Permarexia: síntomas, causas, consecuencias y tratamientos

La permarexia es un síndrome psicológico que afecta sobre todo al sexo femenino. Se trata de una obsesión severa con la comida y con las calorías, que no llega a formar parte de un trastorno de la alimentación como la anorexia o la bulimia pero que aún así puede provocar todo tipo de problemas en las personas que la padecen.

Los individuos afectados por permarexia están constantemente preocupados por no engordar. Debido a ello, miran el valor nutricional de todo lo que comen, y tratan de evitar alimentos altos en calorías o poco saludables. Esto, que de por sí no tiene por qué ser malo, va acompañado de un gran malestar psicológico.

permarexia

Así, las personas con este síndrome podrían llevar a cabo todo tipo de cambios en su estilo de vida para evitar la comida poco saludable; o podrían experimentar otros síntomas relacionados como obsesión con el ejercicio físico, baja autoestima, o atracones seguidos de periodos de ayuno para intentar controlar el peso.

La permarexia no está reconocida como una enfermedad dentro de los manuales diagnósticos, sino que se encuentra dentro de la categoría de “trastornos alimenticios no especificados”. Aún así, sus efectos son muy reales y pueden causar un gran malestar a las personas que la padecen.

Síntomas

consecuencias de la permarexia

Obsesión por las calorías

El síntoma más claro de la permarexia es una preocupación constante por las calorías que tienen todos los alimentos que se ingieren. Las personas con este síndrome tratarán de evitar cualquier cosa que pueda hacerles engordar, incluso si para ello tienen que dejar de comer algo que les gusta o que es saludable para ellos.

Así, por ejemplo, es habitual que estos individuos traten de evitar las grasas, a pesar de que este macronutriente es fundamental para mantener un buen estado de salud.

También es frecuente que abandonen por completo los dulces e incluso la proteína, limitándose en los casos más extremos a comer frutas y verduras.

Descontento con el propio cuerpo

La obsesión por las calorías tiene su origen en el malestar que siente la persona con su propia imagen corporal. A menudo, estos individuos se ven con sobrepeso o tienen miedo de llegar a padecer este problema. Además, el miedo a no tener buena figura aparece independientemente de si se está realmente en forma o no.

Debido a ello, muchas veces las personas con permarexia no solo cuentan las calorías de todo lo que ingieren, sino que se saltarán comidas y se obsesionarán con el ejercicio físico.

Obsesión por el tema

Estar preocupado por la propia imagen corporal en principio no tiene por qué ser malo; pero en el caso de la permarexia, la persona afectada tiene pensamientos recurrentes sobre el tema incluso cuando está inmersa en otras tareas. Al igual que ocurre en otros trastornos, su mente no deja de enviarle pensamientos sobre su peso o la comida.

Estos pensamientos a menudo interfieren con la vida cotidiana de los afectados; y normalmente, les generan un gran malestar. Por eso, las personas con permarexia tratarán de evitar cualquier situación que les recuerde a la comida o a su propia imagen corporal.

Baja autoestima

El descontento con la propia imagen corporal, los pensamientos desagradables recurrentes y la evitación de ciertas situaciones provocan que la mayoría de personas que padecen permarexia se sientan muy mal consigo mismas.

Entre otras creencias irracionales, estos individuos pueden pensar que no son válidos si no consiguen un buen físico; o que no son dignos de ser apreciados por otras personas hasta que no estén realmente en forma. Esto, además, interfiere en sus relaciones sociales y les provoca problemas con las personas de su entorno.

Justificación de los síntomas

Existe una línea bastante fina entre preocuparse por la propia salud y estar obsesionado de manera insana con el tema. Por ello, las personas con permarexia normalmente tratan de justificar su malestar y sus acciones afirmando que solo se preocupan por su bienestar, y que no hay nada de malo en ello.

De hecho, a menudo estos individuos tienen un conocimiento bastante amplio sobre nutrición y ejercicio, que utilizan como excusa para no enfrentarse a su problema.

Es importante recordar que la señal de que existe algún tipo de problema psicológico es que la aparición de malestar, y la interferencia de los síntomas con el desarrollo de una vida normal.

Si la dieta y el ejercicio están deteriorando la salud de la persona o afectando negativamente a otras áreas de su vida, es probable que exista algún trastorno de fondo.

