
¿Qué es el amensalismo?
El amensalismo es un tipo de interacción interespecífica negativa. Es una interacción que se da entre organismos de especies diferentes, impidiendo que una de ellas prospere.
Como la depredación y el parasitismo, el amensalismo es una interacción unidireccional, lo que significa que una de las dos especies que interactúan afecta a la otra, pero no al contrario.
Este tipo de interacción no es tan comúnmente conocido como la depredación, la competición, el comensalismo o el mutualismo. Fue descrito a comienzos de 1950 por el ecólogo Odum y revisado más adelante por otros autores.
En 1952, Paul Burkholder definió el amensalismo como una interacción -/0, con el fin de describir el efecto negativo (-) de una especie sobre la otra y el efecto neutral (0) de la especie afectada negativamente sobre la otra.
Características del amensalismo
– Relación unidireccional. Solo uno de los organismos se ve afectado negativamente, mientras que el otro no experimenta ningún beneficio ni perjuicio. Esto lo diferencia de otros tipos de interacciones ecológicas.
– Ausencia de beneficio. A diferencia del mutualismo o el comensalismo, el organismo no afectado no obtiene ningún beneficio ni ventaja en la interacción.
– Efecto negativo sin intención. El organismo no afectado no tiene intención directa de perjudicar al otro. Por ejemplo, al liberar compuestos tóxicos o competir por espacio, su impacto en el otro organismo es incidental.
– Frecuente en ambientes competitivos. Suele observarse en ambientes donde los recursos son limitados y algunos organismos liberan sustancias o generan condiciones que perjudican a otros, como en el caso de plantas que liberan toxinas al suelo para inhibir el crecimiento de otras especies.
– Plantas y microorganismos. Muchas veces, el amensalismo ocurre entre plantas y microorganismos. Por ejemplo, algunos hongos o bacterias liberan compuestos que inhiben el crecimiento de otras especies cercanas, sin que el liberador obtenga un beneficio directo de esa acción.
Ejemplos de amensalismo
El amensalismo no es un tipo de interacción fácil de comprobar y, por lo general, los ecólogos especialistas utilizan algunas técnicas de experimentación para constatar de qué tipo de interacción se trata.
Algunos ejemplos de amensalismo han sido descritos por J. P. Veiga, y menciona la interacción entre escarabajos del género Timarcha y la cabra montés o el íbice ibérico (Capra pyrenaica), quienes se alimentan del mismo tipo de arbusto.
Cuando se separan experimentalmente las cabras de los arbustos y los escarabajos, el número de escarabajos aumenta considerablemente (alrededor de 4 veces), mientras que cuando se separan los escarabajos de los arbustos y las cabras, no aumenta el número de cabras que visitan los arbustos.
Este fenómeno se debe a que las cabras se comen gran parte de las hojas (dejando poco alimento para los escarabajos) o se comen por accidente algunos de estos insectos mientras se alimentan, lo que ocasiona el diezmo de la población de escarabajos (como un efecto secundario).
Esta interacción se conoce como amensalismo porque la presencia de los escarabajos tiene poco o ningún efecto sobre las cabras, pero estas ejercen un efecto negativo sobre la población de los insectos en cuestión.
Otros ejemplos
Aunque usualmente el amensalismo se confunde con otro tipo de interacciones interespecíficas como la competencia o el comensalismo, existen algunos ejemplos más o menos claros de amensalismo en la naturaleza.
Un ejemplo adicional propuesto por Veiga es el de la “interacción” entre abejas y abejorros y la disposición de sus sitios de anidamiento (formación de los panales).
Se ha demostrado experimentalmente que las abejas son indiferentes respecto al sitio de asentamiento de sus panales, mientras que los abejorros no son capaces de instalarse en lugares que han sido previamente utilizados por abejas, aunque en temporadas anteriores.
Esta relación se describe como amensalismo, pues para los abejorros existe un efecto negativo relacionado con la presencia previa de abejas en los sitios donde ellos pretenden establecerse, mientras que para las abejas no hay ningún efecto que se relacione con la presencia de los abejorros.
- Camas de mejillones. Los mejillones son animales bivalvos que pueden formar una especie de “cama” sobre algunos territorios marinos y costeros. Gran cantidad de organismos marinos se alimenta de estas “camas” y de otros organismos que se asocian con tales tipos de ecosistemas. Algunos investigadores consideran que existe una relación de amensalismo entre los mejillones y las especies que coexisten con ellos en el agua que les rodea (que se alimentan de partículas en suspensión).

