Vigorexia: Síntomas, Causas, Consecuencias y Tratamientos

La vigorexia o dismorfia muscular es un trastorno mental más comúnmente visto en los hombres, en el que el individuo está obsesionado con su aspecto y tiene un deseo constante de desarrollar su musculatura.

Para conseguir desarrollar una mayor musculatura, el individuo adopta dietas y ejercicios extremos. Aunque la causa exacta de la vigorexia es desconocida, los estudios indican que podría ser debido a una combinación de factores genéticos y ambientales.

Para que se pueda diagnosticar la dismorfia muscular, la obsesión con el cuerpo debe interfierir con las actividades de la vida diaria; las personas que lo sufren pasan demasiado tiempo en el gimnasio, haciendo dieta y comparándose con otros.

Algunos abusan de esteroides anabólicos y otros suplementos, lo cual perjudica a menudo la salud. Por otra parte, la vigorexia puede destruir las relaciones personales y resultar en la pérdida de trabajo.

Los personas con vigorexia tienen un alto riesgo de padecer complicaciones para la salud debido a los entrenamientos excesivos y a las dietas extremas. Las complicaciones más comunes incluyen; lesiones y daños en músculos, articulaciones y tendones, riesgos para la salud debido al uso excesivo de esteroides y suplementos para el fortalecimiento del cuerpo, y pobre vida social y profesional.

Además, las personas con vigorexia tienen mayor riesgo de padecer ansiedad, depresión y tendencia suicida.

El tratamiento recomendado incluye terapia cognitivo-conductual, psicofármacos antidepresivos o una combinación de ambos.

Características de la vigorexia

A nivel mundial, se calcula que hay aproximadamente 100 mil casos que cumplen con los criterios de diagnósticos formales de vigorexia. La mayor parte de los afectados son hombre de entre 15 y 35 años.

Quienes la sufren, en su mayoría hombres, suelen tener una distorsión de su imagen corporal. Se miran al espejo y creen que no tienen suficiente musculatura, aunque en realidad tienen bíceps y pectorales bien marcados o incluso, exageradamente desarrollados.

La vigorexia ha sido clasificada como una forma de trastorno obsesivo compulsivo. La obsesión es el aumento de la masa muscular y la compulsión la necesidad de hacer más y más ejercicios para lograr más músculos.

adicción al ejercicio

Es posible que estés sufriendo este trastorno si:

  • Te sometes a extenuantes sesiones de musculación.
  • Recurres a los anabolizantes esteroides para aumentar tus músculos.
  • Aunque tus amigos o familiares te dicen que ya estás muy bien de musculatura, tú no lo crees así. 

Para que realmente se trate de un caso de vigorexia, deben cumplirse estas condiciones:

  • Las sesiones de musculación o gimnasio deben abarcar tanto tiempo en tu vida que dejas de lado otros aspectos importantes, como la familia, los amigos o el trabajo.

  • Necesitas pasar cada vez mayor cantidad de horas en el gimnasio para darte por satisfecho.

  • Sientes ansiedad o malestar si pasas más de 24 horas sin realizar ejercicios.

Además de la gran cantidad de horas que pasan en el gimnasio, quienes padecen este trastorno a menudo se obsesionan también con su alimentación.

Habitualmente consumen grandes cantidades de proteínas e hidratos de carbono, reduciendo casi a cero el consumo de grasas.

Es muy común el uso de suplementos alimenticios. Los derivados proteicos ayudan a desarrollar los músculos, pero el consumo excesivo puede dañar los riñones.

La dismorfia muscular puede presentarse en conjunto con otros trastornos, como la anorexia o la bulimia.

Síntomas

Según el DSM-5, una persona tiene dismorfia muscular si “esta preocupada por la idea de tener un cuerpo pequeño o insuficientemente musculado”.

Los síntomas más comunes son:

  • Pasar mucho tiempo en actividades destinadas al aumento de la musculatura.
  • Participación en comportamientos poco saludables, por ejemplo el uso de fármacos para mejorar el estado físico, restricción dietética y ejercicio excesivo.
  • Pensar constantemente en la musculatura. Las personas que sufren de dismorfia muscular suelen pasar más de tres horas al día pensando en ser más musculosas. Pueden intentar aparentar que son más musculosos. Por ejemplo, usando varias capas de ropa.
  • A menudo se evitan actividades, personas y lugares debido a la vergüenza sobre la percepción de falta de musculatura.
  • Las personas con vigorexia son más propensas a padecer otros trastornos, como trastornos de la alimentación, trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y trastornos por consumo de sustancias.
  • Aproximadamente el 50% de los pacientes tienen poca o ninguna visión de su condición y su gravedad.
  • Es más probable que hayan intentado suicidarse que los miembros de la población general.

Causas

Las causas de la dismorfia muscular no están claras, aunque se han propuesto varias teorías:

La vigorexia como un mecanismo de defensa

Las personas que sufren de dismorfia muscular son más propensas a haber experimentado un evento traumático (por ejemplo, agresión sexual o violencia doméstica) que los miembros de la población en general. Siendo musculoso, el vigoréxico se enfrentaría psicológicamente al trauma del pasado.

