Trastornos del Sueño en Niños y Adultos

Los trastornos del sueño son un déficit del patrón normal de sueño que se producen cuando existe una privación del sueño, una desincronización o existe un sueño poco reparador y de mala calidad. Pueden darse en bebes, niños, adultos y personas mayores.

En las últimas décadas, los trastornos del sueño y especialmente el síndrome de apnea o hipopnea, ha generado un interés creciente en la comunidad médica y científica (Consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño, 2005).

trastornos del sueño

El sueño se trata de una necesidad básica, tanto para niños como para adultos, como comer, beber o respirar. Por lo tanto, dormir se trata de una función vital y será esencial para poseer un estado óptimo de salud y de bienestar a lo largo de la vida (Nacional Heart, Lung and Blodd Institute, 2012).

Cuando se produce algún tipo de patología o alteración, se va a producir una grave alteración de patrón normal de sueño. Por lo tanto, va a producir notables consecuencias a nivel funcional que van a tener un fuerte impacto en la calidad de vida del individuo, además aumentará sus probabilidades de padecer otros tipos de patologías: problemas de salud física, mental, e incluso riesgo de fallecimiento.

Sueño: Concepto y etapas

El sueño se suele dividir en dos fases básicas: sueño REM ( de movimiento ocular rápido) y no-REM (Nacional Heart, Lung and Blodd Institute, 2012

Mientras que la fase no-REM se refiere principalmente a la etapa de sueño profundo o de ondas lentas, la fase REM, es una fase de sueño más ligero en la que suelen aparecer los sueños. Ambas fases, se suelen suceder se forma regular siguiendo un patrón de 3 a 5 ciclos de 90 min.

Nuestro reloj “biológico”, es decir, los ritmos circadianos, nos van a permitir que nuestro organismo regule correctamente las fases de sueño y vigilia lo largo de las 24 horas del día.

Tipos de trastornos del sueño más comunes

En la clasificación de los trastornos del sueño, se suele emplear la propuesta por la Association of Seleep Disorders Centers, denominada Clasificación internacional de Trastornos del sueño (ICSD), (Peraita-Adrados, 2005).

Los trastornos del sueño se suelen dividir en:

  • Disomnias.
  • Parasomnias.
  • Trastornos asociados a patologías médicas o psiquiátricas.

Disomnias

Se refiere a las dificultades que aparecen en el inicio y en el mantenimiento del sueño (insomnio) o la presencia de somnolencia diurna (Hipersomnias).

El insomnio se manifiesta como la percepción de un sueño insuficiente, difícil de conseguir o poco reparador. Generalmente, el individuo tendrá sensación de cansancio durante el día, problemas de atención, concentración, memoria, irritabilidad o humor depresivo.

El término hipersomnia se refiere a un estado de somnolencia diurna pesistente que predispone al sueño en situaciones involuntarias o poco apropiadas. Este tipo de patología va tener importantes repercusiones a nivel escolar, laboral, familiar, social, etc.

Parasomnias

En el caso de las parasomnias, se producirán fenómenos episódicos que van a perturbar el sueño nocturno, sin que los mecanismos de control o la fase de vigilia esté involucrada. Se va a producir una activación del sistema nervioso.

Podrán producirse trastornos de la transición vigilia-sueño (movimientos rítmicos de sueño, sobresaltos hípnicos, somniloquia, calambres nocturnos), trastornos al despertar (despertar confusional, terrores nocturnos o sonambulismo), alteración del sueño profundo (pesadillas, parálisis del sueño, erecciones dolorosas).

También podrán aparecer otro tipo de parasomnias secundarias relacionadaso con la enuresis, bruxismo o la distonía paroxística.

Trastornos asociados a patologías médicas

Entre los trastornos más frecuentes asociados a patologías de tipo médico se encuentran la roncopatía, la apnea del sueño o la narcolepsia.

La apnea del sueño o síndrome de apnea-hipnea es uno de los trastornos más prevalentes y con más consecuencias funcionales para el individuo que lo padece y que son infravaloradas en muchas ocasioens.

Apnea del sueño: Síndrome de apnea-hipopnea

El síndrome de apnea-hipopnea, se clasifica dentro de los trastornos respiratorios del sueño y en él, se produce una alteración del patrón respiratorio, interrumpiéndose la respiración durante breves períodos de tiempo.

La respiración es una función vital. Cuando estamos durmiendo, el control de la respiración pasa a ser una actividad regulada automáticamente (Culebras, 2006). Los centros nerviosos neuomotáxicos, asumen el control e la función respiratoria (Culebras, 2003).

