
¿Qué es Orbitolina?
Orbitolina es un género extinto de protistas. Formaba parte de los llamados foraminíferos, específicamente de los macroforaminíferos por su tamaño. Ese grupo recibe su nombre de la compleja red de forámenes y entramados que pueden apreciarse en el interior de sus conchas.
De acuerdo a los registros fósiles, las orbitolinas vivieron en el período Cretácico de la Era Mesozoica. A finales de dicho período se extinguieron. Las razones de ello aún se están estudiando, ya que muchos otros foraminíferos lograron perpetuarse aún más sobre la Tierra, incluso hasta la actualidad.
Fueron descritas por primera vez en 1850 por el naturalista francés Alcide d’Orbigny. Se trata de un grupo de organismos interesante, ya que constituyen un ejemplo representativo de los miembros del reino protista, el cual, vale decir, aún es desconocido en muchos aspectos para quienes se dedican a su estudio.
Características de Orbitolina
– Estructura y morfología. Son foraminíferos bentónicos, es decir, vivían en el fondo marino. Su testa (esqueleto calcáreo) es de forma discoidal o cónica con una estructura interna muy compleja. Presentan cámaras concéntricas y un sistema de tabiques radiales que dividen el interior en compartimentos. Su esqueleto está compuesto por calcita, lo que favoreció su fosilización.
– Tamaño y hábitat. Pueden alcanzar varios milímetros de diámetro, lo que los hace relativamente grandes para un foraminífero. Vivieron en ambientes marinos someros, en plataformas carbonatadas tropicales y subtropicales.
– Importancia geológica. Son fósiles índice del Cretácico, es decir, ayudan a datar y correlacionar estratos geológicos. Suelen encontrarse en rocas calizas, que se formaron en antiguos arrecifes y lagunas marinas. Son importantes en la exploración petrolera, ya que la presencia de Orbitolina en rocas sedimentarias indica la existencia de antiguos entornos favorables para la acumulación de hidrocarburos.
Taxonomía de Orbitolina
- Dominio: Eukarya.
- Reino: Protista.
- Filo: Rhizaria.
- Clase: Foraminífera.
- Orden: Textulariida.
- Suborden: Textularina.
- Superfamilia: Orbitolinoidea.
- Familia: Orbitolinidae.
- Subfamilia: Orbitolininae.
- Género: Orbitolina (extinto).
Morfología de Orbitolina
Como es de esperarse en todos los foraminíferos, los del género Orbitolina estaban conformados por una célula de aspecto ameboide, protegida por una concha o esqueleto externo.
La célula estaba dividida en dos porciones: endoplasma y ectoplasma. El endoplasma estaba completamente protegido por la concha del protista y en su interior se encontraban todos los organelos que este organismo requería para realizar todas sus funciones vitales, como por ejemplo, la digestión.
Por otra parte, el ectoplasma se encontraba rodeando prácticamente a toda la concha y a partir de este se formaban los pseudópodos que le permitían al organismo obtener sus alimentos o desplazarse por el sustrato, lo que, según los especialistas, hacían a muy bajo ritmo.

En lo que respecta a la concha, los fósiles han permitido establecer que llegaron a ser grandes, en comparación con otros foraminíferos.
Las conchas medían aproximadamente unos 2 cm de diámetro. Tenía una forma de cono que asemejaba a los típicos sombreros chinos.
Internamente, presentaba una serie de tabiques, tanto verticales como horizontales, los cuales la dividían en pequeños compartimientos.
Hábitat y distribución de Orbitolina
Como ocurre con la mayoría de los organismos foraminíferos, las orbitolinas se encontraban distribuidas ampliamente por toda la geografía mundial. Eran animales netamente marinos, es decir, se encontraban únicamente en aguas salobres.
Además, se hallaban principalmente en aguas cercanas a los trópicos, ya que no se desarrollaban muy bien en aguas de bajas temperaturas.
