
¿Qué es la botánica criptogámica?
La botánica criptogámica es, en la botánica sistemática, la rama que estudia las plantas sin flores, cuyos órganos sexuales están encubiertos. Entre estas plantas se cuentan las algas (que pueden ser de mar o de zonas de agua dulce), musgos, líquenes, hongos o helechos.
En el estudio de este tipo de plantas, la botánica se encarga de definir todo lo referente a la forma de reproducción, permite catalogar las plantas, definir las zonas donde predominan o establecer sus características.
Ha sido posible clasificar este tipo de plantas gracias a la botánica sistemática. Se hace referencia a este grupo vegetal como criptógamas, aunque también se les puede llamar esporófitas, ya que lo normal es que sus esporas solo se conformen por una sola célula.
Las plantas que se estudian en la botánica criptogámica suele estar divididas en tres grandes grupos: talofitas, pteridofitas y a las briofitas. Aunque habría que reseñar que la clasificación ha variado con el paso de los años.
Historia de la botánica criptogámica
Los seres humanos siempre se han interesado por las plantas que les rodean, y cada rama científica ha podido darle un enfoque diferente según las necesidades. Se pueden analizar estos vegetales desde el punto de vista teórico o teniendo en cuenta su utilidad.
La botánica pura se ha encargado de la parte teórica del estudio y, desde muy temprano, se consideró una rama de la biología de gran importancia. Por su parte, la botánica aplicada se centró en lo que se podía hacer con las plantas. En ese sentido, fue el enfoque más utilizado por médicos o agrónomos en sus campos de estudio.
La botánica ha sido desarrollada desde hace miles de años en prácticamente todas las civilizaciones. Por ejemplo, en la Grecia clásica y la antigua Roma, ya hay indicios del estudio de las flores.
- Aparición de las criptógamas. Una de las primeras obras sobre botánica se debe a Alberto Magno. Fue el autor de Siete libros de vegetales y plantas, publicados a mediados del siglo XIII. Ahí se incluye una de las primeras clasificaciones que presenta a las plantas criptógamas, al diferenciar dos grupos vegetales: sin hojas y con hojas. Las clasificaciones iniciales de las plantas criptógamas ocurrió mucho más adelante. Johann Dillenius (1684-1747) fue el autor de Historia de los hongos y Reproducción de helechos y musgos. Para ese entonces, los botánicos aún creían que el polvo de los hongos correspondía a polen, algo que después se corrigió. Con el tiempo, fueron ampliando la información sobre las plantas criptógamas y crearon áreas específicas de estudio. A finales del siglo XVIII se definieron más detalles sobre los musgos, que en un principio eran estudiados por una ciencia que fue denominada briología. En el siglo XIX, la organización de las plantas criptógamas experimentó un avance gracias a Wilhelm Hofmeister (1824-1877), quien descubrió las variaciones de las generaciones. En España, algunos estudiosos también se enfocaron en la botánica criptogámica. En ese sentido, autores como Mariano Lagasca y Mariano del Amo y Mora escribieron diferentes obras sobre el tema. Finalmente, dos botánicos alemanes fueron los encargados de definir que las plantas podían dividirse de 17 formas. Este grupo de la vegetación sufrió variaciones importantes, ya que los botánicos decidieron separar los briófitos y los carófitos de los demás tipos de algas. También establecieron las diferencias de las algas con los hongos.
Qué estudia la botánica criptogámica
El área de estudio de la botánica criptogámica se encarga de las plantas sin flores y que no tienen semillas. El término nace del latín cryptogamae, que a su vez fue una derivación de la unión de dos vocablos griegos: kryptos y gamos, que dejan claro el área de estudio al que se enfocan, pues significan “escondido” y “unión sexual”, respectivamente.
Las plantas criptogámicas están conformadas por las algas (que pueden ser de mar o de agua dulce), el musgo, los hongos, helechos y líquenes.
- Hongos. Entre las plantas criptógamas es una de las divisiones más amplias. No tienen clorofila, por lo que el proceso de fotosíntesis no ocurre en esta clase. Cuentan con una gran variedad de especies, que pueden ser comestibles y en algunos casos sirven para crear vitaminas. Otros hongos son sumamente tóxicos.
- Algas. Son plantas que se localizan en las costas. Se conocen más de cuatro centenas de estas especies de plantas. Las más habituales son las verdes, rojas y castañas. La presencia de algas indica que en esas zonas pueden coexistir una gran cantidad de especies, porque gracias a ellas se crean ecosistemas ideales.
- Briófitos. Son plantas terrestres que se encuentran normalmente en zonas de gran humedad o bosques sin mucha iluminación.
- Líquenes. Son especies complicadas de analizar. Hay miles de especies, que además pueden encontrarse en diferentes ecosistemas como maderas, tierra o en el fondo de los mares.
- Helechos. Cuentan con cerca de 50 familias diferentes. Su presencia se da en lugares de las más variadas características. Pueden estar en zonas áridas, de gran altitud, oscuras o en tierras húmedas.
Conceptos principales de la botánica criptogámica
Hay varios términos que son necesarios conocer a la hora de tratar todo lo referente a la botánica criptogámica. Ficología, briología o pteridología son los estudios que se enfocan en plantas criptógamas como: algas, musgos y helechos, respectivamente.
Esporófitas es el otro nombre que se le da a las criptógamas. Hace referencia a que sus esporas solo tienen una célula.
Las plantas talofitas también forman parte de este grupo. Son aquellas que no están compuestas ni por tallo, raíces ni hojas. El caso más obvio son los hongos (que no pertenecen al reino vegetal, sino a uno propio, Fungi).
Referencias
- Berkeley, M. Introduction to cryptogamic botany. NewsBank Readex.
- Cooke, M. Crevillea, a quarterly record of cryptogamic botany. 3rd ed. Williams and Norgate.
- Mali, N. Cryptogamic botany For Under-graduate Students. Laxmi Book Publications.
- Smith, G. Cryptogamic botany. Tata McGraw Hill.