Trastorno explosivo intermitente: síntomas, causas y tratamiento

El trastorno explosivo intermitente es un trastorno del comportamiento que se clasifica como un trastorno del control de impulsos. Se trata de un trastorno grave que puede ocasionar múltiples consecuencias negativas para la persona que lo sufre y suele deteriorar enormemente su vida diaria.

La característica principal de esta psicopatología es la presentación de episodios en los que la persona presencia impulsos agresivos sin un motivo aparente, ya que el individuo no es expuesto a una situación en la que esté siendo atacado.

Trastorno Explosivo Intermitente

En estos episodios, la persona con trastorno explosivo intermitente es totalmente incapaz de controlar estos impulsos por lo que acaba realizando actos violentos contra personas u objetos materiales. Dicho de otra forma: la persona que sufre este trastorno “estalla” ante cualquier situación que le pueda causar una frustración mínima.

Así mismo, no se presencia una alteración del estado de ánimo previa, es decir, la persona puede estar “completamente normal” y de repente presentar un brote de ira desmesurado.

Características

Brotes de ira ante estímulos mínimos

Lo más común es que las personas con este tipo de trastorno “desesperen” y presenten dicho brote de ira ante un ínfimo detonante: una palabra inadecuada, un tono de voz ambiguo, un objeto que le molesta, etc.

Inconsciencia de las consecuencias

Después de estos comportamientos agresivos en los que el individuo no puede controlar su impulso de ira, la persona empieza a ser consciente de las consecuencias de sus actos.

Por lo tanto, la persona que sufre trastorno explosivo intermitente no es consciente de las consecuencias y del significado de sus actos violentos mientras los está realizando, pero sí lo es una vez este ha concluido.

Es entonces cuando el individuo se da cuenta de lo que ha hecho y de las consecuencias y/o represalias que pueden tener sus actos, y experimenta sentimientos de culpa o autorreproche por haber realizado un comportamiento que no debería hacer.

Trastorno del control de impulsos

Es por este motivo que el trastorno explosivo intermitente se considera un trastorno del control de impulsos, ya que la persona es incapaz de controlar un impulso agresivo que aparece de forma súbita.

No obstante, se diferencia de otros trastornos del control de los impulsos como la cleptomanía, la piromanía o la ludopatía por el hecho de que, en este caso, el impulso aparece de forma inesperada.

En los otros casos de trastornos del control de los impulsos, el deseo de realizar una acción determinada (robar en el caso de la cleptomanía, quemar cosas en el de la piromanía o jugar en el de la ludopatía) no aparece de una forma tan súbita y la conducta que incita el impulso se realiza de forma menos inmediata.

Síntomas

puñetazo de niño

Los episodios explosivos que presentan este tipo de pacientes pueden asociarse a síntomas de tipo afectivo, como irritabilidad, rabia, aumento de energía o pensamientos acelerados.

Además, algunos individuos refieren que sus episodios agresivos están acompañados por síntomas físicos como cosquilleo, temblor, palpitaciones, opresión torácica, presión de la cabeza o sensación de percibir un eco.

De hecho, las personas con este trastorno suelen definir los episodios como altamente desagradables y molestos.

Del mismo modo, durante los episodios explosivos pueden observarse signos de impulsividad o agresividad generalizada, y los actos que se llevan a cabo pueden ocasionar lesiones corporales graves a otras personas o daños materiales.

Estos episodios de los que estamos hablando todo el rato suelen ser muy breves, y pueden durar entre 20 y 40 segundos. Así mismo, pueden aparecer de forma recurrente o de forma más esporádica, presentando episodios cada varias semanas o meses.

Finalmente, una vez ha ocurrido el episodio, el individuo puede sentir o bien una sensación de alivio o bien sentimientos negativos de culpa y estados depresivos.

Prevalencia

enfado ejército

No hay mucha gente que padezca este trastorno explosivo intermitente, sin embargo, existe cierta ambigüedad en los estudios de prevalencia de esta psicopatología. De hecho el DSM defiende que no existen datos concluyentes sobre la prevalencia de este trastorno, si bien clarifica que su aparición es escasa.

Por su lado, un estudio realizado por Monopolis y Lion demostró que el 2,4% de pacientes psiquiátricos recibían el diagnostico de trastorno explosivo intermitente. No obstante, en posteriores revisiones la prevalencia disminuyó hasta un 1.1%.

Así mismo, Zimmerman realizó un estudio en el que se detectaba una prevalencia del 6,5% para el trastorno explosivo intermitente entre pacientes psiquiátricos y de un 1,5% en la población general.

A pesar de no poseer datos irrefutables sobre la cantidad de gente que sufre este trastorno, sí que queda claro que no son muchas las personas que sufren esta alteración.

Curso

Por lo que respecta el curso de la enfermedad, esta suele aparecer durante la infancia y la adolescencia, siendo la edad promedio 14 años y la edad más alta registrada 20. Suele iniciarse de forma abrupta, sin ningún estado previo que indique la aparición del trastorno.

La evolución de este trastorno es muy variable y puede presentarse tanto con un curso crónico como con un curso episódico. La duración promedios se sitúa en unos 20 años tal y como identifica el DMS.

Causas

niña enfadada

Según se defiende en la actualidad, el trastorno explosivo intermitente no posee una causa única, y suele ser originado y desarrollado por la combinación de factores biológicos y ambientales.

