Trastorno Límite de la Personalidad: Síntomas, Causas y Tratamientos

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un trastorno de personalidad caracterizado por tener vidas turbulentas, estado de ánimo y relaciones personales inestables, y por tener una baja autoestima.

El TLP ocurre más a menudo al comienzo de la edad adulta. El patrón insostenible de interacción con otros persiste durante años y normalmente esta relacionado con la autoimagen de la persona.

hombre con trastorno límite de la personalidad

Este patrón de comportamiento esta presente en varias áreas de la vida: hogar, trabajo y vida social. Estas personas son muy sensibles a las circunstancias ambientales. La percepción de rechazo o separación de otra persona puede guiarles a cambios profundos en los pensamientos, comportamientos, afecto y autoimagen.

Experimentan profundos miedos de abandono y odio inapropiado, incluso cuando se enfrentan a separaciones temporales o cuando hay cambios inevitables en los planes. Estos miedos de abandono están relacionados con la intolerancia a estar solos y a una necesidad de tener otras personas con ellos.

Síntomas específicos

Una persona con el TLP mostrará a menudo comportamientos impulsivos y tendrá la mayoría de los siguientes síntomas:

  • Esfuerzos frenéticos por evitar un abandono real o imaginario.
  • Un patrón insostenible e intenso de relaciones personales caracterizado por los extremos de idealización y devaluación.
  • Alteración de la identidad, como una autoimagen inestable.
  • Impulsividad en al menos dos áreas que son potencialmente dañinas para si mismo: gastos, sexo, abuso de sustancias, atracones de comida, conducción temeraria.
  • Comportamiento suicida recurrente, gestos, amenazas o autolesiones.
  • Inestabilidad emocional.
  • Sentimientos crónicos de vacío.
  • Ira intensa e inapropiada o dificultad para controlar la ira; enfado constante, peleas.
  • Pensamientos paranoides relacionados con el estrés.
  • Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario.
  • La percepción de la separación o rechazo inminente puede dar lugar a profundos cambios de autoimagen, emociones, pensamientos y comportamientos.
  • Una persona con TLP será muy sensible a lo que ocurre en su ambiente y experimentará intensos miedos al abandono o rechazo, incluso cuando la separación es temporal.

Emociones

Las personas con TLP sienten las emociones más profundamente, más tiempo y más fácilmente que otras personas. Estas emociones pueden aparecer repetidamente y persistir por largo tiempo, lo cuál hace que para las personas con TLP sea más complicado volver a un estado normalizado.

Las personas con TLP son a menudo entusiastas e idealistas. Sin embargo, se pueden sentir abrumadas por emociones negativas, experimentando tristeza intensa, vergüenza o humillación.

Son especialmente sensibles a sentimientos de rechazo, criticas o fracaso percibido. Antes de aprender otras estrategias de afrontamiento, sus esfuerzos para controlar las emociones negativas pueden guiar a las autolesiones o comportamientos suicidas.

Además de sentir emociones intensas, las personas con TLP experimentan grandes cambios emocionales, siendo comunes los cambios entre ira y ansiedad o entre depresión y ansiedad.

Relaciones personales intensas e insostenibles

Las personas con TLP pueden idealizar a sus personas queridas, demandar pasar mucho tiempo con ellos y suelen compartir detalles íntimos en etapas tempranas de las relaciones.

Sin embargo, pueden pasar rápidamente de la idealización a la devaluación, sintiendo que las otras personas no se preocupan lo suficiente o no dan lo suficiente.

Estas personas pueden empatizar con otras y aportarles, aunque solo con la expectativa de que “estarán ahí”. Son propensos a los cambios repentinos en la percepción de los demás, viéndolos como buenos apoyos o como crueles castigadores.

Este fenómeno se llama pensamiento en blanco y negro, e incluye el cambio de idealizar a otros a devaluarlos.

Alteración de la identidad

Se dan cambios repentinos en la autoimagen; cambio de metas, valores y aspiraciones vocacionales. Pueden haber cambios en opiniones o planes sobre la carrera, identidad sexual, valores o tipos de amigos.

Aunque normalmente tienen una autoimagen de ser malos, las personas con TLP pueden a veces tener sentimientos de no existir en absoluto. Esas experiencias suelen ocurrir en situaciones en las que la persona se siente falta de afecto y de apoyo.

Cogniciones

Las emociones intensas experimentadas por las personas con TLP pueden hacer difícil que controlen su foco de atención o concentrarse.

