Trastornos emocionales: tipos y sus síntomas

Los trastornos emocionales o trastornos del estado de ánimo son uno de los tipos más comunes de enfermedades psicológicas. Se caracterizan por una alteración significativa en el estado de ánimo de las personas afectadas. Los estudios calculan que aproximadamente el 25% de la población mundial sufrirá alguno de ellos en algún momento de su vida.

Existen muchas clasificaciones distintas para los trastornos emocionales; pero la más habitual es la que distingue entre los que provocan emociones negativas, y los que hacen que los pacientes cambien entre un estado de ánimo positivo y otro deprimido de forma continua.

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En la última versión del DSM, el manual diagnóstico utilizado en psicología, se definen los siguientes trastornos del estado de ánimo: depresión mayor, distimia, trastorno bipolar, ciclotimia, trastorno afectivo estacional, trastorno disfórico premenstrual, y trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.

También pueden aparecer ciertos trastornos emocionales debidos a causas externas, como por ejemplo el abuso de drogas o alcohol, o la presencia de alguna enfermedad física. En cualquier caso, todos estos síndromes provocan un impacto muy negativo en la vida de quienes lo sufren, y deben ser tratados con la mayor rapidez posible.

Lista de trastornos emocionales

En esta sección veremos una descripción detallada de cada uno de los trastornos del estado de ánimo más habituales. Además, también encontrarás una lista de los síntomas más comunes que aparecen en cada uno de ellos, para que puedas aprender a reconocerlos en ti o en las personas de tu alrededor.

Trastorno depresivo mayor

Probablemente el trastorno psicológico más conocido de todos y uno de los que afectan a más personas, la depresión o trastorno depresivo mayor es mucho más que simplemente sentirse triste o decaído. Sus síntomas afectan a prácticamente todos los aspectos de la vida de los pacientes de formas extremadamente negativas.

Se calcula que 1 de cada 15 adultos se ve afectado por un episodio depresivo cada año; y a lo largo de toda su vida, al menos 1 de cada 6 personas acabará desarrollando este trastorno.

Aunque puede presentarse en cualquier momento de la vida de una persona, lo más común es que aparezca entre la adolescencia y el comienzo de la vida adulta.

¿Cuáles son los síntomas provocados por el trastorno depresivo mayor? Según el DSM – V, son los siguientes.

Cambios en el estado de ánimo

La persona con depresión experimentará un estado de ánimo alterado durante al menos dos semanas, durante las que los cambios son persistentes y están presentes de manera continua.

El estado de ánimo más habitual es la tristeza. Sin embargo, en la depresión mayor, la persona no se siente simplemente decaída o desmotivada: frecuentemente los pacientes dicen sentirse desesperados y sin esperanza, cambiando su visión del mundo por una extremadamente pesimista.

Además, por lo general se sentirán “vacíos”, estarán mucho más irritables de lo habitual, y desarrollarán sentimientos como la culpa, o la sensación de que no sirven para nada. A menudo, también aparecen ideas suicidas de forma más o menos recurrente.

Cambios en la actividad cotidiana

Las personas con depresión mayor pierden la capacidad de disfrutar de las cosas que antes les llenaban. Dejarán de lado sus aficiones y hobbies, y por lo general verán muy reducidos sus niveles de actividad cotidiana.

Esto puede observarse incluso en su forma de hablar: los afectados por este trastorno generalmente se comunican de forma más lenta, como si no tuviesen energía. Sus movimientos generalmente también se vuelven más lentos.

Por último, también suelen presentar dificultades para concentrarse o permanecer lelvando a cabo una sola tarea durante cierto tiempo. Otras áreas de su vida, como por ejemplo la ingesta de alimentos o el sueño, también se ven afectadas de manera muy negativa.

Distimia

Distímia Trastorno distímico

La distimia, o trastorno depresivo persistente, es generalmente considerada como una versión más leve pero de mayor duración de la depresión mayor. Al igual que en esta, los principales síntomas son una gran tristeza y melancolía; pero existen varias diferencias entre ellos que hacen necesario tratarla como un problema diferente.

La principal diferencia entre la depresión mayor y la distimia es que esta última no provoca que la persona sea incapaz de llevar a cabo su rutina diaria. Por el contrario, los afectados por este trastorno continuarán siendo funcionales, pero mostrarán un estado de ánimo persistentemente triste y decaído.