Si se produce una interrupción de esta regulación, el individuo puede morir. Por lo tanto, cuando ocurre, el sistema nervioso genera una medida de seguridad produciendo el despertar de la persona, asegurando así la continuidad de la función respiratoria (Culebras, 2003).

La irrupción continua y persistente de patrón respiratorio, produce una disminución notable de la calidad del sueño. Este hecho, se asociará a una grave somnolencia diurna y por lo tanto la calidad de vida de la persona que lo padece se verá afectada.

Los datos derivados de diferentes investigaciones médicas han mostrado que la apnea del sueño está asociada con la presencia de hipertensión arterialdesarrollo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, aumento de la prevalencia de accidentes de tráfico y de un deterioro notable de la calidad de vida en general (Consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño, 2005).

Prevalencia de los trastornos del sueño

La prevalencia de la apnea-hipopnea del sueño se estima aproximadamente en un 2% en mujeres y un 4% en hombres (Culebras, 2006).

El consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (2005) muestra que diferentes estudios epidemiológicos realizados en EE.UU y en Europa han estimado la prevalencia de este síndrome entre un 4-6% de hombres y un 2.4% de las mujeres en la población general adulta.

En el caso de la población pediátrica, la presencia de ronquido (como signo habitual de aumento de la resistencia de la vía aérea al paso normal de oxígeno) es estima en un 10%. Existiendo un pico máximo entre los 2 y 3 años de edad, y posteriormente después de los 9 años aparee un declive significativo de su presencia (Sans-Capdevila y Gonzal, 2008).

Sin embargo, frecuentemente el síndrome de apnea del sueño se queda sin diagnosticar (National Heart, Lung, and Blood Institute, 2012). La mayoría de las personas que lo padecen, se despiertan parcialmente durante la fase de sueño para recuperar la respiración pero por la mañana no suelen ser conscientes de estos acontecimientos (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2014).

En España, existen entre 1.200.000 y 2.150.00 sujetos que padecen un síndrome de apnea del sueño importante, por tanto, susceptibles de ser tratado. No obstante, tan sólo se han diagnosticado y tratado entre el 5-9% de esta población (Consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño, 2005).

Tipos de apnea del sueño

La persona que sufre este tipo de patologías, realiza una o varias pausas de la respiración (apnea) o tiene respiraciones superficiales y disminuidas a lo largo de toda la noche (hipopnea).

Las pausas de la respiración suelen presentarse durante un período corto, segundos o varios minutos y se pueden dar entre unas 30 veces o más por hora (National Heart, Lung, and Blood Institute, 2012).

Según el Consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (2005), define el síndrome de apneas-hipopneas de la siguiente manera:

Se caracteriza por la aparición de episodios recurrentes en lo que se produce una limitación del paso de aire y oxígeno como consecuencia de una alteración anatómica o funcional de las vías áreas. Se produce un colapso que implica descenso de la saturación de oxihemoglobina y micro-despertares que dan lugar a un sueño poco reparador, somnolencia excesiva, trastornos psiquiátricos, respiratorios y cardíacos.

Por otro lado, la Academia Americana del Sueño (AASM), American Academy of Sleep Medicine), realiza una clasificación de los tipos de apneas que pueden aparecer en los trastornos respiratorios del sueño (Culebras, 2006):

  • Apnea obstructiva: se produce una suspensión del flujo aéreo durante un período mínimo de 10 segundos. Es obstructivo su persiste el esfuerzo
    respiratorio.
  • Apnea central: se produce una suspensión del flujo aéreo durante un período mínimo de 10 segundos. Es central si durante el episodio no existe esfuerzo respiratorio.
  • Apnea Mixta: se produce una suspensión del flujo aéreo durante un período mínimo de 10 segundos. Es mixto si el episodio comienza como central pero al finalizar aparece el esfuerzo respiratorio.
  • Hipopnea: se produce un episodio respiratorio normalizado, con una reducción de al menos el 30% del movimiento toracoabdominal, o del flujo de aire, durando al menos 10 segundos o más y con un descenso de la saturación de oxígeno del 4% o más.
  • Despertar relacionado con el esfuerzo respiratorio: se produce un patrón respiratorio con aumento exponencial del esfuerzo respiratorio que conduce a un
    despertar.

Consecuencias

El síndrome de apnea-hipopnea produce un incremento de la presión arterial, aumenta el riesgo de padecimiento de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, causa somnolencia excesiva y disminuye de forma considerable la calidad de vida de los pacientes (Culebras, 2006).

