Los Principales Tratamientos para el Alcoholismo

El tratamiento del alcoholismo cuenta con evidencia científica que lo avala, debido a que el alcohol es una de las drogas que mayor demanda asistencial genera, de ahí la necesidad de tener tratamientos disponibles actualizados.

Los alcohólicos son aquellas personas que abusan o son dependientes del alcohol, droga depresora del Sistema Nervioso Central. Junto al tabaco, son las sustancias legales más consumidas tanto por la población general como por los estudiantes. Los hombres son aquellos que más abusan de éste y el comienzo se da a edades medias bajas.

tratamiento del alcoholismo

Líneas de actuación terapéuticas para el alcoholismo

En el tratamiento del alcoholismo se dan dos líneas de actuación posibles, por un lado:

  • Los programas libres de drogas, cuyo fin es la abstinencia completa de la sustancia, en este caso del alcohol. Los modelos médicos adoptan esta orientación. Esto no excluye que lo modelos psicológicos también asuman programas libres de drogas, aunque sus modelos explicativos de base sean diferentes a los médicos-biológicos.

Dentro de esta orientación nos encontramos con las terapias aversivas, el manejo de contingencias, las terapias de exposición a pistas, la terapia cognitiva, el entrenamiento en habilidades sociales, la prevención de recaídas, el programa multicomponente de amplio espectro y la terapia conductual y de pareja.

  • Los programas de reducción de daños. Su fin no es la abstinencia sino minimizar las consecuencias derivadas del consumo.

Dentro de éstos encontramos el programa de beber controlado y la entrevista motivacional.

Aspectos generales del tratamiento psicológico del alcoholismo

El objetivo del tratamiento psicológico del alcoholismo se centra en cambiar las conductas en relación directa con el consumo de alcohol, ya que es el sujeto el único responsable de su problema.

El tratamiento busca la disminución del interés de la persona por el alcohol, a la vez que busca incrementar su preferencia por otras actividades ligadas a un funcionamiento adaptado a largo plazo.

Los tratamientos de este tipo no se llevan a cabo en un régimen hospitalario, sino en el propio medio de la persona. Hay que tener en cuenta que, si la persona presenta síndrome de abstinencia por acabar de dejar de beber, sería conveniente la desintoxicación de éste, con tranquilizantes, en el hospital o ambulatorio. En estos casos, el apoyo de la pareja es fundamental, pues ayuda a dar un paso importante para la deshabituación.

Tratamientos psicológicos del alcoholismo

1-Terapia aversiva

El objetivo de esta terapia es reducir o eliminar el deseo de la persona por el alcohol a través de una serie de estímulos o imágenes que se pretende se asocien a ciertos indicios de la bebida (p.ej: color, sabor, olor…). Las terapias aversivas se pueden dar de diversas maneras:

Aversión química

Se empareja un estímulo determinado de la bebida como el sabor, con un estímulo aversivo como las náuseas y vómitos creadas por un medicamento que provoca el vómito (eméticos). Una vez se le administra el fármaco emético y empieza a sentir náuseas y vómitos, se le pide que beba. Tiene que saborear, oler, darle vueltas a la bebida en la boca y luego tragársela.

Actualmente el uso de eméticos se emplea más como prevención de recaídas.

Parada respiratoria

Se emparejan los mismos estímulos, pero con una parada respiratoria mediante un fármaco llamado Anectine. En desuso actualmente.

Shock eléctrico

Se emparejan estímulos de una variedad de bebidas alcohólicas con una descarga eléctrica.

Sensibilización encubierta

Se plantean diferentes opciones, por un lado, se emplean diferentes tipos de imágenes altamente aversivas para el sujeto, contingentemente a una conducta desadaptativa de aproximación al alcohol.

Otra opción es un procedimiento de alivio de la aversión, en el que las imágenes desagradables finalizan con la imaginación de una respuesta apropiada como rechazar la bebida. La opción actual más empleada es una combinación tanto de aversión contingente como de procedimientos de escape ligados a conductas apropiadas.

Se emplean un amplio rango de situaciones de bebida y de tipos de bebidas.

Un buen predictor es la aparición de náusea condicionada. Se desaconseja su uso en determinados casos (p.ej: depresión severa, psicosis, enfermedad cardiaca, trastornos gastrointestinales, etc.).

Algunas variaciones son la sensibilización asistida (p.ej: uso de un olor desagradable…) o la sensibilización emotiva (uso de escenas no ligadas al alcohol de elevada carga emocional).

2-Manejo de contingencias

Desde este enfoque se considera el consumo de alcohol como conducta operante mantenida por los efectos reforzantes sociales y de la sustancia.

Como reforzamiento se suelen usar vales canjeables, con tal de reforzar conductas de abstinencia o de la asistencia a terapia, del cumplimiento de objetivos y de otras conductas adaptativas.

El manejo de contingencias incrementa la adherencia al tratamiento y disminuye recaídas.