Además de esta diferencia, las personas con distimia no suelen sufrir anhedonia; es decir, normalmente todavía son capaces de disfrutar de las cosas que les gustaban antes de sufrir este trastorno. Sin embargo, sí que sufren también de baja autoconfianza y motivación, y su actividad diaria suele reducirse bastante (aunque no tanto como con la depresión).

Todas las demás áreas afectadas en el trastorno depresivo mayor, como el sueño, el apetito y la concentración, también se ven alteradas en las personas con distimia. La clave es que las alteraciones son de menor gravedad que en el trastorno anterior, y se mantienen generalmente durante mucho más tiempo.

Trastorno bipolar

trastorno bipolar

El trastorno bipolar, antes conocido como trastorno maníaco depresivo, se caracteriza por la presencia de síntomas similares a los de la depresión mayor que se alternan con otros propios de un estado de ánimo excesivamente elevado. Se trata de uno de los trastornos mentales más comunes, afectando a aproximadamente el 7% de la población mundial.

Al contrario de lo que ocurre en el caso de las dos enfermedades mentales anteriores, existen dos tipos de trastorno bipolar. En el primero de ellos, la persona afectada alterna episodios maníacos con otros depresivos, mientras que en el segundo la depresión se alterna con fases de hipomanía.

Pero, ¿qué síntomas se producen en ambos casos? Los síntomas de los estados depresivos son iguales a los que aparecen en la depresión mayor. Sin embargo, la manía y la hipomanía merecen ser estudiadas aparte.

Manía e hipomanía

Un episodio maníaco es aquel en el que la persona presenta un estado de ánimo exageradamente elevado durante un tiempo lo suficientemente largo (al menos dos semanas). Los síntomas son muy similares para las dos condiciones; pero en el caso de la hipomanía no son tan graves ni incapacitantes para el individuo.

Entre los síntomas más comunes de ambas condiciones se encuentran un estado de ánimo eufórico o exageradamente alegre, una excesiva e irracional confianza en uno mismo, y un gran aumento de los niveles de actividad cotidianos. También suelen aparecer un exceso de locuacidad y una menor necesidad de dormir.

Por otro lado, cuando aparece un episodio maníaco o hipomaníaco, la persona suele sentir que sus ideas van demasiado rápido; debido a ello, le cuesta concentrarse en una sola tarea y pasa de una actividad a otra con frecuencia.

Por último, las personas en esta fase del trastorno bipolar suelen involucrarse en conductas de alto riesgo, como conducir tras haber bebido, tener sexo sin protección, tomar drogas o apostar. Cuanto más grave sea el episodio maníaco, más pronunciadas y peligrosas serán estas conductas.

Para los observadores externos, la conducta de la persona bipolar suele ser muy desconcertante, al alternarse periodos de depresión con otros de estados de ánimo muy elevados. Este trastorno suele ser extremadamente incapacitante, siendo la segunda causa de baja laboral permanente a nivel mundial.

Ciclotimia

ciclotimia

La ciclotimia es al trastorno bipolar lo que la distimia es al trastorno depresivo mayor. Los síntomas son prácticamente los mismos; la principal diferencia se encuentra en la gravedad con los que estos se presentan.

Al contrario que las personas que sufren un trastorno bipolar completo, los individuos con ciclotimia aún pueden llevar a cabo una vida más o menos normal. Sin embargo, sus estados de ánimo alterados les causarán mucho sufrimiento y dificultades a la hora de desenvolverse correctamente en su día a día.

En la ciclotimia, los pacientes alternan entre episodios de distimia (es decir, síntomas depresivos de baja intensidad) con otros de hipomanía. Afecta a aproximadamente el 1% de la población, y suele ser crónico; es decir, puede durar entre varios años hasta toda la vida de la persona afectada.

Trastorno afectivo estacional

El trastorno afectivo estacional es un tipo de patología del estado de ánimo que provoca síntomas depresivos que aparecen y desaparecen en función de la estación del año. Normalmente se la conoce como “depresión invernal” porque esta es la época en la que más frecuentemente se manifiesta.

Entre los síntomas más comunes del trastorno afectivo estacional se encuentran un estado de ánimo consistentemente decaído, la pérdida de interés en todo tipo de actividades cotidianas, irritabilidad, sentimientos de desesperación y baja autoestima, una gran falta de energía, y alteraciones en ciertas áreas como el sueño o la alimentación.