Por otra parte, las personas que sufren de dismorfia muscular también son más propensas a haber sido victimizadas, intimidadas o ridiculizadas por las deficiencias percibidas. Por ejemplo, haber sido objeto de burlas, llamándole pequeños, débiles, flácidos…

Ser musculoso ayudaría a la persona con vigorexia a enfrentarse también a las posibles amenazas del futuro.

Baja autoestima e inseguridades

Las personas cuya autoestima depende del aspecto físico son más propensas a desarrollar vigorexia. El bienestar con ellos mismos depende del desarrollo muscular propio percibido.

Por otra parte, la investigación ha encontrado un vínculo entre la musculatura y los sentimientos de éxito reproductivo y han postulado que para las personas que sufren de dismorfia muscular, los músculos pueden convertirse en una característica sexual secundaria, que indican la virilidad y la capacidad de proporcionar seguridad y recursos para la pareja e hijos.

Los efectos negativos de la exposición a los medios de comunicación

Otras investigaciones han apuntado hacia la amenaza de la cultura popular y la exposición a los medios de comunicación.

Deportes y dismorfia muscular

El deporte puede ayudar a exponer a los individuos al ideal social de musculatura.

En general, los atletas son más críticos con sus cuerpos y con su peso corporal que aquellos que no participan actividades deportivas. Los atletas que son críticos de sus cuerpos y no logran alcanzar los estándares de rendimiento pueden recurrir a medidas extremas para alcanzar el ideal de musculatura.

Consecuencias

La preocupación constante por la poca musculatura percibida interfiere con los logros escolares y profesionales. Puede destruir las relaciones de amistad, de pareja y familiares.

Dado que la persona es extremadamente consciente de sí mismo en todo momento, no puede relajarse y disfrutar de la vida sin preocuparse por lo que otras personas piensan.

Las personas con distrofia muscular no suelen detener sus ejercicios físicos cuando están lesionados. Si abusan de esteroides, les cuesta renunciar, incluso si son conscientes de que es una práctica que conlleva altos riesgos para la salud.

¿Qué tratamientos se pueden seguir?

Hay varios tratamientos disponibles para la dismorfia muscular:

Se trata de un trastorno grave, cuyo pronóstico depende de varios factores, como el momento en el que se inicie el tratamiento, el modo en que el paciente afronte su problema, los medios de que disponga para lograrlo, el apoyo del entorno familiar y la presencia de otros trastornos asociados.

Hay que tener en cuenta que es una afección crónica y como tal, no existe una cura total, sino que puede haber una recuperación y un control de la enfermedad, pero es posible que hayan recaídas.

Los pacientes con dismorfia muscular deben ser tratados por un equipo multidisciplinario. Los medicamentos antidepresivos o ansiolíticos pueden ser de utilidad.

Por otro lado, la terapia psicológica también es recomendable. Puede ser sesiones individuales o grupales.

También será necesaria la guía de un nutricionista que les ayude a retomar una alimentación saludable, adecuada para el nivel de actividad física que realizan.

En conjunto, el tratamiento debe estar dirigido a mejorar la percepción que el paciente tiene de su cuerpo y a modificar las conductas obsesivas, mejorando al mismo tiempo los hábitos alimenticios.

¿Es vigorexia o simple afición por los ejercicios de musculación?

En algunos casos tal vez no resulte muy sencillo diferenciar un caso de vigorexia de una persona que simplemente disfruta de pasar cierta cantidad de tiempo en el gimnasio y tener músculos bien marcados.

Muchos de los hombres (y mujeres) que padecen vigorexia son levantadores de pesas o fisicoculturistas profesionales.

Pero, mientras un levantador de pesas saludable piensa aproximadamente 40 minutos diarios en el desarrollo de sus músculos, quienes tienen dismorfia muscular pasan 5 o más horas todos los días, pensando en la forma de ganar más músculo, pues les parece que no tienen suficiente.

Quien sufre vigorexia es capaz de dejar de lado el cansancio, el dolor e incluso algún hueso roto, con tal de no perder ni un minuto de su entrenamiento con pesas.

Muchos pierden su trabajo, dejan los estudios, no ven a sus amigos o sus relaciones familiares se deterioran, sólo por estar demasiadas horas en el gimnasio.

Dejan de ir a fiestas, citas o encuentros con amigos, con tal de pasar más tiempo haciendo pesas. Como les avergüenza su cuerpo, tampoco concurren a ningún sitio donde el mismo pueda quedar expuesto, como la playa, la piscina, etc.

Quien sufre vigorexia puede mirarse al espejo unas 12 veces por día, mientras que los levantadores de pesas que no sufren este trastorno lo hacen unas 3 veces al día.