3-Terapia de exposición a pistas

Basado en los principios del condicionamiento clásico, parte de la idea de que determinados estímulos en un principio neutros predecesores a la conducta, después de repetidos emparejamientos, acaban convirtiéndose en disparadores de la repuesta condicionada de consumir. Estos estímulos pueden ser señales ambientales o individuales (ansiedad, estado de ánimo…).

Esta terapia funciona mejor si se combina con estrategias de afrontamiento.

4-Terapia cognitiva

Incluye el entrenamiento en solución de problemas y manejo de craving (deseo de consumir); el primero constituye un elemento importante de muchos tratamientos cognitivos-conductuales y es una estrategia incluida en casi todos los programas de prevención de recaída.

Los tratamientos conductuales también incluyen control del craving, unido al control de emociones y del estrés.

5-Tratamiento cognitivo-conductual

Se centra en el entrenamiento de determinadas habilidades para responder de forma adecuada a los antecedentes y consecuentes ambientales e individuales que mantienen la conducta de beber.

El entrenamiento en habilidades sociales y de afrontamiento

Desde aquí se considera que el paciente no tiene las habilidades interpersonales y sociales adecuadas para enfrentarse a la presión social, o manejar el estrés de estas situaciones y no desencadenar la conducta de bebida.

El objetivo es dotar al individuo de habilidades de afrontamiento y autocontrol para poder manejar situaciones de riesgo que desencadenen la bebida.

Puede llevarse a cabo en formato terapia grupal, y se incluyen técnicas como modelado, entrenamiento del terapeuta, feedback grupal, ensayo conductual y práctica repetida.

Entrenamiento en autocontrol

Procedimiento de tipo educativo multicomponente. Puede aplicarse tanto en formato grupal, como individual, o en manual de autoayuda. El terapeuta introduce los componentes y manda tareas para casa.

El procedimiento consiste en la autoobservación de la conducta; la planificación de objetivos a conseguir; el control de estímulos antecedentes de la conducta de beber; entrenamiento en qué y cómo beber para reducir las consecuencias negativas del alcohol; reducción del beber a favor de otras conductas más adaptativas; el refuerzo de los objetivos conseguidos y el aprendizaje de habilidades, como por ejemplo saber rechazar el ofrecimiento de alcohol de un allegado…

Prevención de recaídas

Desde estos programas se utilizan técnicas para identificar situaciones de alto riesgo, enseñanza de habilidades de afrontamiento, estrategias para luchar contra el deseo de consumo, afrontamiento de las caídas y solución de problemas. Es importante prestar atención a las situaciones estresantes, pues muchas veces éstas preceden a las de alto riesgo de beber.

Aproximación de reforzamiento comunitario

Se trata de un tratamiento conductual de amplio espectro para el abuso de sustancias y con amplia evidencia, que se orienta a cambiar el estilo de vida relacionado con el consumo de la sustancia.

Tiene como objetivo reducir el consumo de alcohol e incrementar el comportamiento funcional de la persona. Puede aplicarse en grupo o individualmente y tanto a pacientes externos como hospitalizados.

Al inicio de la terapia se suele pedir la “prueba de sobriedad”, ésta consiste en negociar un periodo de abstinencia de al menos 90 días (nunca menos de 60 días) a la vez que se une la introducción del disulfiram, medicamento para mantener la abstinencia ya que si se ingiere alcohol bajo los efectos de éste se produce una rápida e intensa resaca. El disulfiram se da bajo supervisión de la pareja (a ser posible).

Se da suma importancia a las técnicas motivacionales y del refuerzo positivo. A través del refuerzo de actividades alternativas al alcohol, se pretende incluir elementos que incrementen el mantenimiento de la abstinencia.

Componentes:

  • Uso de disulfiram más técnicas operantes para incrementar adherencia.
  • Entrenamiento en habilidades de comunicación más terapia conductual de pareja y familiares para promover actividades sociales reforzantes.
  • Establecer “club social abstemio” con actividades sociales.
  • Actividades recreativas no relacionados con el alcohol.
  • Entrenamiento para enfrentarse a las urgencias y deseos de beber y enfrentarse a la presión.

6-Terapia conductual y de pareja

Son programas multicomponentes y en ellos se parte de la idea que uno o más miembros de la familia mantienen el abuso de alcohol a través del reforzamiento. A parte, no son raros los problemas maritales.

El tratamiento va a consistir en reforzar la abstinencia a la vez que la persona con alcoholismo se implica en actividades que sean satisfactorios y no relacionadas con la bebida.

Las técnicas normalmente incluidas son:

  • Entrenamiento en habilidades de comunicación.
  • Incremento en la tasa de reforzamiento positivo en las relaciones familiares.

7-Tratamientos psicológicos cuyo objetivo no es la abstinencia completa

Programa de beber controlado

Fue creado por Davis, quien, en 1962, apuntó que era posible llegar al control del beber. Este programa parte de la dificultad de controlar totalmente el consumo de alcohol en algunos bebedores, así como de la existencia de algunas personas que se niegan a buscar la abstinencia completa.

