Trabajo infantil: causas, tipos, consecuencias, distribución y cifras

El trabajo infantil se equipara normalmente al término explotación infantil. Según la definición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es cierto que no todo trabajo infantil debe ser considerado explotación, ya que actividades como ayudar en la casa, buscar un pequeño trabajo en verano u otras similares pueden ser incluso positivas.

La misma organización marca las pautas que separan ese tipo de trabajo con el auténticamente perjudicial. En resumen, se trata de todo aquel que priva a los niños de vivir su etapa de niñez de manera natural. Son las tareas que les impiden desarrollarse adecuadamente y de manera digna.

Fuente: Ton Rulkens [CC BY-SA 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

El trabajo infantil entendido como explotación, perjudica el desarrollo físico y mental de los niños. En muchas ocasiones se ven explotados por mafias, siendo los casos más graves aquellos que involucran la explotación sexual o las situaciones de casi esclavitud.

En todo el mundo se están desarrollando acciones para tratar de reducir el número de niños que se ven obligados a trabajar por diversas circunstancias. Los últimos datos señalan que aún son unos 150 millones los niños de entre 5 y 14 años los que trabajan, con especial incidencia en Asia, África y América Latina.

Causas

El trabajo infantil, entendido como explotación, afecta todavía a un gran número de niños en todo el planeta. Sus efectos son devastadores, no solo por el simple hecho de robar la infancia de los afectados, sino también por las consecuencias en la salud física y mental.

Las causas del trabajo infantil van más allá de la pobreza, aunque esta se coloca entre las más importantes. En determinadas partes del mundo, también existen factores culturales que explican el fenómeno.

A esto hay que unirle la desigualdad entre géneros, la falta de acceso a la educación, políticas negligentes de los estados y otras circunstancias que provocan que los niños y niñas se vean obligados a trabajar desde su más tierna infancia.

Pobreza

niños trabajando con ladrillos

La pobreza en los hogares es una de las causas principales del trabajo infantil. De hecho, la gran mayoría de los niños que trabajan proceden de familias con ingresos muy por debajo del umbral de la pobreza.

Por ese motivo, los chavales tienen que aportar un sueldo a la casa para poder sobrevivir. Se da la circunstancias, además, que en ciertos países puede ser más sencillo que los niños encuentren un trabajo a que lo hagan sus padres. Los sueldos son menores, no van a exigir derechos laborales y van a realizar todas las tareas que se les exijan.

La pobreza no solo es una causa del trabajo infantil, sino que también se retroalimenta para convertirse en una consecuencia. Los pequeños se ven obligados a dejar la escuela, no pudiendo adquirir la formación necesaria para optar a mejores posiciones en el futuro. De esta forma, es probable que al formar su propia familia se repitan las situaciones.

Factores culturales

trabajo infantil

La propia definición de “infancia” varía dependiendo del lugar del mundo en el que se nazca. En zonas rurales africanas o asiáticas, se considera normal que niños sin alcanzar los diez años empiecen a adquirir comportamientos de adultos, como pueden ser el matrimonio o el trabajo.

Si a estas creencias sociales se les une la situación de pobreza, se da el sobreentendido de que todos los miembros de la familia deben colaborar en la supervivencia, incluidos los más pequeños.

Son frecuentes, también, justificaciones como que el trabajo hace que los hijos adquieran valores como la responsabilidad y el sacrificio. En ciertos ambientes, se valora incluso más que la propia educación, que se limita a aprender a escribir y a leer.

El resto de las enseñanzas se consideran inútiles, ya que esas familiar no creen tener perspectivas más allá de dedicarse a su actividad tradicional, ya sea la agricultura, la pesca y otras análogas.

Por último, algunos padres ven hasta con recelo que sus hijos y, especialmente, hijas, vayan a los centros educativos. Piensan que la educación los va a apartar de sus creencias tradicionales, hacerlos más rebeldes frente a las normas de la casa y antes su propia autoridad.

Falta de equidad

La discriminación por motivos de genero, raza o grupos sociales es otro de los factores de riesgo para los niños. Estas situaciones provocan que sea más complicado su integración en la educación y, en el caso de los adultos, en el mercado laboral. Al final, se trata de un empujón más hacia el trabajo infantil.

Género

trabajo de niños en Latinoamérica

Dentro de las discriminaciones más frecuentes se encuentra la que se produce por motivos de género. En muchos países del mundo, las niñas tienen peor consideración que sus hermanos y, desde muy pequeñas, se las destina a las labores domésticas e, incluso, no se les permite acceder a la educación.

La niñas, además, padecen en algunos puntos del planeta un peligro más alto de ser víctimas de redes de prostitución infantil. Aunque los gobiernos están intentando paliarlo, en algunas zonas de Asia ha sido muy habitual la presencia de niñas en la prostitución.

Para intentar paliar un poco ese gran problema, algunos países europeos (de donde eran la mayoría de los clientes) han comenzado a juzgar a sus ciudadanos por acudir a la prostitución infantil fuera de sus fronteras en caso de que el país en el que se ha cometido el delito no lo haga.