De hecho, estas personas tienden a disociar en respuesta a la experimentación de un evento doloroso; la mente redirige la atención fuera del evento, supuestamente para protegerse de las emociones intensas.

Aunque esta tendencia de bloquear emociones intensas puede dar un alivio temporal, también puede tener el efecto secundario de reducir la experimentación de emociones normales.

A veces se puede decir cuando una persona con TLP se disocia, porque sus expresiones vocales o faciales se vuelven planas, o parecen distraídos. En otras ocasiones, la disociación no se nota a penas.

Autolesiones o suicidio

Las autolesiones o comportamiento suicida son uno de los criterios diagnósticos del DSM IV. El tratamiento de este comportamiento puede ser complejo.

Hay evidencia de que los hombres diagnosticados con TLP tienen el doble de probabilidades de cometer suicidio que las mujeres. También hay evidencia de que un considerable porcentaje de hombres que cometen suicidio podrían haber sido diagnosticados con TLP.

Las autolesiones son comunes y pueden tener lugar con o sin intentos de suicidio. Las razones para las autolesiones incluyen: expresar el odio, autocastigo y distracción del dolor emocional o circunstancias difíciles.

En contraste, los intentos suicidas reflejan una creencia de que otros estarán mejor tras el suicidio. Tanto las autolesiones como el comportamiento suicida suponen una respuesta a las emociones negativas.

Causas

La evidencia sugiere que el TLP y el trastorno de estrés postraumático pueden estar relacionados de alguna forma. Actualmente se cree que la causa de este trastorno es biopsicosocial; entran en juego factores biológicos, psicológicos y sociales.

Influencias genéticas

El trastorno de personalidad límite (TLP) esta relacionado con los trastornos del estado de ánimo y es más frecuente en familias que presentan el problema. Se estima que la heredabilidad del TLP es del 65%.

Algunos rasgos -como la impulsividad- pueden ser hereditarios, aunque también importan las influencias ambientales.

Influencias ambientales

Una influencia psicosocial es la posible contribución de traumas tempranos al TLP, como el abuso sexual y físico. En 1994, los investigadores Wagner y Linehan encontraron en una investigación con mujeres con TLP, que un 76% informaban de haber sufrido abuso sexual infantil.

En otro estudio de 1997 de Zanarini, un 91% de personas con TLP señaló abuso y un 92% desatención antes de los 18 años de edad.

Anormalidades cerebrales

Un número de estudios de neuroimagen en personas con TLP han encontrado reducciones en regiones del cerebro relacionadas con la regulación de las respuestas de estrés y emociones: hipocampo, cortex orbitofrontal y amgídala, entre otras áreas.

Hipocampo

Suele ser más pequeño en personas con TLP, al igual que en personas con trastorno de estrés postraumático.

Sin embargo, en el TLP, a diferencia de en el TEP, la amígdala tiende también a ser más pequeña.

Amígdala

La amígdala es más activa y más pequeña en alguien con TLP, lo cuál también se ha encontrado en personas con trastorno obsesivo compulsivo.

Cortex prefrontal

Tiende a ser menos activo en personas con TLP, especialmente al recordar experiencias de abandono.

Eje hipotalámico-pituitario-adrenal

El eje hipotalámico-pituitario-adrenal regula la producción de cortisol, hormona relacionada con el estrés. La producción de cortisol tiende a ser elevada en las personas con TLP, indicando una hiperactividad en el eje HPA.

Esto les provoca experimentar una mayor respuesta biológica al estrés, lo cual puede explicar la mayor vulnerabilidad a la irritabilidad.

El incremento de producción de cortisol también esta asociado con un incremento del riesgo de comportamiento suicida.

Factores neurobiológicos

Estrógeno

Un estudio de 2003 encontró que los síntomas de las mujeres con TLP  eran predecidos por cambios en los niveles de estrógenos a través de los ciclos menstruales.

Patrón neurológico

Una nueva investigación publicada en 2013 por el Doctor Anthony Ruocco de la Universidad de Toronto ha subrayado dos patrones de actividad cerebral que pueden ser subyacentes a la inestabilidad emocional característica de este trastorno:

  • Se ha descrito una mayor actividad en los circuitos cerebrales responsables de las experiencias de emociones negativas.
  • La reducción de la activación de los circuitos cerebrales que normalmente regulan o suprimen estas emociones negativas.