Factores genéticos

Parece haber una cierta predisposición genética a sufrir esta enfermedad, ya que se han observado varios casos en los que los progenitores de la persona con trastorno explosivo intermitente mostraban tipos de comportamiento parecidos.

No obstante, no se ha detectado ningún gen que pudiera ser responsable de esta similitud entre los pacientes de trastorno explosivo intermitente y sus progenitores, hecho que hace que se tengan que tener muy en cuenta los factores ambientales.

Niveles de serotonina

En investigaciones destinadas a descubrir las causas de esta enfermedad, se ha observado que las personas con trastorno explosivo intermitente presentan una disminución notable de los niveles de serotonina en su cerebro.

Factores ambientales

Se sostiene que ser expuesto a escenas de violencia habitual durante la infancia y la adolescencia, aumentan las probabilidades de mostrar ciertos rasgos de este trastorno en edades tempranas y acabar manifestando un trastorno explosivo intermitente durante la adolescencia.

Así mismo, las personas que han sido víctimas de abusos durante la infancia y/o han vivido múltiples eventos traumáticos cuando eran pequeños son más susceptibles de desarrollar la enfermedad.

Género

El hecho de ser hombre también configura un factor de riesgo para el trastorno explosivo intermitente, ya que esta patología se presenta con mucha mayor frecuencia entre las personas de género masculino que entre las de género femenino.

Tratamiento

relajación progresiva

Para controlar y revertir los síntomas del trastorno explosivo intermitente se pueden realizar tanto tratamientos farmacológicos como psicológicos.

Por lo que respeta los tratamientos farmacológicos, se pueden utilizar distintos medicamentos.

Estabilizadores del estado de ánimo

Medicamentos como el litio, el valproato de sodio o la carbamezapina se utilizan para reducir la agresividad y las conductas violentas de este tipo de pacientes.

A pesar de que el efecto de estos medicamentos es mucho más eficaz en esos casos en los que hay un componente afectivo alterado (hecho que no suele suceder en el trastorno explosivo intermitente), ha mostrado cierta eficacia para reducir las agresiones de los pacientes con este problema.

Antidepresivos ISRSS

Medicamentos como la fluoxetina o la venlafaxina reducen los puntajes de irritabilidad y las tendencias agresiva, además mejoran el estado de ánimo de forma general y hacen menos probables las conductas agresivas.

Antipsicóticos

Finalmente, los antipsicóticos han sido utilizados para el tratamiento de la agresividad a corto plazo. Sin embargo, no se recomienda utilizar estos fármacos de forma prolongada para tratar el trastorno explosivo intermitente debido a sus efectos secundarios.

Por lo que respecta las intervenciones psicológicas, se pueden utilizar un gran número de técnicas que permitan a la persona aprender a controlar sus impulsos y sus actos agresivos.

Terapia conductual

Se instruye a la persona a reaccionar de forma adecuada en distintas situaciones de modo que, a través de la práctica, adquiera modos de respuesta alternativos para evitar la conducta agresiva.

Habilidades sociales

Así mismo, es muy importante realizar un trabajo destinado a incrementar las habilidades sociales del paciente con trastorno explosivo intermitente.

Estas sesiones se centran en la resolución de los conflictos que ocasionan los impulsos agresivos y se aprende a interactuar y comunicarse de una forma más adecuada.

Relajación

A menudo las personas que padecen este trastorno carecen de momentos de calma y tranquilidad básicos para su bienestar.

Enseñar técnicas de relajación para que el paciente pueda practicarlas a diario puede ser de gran ayuda para aprender a controlar sus impulsos.

Terapia cognitiva

Finalmente, se puede trabajar para que el individuo aprenda a identificar sus pensamientos agresivos, analizarlos y modificarlos por otros más adaptados y menos perjudiciales.

Se entrena al paciente para que cada vez qua aparezca un impulso y un pensamiento agresivo sea capaz de cambiarlo por un pensamiento neutro y de esta forma, pueda controlar su impulso y evitar la aparición de la conducta agresiva.

Así pues, a pesar de que el trastorno explosivo intermitente es una alteración grave que repercute enormemente en el funcionamiento de la persona, se pueden aplicar tratamientos que consigan eliminar estos impulsos y prevenir las conductas violentas.

Referencias

  1. Ayuso Gutierrez, José Luis. Biología de la conducta agresiva y su tratamiento. Salud Mental, Número Especial, 1999.
  2. Am J Psychiatry, 169:577-588, 2012. LEE RJ, GILL A, CHEN B, McCLOSKEY M, COCCARO EF y cols.: Modulation of central serotonin affects emotional information processing in impulsive aggressive personality disorder. J Clin Psychopharmacol, 32:329-335, 2012.
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  4. Ellis, Albert y Grieger, Russell. Manual de Terapia Racional Emotiva. Editorial DDB, Bilbao, 1981.
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  6. Rodríguez Martínez A. Los trastornos puros. En: S Ros Montalban, R Gracia Marco (ed.). Impulsividad. Barcelona: Ars Medica, 2004.
  7. Soler PA, Gascón J. RTM III Recomendaciones terapéuticas en los trastornos mentales. Barcelona: Ars Médica, 2005.

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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