Zooterapia: historia, tipos y beneficios

La zooterapia son intervenciones individuales o grupales en las que un animal, siguiendo criterios específicos e introducido por un profesional cualificado, es parte integrante de un proceso terapéutico que tiene como finalidad mejorar el funcionamiento cognitivo, físico, emocional o social de una persona.

Según Senent- Sánchez (2014), aunque a esta actividad se le conoce por actividades asistidas por animales, en muchas partes de Europa se ha utilizado más el término de zooterapia.

zooterapia

Las Actividades Asistidas por Animales (AAA) son entendidas por l’ AFIRAC en Senent- Sánchez (2014) como “aquellas que asocian al animal a un proyecto profesional o a una competencia específica”. Su principal objetivo suele ser investigar sobre aquellas relaciones que aparecen a causa de la relación persona-animal.

Este tipo de actividad es utilizada con animales tanto domésticos como no domésticos para ayudar al hombre en los problemas de salud que pueda presentar, tanto físicos como psicológicos y además con muy buenos resultados.

La aplicación de esta técnica se ha ido generalizando progresivamente alrededor del mundo dada su inmensa utilidad médica para las instituciones de rehabilitación que lo han implementado. Actualmente, existe un gran número de agrupaciones con y sin fines de lucro que se dedican profesionalmente a esta actividad.

Breve historia de la zooterapia

Ya en el siglo XVII se utilizaron animales como el caballo para tratar la discapacidad física de algunas personas. Gracias a estos intentos se fueron extendiendo estas actividades a países como Estados Unidos.

Actualmente son numerosos los programas de equitación con la finalidad rehabilitadora de personas con discapacidad física. También encontramos datos del siglo XIX que apoyan los beneficios del uso de este animal para la autoestima y los trastornos neurológicos (Abellán, 2008).

Si nos centramos en la zooterapia o terapia asistida con animales en general, encontramos datos que afirman que fueron utilizadas en Nueva York para la rehabilitación de aviadores en el 1944. También participaron para tratar a personas ciegas y con discapacidad física en el 1966 en un centro de Noruega, pero no fue hasta el 1953 cuando comenzó a aplicarse de forma científica por el psiquiatra Boris M. Levinson.

Esto causó mucha curiosidad en el ámbito científico, por lo que años después los hermanos Corson decidieron realizar un estudio en un hospital para ver si realmente los pacientes obtenían beneficios de esta actividad obteniendo así excelentes resultados.

Gracias a estudios como este, a partir de la década de los 70 las terapias asistidas por animales experimentó una gran expansión por países de Europa multiplicándose así los centros que decidieron incorporar estas prácticas con sus pacientes.

Tipos de zooterapia

El tipo de animal a utilizar dependerá de la aplicación específica. Los animales normalmente utilizados para la zooterapia son los caballos, los delfines, los gatos y los perros, dado que poseen mejores condiciones para desarrollar esta actividad:

Equinoterapia o Hipoterapia

Desde la antigüedad se ha utilizado el caballo para ayudar a mejorar la movilidad de personas con discapacidad física, y es que las personas que se someten a esta terapia ven resultados muy positivos.

Según De Campos (2014), las terapias asistidas con caballos “son procedimientos médicos en los que se utiliza el caballo como medio terapéutico, capaces de cubrir tanto factores físicos como psicológicos-emocionales”.

Encontramos dos clases de terapias en las que el caballo es el protagonista: la hipoterapia y la equinoterapia. Con la primera de ellas, se tratan problemas físicos, mientras que con la segunda se tratan problemas mentales.

Normalmente en cualquier actividad realizada con este animal estos dos tipos de terapia se utilizan conjuntamente. También se realiza una tercera actividad llamada equitación terapéutica o adaptada y aunque no es una terapia en sí, aporta beneficios en las personas que la realizan, ya que a diferencia de las dos actividades anteriores, tiene que controlar el caballo y hacer diferentes ejercicios con él.

Delfinoterapia o Terapia Asistida por Delfines

La delfinoterapia es considerada por De Campos (2014) como “un conjunto de métodos acuáticos que ayudan a una rehabilitación física y emocional impartidos por el terapeuta, encargado de motivar y desarrollar la terapia, donde el delfín juega un papel fundamental en el proceso”.