De acuerdo a los especialistas, las orbitolinas eran consideradas organismos bentónicos y neríticos. Esto implica que se ubicaban específicamente en la zona limítrofe entre el litoral y la plataforma continental. Todo esto quiere decir que tenían una exposición moderada a la luz solar.
Tomando en cuenta que quienes se han dedicado al estudio de estos organismos asumen que son bentónicos, entonces parece correcto afirmar que las orbitolinas se ubicaban en lo que se conoce como bentos, es decir, en el fondo del lecho marino, muy cerca del sustrato.
Alimentación de Orbitolina
La alimentación de los miembros de este género dependía de la disponibilidad de alimentos y nutrientes en el ambiente donde se desarrollaban. En este sentido, podían alimentarse de restos de algas, así como también de ciertas bacterias que estuviesen a su alcance.
Igualmente, también se alimentaban de partículas suspendidas en las corrientes, razón por la cual también se les considera suspensívoros.
Ahora bien, el proceso de alimentación era muy similar al de la mayoría de los protistas. Estos hacen uso de las diferentes proyecciones que emite su citoplasma para captar las partículas de alimento o las posibles presas.
Los protistas del género Orbitolina emitían pseudópodos que les permitían atrapar o encerrar las partículas de alimento para incorporarlas a su citoplasma. Los especialistas creen que las orbitolinas seguían el mismo patrón de alimentación que los protistas actuales.
Es decir, en su endoplasma contenía vesículas dentro de las cuales había enzimas digestivas que ayudaban en el proceso de degradación del alimento ingerido.
Una vez que dichas enzimas degradaban el alimento y la célula metabolizaba y absorbía lo que le era de utilidad, los desechos eran liberados de la misma forma en que entraron, a través de vesículas. Estas se fusionaban con la membrana plasmática y liberaban al exterior su contenido. Este es el mismo proceso que siguen los protistas modernos.
Reproducción de Orbitolina
Tomando en cuenta que la información de la que se dispone acerca de este género proviene de los fósiles recolectados, en lo que respecta a su reproducción solo es posible hacer conjeturas o aproximaciones basadas en los conocimientos de los foraminíferos bentónicos actuales.
En este sentido, se sabe que los miembros del género Orbitolina pertenecían al grupo de macroforaminíferos, y como tales, presentaban, en su ciclo de vida, ambos tipos de reproducción: sexual y asexual.
Ahora bien, durante su ciclo de vida, estos organismos presentaban una alternancia de generaciones, estando estas representadas por una generación haploide (gamonte) y otra diploide (esquizonte).
Lo que ocurría durante su ciclo de vida era que el gamonte experimentaba varios procesos de división, a través de los cuales daba origen a numerosos gametos, que eran diflagelados. Esto es importante porque les permitía desplazarse libremente por el medio acuático. Estos se fusionaban para dar origen a un cigoto, el cual posteriormente se convertía en una estructura diploide, conocida como esquizonte.
El esquizonte presentaba varios núcleos y era de mayor tamaño, en comparación con el gamonte. Finalmente, el esquizonte experimentaba varias divisiones meióticas para dar origen a gamontes y así reiniciar el ciclo.
Referencias
- Curtis, H., Barnes, S., Schneck, A., Massarini, A. Biología. Editorial Médica Panamericana. 7° edición.
- Foraminíferos. Recuperado de regmurcia.com.
- Gorog, A., Arnaud, A. Lower Cretaceus Orbitolina from Venezuela. Micropaleontology.
- Kaminski, M.A. The Year 2000 Classification of the Agglutinated Foraminifera. En: Bubík, M. & Kaminski, M.A. (eds), Proceedings of the Sixth International Workshop on Agglutinated Foraminifera. Grzybowski Foundation Special Publication.
- Loeblich, A.R., Jr., Tappan, H. Foraminiferal general and their clasification. Van Nostrand Reinhold Company (ed.), 2 vol.