Causas

midiendo naranja

Presión social

Tanto en las sociedades occidentales como en los países menos desarrollados, existe una gran presión social que lleva a las personas a querer tener un buen cuerpo.

La obesidad es vista como algo extremadamente negativo; y aunque hay motivos de peso para ello, esar bombardeado constantemente por este mensaje puede ser muy perjudicial.

Así, es cierto que tener sobrepeso u obesidad es muy perjudicial para la salud; pero obsesionarse por la propia imagen corporal y estar insatisfecho de manera crónica con el físico también es peligroso. Muchos expertos consideran que los medios de comunicación están a la base de la mayoría de trastornos de alimentación.

Si le sumamos a esto el auge de las redes sociales (en las que se valora especialmente el físico) y la dificultad para encontrar pareja si no se cumple con un cánon de belleza concreto, no es de extrañar que cada vez más personas se sientan insatisfechas con su cuerpo y se obsesionen con las calorías y con perder peso.

Problemas emocionales

Según muchos psicólogos, la permarexia, al igual que otros trastornos de la alimentación, siempre esconde algún tipo de problema psicológico más profundo.

Las personas que padecen este síndrome creen que no serán aceptadas por los demás o que no serán válidas hasta que no consigan tener un aspecto determinado.

Esto puede haber sido provocado debido a algún evento traumático en el pasado, o al rechazo por parte de otras personas por causa del aspecto físico.

Por ejemplo, una persona a la que se le haya hecho bullying de niña por tener sobrepeso tendrá más probabilidades de desarrollar permarexia que otra que no haya sufrido esta situación.

Creencias irracionales sobre la alimentación

Hoy en día, existen todo tipo de dietas y teorías sobre la alimentación que se contradicen entre sí. Algunas están apoyadas por bastante evidencia científica, mientras que otras no cuentan apenas con apoyo académico; pero sin embargo, es muy complicado saber cuáles de ellas tienen razón y cuáles están equivocadas.

El problema es que muchas dietas, a pesar de proporcionar resultados más o menos rápidos, están basadas en creencias falsas sobre la alimentación y el cuerpo.

Por ejemplo, muchas teorías proponen evitar por completo las grasas para perder peso. Sin embargo, actualmente sabemos que esto es extremadamente perjudicial para el cuerpo.

Las personas con permarexia a menudo se obsesionan con una dieta en particular, y creen que ese estilo de alimentación es el único que les permitirá conseguir el cuerpo que quieren.

Por eso, lo que empezó como un simple interés por la nutrición puede acabar convirtiéndose en una verdadera obsesión, que estaría a la base de este síndrome.

Factores de riesgo

No todas las personas tienen las mismas probabilidades de desarrollar permarexia. A continuación veremos qué factores tienen mayor influencia sobre la posibilidad de acabar padeciendo este síndrome.

Género

Al igual que ocurre con muchos otros trastornos de la alimentación, la mayoría de las personas que padecen permarexia son mujeres.

Una de las explicaciones más difundidas para esto es que este colectivo sufre una mayor presión social para mantenerse dentro de unos cánones de belleza; sin embargo, es muy probable que esta no sea la única causa.

Baja autoestima

Aunque este síndrome de por sí puede provocar falta de autoconfianza en las personas que lo padecen, tener autoestima baja también es un factor de riesgo a la hora de desarrollarlo.

Los individuos que no confían en sí mismos son más susceptibles a intentar conseguir un tipo de cuerpo determinado y a obsesionarse con esta meta.

Personalidad obsesiva o neurótica

Debido a diversos motivos, algunas personas tienen una mayor tendencia a obsesionarse con un tema de su interés que otras. Este rasgo de personalidad es extremadamente común en las personas con permarexia, al igual que entre los que padecen otros trastornos de la alimentación similares.

De la misma manera, el neuroticismo (la característica de las personas cuyas emociones son muy volátiles y poderosas) también correlaciona con la aparición de este síndrome.

Los individuos con personalidad neurótica tienden a preocuparse en exceso, un factor fundamental para la aparición de la permarexia.

Historial de insatisfacción corporal

Cuando una persona ha tenido un cuerpo con el que no estaba satisfecha durante mucho tiempo y se pone manos a la obra para cambiar esta situación, es mucho más probable que acabe obsesionándose sobre el tema.