Estas dos redes neuronales son  disfuncionales en las regiones frontales límbicas, aunque las regiones específicas varían ampliamente entre individuos.

Diagnóstico

Criterios diagnósticos según el DSM-IV

Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la efectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

  1. Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginario. Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el criterio 5.
  2. Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por la alternativa entre los extremos de idealización y devaluación.
  3. Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.
  4. Impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí mismo (por ejemplo gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida). Nota: no incluir los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el criterio 5.
  5. Comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamientos de automutilación.
  6. Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (por ejemplo episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez unos días).
  7. Sentimientos crónicos de vacío.
  8. Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (por ejemplo, muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  9. Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves.

Criterios diagnósticos según el CIE-10

El CIEO-10 de la Organización Mundial de la Salud define un trastorno que es conceptualmente parecido al trastorno límite de la personalidad, llamado trastorno deinestabilidad emocional de la personalidad. Sus dos subtipos se describen a acontinuación.

Subtipo impulsivo

Al menos tres de los siguientes deben estar presentes, uno de los cuáles debe ser el (2):

  1. marcada tendencia a actuar de forma inesperada y sin consideración de las consecuencias;
  2. marcada tendencia a participar en comportamientos pendencieros y a tener conflictos con otros, especialmente cuando los actos impulsivos son criticados o frustrados;
  3. tendencia a caer en arrebatos de violencia o ira, sin capacidad para controlar el resultado de las explosiones;
  4. dificultad en mantener cualquier curso de acción que no ofrezca inmediata recompensa;
  5. estado de ánimo inestable y caprichoso.

Tipo borderline

Al menos tres de los síntomas mencionados en el tipo impulsivo deben estar presentes, con al menos dos de los siguientes:

  1. incertidumbre sobre la propia imagen;
  2. tendencia a involucrarse en relaciones intensas e inestables, conduciendo a menudo a crisis emocionales;
  3. esfuerzos excesivos para evitar el abandono;
  4. amenazas recurrentes o actos de autolesión;
  5. sentimientos crónicos de vacío;
  6. demuestra comportamiento impulsivo, por ej., exceso de velocidad o abuso de sustancias.

Diagnóstico diferencial

Hay condiciones comorbidas (co-ocurrentes) que son comunes en el TLP. Comparado con otros trastornos de personalidad, las personas con TLP mostraron una mayor tasa reuniendo los criterios para:

  • Trastornos del estado de ánimo, incluyendo depresión mayor y trastorno bipolar.
  • Trastornos de ansiedad, incluyendo trastorno de pánico, fobia social y trastorno de estrés postraumático.
  • Otros trastornos de personalidad.
  • Abuso de sustancias.
  • Trastornos de alimentación, incluyendo anorexia nerviosa y bulimia.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad.
  • Trastorno somatoformes.
  • Trastornos disociativos.

El diagnóstico de TLP no debe ser hecho durante un trastorno del estado de ánimo sin tratar, al menos que el historial médico apoye la presencia de un trastorno de personalidad.

Subtipos de Millon

El psicólogo Theodore Millon ha propuesto cuatro subtipos de TLP:

  • Desalentado (incluyendo características de evitación): sumiso, leal, humilde, vulnerable, desesperado, deprimido, impotente y sin poder.
  • Petulante (incluyendo características negativistas): negativo, impaciente, inquieto, desafiante, pesimista, resentido, obstinado. rapidamente desilusionado.
  • Impulsivo (incluyendo características histriónicas o antisociales): caprichoso, superficial, frívolo, distraído, frenético, irritable, potencialmente suicida.
  • Autodestructivo (incluyendo características depresivas o masoquistas).

Tratamiento

La psicoterapia es la primera línea de tratamiento para el trastorno límite de la personalidad.

Los tratamientos deben estar basados en el individuo, en lugar de en el diagnóstico general de TLP. La medicación es útil para tratar trastornos comorbidos como ansiedad y depresión.

Terapia cognitiva-conductual

Aunque la terapia cognitiva conductual se usa en trastornos mentales, se ha demostrado que es menos eficaz en el TLP, debido a la dificultad para desarrollar una relación terapéutica y comprometerse con el tratamiento.

Terapia dialéctica conductual

Se deriva de las técnicas cognitivo-conductuales y se centra en el intercambio y negociación entre el terapeuta y el paciente.

Son acordadas las metas de la terapia, priorizando el problema de las autolesiones, el aprendizazje de nuevas competencias, las habilidades sociales, control adaptativo de la angustia y la regulación de las reacciones emocionales.