  • Riesgo cardiovascular: La apnea acarrea repercusiones importantes en el sistema cardio-vascular. El ronquido y los despertares persistentes se asocia a procesos de hipertensión, isquemia cardíaca y alteración de la hemodinámica cardiaca, entre otros. Los despertares nocturnos pueden llegar a elevar la presión arterial hasta alcanzar cibras de 200/100 mmHg, aunque su duración es breve, los episodios repetidos, centenares de veces cada noche, provocarán un aumento sostenido de la presión arterial. Así, la apnea del sueño provoca diversas patologías cardiacas, como arritmias, bloqueo artrioventricular, fibrilación auricular, etc. Diversos estudios muestran que, el 20% de los infartos de miocardio y el 15% de las muertes súbitas ocurren entre la medianoche y las seis de la mañana (Culebras, 2006).
  • Riesgo cerebrovascular: debido a la alteración ritmo cardíaco, podrá aparecer una disminución de la velocidad del flujo sanguíneo cerebral. Por lo tanto, esta alteración persistente, podrá implicar regiones cerebrales con poca reserva hemodinámica y por lo tanto contribuir al aumento del riesgo del padecimiento de episodios de ictus (Culebras, 2006).
  • Somnolencia diurna: se trata de una tendencia subjetiva u objetiva a quedarse dormido. Las consecuencias son la disminución de la calidad de vida, trastornos de tipo cognitivo y conductual, declive psicosocial, accidentes de tráficos y laborales, etc. (culebras, 2003).
  • Disminución de la calidad de vida: la continua tendencia a quedarse dormido y el esfuerzo para mantenerse despierto durante el día, provocan una disminución subjetiva de la calidad de vida. El individuo suele estar incómodo y sus contactos sociales y familiares tienden a disminuir (culebras, 2003).
  • Trastorno cognitivo conductual: los individuos mostrarán quejas de mala memoria, reducción de la atención y la concentración, falta de iniciativa, pasividad, depresión e incluso impotencia. Como consecuencia de esto, se va a producir un declive psicosocial importante, productividad laboral reducida, despidos laborales, fracaso escolar o patologías familiares (culebras, 2003).
  • Accidentes: diferentes datos estadísticos muestran que en EE.UU, más de 100.000 accidentes de tráfico al año son causados por la somnolencia. Al menos un 23% de los conductores reconoce haberse quedado dormidos al volante. De estos accidentes, 1.500 individuos fallecen y otros 71.000 presentan lesiones (culebras, 2003).

Tratamiento

En función de la historia clínica y de la gravedad de la patología, podrán emplearse varios tratamientos.

Principalmente, al comienzo se realizan modificaciones de los hábitos de vida: evitar el consumo de alcohol, medicamentos relajantes, reducción de peso y dejar de fumar.

Muchos individuos mejoran con adaptaciones básicas como almohadas especiales, dispositivos que impiden dormir bocarriba, o aparatos orales que mantienen las vías aéreas abiertas (Nacional Heart, Lung and Blodd Institute, 2012).

Por otro lado, cuando alguno de los métodos anteriormente mencionados no es efectivo, muchos especialistas recomiendan un aparato de presión continua de la vía aérea (CPAP), el individuo debe ponerse una máscara conectada a un tubo y a una máquina que envía aire para mantener la vía abierta.

También pueden emplearse procedimientos quirúrgicos para eliminar tejidos o ampliar la vía aérea (Nacional Heart, Lung and Blodd Institute, 2012).

Conclusiones

Existen un amplio número de casos que nunca llegan a diagnosticarse, ya que en muchas ocasiones no se conoce que existe un abordaje terapéutico o simplemente se subestiman las consecuencias que a largo plazo puede presentar este tipo de patologías.

Ofrecer tratamiento y asesoramiento ante trastornos del sueño es esencial para frenar las consecuencias tanto médicas como sociales que puede tener para el individuo.

Referencias

  1. (GES), G. E. (2005). Documento de consenso nacional sobre el síndrome de apneas-hipopneas del sueño (SAHS).
  2. Culebras, A. (2003). Repercusión de la apnea del sueño en neurología. Rev Neurol, 36(1), 67-70.
  3. Culebras, A. (2006). Síndrome de apnea del sueño: soluciones a corto plazo y riesgo cerebraovascular a largo plazo. Rev Neurol, 42(1), 34-41.
  4. Natioinal Heart, L. a. (2012). Obtenido de What Is Sleep Apnea?: http://www.nhlbi.nih.gov/health.
  5. Peraita-Adrados, R. (2005). Análisis en el estudio de los trastornos del sueño. Rev Neurol, 40(8), 485-491.
  6. Sans-Capdevila, O., & Gonzal, D. (2008). Consecuencias neurobiológicas del síndrome de apnea del sueño infantil. Rev Neurol, 47(12), 695-664.
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Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y estudiante de Máster Estudios Avanzados de Cerebro y Conducta.

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