Balneoterapia: historia, efectos, ciencia y contraindicaciones

La balneoterapia es una forma de terapia alternativa que afirma ayudar a combatir diversas enfermedades y dolencias mediante el baño. Se trata de una práctica de medicina tradicional que frecuentemente se practica en los spas; pero su historia se remonta a hace varios miles de años.

Normalmente se considera a la balneoterapia como una disciplina distinta a la hidroterapia, aunque existen ciertas similitudes entre ambas y algunas de sus prácticas son muy parecidas. Sin embargo, la manera concreta en la que estas dos terapias se llevan a cabo es lo suficientemente distinta como para separarlas.

Fuente: pixabay.com

Algunas de las prácticas más comunes de la balneoterapia incluyen baños en aguas termales o ricas en distintos minerales, masajes mediante el movimiento del agua, inmersiones en frío y calor, y uso de fango medicinal para realizar masajes y otras prácticas similares.

No existen demasiados estudios que confirmen los supuestos beneficios de la balneoterapia, y es necesario realizar más investigaciones sobre ella; pero sus practicantes afirman que puede ser muy útil para tratar problemas tan distintos como artrosis, dermatitis, estrés, dolores de espalda o de cabeza o fibromialgia.

Historia

El uso de aguas termales y enriquecidas para mejorar la salud y relajarse data de hace varios miles de años. Se cree que ciertas poblaciones antiguas establecidas cerca de fuentes naturales utilizaban el agua caliente para limpiarse y combatir algunos problemas de salud.

Sin embargo, la primera mención de la historia occidental a los beneficios de las aguas termales es la de Hipócrates, el que es considerado por muchos como el padre de la medicina moderna.

Este pensador creía que todas las enfermedades estaban producidas por un imbalance en los fluidos corporales, y pensaba que los baños de agua caliente podían ayudar a corregirlos.

Civilizaciones antiguas

Imperios como Grecia y Roma llevaron el uso de las aguas medicinales más allá del ámbito de la salud y la limpieza. Así, los baños termales se convirtieron en lugares donde realizar reuniones sociales y en el centro de la cultura de ambas civilizaciones.

Durante los siglos en los que ambos imperios gobernaban el mundo, las termas sufrieron un gran desarrollo. De ser tan solo lugares de relajación en los que los veteranos de guerra podían descansar, pasaron a transformarse en auténticas maravillas arquitectónicas donde todos los ciudadanos podían acudir a mejorar su salud y relacionarse con los demás.

Sin embargo, hoy en día sabemos que griegos y romanos no fueron los únicos que disfrutaban de los beneficios de la balneoterapia.

El Imperio Antiguo de Egipto también utilizaba aguas termales y lodos medicinales para mejorar la salud de sus habitantes; y las primeras saunas finlandesas datan de hace más de 7000 años.

Edad Media y Moderna

Tras la caída del Imperio Romano, muchas de las prácticas culturales de esta civilización quedaron en desuso, entre ellas la balneoterapia. Sin embargo, nuevas culturas siguieron desarrollando esta disciplina y utilizando los beneficios de las aguas termales para mejorar su salud.

Así, por ejemplo, el Imperio Otomano fomentó el uso de hamam o baños turcos, que compartían muchas similitudes con las termas romanas. En Japón, se creía que las aguas termales tenían todo tipo de beneficios para el cuerpo y la mente, por lo que también eran muy utilizadas.

Durante el Renacimiento y la Era Victoriana, distintas culturas europeas volvieron a popularizar el uso de baños termales. Así, en casi todos los países del Viejo Continente y en muchas colonias americanas se empezaron a aprovechar las fuentes naturales de agua enriquecida.

Siglo XIX en adelante

En algún momento del siglo XIX, se creó la palabra “talasoterapia”, que viene de los términos griegos thalassa (océano) y therapeia (curación).

Se utilizaba para describir una serie de técnicas relacionadas con el agua y los baños que supuestamente mejoraban tanto la salud física como la mental de quienes las practicaban.

También en este siglo, los primeros spas modernos fueron abiertos tanto en Estados Unidos como en Europa. Pronto se convirtieron en destinos muy populares para los viajeros de clase alta, que pasaban unos cuantos días en hoteles de lujo relajándose con baños termales y recibiendo todo tipo de tratamientos.

Hoy en día, un gran número de hoteles del mundo cuentan con su propio spa, sin necesidad de estar situados cerca de una fuente natural de aguas termales.

La popularidad de la balneoterapia sigue creciendo, y sus prácticas se han desarrollado mucho durante las últimas décadas.

Efectos fisiológicos

Balneoterapia

La balneoterapia consiste en tratar algunos problemas de salud mediante baños, normalmente en fuentes termales y otros tipos de aguas enriquecidas con minerales.

Sus defensores afirman que esta disciplina puede ayudar a combatir ciertos problemas como artritis, problemas respiratorios y tensión alta, pero, ¿cómo lo hace exactamente?

Según los practicantes de esta disciplina, tomar baños en fuentes termales aumenta la temperatura corporal de manera segura, de tal manera que se ayuda al sistema inmune a luchar contra bacterias y virus.

A la vez, también aumenta la presión hidrostática en el cuerpo, mejorando la circulación y la oxigenación de las células.