Los pacientes adecuados para este programa son aquellos que rechazan la abstinencia como objetivo, que tienen fuertes demandas externas para beber socialmente, que son jóvenes y con buen apoyo familiar y social y que fracasan en tratamientos previos orientados a la abstinencia.

Son programas conductuales, basados en modelos de autocontrol, que enseñan un conjunto de estrategias y que suelen constar de los siguientes componentes:

  • Delimitación de los objetivos.
  • Autorregistro.
  • Análisis funcional de las situaciones de bebida (antecedentes, consecuentes, mantenedores…)
  • Cambios específicos en la conducta de beber.
  • Refuerzo por conseguir los objetivos (sistema de puntos)
  • Aprendizaje de habilidades de afrontamiento alternativas.
  • Prevención de recaídas.

8-Entrevista motivacional

Antes de hablar de en qué consiste esta entrevista, es importante tener claro los estadios que propusieron Prochaska y Diclemente, en su modelo transteórico, sobre la motivación. Ellos hablaron de la existencia de 7 estadios.

  • Precontemplación: la conducta de beber no es vista como un problema y el sujeto manifiesta escasos deseos de cambiar en los próximos 6 meses.
  • Contemplación: el bebedor empieza a ser consciente de que existe un problema y ya está buscando activamente información y se ha planteado el cambio seriamente en los próximos 6 meses.
  • Preparación para la acción: el bebedor se ha planteado modificar su conducta en los próximos 30 días, además de hacer hecho un intento de abandono de al menos 24 horas en el último año.
  • Acción: el bebedor ha iniciado activamente la modificación de su conducta, llegando a lograrlo con éxito.
  • Mantenimiento: el bebedor ha permanecido abstinente durante un período superior a 6 meses.
  • Recaída: el bebedor interrumpe la fase de acción o mantenimiento, provocando un movimiento cíclico hacia atrás, a los estadios iniciales de precontemplación y contemplación.
  • Finalización: el problema ha desaparecido totalmente, produciéndose abstinencia durante 5 años.

La entrevista motivacional fue creada por Miller y Rollnick (1991) y se trata de un tipo de intervención centrada en el incremento de la motivación del paciente cuando se encuentra en los estadios de precontemplación y contemplación.

El procedimiento de dicha entrevista consiste en prestar atención a los siguientes aspectos:

  • Dar información y aconsejar, proporcionando información clara y objetiva.
  • Identificar su problema y los riesgos que conlleva.
  • Quitar obstáculos y facilitar que la persona acuda al tratamiento.
  • Intervención breve en un periodo de tiempo corto, más que una lista de espera larga.
  • Dar diversas opciones al cliente para que pueda elegir.
  • Transmitir que la persona dispone de diferentes opciones entre las que escoger. Es importante que la persona sienta que ha escogido ella, sin sentirse coaccionada, de esta manera se logrará la mejora de la adherencia al tratamiento y su seguimiento.
  • Disminuir los factores que hacen la conducta de beber deseable.
  • Disminuir las consecuencias positivas que mantienen el beber, destacando las consecuencias negativas inevitablemente asociadas. Se puede emplear el análisis de pros y contras, costes y beneficios, etc.
  • Promover la empatía, la escucha reflexiva y la capacidad de comprensión.
  • Dar feedback, devolver información de cómo el terapeuta ve al paciente, su situación, etc.
  • Clarificar y plantear objetivos realistas, alcanzables y aceptados por el paciente.
  • Ayuda activa ya que, aunque es el paciente el que decide cambiar, el papel del terapeuta es importante.
  • Cuando el paciente no acude a terapia, puede ser útil hacer una llamada, enviarle una carta, etc.

Conclusiones

Los estudios de evidencia empírica realizados sitúan la aproximación de reforzamiento comunitario, el entrenamiento en habilidades sociales de afrontamiento, prevención de recaídas y la terapia conductual familiar y de pareja como tratamiento bien establecidos.

La terapia de exposición a pistas y la medicación como el disulfirám, como probablemente eficaces y el manejo de contingencias como tratamiento en fase experimental.

Referencias

  1. Olivares Rodríguez, J., Méndez Carrillo, F.X. (2010). Técnicas de modificación de conducta. Madrid. Biblioteca nueva.
  2. Pérez Álvarez, M et al. (2010) Guía de tratamientos psicológicos eficaces I. Adultos Madrid: Pirámide.
  3. Ruíz, M.A., Díaz, M.I., Villalobos, A. (2012). Manual de técnicas de intervención cognitivas-conductuales. Madrid. Desclée de Brouwer, S.A.
  4. Vallejo, M.A. (2012) Manual de terapia de conducta. Volumen II. Madrid: Dykinson.
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Psicóloga y actual estudiante de máster. Me encanta practicar deporte y conocer lugares nuevos. Disfruto con mi profesión y espero seguir aprendiendo.

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