Terapia cognitiva focal de esquemas

Esta basada en técnicas cogntivo-conductuales y técnicas de adquisición de competencias.

Se centra en aspectos profundos de la emoción, personalidad, esquemas, en la relación con el terapeuta, en las experiencias traumáticas de la infancia y en la vida diaria.

Terapia cognitivo-analítica

Es una terapia breve que tiene el objetivo de proporcionar un tratamiento eficaz y accesible, combinando planteamientos cognitivos y psicoanalíticos.

Psicoterapia basada en la mentalización

Se basa en la asunción de que las personas con TLP tienen una distorsión del apego debido a problemas en las relaciones paterno-filiales en la infancia.

Se pretende desarrollar la autorregulación de los pacientes mediante terapia de grupo psicodinámica y psicoterapia individual en la comunidad terapéutica, hospitalización parcial o ambulatoria.

Terapia de pareja, conyugal o de familia

La terapia de pareja o familiar puede ser efectiva para estabilizar las relaciones de pareja, reducir conflictos y estrés.

Se psicoeduca a la familia y mejora la comunicación dentro de la familia, fomentado la solución de problemas en su seno y apoyando a los miembros familiares.

Medicación

Algunos fármacos pueden tener un impacto en síntomas aislados asodicados con el TLP o los síntomas de otras condiciones comorbidas (co-ocurrentes).

  • De los antipsicóticos típicos estudiados, el haloperidol puede reducir la ira y el flupenthixol puede reducir la probabilidad de comportamiento suicida.
  • De los antipsicóticos atípicos, el aripiprazol puede reducir los problemas interpersonales, ira, impulsividad, sintomas paranoides, ansiedad y patología psiquiátrica general.
  • La olanzapina puede reducir la inestabilidad afectiva, el odio, síntomas paranoides y ansiedad.
  • Los antidepresivos del tipo Inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS) ha demostrado en ensayos controlados al azar que mejoran los síntomas comórbidos de la ansiedad y la depresión.
  • Se han realizado estudios para evaluar el empleo de algunos anticonvulsivos en el tratamiento de la sintomatología del TLP. Entre ellos, el Topiramato y la Oxcarbazepina así como antagonistas del receptor de los opiáceos como la naltrexona para tratar los síntomas disociativos o clonidina, un antihipertensivo con el mismo propósito.

Debido a la débil evidencia y a los potenciales efectos secundarios de algunas de estas medicaciones, el Instituto de Salud y Excelencia Clínica de UK (National Institute for Health and Clinical Excellence-NICE) recomienda: 

El tratamiento con drogas no debería ser tratado específicamente para el TLP o para los síntomas individuales o comportamientos asociados con el trastorno”. Sin embargo, “el tratamiento con drogas podría ser considerado en el tratamiento general de condiciones comorbidas”.

Pronóstico

Con un tratamiento adecuado, la mayoría de personas con TLP pueden disminuir los síntomas asociados al trastorno.

La recuperación del TLP es común, incluso para las personas que tienen síntomas más severos. Sin embargo, la recuperación solo se da en las personas que reciben alguna clase de tratamiento.

La personalidad del paciente puede jugar un rol importante en la recuperación. Además de la recuperación de los síntomas, las personas con TLP también consiguen un mejor funcionamiento psicosocial.

Epidemiología

En un estudio de 2008 se encontró que la prevalencia en la población general es del 5,9%, ocurriendo en el 5,6% de los hombres y en el 6,2% de las mujeres.

Se estima que el TLP contribuye al 20% de las hospitalizaciones psiquiátricas.

Referencias

  1. American Psychiatric Association 2013, p. 645
  2. American Psychiatric Association 2013, pp. 646–9
  3. Linehan et al. 2006, pp. 757–66
  4. Johnson, R. Skip (26 July 2014). “Treatment of Borderline Personality Disorder”. BPDFamily.com. Retrieved 5 August 2014.
  5. Links, Paul S.; Bergmans, Yvonne; Warwar, Serine H. (July 1, 2004). “Assessing Suicide Risk in Patients With Borderline Personality Disorder”. Psychiatric Times.
  6. Oldham, John M. (July 2004). “Borderline Personality Disorder: An Overview”. Psychiatric Times XXI (8).
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Licenciado en Psicología y Máster en RRHH. Apóyame en Patreon desde $1! https://www.patreon.com/albertorm

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