Acceso a la educación

A pesar de que, en términos generales, la educación y el trabajo infantil no sean excluyentes necesariamente, en gran parte de las ocasiones los niños que comienzan a trabajar acaban por dejar los estudios.

La falta de oportunidades para estudiar es, al mismo tiempo, un factor causal del trabajo infantil. No poder ir a la escuela y recibir formación hace que el niño se vea inmerso en una dinámica social que lo va a obligar a trabajar. Además, no va a tener las herramientas necesarias para defenderse o para abandonar ese círculo.

En muchos países e ha alcanzado el logro social de ofrecer educación gratuita. Sin embargo, en ciertas zonas rurales, la oferta educativa puede ser escasa. Muchas veces, la familia se ve obligada a un desembolso en materiales, uniformes y otros conceptos que no puede asumir.

Consecuencias

Como se señalaba anteriormente, la principal consecuencia del trabajo infantil es perpetuar el círculo vicioso de la pobreza. Esta causa que los niños se incorporen a los trabajos y esto provoca que no estudien, evitando que puedan encontrar mejores sueldos en el futuro.

Perpetuación de la pobreza

No poder acceder a la educación por tener que trabajar, o solo acudir a clase irregularmente, acaba perpetuando la pobreza.

No solo se ve afectada la posibilidad de ascenso social hacia puestos laborales mejor remunerados, sino que los patrones de conducta social permanecen inalterables y se seguirá viendo el trabajo infantil como normal e inevitable.

Por otra parte, la pobreza también tiene efectos en el desarrollo cognitivo de los más pequeños, aumentando el fracaso escolar.

Salud infantil

Los niños y niñas no han acabado de formarse completamente, por lo que son más vulnerables físicamente. Los que se ven obligados a trabajar, pagan las consecuencias enfermando más a menudo, teniendo accidentes y empeorando su salud significativamente.

Esto se agrava aún más cuando tienen que trabajar en actividades o zonas peligrosas. Vertederos, minas o las calles de una ciudad son algunos de los lugares que afectan enormemente a la salud de los niños.

Por último, no es infrecuente que sufran maltratos por parte de sus empleadores o por otras personas en el curso de sus actividades.

Efectos psicológicos

Las consecuencias en la salud de los niños trabajadores no se quedan solo en lo físico. A nivel mental, también sufren efectos negativos, empezando por la necesidad de madurar prematuramente y no poder desarrollar las actividades propias de la infancia.

Al final, esto provoca a medio-largo plazo que los afectados tengan una baja autoestima, problemas de adaptación social y traumas. Muchas veces, caen en adicciones a las drogas y el alcohol.

Industrias que emplean mano de obra infantil

Extracción de oro 

Este metal, muy preciado en el rubro de la joyería y la electrónica, es una causa importante de trabajo infantil.

El trabajo de extracción en las minas artesanales subterráneas, emplean a miles de niños. Es un trabajo que supone condiciones ambientales extremas, muchas de ellas sumamente tóxicas para el organismo.

Países como Bolivia, Colombia, Senegal e Indonesia, figuran entre los que más emplean a niños para este tipo de tarea.

Cultivo de algodón

Al ser la fibra textil más usada, este cultivo demanda mucha mano de obra en el mundo entero. En países como Uzbekistán, los niños son obligados a trabajar en su cosecha durante el descanso escolar.

También Brasil registra un alto porcentaje de trabajo infantil en este sector. En estos casos, las políticas sociales no han tenido éxito al momento de frenar la situación.

Cultivo de caña de azúcar

Es un caso muy similar al anterior, con el agravante que las condiciones representan mayor riesgo para los niños. Herramientas pesadas y filosas comprometen seriamente la salud de los menores.

Fabricación de ladrillos

En países como Nepal, Pakistán e India, es muy frecuente que cuando una familia contrae una deuda que no puede pagar, envíe a sus niños a fabricar ladrillos.

Desafortunadamente, esta práctica es tradicional, y por eso aún se mantiene vigente. Estos niños trabajan largas jornadas, muchas veces en condiciones climáticas adversas.

Cultivo de café

Especialmente niños africanos y latinoamericanos, son sometidos a exigentes condiciones de trabajo en la industria cafetera.

En el momento de la cosecha, suelen trabajar diez horas diarias, mientras que en la siembra, la preparación de la tierra y los almácigos, trabajan hasta 8 horas diarias.

Otros

  • Conflictos armados.
  • Coltán.
  • Explotación sexual.
  • Cultivo de la tierra.
  • Pesca y acuicultura.
  • Silvicultura.
  • Ganadería.

Distribución y cifras

UNICEF y la OIT presentan cada año informes en los que se detallan las cifras de niños trabajadores y su distribución geográfica. La primera organización estima que, en la actualidad, hay unos 150 millones de niños entre los 5 y los 14 años trabajando en todo el planeta.

La parte positiva es que ese número está disminuyendo en los últimos años, aunque aún está lejos de solucionarse el problema.

La mitad de esa cifra, unos 72 millones, se concentra en el continente africano. En Asia hay unos 62 millones de menores trabajando, mientras que 10,7 lo hacen en el continente americano.

