
¿Qué es el tejido muscular cardiaco?
El tejido muscular cardiaco, o miocardio, es el tejido muscular que constituye la mayor parte de la pared del corazón. Se encarga de bombear sangre mediante contracciones.
El corazón posee, además, otros tipos de tejidos: uno fibroso que lo tapiza por dentro (endocardio) y por fuera (epicardio), otro que participa en la separación entre las aurículas y los ventrículos, otro que separa las aurículas y los ventrículos entre sí y un tejido valvular.
Sin descartar la importancia de estos tejidos fibrosos en la arquitectura cardíaca como soporte de la actividad mecánica del corazón, ni su papel en la direccionalidad de la sangre (válvulas), es el miocardio el que genera las actividades eléctricas y contráctiles del corazón esenciales para la vida.
Características del tejido muscular cardiaco
– Tejido muscular especializado. Está compuesto por músculo cardíaco, un tipo de músculo estriado involuntario único en el organismo.
– Células musculares. Las células del miocardio, llamadas miocitos cardíacos o cardiomiocitos, son cilíndricas, ramificadas y tienen uno o dos núcleos en posición central.
– Discos intercalados. Estas estructuras especializadas conectan las células musculares cardíacas, permitiendo la transmisión de señales eléctricas y mecánicas. Contienen uniones tipo gap para la conducción eléctrica y desmosomas para la adherencia estructural.
– Ritmo intrínseco. Posee una capacidad inherente para generar impulsos eléctricos, gracias al sistema de conducción cardíaco, aunque esté regulado por el sistema nervioso autónomo.
– Alta vascularización. El miocardio está altamente vascularizado, lo que asegura un suministro constante de oxígeno y nutrientes a través de las arterias coronarias.
– Mitocondrias abundantes. Los miocitos cardíacos tienen una gran cantidad de mitocondrias, lo que les permite generar energía de manera eficiente para la contracción constante.
– Elasticidad y resistencia. Es un tejido resistente y elástico, capaz de soportar contracciones repetidas sin fatiga significativa.
– Fibras organizadas. Las fibras musculares están organizadas en haces que permiten una contracción coordinada y eficiente del corazón.
Funciones del tejido muscular cardiaco
- Contracción y bombeo de sangre. Se contrae de manera rítmica y sincronizada para impulsar la sangre hacia las arterias y venas, permitiendo la circulación sistémica (por el cuerpo) y pulmonar (hacia los pulmones).
- Generación de fuerza mecánica. Las contracciones del miocardio generan la fuerza necesaria para mantener el flujo sanguíneo continuo, superando la resistencia vascular en el sistema circulatorio.
- Sincronización. Gracias a su estructura y al sistema de conducción eléctrica, el miocardio garantiza que las aurículas y los ventrículos se contraigan en un orden preciso, maximizando la eficiencia del bombeo cardíaco.
- Adaptabilidad al esfuerzo. Puede variar la fuerza y la frecuencia de contracción en respuesta a las demandas del cuerpo, por ejemplo, durante el ejercicio o en situaciones de estrés.
- Resiliencia y resistencia a la fatiga. Su alta concentración de mitocondrias y el eficiente suministro de oxígeno permiten al miocardio trabajar de forma continua a lo largo de la vida sin fatiga significativa.
- Mantenimiento de la presión arterial. Al bombear la sangre con fuerza, el miocardio contribuye a mantener la presión arterial adecuada para la perfusión de los tejidos.
Histología del tejido muscular cardiaco
El miocardio posee una estructura histológica muy similar a la del músculo esquelético. Está constituido por células alargadas de unos 15 μm de diámetro y unos 80 μm de largo. Dichas fibras sufren bifurcaciones y se ponen en contacto estrecho con otras, formando cadenas.
Los miocitos, o fibras musculares cardíacas, poseen un solo núcleo y sus componentes internos se organizan de tal manera que al observarse al microscopio de luz ofrecen un aspecto estriado por la sucesión alternante de bandas claras (I) y oscuras (A), como en el músculo esquelético.

Las fibras están constituidas por un conjunto de estructuras más delgadas y también cilíndricas llamadas miofibrillas, dispuestas a lo largo del eje mayor (longitudinal) de las fibras. Cada miofibrilla resulta de la unión secuencial de segmentos más cortos, denominados sarcómeros.
El sarcómero es la unidad anatómica y funcional de la fibra, es el espacio comprendido entre dos líneas Z. En ellas se anclan de cada lado unos filamentos delgados de actina que se dirigen hacia el centro del sarcómero sin que sus extremos se toquen, las cuales se interdigitan (entrelazan) con filamentos gruesos de miosina.
Los filamentos gruesos están en la región central del sarcómero. Esa zona donde ellos están es la que se aprecia, en el microscopio de luz, como la banda oscura A. Desde cada una de las líneas Z que delimitan un sarcómero hasta esa banda A solo existen filamentos delgados y la zona se ve más clara (I).
Los sarcómeros están envueltos por retículo sarcoplásmico que almacena Ca++. Invaginaciones de la membrana celular (tubos T) llegan hasta el retículo. La excitación de la membrana en estos túbulos abre canales de Ca++ que entran a la célula y hacen que el retículo libere su Ca++ y se dispare la contracción.
- Miocardio como un sincitio. Las fibras musculares cardíacas entran en contacto unas con otras por sus extremos y mediante unas estructuras denominadas discos intercalares. La unión es tan estrecha en estos sitios, que el espacio que las separa es de unos 20 nm. Aquí se distinguen los desmosomas y las uniones comunicantes. Los desmosomas son unas estructuras que unen una célula con la siguiente y permiten la transmisión de las fuerzas entre ellas. Las uniones comunicantes (en inglés gap junctions) permiten el flujo iónico entre dos células vecinas y hacen que la excitación se transmita de una célula a otra y que el tejido funcione como un sincitio.
Referencias
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- Guyton, A.C., Hall, J.E. Cardiac Muscle; the Heart as a Pump and Function of the Heart Valves, in Textbook of Medical Physiology, 13th ed. Elsevier Inc.
- Linke, W.A., Pfitzer, G. Kontraktionmechanismen, in Physiologie des Menschen mit Pathophysiologie, 31th ed. Springer Medizin Verlag.
- Widmaier, E.P., Raph, H., Strang, K.T. Muscle, in Vander´s Human Physiology: The Mechanisms of Body Function, 13th ed. McGraw Hill.