Todos estos efectos en conjunto ayudan supuestamente a eliminar toxinas y a aumentar el número de nutrientes que las células corporales reciben. Por otra parte, los baños termales pueden también acelerar el metabolismo y ayudar a mejorar el sistema digestivo.

Al usarse de manera tópica, las aguas termales supuestamente también ayudan a combatir ciertas enfermedades de la piel como psoriasis, infecciones por hongos y dermatitis, además de acelerar la curación de todo tipo de heridas.

Por último, tomar baños termales con regularidad podría ayudar a reducir el estrés, eliminando con ello algunos dolores (como el de espalda o cabeza) y problemas psicológicos.

¿Qué dice la ciencia sobre la balneoterapia?

La mayoría de los supuestos beneficios de la balneoterapia no han sido debidamente comprobados mediante experimentos fiables.

Por ello, la mayoría de expertos dentro del mundo científico miran a esta disciplina con escepticismo, y advierten de que podría no ser tan beneficiosa como sus defensores dicen que es.

Debido a ello, la mayoría de las veces la balneoterapia solo debería utilizarse como una ayuda a otras terapias mejor establecidas, y no como un sustituto de las mismas. Esto es especialmente cierto en el caso de enfermedades graves o trastornos que puedan empeorar de no ser tratados adecuadamente.

Sin embargo, sí que existen ciertas evidencias de que la balneoterapia podría ayudar a combatir ciertos problemas; en concreto, artritis, fibromialgia y dolor de espalda.

Artritis

Según un estudio publicado en el 2008 en la revista Journal of Rheumatology, la balneoterapia podría ser efectiva en cierta medida para tratar la osteoartritis.

Analizando siete ensayos clínicos con casi 500 participantes, los investigadores hallaron evidencia de que esta terapia alternativa era más efectiva que no utilizar ningún tratamiento.

Otro estudio del 2003, este publicado en el Cochrane Database of Systematic Reviews, encontró cierta evidencia de que la balneoterapia puede ayudar en cierta medida a tratar la artritis reumatoide.

Sin embargo, ambos estudios presentaban ciertos problemas metodológicos, por lo que es necesario llevar a cabo más investigaciones al respecto.

Fibromialgia

Un pequeño estudio con 42 participantes publicado en Rheumtaology International en el 2002 parecía indicar que los pacientes con fibromialgia reducían sus síntomas y mejoraban su estado de ánimo al ser sometidos a sesiones de baño de 20 minutos una vez al día durante una semana.

Sin embargo, el pequeño tamaño de la muestra y la falta de otros estudios similares que confirmen estos descubrimientos hacen que los expertos en tratar esta enfermedad todavía no puedan afirmar que la balneoterapia sea un método efectivo para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Dolor de espalda

Un estudio del 2005 publicado en la revista Research in Complementary and Natural Classical Medicine apuntaba a que bañarse en aguas minerales y sulfurosas podría aliviar el dolor de espalda, especialmente el de la parte baja de la misma.

El estudio comparaba la salud de 30 pacientes que siguieron un programa de balneoterapia con la de otros 30 que utilizaron una terapia establecida, y encontraron que los primeros lograban mejores resultados.

Sin embargo, el estudio mostraba ciertos problemas, por lo que es necesaria más evidencia para afirmar la efectividad de este tratamiento.

Contraindicaciones

A pesar de que la balneoterapia en principio no presenta problemas para la mayoría de personas que la utilizan, existen algunos casos en los que puede ser peligroso tomar baños termales con el objetivo de tratar una enfermedad.

En concreto, los médicos advierten contra el uso de este procedimiento para personas con problemas graves del corazón, tensión arterial extremadamente baja, embarazo avanzado, varices muy sintomáticas, epilepsias no controladas, o algunas enfermedades como tuberculosis o diabetes miellitus grave.

Antes de empezar un proceso de balneoterapia, si crees que puedes pertenecer a alguno de estos grupos de riesgo o que los baños termales pueden suponer un problema para ti, consulta con tu médico habitual para saber si puedes realizar esta práctica de manera segura.

Conclusión

La balneoterapia lleva utilizándose durante miles de años para mejorar la salud de una forma segura, indolora y de bajo coste.

Sin embargo, como ya hemos visto, la evidencia científica al respecto es más bien escasa, y por lo tanto, lo mejor es no utilizar esta terapia alternativa como única manera de tratar una enfermedad grave.

Aún así, en la mayoría de los casos los baños en aguas termales no presentan ningún problema, y sus posibles beneficios son muy numerosos.

Por ello, si crees que es algo con lo que te gustaría experimentar o que quieres probar, no dudes en hacerlo después de consultar con un especialista.

Referencias

  1. “What is balneotherapy?” en: From The Grapevine. Recuperado en: 17 Diciembre 2018 de From The Grapevine: fromthegrapevine.com.
  2. “The History of Spas Timeline: Evolution of the Journey So Far” en: Swim University. Recuperado en: 17 Diciembre 2018 de Swim University: swimuniversity.com.
  3. “Bathing for stress relief” en: Yoga Journal. Recuperado en: 17 Diciembre 2018 de Yoga Journal: yogajournal.com.
  4. “3 Health Benefits of Balneotherapy” en: VeryWell Health. Recuperado en: 17 Diciembre 2018 de VeryWell Health: verywellhealth.com.
  5. “Balneotherapy” en: Wikipedia. Recuperado en: 17 Diciembre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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