
¿Qué es el vasto lateral?
El vasto lateral, o vasto externo, como también es conocido, es un músculo superficial y palpable, ubicado en la porción anterolateral del muslo. Es un músculo par, pues hay uno en cada pierna. Su nombre proviene del latín musculus vastus lateralis.
El vasto lateral, junto con el vasto medial, vasto intermedio y recto femoral, conforma el músculo más robusto del cuerpo humano, denominado cuádriceps, siendo el vasto lateral el más grande de los cuatro.
Este conjunto de músculos actúa sinérgicamente para hacer posible la extensión de la articulación de la rodilla, participando también en la estabilidad de esa articulación.
Por otra parte, los músculos isquiotibiales antagonizan la acción del vasto lateral y en general de todo el cuádriceps, pues estos ayudan en la flexión de la articulación de la rodilla, entre otras funciones.
El vasto lateral es un músculo que, por no poseer vasos sanguíneos importantes y tampoco gran inervación, en ocasiones es utilizado para la colocación de auto-inyecciones a nivel intramuscular. Aunque para este fin se prefiere elegir el recto femoral.
Características del vasto lateral
– Ubicación. Está delimitado por la parte medial por el músculo recto anterior o recto femoral, mientras que por la parte lateral está delimitado por la banda iliotibial, por la fascia lata y por el glúteo mayor. El músculo se puede palpar, para ello se le pide al paciente que extienda la pierna de forma recta y este se notará.
– Origen. Este músculo nace de la porción inferior del trocánter mayor y de la porción superior de la línea intertrocantérea, y se desplaza hacia abajo por todo el fémur por su cara externa. Sus fibras se disponen de forma oblicua hacia afuera y en ¾ de su extensión se encuentran fuertemente unidas a una membrana fibrosa de colágeno, denominada aponeurosis, originada en el trocánter mayor. Por debajo del músculo se halla otra aponeurosis, de donde surgen muchas fibras del vasto lateral, así como también de otros músculos cercanos, como el tendón del glúteo máximo y el tabique intermuscular lateral.
– Inserción. Durante su trayecto, sus fibras tienen varios puntos de inserción, específicamente se fija a la trifurcación y labio lateral de la línea áspera (2/3 superiores), a la diáfisis del fémur en su porción supero anterolateral, en la fascia lata y, por último, en el tabique intermuscular lateral. Posteriormente, el músculo pasa por el borde lateral de la rótula y se inserta en la tuberosidad de la tibia, gracias al tendón rotuliano. Allí se fusiona con fibras del resto de los músculos que conforman el cuádriceps. Esto proporciona un refuerzo de la cápsula que recubre la articulación de la rodilla.
– Irrigación. El músculo vasto lateral recibe una rama de la arteria femoral profunda, denominada arteria circunfleja femoral lateral.
– Inervación. El músculo vasto lateral está inervado por el nervio femoral (L2-L4), al igual que el resto de los músculos del cuádriceps, a excepción del recto femoral.
Funciones del vasto lateral
- Extensión de la rodilla. Su función principal es extender la pierna sobre el muslo en la articulación de la rodilla. Actúa en conjunto con el resto del cuádriceps, siendo fundamental para movimientos como caminar, correr, saltar, ponerse de pie y subir escaleras.
- Estabilidad de la rodilla. Contribuye a mantener la alineación de la rótula (patela) al insertarse en el tendón cuadricipital y la base de la rótula. Ayuda a estabilizar la articulación femororrotuliana durante la extensión.
- Potencia y fuerza en el movimiento. Es uno de los músculos más fuertes del cuerpo humano. Aporta gran parte de la fuerza necesaria en actividades que requieren explosividad (sprints, saltos, levantamiento de peso).
- Protección y soporte del fémur. Cubre la cara anterolateral del fémur, sirviendo de soporte y protección para la diáfisis femoral.
Patologías asociadas con el vasto lateral
El músculo vasto, al igual que otros músculos, no está exento de sufrir tensiones y contusiones. Este podría lesionarse si no se realiza un adecuado calentamiento del mismo antes de comenzar una rutina de ejercicios, o como resultado de un impacto donde el músculo se comprima contra el hueso.
- Puntos gatillo. El vasto lateral es uno de los músculos de los cuádriceps que puede generar mucho dolor, inestabilidad de la rótula e inclusive perturbación del sueño, gracias a la presencia de hasta 5 zonas claves de puntos gatillo. Los puntos gatillo se distribuyen desde el origen del músculo hasta su inserción, y se identifican como PG1, PG2, PG3, PG4 y PG5. Pueden crear dolor referido hacia la cresta ilíaca o hacia la rodilla, dependiendo de la ubicación del punto doloroso. El PG1 afecta la rodilla, produciendo un síntoma muy patognomónico caracterizado por la sensación de tener la rótula pegada o bloqueada. Es decir, hay imposibilidad de doblar la rodilla y hay dolor en el borde lateral, el cual puede extenderse hacia arriba. El PG2 produce más dolor en la zona lateral y este se extiende hacia arriba. El PG3 produce dolor hacia la porción posterolateral del muslo y del hueco poplíteo, es decir, por detrás de la rodilla (corva). En el PG4 el dolor se refiere más hacia la parte lateral de la rótula, con dolor fuerte referido hacia toda la cara lateral del músculo. Finalmente, el PG5 se sitúa hacia la porción proximal del músculo con dolor localizado y referido hacia la cresta ilíaca. En el PG4 y PG5 el dolor suele ser muy intenso, llegando a interrumpir el sueño del paciente, ya que le es imposible acostarse del lado afectado.
- Inestabilidad patelofemoral. Este cuadro clínico cursa con luxaciones a repetición a nivel de la rótula, que origina mucho dolor, molestias, limitaciones de movimiento y atrofia muscular del cuádriceps. Por lo general, el tratamiento para esta afectación es quirúrgico.
- Evaluación del músculo. Con el paciente completamente recto, acostado boca arriba (decúbito supino), se le indica que contraiga el músculo dentro de sus posibilidades, tratando de pegar la corva de la camilla. Se evalúa la capacidad de la contracción.
Ejercicios que ejercitan el músculo vasto lateral: la sentadilla de sissy
El ejercicio llamado sentadilla de sissy y sus diferentes variantes son muy útiles para fortalecer los músculos que conforman el cuádriceps.
Esta sentadilla consiste en abrir las piernas al ancho de nuestra cadera, apoyándonos en la punta de nuestros pies. Luego, con las manos en la cintura, nos tiramos hacia atrás con cuidado, haciendo que las rodillas, la cadera y los hombros formen una línea recta. Las rodillas se mantienen algo flexionadas y la espalda recta.
Entre las variantes de la sentadilla de sissy se encuentra la silla romana y la bisagra de rodilla.
- Silla romana. Existe una máquina especial para realizar este ejercicio, aunque a veces se puede improvisar. La idea es pararse con los pies muy juntos y plantados sobre el suelo. Estos quedarán ajustados por una especie de pesa y a nivel de los tobillos existe un soporte que le sostendrá para evitar caerse. En esta posición, se debe intentar tirarse hacia atrás manteniendo la espalda siempre recta.
- Bisagra de rodilla. Básicamente, el movimiento es igual al que se realiza en el ejercicio de la sentadilla de sissy, pero esta vez se hace arrodillado sobre una superficie cómoda y no tan baja.
Referencias
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