
¿Quién fue el descubridor de la cultura tiahuanaco?
El descubridor de la cultura tiahuanaco fue el cronista español Pedro Cieza de León, a mediados del siglo XVI. Esta cultura abarcó desde la costa peruana hasta el norte de Bolivia, incluyendo secciones al norte de Chile y Argentina.
La capital de la cultura tiahuanaco estaba ubicada en la cuenca del sagrado lago Tititaca, en Bolivia, a más de 3.800 metros. Era la ciudad de mayor altitud en el mundo antiguo.
Los tiahuanacotas contaban con una población de aproximadamente 50.000 habitantes, y dejaron testimonio de su cultura en la arquitectura y la escultura en piedra.
La cultura de este pueblo precolombino perduró más de 2.500 años, y fue una de las más imponentes civilizaciones conocidas hasta los momentos. Tanto, que ejercieron una influencia notable sobre el Imperio inca.
El fin de su civilización ocurrió hacia el 1200 d.C. Tres siglos después, el cronista español Pedro Cieza de León, documentó su experiencia al descubrir los vestigios arqueológicos de la cultura tiahuanacota.
Pedro Cieza de León, el descubridor de la cultura tiahuanaco
Pedro Cieza de León, de origen español, se embarcó al Nuevo Mundo a mediados de 1520, recién cumplidos los 13 años.
Sirvió en las tropas del conquistador español Jorge Robledo, a quien prestó su apoyo en la fundación de los actuales municipios colombianos de Anserma y Cartago, en 1540.
En 1547 decidió ponerse a la orden del presidente de la Real Audiencia de Lima y gobernador interino del virreinato del Perú, Pedro de la Gasca. Es aquí cuando inicia su cruzada por los Andes y se dedica a escribir una crónica sobre la historia peruana.
Sus reseñas fueron del agrado de La Gasca, quien lo designó oficialmente como cronista del Nuevo Mundo. También le proporcionó los recursos necesarios para que diese continuidad al proceso de documentación.
Para entonces, Cieza de León se dedicó a viajar incansablemente por el Perú, y allí descubrió los restos arqueológicos de la cultura tiahuanaco. También en su obra menciona la gran ciudad Chan Chan, las líneas de Nazca, el santuario de Pachacámac, las inmensas edificaciones de Wari y el templo de Chavín de Huántar.
Crónicas del Perú, la gran obra del descubridor de la cultura tiahuanaco
La escritura de las Crónicas del Perú la realizó entre 1540 y 1550, estructurándola en cuatro secciones.
Precisamente, en la segunda parte, titulada “El señorío de los incas”, relató sus impresiones durante su permanencia en el poblado de Tiahuanaco.
El texto cita lo siguiente: “Tiahuanaco no es pueblo muy grande, pero es mentado por los grandes edificios que tiene, que cierto son cosa notable y para ver”.
El cronista también menciona la presencia de ídolos de piedra “del talle y figura humana, muy primamente hechos y formadas las facciones; tanto, que parece que se hicieron por mano de grandes artífices o maestros”.
Cieza alude a los “grandes cimientos de piedra” ubicados cerca de los aposentos principales, y se pregunta reiteradamente cómo habría movilizado el hombre estas rocas tan grandes y pesadas, y desde distancias tan lejanas.
A finales de 1550 volvió a su tierra natal con los manuscritos de las Crónicas del Perú para publicarlos en España.
Pudo publicar la primera parte, en 1553 (se imprimieron 1.100 ejemplares), y el resto de la obra quedó inédita, y algunas partes extraviadas. Murió al año siguiente, en Sevilla, el 2 de julio de 1554.
Las otras secciones de las crónicas fueron recuperadas con el tiempo, por un grupo de historiadores peruanos, y publicadas en los siglos XIX y XX.
Referencias
- Cartwright, M. Tiwanaku. Recuperado de ancient.eu.
- El Señorío de los Incas. Recuperado de detiahuanaco.com.
- Gonzáles, A. Cultura Tihuanaco. Recuperado de historiacultural.com.
- Pedro Cieza de León. Recuperado de banrepcultural.org.
- Tiwanaku. Recuperado de britannica.com.