Esos números significan que 1 de cada 4 niños de África tienen que trabajar. En Asia son 1 de cada 8 y en América Latina son 1 de cada 10.

Argentina

Los datos sobre el trabajo infantil en Argentina fueron recabados por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, con la colaboración de UNICEF.

Los resultados son bastante negativos, ya que afirma que 715.484 niños de entre 5 a 15 años se ven obligados a trabajar en ese país. Esto supone casi un 10% de los niños de Argentina.

Como es habitual en todo el mundo, las cifras son mayores en las áreas rurales, donde un 19,8% de los menores trabajan en diferentes sectores.

Por otra parte, la investigación descubrió que uno de cada cuatro niños urbanos en esa situación trabajan en la calle o en algún medio de transporte. Las niñas son mayoría en las tareas nocturnas.

Perú

A pesar del descenso en las cifras totales de menores trabajando, un 4% menos desde 2012, todavía hay en Perú un 21,8% de niños y adolescentes en esa situación. Con esas cifras, el país lidera la lista de países de Sudamérica en trabajo infantil.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) presentó la última encuesta especializada en 2015. En ella se recoge que buena parte de los trabajadores menores de edad realizan, además, tareas peligrosas.

Otro 1,5 % de los menores se encuentran en una situación de trabajo forzoso y un 5,3% se dedica a las tareas domésticas durante más de 22 horas semanales. Esto último implica que, a pesar de estar escolarizados, no suelen alcanzar el nivel adecuado de aprendizaje.

Colombia

Colombia es otro de los países que está tomando medidas para reducir el número de niños que se ven obligados a trabajar. De hecho, entre 2015 y 2016 consiguió reducir la tasa de niños trabajadores en un 1,3%, quedando finalmente en un 7,8% del total de menores del país.

El número, no obstante, sigue siendo alto. Las estadísticas afirman que aún hay más de 896.000 menores que trabajan en lugar de asistir a la escuela.

Otro dato preocupante, aunque decreciente, en el número de niños y adolescentes enrolados en grupos armados. Los últimos estudios daban la cifra de entre 14.000 y 17.000 menores participando en esos grupos.

México

México es uno de los países que encabeza las estadísticas de trabajo infantil en Latinoamérica. La UNAM afirmó en un informe que cerca de 3,6 millones de niños trabajan, la mayoría de ellos se encuentran en la pobreza y muchos viven en la calle.

Aunque las cifras oficiales no son demasiado recientes, el gobierno federal afirmó en 2015 que la situación era mejor. Así, sus números reducían el número de afectados a 2,2 millones.

Del total de menores que trabajan, el 14% tiene solo entre 5 y 11 años, mientras que el 21,8% tienen edades comprendidas entre los 12 y los 14 años.

En cuanto a los sectores económicos, el que cuenta con más trabajadores infantiles es el agropecuario, con un 22,6%, seguido del comercio con un 20,2%

Brasil

Brasil es de los pocos países de la región en los que el número de niños trabajadores está aumentando en lugar de descender. El rango de edad más afectado por esa subida es entre los 5 y los 9 años.

El calculo realizado por organizaciones de defensa de la infancia afirma que son más de 7 millones los menores que se ven obligados a trabajar en Brasil. Más de 560.00 son empleados domésticos.

África

En comparación con otras regiones del mundo, la erradicación del trabajo infantil en África avanza con mucha más lentitud. Según datos de la OIT, el 26,4% de los niños y niñas de entre 5 y 14 años son laboralmente activos, la mayor tasa del mundo.

En números totales, el continente alberga a casi 50 millones de menores trabajando, tan solo por detrás de Asia.

Asia

La mejora económica de parte del continente ha permitido una reducción considerable del número total el niños y niñas trabajadores. Sin embargo, Asia sigue siendo el continente con una mayor número de menores de 15 años que tienen que trabajar. En porcentaje, el 18,8% de los 650 millones de niños asiáticos están en esa situación.

Además, en ese continente aparecen, de acuerdo a UNICEF y otras organizaciones, algunas de las formas de explotación infantil más crueles.

Las que suscitan más preocupación son la trata de niños y niñas, la explotación sexual, la servidumbre por deudas o el reclutamiento obligatorio en los conflictos armados o en el tráfico de drogas.

Referencias

  1. Organización Mundial del Trabajo. ¿Qué se entiende por trabajo infantil?. Obtenido de ilo.org
  2. Organización Mundial del Trabajo. Trabajo Infantil. Obtenido de ilo.org
  3. UNICEF México. Trabajo infantil. Obtenido de unicef.org
  4. Humanium. Child labour in the world. Obtenido de humanium.org
  5. Ortiz-Ospina, Esteban; Roser, Max. Child Labor. Obtenido de ourworldindata.org
  6. Compassion International. Child Labor Facts. Obtenido de compassion.com
  7. FAO. Child labour in agriculture is on the rise, driven by conflict and disasters. Obtenido de fao.org
  8. The Editors of Encyclopaedia Britannica. Child labour. Obtenido de britannica.com
COMPARTIR
Licenciado en Ciencias de la Información

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here