Además, quien tiene dismorfia muscular difícilmente comerá en la casa de un amigo o en un restaurante, pues si lo hace no podrá controlar exactamente la cantidad de proteínas, carbohidratos o grasas que ingiere.

Las influencias sociales en la dismorfia corporal

Por diferentes medios, la sociedad nos indica permanentemente cuáles son los físicos ideales, tanto para la mujer como para los hombres.

Mientras la imagen de la mujer ideal es cada vez más delgada, en el caso de los hombres, el cuerpo ideal tiene cada vez más músculos.

Está demostrado mediante estudios científicos que esta influencia social aumenta el riesgo de sufrir vigorexia en los jóvenes.

En uno de dichos estudios se realizó tres preguntas a un grupo de adolescentes:

  1. ¿Cómo te gustaría que se viera tu cuerpo?
  2. ¿Cómo crees que debería ser el cuerpo masculino ideal?
  3. ¿Cómo crees que los demás te ven?

A todos se les presentaban una serie de imágenes entre las cuales debían elegir sus respuestas. Al responder las primeras dos preguntas, todos los chicos eligieron imágenes con 15 o 20 kg más de músculos, en comparación con la imagen que tienen de su propio cuerpo.

Y al contestar la tercera pregunta, quedó en evidencia que la mayoría de los chicos creen que los demás los ven más delgados y débiles de lo que en realidad son.

Este estudio, entre otros similares, revela cómo los ideales físicos promovidos por la sociedad son capaces de provocar distorsiones en la percepción que tienen de su cuerpo los más jóvenes.

Y esto no ocurre sólo en el lugar donde se realizó el estudio (Estados Unidos), sino que se han obtenido resultados similares en estudios llevados a cabo en Europa y Sudáfrica.

La vigorexia y el abuso de sustancias

La mayoría de las personas con vigorexia no pueden conseguir su objetivo (un cuerpo extremadamente musculoso) sin consumir suplementos alimenticios o esteroides.

Ciertamente, no todas las personas con riesgo de sufrir vigorexia recurrirán a este tipo de sustancias peligrosas, pero sin duda que la baja autoestima y la imagen irreal que tienen de sus cuerpos aumentan el riesgo de tener que utilizarlas para lograr el exagerando aumento de la masa muscular que están buscando.

Las empresas que elaboran suplementos proteicos se encargan de difundir imágenes de cuerpos supuestamente ideales que son difíciles de alcanzar para la mayoría de las personas. 

Las personas con vigorexia suelen utilizar dosis más altas que las recomendadas, lo que pueden provocar insuficiencia renal. Si además utilizan anabólicos esteroides, las consecuencias pueden ser aún más graves.

Cómo prevenir la vigorexia

1-Limita el tiempo que dedicas al entrenamiento

Hacer ejercicios es totalmente saludable, por supuesto, y no está mal que quieras mejorar tu físico y verte bien.

Pero si pasas cada vez más horas en el gimnasio y esto interfiere con tus estudios, con tu trabajo o en la relación con tu familia y amigos, entonces tienes un problema.

Para que esto no suceda, pon un límite a la cantidad de horas que pasas en el gimnasio y respeta ese límite.

2-Escucha a los que te quieren

Tal vez pienses que el hecho de hacer muchos ejercicios de musculación no está afectando negativamente tu vida, pero entonces… ¿por qué tu familia y tus amigos se preocupan tanto?

Escucha las palabras de los que te aman. Es posible que perciban antes que tú los efectos negativos que están teniendo esas largas horas de entrenamiento sobre otros aspectos importantes de tu vida.

3-Busca ayuda profesional

Antes de que las cosas empeoren aún más, consulta un profesional. Puede ser un psicólogo, un psiquiatra o ambos.

No debes sentir vergüenza de acudir a ellos: millones de personas necesitan el apoyo de la terapia psicológica o farmacológica para superar diferentes problemas.

En resumen, si crees que podrías estar sufriendo vigorexia o tienes un familiar o un amigo con este trastorno, no pierdas tiempo, busca ayuda inmediatamente si quieres evitar las terribles consecuencias negativas de esta afección.

¿Cúal es tu experiencia con la vigorexia? 

Referencias

  1. Soler, P.T., Fernandes, H.M., Damasceno, V.O., et al. (2013). Vigorexy and levels of exercise dependence in gym goers and bodybuilders. Revista Brasileira de Medicina do Esporte, 19(5), 343-348.
  2. Russell, J. (2013). Commentary on: ‘Muscle Dysmorphia: Towards a diagnostic consensus’. Australian and New Zealand Journal of Psychiatry, 47(3), 284-285.
  3. Parent, M. C., & Moradi, B. (2011). His biceps become him: A test of objectification theory’s application to drive for muscularity and propensity for steroid use in college men. Journal of Counseling Psychology, 58(2), 246-256.
  4. Olivardia, R., Pope, H.G., & Hudson, J.L. (2000). Muscle dysmorphia in male weightlifters: a case-control study. Am J Psychiatry, 157(8), 1291-1296.

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