- Aves en las islas Galápagos. Una relación amensalista también ha sido reportada para aves del género Sula (aves piqueras) en las islas Galápagos: la especie de Sula de patas azules (Sula nabouxii) es desplazada de sus sitios de anidamiento por el piquero de Nazca (Sula granti), pero esta última no sufre ningún tipo de efecto debido a la presencia del piquero de patas azules.
- Eucaliptos. Estos árboles segregan sustancias tóxicas al suelo que impiden que otras plantas prosperen a su alrededor, y compitan por los recursos.
Diferencias del amensalismo con el comensalismo
Para entender cuáles son las diferencias del amensalismo con el comensalismo, es necesario repasar qué es el comensalismo.
El comensalismo también es un tipo de relación ecológica que se da entre especies diferentes, donde una de las especies se beneficia de la otra sin impactarla negativamente. Existen buenos ejemplos de comensalismo tanto en el reino animal como en el vegetal, y también se ha descrito para algunas relaciones entre bacterias.
Un ejemplo de comensalismo en el reino animal incluye a ciertas especies de pseudoescorpiones, que pueden adherirse temporalmente a gran variedad de artrópodos, de los que se valen para movilizarse.
Esta relación significa un punto a favor de los escorpiones, pues consiguen desplazarse de un lado a otro, pero no tiene efecto alguno sobre el insecto sobre el que se transportan, pues no interfieren con ninguno de sus procesos fisiológicos normales ni aportan ningún beneficio aparente.
El comensalismo, al igual que el amensalismo, también es una relación unidireccional y no implica la coevolución de las especies que interactúan.
La definición de comensalismo es difícil de especificar, puesto que los efectos netos de las interacciones interespecíficas pueden variar muchísimo en el tiempo y en el espacio. Además, la demostración de una relación comensalista no es nada trivial, pero lo mismo es cierto para el amensalismo.
Desde un punto de vista holgado, una relación comensalista puede definirse como una relación donde una de las especies se beneficia y la otra no se ve afectada por la interacción, o puede verse ligeramente afectada, tanto positiva como negativamente.
Diferencias
La principal diferencia entre el amensalismo y el comensalismo está en que, en una relación amensalista, una de las especies que participa se ve afectada negativamente (-/0); mientras que, en el comensalismo, por el contrario, el efecto de la interacción entre dos especies es beneficiosa para una de estas (+/0).
Por ejemplo, en la relación entre plantas epífitas y árboles, digamos entre un árbol de gran tamaño y un clavel del aire o tillandsia, la especie epífita se beneficia del soporte que le prestan las ramas del árbol para establecerse. Entretanto, el árbol no recibe ningún beneficio, pero tampoco es afectado negativamente por la presencia de la tillandsia.
En el caso de los fenómenos conocidos como alelopatías, una planta afecta negativamente a otra por la liberación de productos metabólicos secundarios a la rizosfera (la porción del suelo asociada a las raíces de las plantas).
No obstante, la presencia de la planta que se ve afectada no tiene efecto alguno (ni positivo ni negativo) para la planta que segrega la sustancia, es por ello que se considera una relación de amensalismo.
Otra diferencia entre comensalismo y amensalismo, aunque quizá no tan significativa, es el hecho de que el amensalismo ha sido más ampliamente descrito entre especies considerablemente diferentes (al menos en relación con su tamaño y capacidades).
En el comensalismo, por el contrario, no se ha determinado que exista una relación entre el tamaño o las capacidades de las especies que interactúan.
Referencias
- Delic, T., Fiser, C. Species Interactions. In Encyclopedia of Caves.
- Dodds, W.K. Interspecific Interactions: Constructing a General Neutral Model for Interaction Type. Oikos.
- Glavič, P., Luckmann, R. Review of sustainability terms and their definitions. Journal of Cleaner Production.
- Martin, B., Schwab, E. Symbiosis: “Living Together” in Chaos. Historical and Biological Research.
- Veiga, J.P. Commensalism, Amensalism, and Synnecrosis. In Encyclopedia of Evolutionary Biology. Elsevier Inc.