertas infecciones que podrían afectar el sistema nervioso, pero no hay nada confirmado.

En cuanto al tratamiento para este tipo de trastorno, se pueden recetar fármacos, terapia conductual y en algunos casos terapias alternativas.

Tratamiento farmacológico

No existe un fármaco específico para este trastorno. Dado que el niño puede adquirir conductas violentas, o padecer una gran depresión, el tipo de medicación suministrada atenderá esos aspectos.

Los psiquiatras recomiendan comenzar cuanto antes con el suministro de antidepresivos, y en algunos casos se agregan antipsicóticos. En todos los casos las dosis son reguladas y ajustadas de acuerdo a la conducta que manifiesta el niño.

Terapia conductual

Ha demostrado ser la más efectiva para este tipo de trastornos. Desafortunadamente, estas enfermedades son para toda la vida y en muchos casos la persona que lo padece es totalmente dependiente.

A través de la terapia conductual, los psicólogos en conjunto con otros profesionales tratan de desalentar las conductas indeseadas. En su lugar se estimula al niño para que pueda recuperar aunque sea parcialmente, algunas de las funciones perdidas.

Cuando en la terapia participa el entorno educativo y familiar, los resultados son mucho más alentadores. Si bien el niño no recupera sus funciones, se mantiene con cierto nivel de actividad.

La terapia psicológica también se hace sumamente necesaria para el entorno familiar, especialmente los padres y hermanos si hubiera, pues este tipo de enfermedades son difíciles de sobrellevar para los familiares.

Terapias alternativas

Hay distintos tipos de terapias alternativas que pueden complementar el tratamiento con medicamentos y la terapia conductual.

Uno de los más utilizados es la equinoterapia. Muchos niños con esta enfermedad o con autismo, han mostrado señales positivas con este tratamiento.

En resumen, el trastorno desintegrativo infantil es una enfermedad muy cruel, que va deteriorando las funciones de un niño que se había desarrollado normalmente hasta el momento en que aparecieron los síntomas.

Lamentablemente no tiene cura, pero la calidad de vida del niño puede mejorar con las terapias adecuadas.

¿Tú qué experiencia tienes con este trastorno?

Referencias

  1. http://web.udl.es/usuaris/e7806312/grup/aaluja-archi/psico/trastorno%20desintegrativo.pdf.
  2. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001535.htm.
  3. Fuente imagen.

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