
¿Qué son los estereotipos de género?
Los estereotipos de género, o roles de género, son comportamientos, actitudes, pensamientos y emociones que se consideran adecuados o característicos en función del sexo biológico. La construcción de los roles de género normalmente se organiza en torno a los conceptos de masculinidad y feminidad, aunque en ocasiones esto no se cumple.
Los roles de género son en gran medida comunes para culturas muy diferentes a lo largo de todo el planeta, por lo que se cree que su base es en gran medida biológica. Aún así, algunos de sus componentes más específicos varían según la sociedad donde se encuentren.
Actualmente, existe un debate entre los expertos que consideran que los estereotipos de género se han formado exclusivamente a nivel cultural, y quienes piensan que la biología juega un papel relevante en su aparición. Así, existen evidencias que apoyan ambas teorías, por lo que hoy en día no es sencillo llegar a una conclusión firme sobre el tema.
En la actualidad, existen algunos grupos (especialmente los relacionados con el feminismo y la comunidad LGBT) que defienden la idea de que los estereotipos de género son dañinos y causan todo tipo de problemas a quienes los experimentan.
Definición de estereotipos de género
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los roles de género como “papeles, comportamientos, actividades y atributos socialmente construidos que una sociedad determinada considera apropiada para los hombres y mujeres que la conforman”.
Sin embargo, hoy en día no hay un consenso sobre si su aparición se debe puramente a la cultura o si la biología juega un papel más importante.
Por otro lado, incluso entre quienes creen que los estereotipos de género son puramente sociales, existe discusión sobre hasta qué punto esto significa que son arbitrarios o modificables, y sobre si es posible o incluso deseable eliminarlos por completo. Por ello, no es sencillo encontrar una definición que satisfaga a todo el mundo.
A continuación, se enumeran algunos de los argumentos más importantes tanto de la postura construccionista (la que defiende que los roles de género son puramente sociales), como de la biológica.
- Teoría construccionista. Algunas teorías, que se agrupan bajo el nombre de “teorías de construcción social” o construccionistas, afirman que los estereotipos de género han aparecido en las sociedades debido simplemente a la forma en que se ha desarrollado la cultura. Según sus defensores, si se modificara la sociedad podrían eliminarse por completo. A menudo, las teorías construccionistas ven los estereotipos de género como muy negativo, que es necesario eliminar. Sus defensores piensan que los roles que surgen de ellos son jerárquicos, y que le otorgan a los hombres una posición dominante en la sociedad, por lo que se trataría de una forma de opresión hacia las mujeres y otros colectivos, como el de homosexuales y transexuales. A nivel práctico, se ha comprobado que los niños aprenden a clasificarse a sí mismos a los tres años. En este momento, comienzan a ser conscientes de cuáles son los roles asociados con su sexo, y generalmente tratan de amoldarse a ellos. De esta manera, se perpetúan los estereotipos a nivel social y siguen pasando de generación en generación sin cuestionamientos. Por otro lado, algunos defensores de estas teorías señalan a las personas transexuales o intersexuales como prueba de que no todo el mundo sigue los roles asociados con su sexo biológico.
- Teorías biológicas. En contraposición a las teorías construccionistas, surge otra visión sobre el origen de los estereotipos de género, basada principalmente en la biología, la neurociencia y la psicología evolucionista. Desde esta perspectiva, se considera que los roles de género surgieron como un producto de la evolución de la especie, y son por lo tanto innatos y muy difíciles de modificar. Desde esta perspectiva, se considera que los comportamientos considerados típicamente masculinos y femeninos surgieron debido a la necesidad de la especie de dividir sus funciones en tiempos ancestrales. Así, supuestamente, los hombres tenían que encargarse de tareas más físicas y relacionadas con objetivos, mientras que las mujeres tuvieron que desarrollar habilidades más relacionadas con lo social y emocional. Existen muchas evidencias que apoyan las teorías biológicas sobre los estereotipos de género. Por un lado, se ha comprobado que la inmensa mayoría de culturas de todo el mundo reproducen básicamente los mismos esquemas sobre lo que se considera masculino y femenino. Además, aquellas culturas en las que se ha logrado una mayor igualdad de género a nivel legal normalmente muestran una mayor presencia de estos estereotipos. Por otro lado, los modernos estudios de neuroimagen parecen indicar que efectivamente existen diferencias importantes entre los cerebros de hombres y mujeres, que podrían estar detrás de muchos de los estereotipos de género más comunes a nivel cultural. Sin embargo, es muy probable que la sociedad también influya en cierta medida sobre su expresión y la aceptación de los mismos. Cabe destacar que desde la teoría biológica se considera que, aunque los roles de género puedan ser innatos, es posible que generen consecuencias negativas.