Aunque generalmente no es tan dañino como las patologías que hemos visto hasta ahora, el trastorno afectivo estacional puede impactar de forma muy negativa en la vida de algunas personas.

Trastorno disfórico premenstrual

Con la llegada del DSM – V, la Asociación Americana de Psicología ha incluido entre los trastornos del estado de ánimo algunos casos especialmente graves del síndrome premenstrual.

Este trastorno se produce en algunas mujeres varios días antes de que comience su menstruación, y sus síntomas son muy severos y debilitantes.

Entre los más comunes se encuentran frecuentes cambios de humor, síntomas depresivos, facilidad para enfadarse con otras personas, ansiedad, falta de interés en las actividades llevadas a cabo habitualmente, dificultades para mantener la concentración, y cambios en el apetito y los patrones del sueño.

Al estar relacionado con la menstruación, las mujeres que lo sufren también padecen problemas como dolores musculares o articulares, acaloramientos, dolores de cabeza, o la sensación de encontrarse hinchadas.

De nuevo, a pesar de no parecer tan severo como algunos de los trastornos anteriores, puede llegar a dificultar en gran medida el desarrollo de una vida normal para las mujeres que lo padecen.

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo

El último de los trastornos del estado de ánimo habituales es uno que se diagnostica exclusivamente en niños. Al igual que el anterior, fue mencionado por primera vez en el DSM – V, por lo que se trata de una patología reconocida de forma relativamente reciente.

Los principales síntomas del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo son una extrema irritabilidad e ira, acompañados de rabietas y pataletas de gran intensidad. Estos síntomas son mucho más acusados que en el caso de niños que sean simplemente “complicados”.

La principal diferencia entre un niño con este trastorno y otro que simplemente tenga mal genio es que el primero tendrá grandes dificultades para cumplir con sus tareas cotidianas debido a su estado de ánimo. Además, los síntomas tendrán que estar presentes durante al menos 12 meses para poder diagnosticarse esta patología.

Causas

Por desgracia, hoy en día no sabemos exactamente qué provoca que una persona desarrolle uno de los trastornos emocionales que hemos visto. Realizar estudios concluyentes al respecto es muy complicado; por eso, hoy en día tan solo se conocen varios factores que pueden hacer más probable su aparición.

El primero de ellos es la genética. Se sabe que una persona en cuya familia haya habido casos previos de uno de estos trastornos tiene una probabilidad mucho mayor de desarrollar una patología de este tipo a lo largo de su vida. Las posibilidades, de hecho, aumentan con cada familiar cercano que los haya padecido.

El ambiente en el que se desarrolló la persona también parece jugar un papel muy importante. La presencia de experiencias traumáticas en la infancia o la falta de un apoyo social suficiente pueden también aumentar las probabilidades de que un individuo acabe desarrollando un trastorno emocional.

Otro factor fundamental es la personalidad. Algunas personas tienen características que las predisponen a sufrir una de estas patologías, como por ejemplo un alto neuroticismo o un bajo control de las propias emociones.

Por último, ciertos factores del estilo de vida como el abuso de ciertas sustancias tóxicas (como drogas, alcohol o comidas poco saludables), la falta de ejercicio o de apoyo social, o ciertas condiciones como el estrés continuado, también pueden ayudar a que un individuo acabe desarrollando un trastorno del estado de ánimo.

Por suerte, la mayoría de estos trastornos psicológicos se pueden paliar, ya sea con terapia, medicación, o una combinación de ambas. Si crees que puedes tener uno de ellos o sospechas que alguien cercano a ti lo hace, no dudes en acudir a un especialista para tratar de solucionarlo lo antes posible.

Referencias

  1. “Mood disorders” en: Mental Health America. Recuperado en: 14 Noviembre 2018 de Mental Health America: mentalhealthamerica.net.
  2. “Mood disorders” en: PsyCom. Recuperado en: 14 Noviembre 2018 de PsyCom: psycom.net.
  3. “Trastornos del estado de ánimo” en: Clínica Mayo. Recuperado en: 14 Noviembre 2018 de Clínica Mayo: mayoclinic.org.
  4. “Mood disorders” en: Wikipedia. Recuperado en: 14 Noviembre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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