
¿Qué es el androcentrismo?
El androcentrismo es la práctica (consciente o inconsciente) donde se le da al varón una posición central en la cultura, la sociedad y la historia. Esta práctica o inclinación epistemológica excluye o invisibiliza a la mujer y coloca únicamente al hombre como sujeto de referencia.
Según diversos investigadores, el androcentrismo coloca el punto de vista masculino como único parámetro de análisis y estudio de la realidad humana, dejando de lado la perspectiva del 50% de la población, constituida por mujeres.
También se afirma que ha traído como consecuencia la ocultación de las contribuciones científicas, culturales y artísticas realizadas por mujeres a lo largo de la historia de la humanidad.
Esto se puede apreciar, por ejemplo, al momento de estudiar historia del arte o cualquier ciencia, donde generalmente los autores estudiados son hombres, a pesar de que hubo representantes femeninas.
La primera vez que se empleó el término “androcentrismo” —del griego andro, varón— fue de manera peyorativa por la intelectual norteamericana Charlotte Perkins Gilman, en su texto The Man-Made world (1991). En este libro, Perkins estableció cuáles eran las prácticas sociales androcéntricas junto con los problemas que derivaban de ellas.
Una de las críticas que se le ha realizado a la visión androcéntrica es el hecho de que refuerza los estereotipos concernientes a los roles de género impuestos tanto a hombres como a mujeres.
Por lo tanto, resulta limitante para el desarrollo de cada individuo, ya que generalmente reduce a las mujeres a las labores domésticas y familiares, mientras que a los hombres a las habilidades intelectuales o de fuerza física.
Características del androcentrismo
– Visión masculina como lo universal. Se toma la experiencia y perspectiva masculina como la norma o el punto de referencia para toda la humanidad, dejando de lado las experiencias de las mujeres. Generaliza a la especie humana como aquel individuo que es blanco, heterosexual, adulto y propietario.
– Invisibilización o exclusión de la mujer. Las mujeres y sus contribuciones a la sociedad, la cultura, la ciencia y la historia suelen ser ignoradas o subrepresentadas, minimizando su importancia.
– Géneros jerarquizados. Se establece una jerarquía donde lo masculino es visto como superior o más valioso, mientras que lo femenino se considera secundario o inferior.
– Sesgos en las ciencias y los conocimientos. Los estudios y teorías científicas, filosóficas o sociales han sido históricamente influenciados por una perspectiva masculina, lo que ha generado sesgos en la investigación y en las interpretaciones de los datos.
– Normalización de los roles de género tradicionales. Promueve y refuerza estereotipos de género, donde los hombres son asociados con el poder, la razón y la actividad pública, mientras que las mujeres son vistas como emocionales, pasivas y relegadas a roles domésticos.
El androcentrismo en historia y ciencia
- El androcentrismo en el ámbito científico. Aunque la ciencia se define a sí misma como un ente neutral y objetivo, carente de ideología, muchos intelectuales afirman que las disciplinas científicas muchas veces poseen sesgos de género que conllevan la invisibilización del punto de vista femenino. Sin embargo, esto era mucho más notorio hace algunas décadas. Actualmente, hay investigadoras que defienden la postura de que ha habido una inclusión masiva de las mujeres en ciertos campos científicos, lo que ha implicado la transformación de las categorías científicas. Aunque no se puede negar este avance, todavía existen rasgos androcéntricos en las denominadas ciencias duras, como ocurre por ejemplo en el campo de la biología molecular, la física y la ciberciencia. Muchos autores y científicos se han interesado por modificar esta estructura, ya que afirman que la perspectiva femenina es necesaria para tener una mirada más heterogénea y completa en las investigaciones.
- El androcentrismo en la historia, el arte y la literatura. Anteriormente, las estructuras sociales establecían que los varones debían tener una mejor educación que las mujeres, pues el principal interés de estas últimas debía residir en la crianza de los hijos y el cuidado del esposo. Por ello, recibían una educación básica (leer, escribir, sumar y restar) complementada con otras actividades como la costura y el tejido. Los hombres, por el contrario, tenían permitido estudiar carreras científicas y también podían dedicarse a las Bellas Artes. Por esta razón, la mayoría de los grandes artistas, compositores y pintores conocidos fueron hombres, así como también la mayoría de los científicos más influyentes. A pesar de que en la actualidad estas circunstancias han cambiado, algunos afirman que todavía hay un androcentrismo notorio en los desarrollos artísticos y literarios. Por ejemplo, en 2010 solo el 37% de los libros publicados por el conglomerado Random House fueron escritos por mujeres, lo que hace que predomine el punto de vista masculino en el mundo editorial.
Ejemplos de androcentrismo
A continuación se presentan algunos ejemplos de mujeres cuyos aportes culturales o científicos fueron perjudicados por el androcentrismo:
- Alice Guy (1873-1968). Para algunos historiadores, la francesa fue la primera cineasta, ya que fue pionera en la introducción de muchos elementos cinematográficos, tales como sonorizar las primeras películas empleando un gramófono y desarrollar el movimiento en retroceso. No obstante, esta cineasta no recibió el reconocimiento que merecía; de hecho, sus discípulos varones gozaron de mayor renombre y éxito a pesar de haber aprendido de ella.
- Artemisia Gentileschi (1593-1654). Artemisia Gentileschi fue una pintora italiana seguidora del estilo de Caravaggio. Actualmente, sus cuadros son considerados obras maestras de incalculable valor, sin embargo, sus pinturas no suelen ser mencionadas en los principales libros de arte, ni tampoco en las cátedras impartidas en las instituciones educativas.
- Dorothy Hodgkin (1910-1994). En el campo de la ciencia, se puede mencionar a Dorothy Hodgkin, una cristalógrafa que logró mapear la estructura de la penicilina, lo que le permitió obtener el premio Nobel en 1964. Aunque sus investigaciones alcanzaron este reconocimiento, los periódicos británicos titularon el evento como “Ama de casa gana un Nobel”, lo que enfatizaba los estereotipos del momento. Otras mujeres científicas ni siquiera obtuvieron algún tipo de reconocimiento, a pesar de sus importantes aportes, como Esther Lederberg, pionera en el campo de la genética, o Rosalind Franklin, referente en la cristalografía de los rayos X.
Referencias
- Abrams, K. Gender in the military: androcentrism and institutional reform. Recuperado de heinonline.com.
- Bello, A. El androcentrismo científico. Recuperado de core.ac.uk.
- Iqbal, J. Las grandes científicas olvidadas por la ciencia. Recuperado de bbc.com.
- Puleo, A. Igualdad y androcentrismo. Recuperado de dialnet.net.
- Androcentrismo. Recuperado de es.wikipedia.org.