Podría entenderse como una forma de terapia que no tiene como fin prevenir o curar enfermedades, sino rehabilitar además de estimular a personas con problemas tanto físicos como psicológicos (Oropesa Roblejo, García Wilson, Puente Saní, & Matute Gaínza, 2009).

Terapia con perros o canoterapia

Este tipo de terapia puede ser una de las más conocidas, ya que el trabajo se realiza en contacto directo con uno o varios perros. Dentro de ésta existen tres formas de trabajar con el perro:

  • Perros de servicio. Utilizados para ayudar en su día a día a personas con poca movilidad, discapacidad auditiva… Estos perros son entrenados para mejorar la movilidad, alcanzar objetos y facilitar la socialización e independencia de la persona. Por lo que este animal sabrá abrir puertas, apagar luces, recoger objetos…
  • Perros de terapia. Al igual que el caballo o el delfín, el perro también se utiliza en este tipo de programas con el fin de dar beneficios tanto físicos como psicológicos a la persona destinada de la acción.
  • Perros de visita. Los perros al ser un animal doméstico también se utilizan dado su efecto y compañía en hospitales y residencias geriátricas.

Terapia asistida por gatos

También se usa al gato para las terapias dado que enseña a estar relajados con conciencia. Además su ronroneo fomenta las emociones positivas y sus pequeñas señales de afecto son muy bien recibidas por sus dueños (Oropesa Roblejo et al., 2009).

Beneficios para los diferentes colectivos

Existen multitud de beneficios apoyados científicamente sobre el uso de estas prácticas como terapia para personas con algún problema según San Joaquin (2002) aportan:

Para niños y adolescentes

Los niños/as que crecen con animales o tienen alguna discapacidad o problema, presentan menos miedo y más sentimientos positivos.

Además es una buena forma de estimular el desarrollo psicomotor y del lenguaje, por lo que tendrán mejor comunicación no verbal y más altos niveles de autoestima, así como mayor competencia social y sentido de la responsabilidad. Hay que añadir que la suavidad y textura de algunos animales ofrecen beneficios a los niños como seguridad.

En personas mayores

Para las personas mayores tienen una gran utilidad, pues las protege de la soledad. Proporcionan risa e incrementan la actividad física y el desarrollo muscular, también se sienten útiles por tener alguien a quien cuidar.

Optimizan la atención y la percepción, mejoran la comunicación verbal y aumentan las expresiones faciales positivas (Fundación Purina, 2001). Además estimulan el sentido de la vista, olfato, oído y tacto.

Beneficios para la salud mental

Su uso en unidades psiquiátricas con personas con depresión han disminuido el número de suicidios y el tiempo de ingreso (Estivill, 1999).

Además en personas adultas con retraso mental, se ha observado un aumento de vocabulario oral comprensible, una mayor motivación y comunicación no verbal (Fundación Purina, 2001).

Para enfermos crónicos

En EE.UU se emplean animales para la estimulación sensorial en algunos centros.

En personas con discapacidad física

Los animales son de gran uso para estas personas pues existen animales adiestrados cuyo objetivo es hacerles la vida más fácil.

Beneficios en centros penitenciarios

El uso de estas prácticas en centros penitenciarios ha reducido la violencia y otros comportamientos no sociales, además de suicidios y adicción a las drogas. También ha mejorado la autoestima y desarrollado sentimientos de compasión, paciencia y confianza; facilitando así la reinserción de los presos.

Además, se han utilizado en granjas de menores y en centros penitenciarios con enfermos con problemas mentales y de desintoxicación, incluso en casos de víctimas de abusos y maltrato (San Joaquin, 2002).

Beneficios generales y según el tipo de terapia

Las terapias asistidas por animales producen múltiples beneficios dependiendo del colectivo con el que se utilicen. A continuación vamos a hablar de forma resumida de algunos beneficios generales que causan las diferentes terapias:

En la equinoterapia

En la equinoterapia o hipoterapia, el caballo transmite calor a través de su piel a la persona, por lo cual ayuda a distender y relajar la musculatura y los ligamentos. Gracias a lo anterior, mejora el funcionamiento del sistema circulatorio y la función fisiológica de los órganos internos.

También transmite impulsos rítmicos a la pelvis, la columna y todos los miembros inferiores de la persona que lo monta, por lo que ayuda a la motricidad, al tono muscular y al movimiento coordinado. Además, facilita un patrón de locomoción equivalente al fisiológico de la marcha humana, algo de mucha utilidad para personas con parálisis cerebral.