Ejemplos de estereotipos de género
- En hombres. En casi todas las culturas del mundo, los estereotipos de género masculinos están fuertemente relacionados con la idea de que un hombre solo es valioso en la medida en que sea capaz de aportar algo a la sociedad. Debido a ello, se espera de los varones que no pidan ayuda, que escondan sus emociones, que sean agresivos y que vayan a por sus metas de forma implacable. Además, tradicionalmente se consideraba que los hombres tenían el deber de proporcionar protección, asistencia y cuidados a las mujeres. Al mismo tiempo, se les animaba a mostrar una sexualidad muy exagerada y a tener gran cantidad de compañeras sexuales a lo largo de su vida. En este sentido, la infidelidad masculina generalmente no está tan mal vista como la femenina. Por otro lado, los estereotipos de género masculinos también están muy enfocados a la evitación de conductas que se consideran típicamente femeninas, como las muestras de debilidad en público o el exceso de conductas cariñosas. A los hombres que muestran estos comportamientos generalmente se les tacha de homosexuales, de manera despectiva.
- En mujeres. A nivel global, la mayoría de sociedades de la historia han considerado que la mujer debe cumplir un papel relacionado principalmente con la maternidad y la crianza de los hijos. En consecuencia, los estereotipos de género femeninos son muy distintos a los de los hombres. De esta manera, tradicionalmente se pensaba que las mujeres debían mostrar un comportamiento más reservado, compasivo, empático y dedicado al cuidado de los demás. Estas se consideraban virtudes tanto en el ámbito de la maternidad como en el de la pareja, y por lo tanto eran valoradas de forma general. Por otra parte, se esperaba de las mujeres que cuidaran su aspecto físico en la medida de lo posible, ya que gran parte de su valor a nivel social se extraía de su belleza y de su apariencia juvenil. Estos estereotipos de género femeninos iban contra la ambición de las mujeres a nivel profesional. Al igual que los hombres que no cumplían con sus estereotipos de género, se enfrentaban al rechazo y a insultos relacionados con la homosexualidad, las mujeres que no encajaban en su supuesto papel social eran repudiadas por el resto de personas de su cultura.
Consecuencias de los estereotipos de género
En función de si se siguen las teorías construccionistas o las evolutivas, los estereotipos de género pueden verse como un elemento extremadamente dañino que hay que eliminar, o como una consecuencia necesaria de la historia de la especie. Sin embargo, independientemente de qué enfoque se escoja, hoy se sabe que los roles de género pueden traer muchos problemas.
Así, aquellas personas que no cumplen con lo que se espera de ellas según los estereotipos de su género suelen sufrir un fuerte rechazo social, que puede provocar gran sufrimiento psicológico. Algunos expertos consideran, por ejemplo, que este fenómeno está detrás del elevado número de suicidios masculinos que se producen en todo el mundo año tras año.
Además, los estereotipos de género también parecen ser responsables en cierta medida de la desigualdad a nivel económico y social entre hombres y mujeres, ya que lo que se espera de los primeros correlaciona más con el éxito profesional que la manera en que se supone que deben comportarse las segundas.
Prevención de los estereotipos de género
Desde que se empezó a investigar sobre los estereotipos de género, se han realizado muchas propuestas sobre cuál sería la mejor manera de mitigar sus consecuencias negativas. De nuevo, el enfoque que se escoja para estudiarlos modificará en gran medida las soluciones planteadas.
Así, quienes defienden las teorías construccionistas piensan que es necesario acabar por completo con los roles de género. Según ellos, la única manera sería utilizar la educación, a menudo desde la infancia, para cambiar las concepciones tradicionales de lo que es típicamente masculino y femenino.
Por otra parte, quienes defienden las teorías biológicas creen que no solo no es posible acabar con los estereotipos de género, sino que hacerlo sería perjudicial para las personas a nivel psicológico. Como alternativa, proponen buscar nuevas formas de expresar las tendencias innatas que encajen mejor con la sociedad actual y que puedan ayudar a llevar el mejor estilo de vida posible.
Desde esta perspectiva, por otra parte, generalmente se hace énfasis en la necesidad de respetar y aceptar a quienes, por diferentes causas, no encajan en los estereotipos que normalmente van asociados con su sexo biológico.
Referencias
- Sex, gender, and gender identity. Recuperado de plannedparenthood.org.
- Gender stereotyping. Recuperado de ohchr.org.
- Gender Development Research in Sex Roles: Historical Trends and Future Directions. Recuperado de ncbi.nlm.nih.gov.
- What are gender stereotypes and how to stop them? Recuperado de iberdrola.com.
- Gender role. Recuperado de en.wikipedia.org.