Perder peso o ponerse en forma no siempre es fácil; y por desgracia, este objetivo tan saludable puede llevarse demasiado lejos.

Así, en muchos casos la permarexia es sufrida por individuos que han aprendido mucho sobre alimentación o dietas y se han obsesionado tanto con el tema que acaban desarrollando todos los síntomas mencionados anteriormente.

Consecuencias

A pesar de que la permarexia no se considera todavía un trastorno mental oficial, sus efectos son muy reales para las personas que la sufren. En este apartado veremos algunos de los más importantes.

Deterioro de la salud

En función de la dieta concreta que siga la persona con permarexia o de sus hábitos alimenticios en particular, es posible que su salud se vea muy perjudicada por este síndrome.

Por ejemplo, si un individuo está convencido de que no puede comer grasas bajo ningún concepto, perderá nutrientes esenciales que su cuerpo necesita para estar bien. Por lo tanto, su salud se acabará resintiendo, en ocasiones hasta extremos muy graves.

Desarrollo de trastornos psicológicos

Varios de los síntomas de la permarexia (como la baja autoestima, las obsesiones o la pérdida de placer por actividades cotidianas) están muy relacionados con trastornos psicológicos bastante más graves.

Por eso, es bastante común que las personas con este síndrome acaben padeciendo problemas de mayor envergadura.

Algunos de los trastornos mentales más comunes entre las personas con permarexia son la depresión, la ansiedad social, y la ansiedad generalizada.

Sin embargo, también pueden aparecer otros menos comunes como los de tipo somatomorfo, o incluso otros problemas de alimentación más graves como anorexia o bulimia.

Aislamiento social

Habitualmente, los individuos que padecen este síndrome tienden a evitar todas aquellas situaciones en las que se puedan ver tentados de ingerir cualquier alimento de los que no consideran como adecuados.

Debido a ello, muchas veces renunciarán a acudir a eventos o encontrarse con sus seres queridos simplemente para cuidar de su peso.

Esta conducta, cuando se repite muchas veces, puede provocar un gran deterioro de las relaciones de la persona. Esto es especialmente cierto en el caso de países en los que la comida es central para todo tipo de reuniones sociales, como ocurre en España y en muchas culturas latinoamericanas.

Tratamientos

La parte más difícil de tratar la permarexia es detectar que se está produciendo este trastorno. Los individuos que lo sufren normalmente no son conscientes de que tienen un problema; y sus seres queridos a menudo se encuentran con excusas que aparentemente son lógicas que justifican este comportamiento tan poco saludable.

Una vez que se ha determinado que existe un problema, el enfoque más habitual es utilizar una terapia psicológica como la cognitivo – conductual.

Este conjunto de técnicas puede ayudar a la persona a reducir sus síntomas, a recuperar la confianza en sí misma, y a recuperar una relación normal con la comida.

En algunas ocasiones, también se puede utilizar medicación (como ansiolíticos o antidepresivos) para reducir algunos de los síntomas más graves del síndrome.

Esto, normalmente, se llevará a cabo junto con la terapia psicológica mencionada anteriormente para conseguir una mayor efectividad.

Por último, en los casos en los que la salud de la persona está muy deteriorada, es posible que sea necesario hospitalizarla temporalmente hasta que su cuerpo se haya recuperado de la falta de calorías o nutrientes provocada por la enfermedad.

Referencias

  1. “Permarexia, eternamente a dieta” en: Web Consultas. Recuperado en: 24 Diciembre 2018 de Web Consultas: webconsultas.com.
  2. “Permarexia: el trastorno alimenticio de los que “viven a dieta”” en: MSN Estilo de Vida. Recuperado en: 24 Diciembre 2018 de MSN Estilo de Vida: msn.com.
  3. “¿Qué es la permarexia?” en: Muy Interesante. Recuperado en: 24 Diciembre 2018 de Muy Interesante: muyinteresante.com.
  4. “Permarexia, obsesión por quemar calorías” en: Salud y Medicinas. Recuperado en: 24 Diciembre 2018 de Salud y Medicinas: saludymedicinas.com.mx.
  5. “Trastornos de la conducta alimentaria” en: Wikipedia. Recuperado en: 24 Diciembre 2018 de Wikipedia: es.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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