También ayuda a estabilizar el tronco y la cabeza, además de corregir problemas de conducta.

Por otra parte, desarrolla y fortalece la musculatura, disminuye problemas de ansiedad y fomenta la confianza.

Por último, desarrolla el respeto y amor por los animales (Oropesa Roblejo et al., 2009).

En la delfinoterapia

La delfinoterapia dado que suele llamar la atención, suele mejorar las relaciones de la persona que la recibe con respecto a sus familiares más cercanos. Disminuye la agresividad y causa felicidad. Produce avances en el lenguaje, aumenta la concentración y aumenta la afectividad (De Campos, 2014).

Respecto a la terapia con perros o canoterapia tenemos que resaltar que dado que tienen una actitud más afectiva y de apego hacia el ser humano, son capaces de regular la presión arterial, la respiración y hasta la frecuencia cardíaca.

En la gatoterapia

Por último, las terapias asistidas por gatos aportan emociones positivas y nos tranquilizan reduciendo así el estrés de la vida diaria.

Todos estos tipos de terapia dan beneficios físicos, psicológicos y sociales a quienes la reciben. Aún así, hay que saber elegir cuál es la mejor opción dependiendo del tipo de problema con el que tengamos que tratar, con el fin de darle a la persona un servicio adaptado a sus necesidades.

Conclusiones

El uso de animales por distintas instituciones da beneficios a físicos, psicológicos y sociales. Esto permite mejorar la calidad de vida de las personas o mantenerla.

A pesar de los beneficios que esta práctica aporta a quienes la utilizan, aún sigue siendo desconocida para algunos profesionales, quienes prefieren utilizar el método “tradicional”.

Si queremos que esta práctica siga extendiéndose y aportando tales beneficios para estas personas, se debería aceptar de pleno como ámbito en el que se pudiera realizar prácticas profesionales por los estudiantes o incluso como ámbito de investigación en los trabajos finales. Otra idea sería colaborar con asociaciones y colectivos que trabajan diferentes aspectos de la relación personas-animales.

Algunas veces, estas prácticas no se pueden realizar como taller en asociaciones con personas con discapacidad por el alto costo que supone para la institución. Se debería de destinar más fondos en investigación y prácticas de estas actividades con la idea de generalizar su uso y tener un sitio en las diferentes áreas sociales y sanitarias.

Referencias

  1. Abellán, R. M. (2008). La terapia asistida por animales: una nueva perspectiva y línea de investigación en la atención a la diversidad. Indivisa: Boletín de estudios e investigación, (9), 117-146.
  2. Bassette, L. A., & Taber-Doughty, T. (2013, June). The effects of a dog reading visitation program on academic engagement behavior in three elementary students with emotional and behavioral disabilities: A single case design. In Child & Youth Care Forum (Vol. 42, No. 3, pp. 239-256). Springer US.
  3. de Campos, M. M. P. V. (2014). Terapia Asistida por Animales (TACA). Asociación de Docentes Pensionistas de la Universidad Nacional Mayor San Marcos ASDOPEN-UNMSM, 18.
  4. Estivill S. La terapia con animales de compañía. Tikal Ediciones. Barcelona, 1999.
  5. Friesen, L. (2010). Exploring animal-assisted programs with children in school and therapeutic contexts. Early Childhood Education Journal37(4), 261-267.
  6. Oropesa Roblejo, P., García Wilson, I., Puente Saní, V., & Matute Gaínza, Y. (2009). Terapia asistida con animales como fuente de recurso en el tratamiento rehabilitador. Medisan13(6), 0-0.
  7. San Joaquín, M. Z. (2002). Terapia asistida por animales de compañía. Bienestar para el ser humano. Temas de hoy, 143-149.
  8. Senent-Sánchez, J. M. (2014). La relación con los animales: un nuevo ámbito de la intervención socioeducativa.
  9. Varios autores. Resúmenes del 5º Congreso Internacional “Animales de Compañía, Fuente de Salud”. Fundación Purina, 2001.
  10. http://revistamistura.com.ar/web/index.php/secciones/salud/1161-zooterapia-.html
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Graduada en Pedagogía por la Universidad de Sevilla y estudiante el Máster en Psicología de la Educación. Avances en Intervención Psicoeducativas y Necesidades Educativas Especiales.

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