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Humanidades » Historia » Cultura totonaca

Cultura totonaca

Explicamos qué es la cultura totonaca, su ubicación, historia, características, centros ceremoniales, arte, lengua y más

Pirámide de los Nichos en El Tajín, Veracruz. Fuente: Juliana Toro, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

¿Qué fue la cultura totonaca?

La cultura totonaca fue una civilización prehispánica de Mesoamérica, concretamente del actual estado mexicano de Veracruz, de la zona de norte de Puebla y la costa. En un principio conformaron una confederación de ciudades, aunque los historiadores señalan que, posteriormente, crearon tres señoríos.

Sus centros urbanos más importantes fueron El Tajín (entre el 300 y 1200 d.C.), Papantla (entre 900 y 1519) y Cempoala (las mismas fechas del anterior). Aunque los tres destacaron por su arquitectura monumental y sus esculturas, fue el primero el que se convirtió en el mayor exponente del esplendor de esta cultura.

Los orígenes de los totonacas son poco conocidos. Según la teoría más aceptada, este pueblo, perteneciente al núcleo huasteco, provendría de Chicomoztoc, desde donde iniciarían una migración que les puso en contacto con otras culturas que habitaban el país. Aunque no tuvieron éxito en sus intentos de asentarse en varias zonas, recogieron influencias de los olmecas o los chichimecas.

Más adelante sufrieron ataques de los aztecas, quienes conquistaron buena parte del territorio controlado por los totonacas. En respuesta, se produjo una reunión de todas sus ciudades donde decidieron apoyar a los recién llegados conquistadores españoles en su lucha contra el enemigo común.

Ubicación geográfica y temporal de la cultura totonaca

La cultura totonaca apareció en el periodo Clásico y continuó durante el Posclásico, dos etapas en las que se divide la historia de Mesoamérica.

Esta civilización recibe también el nombre de cultura de El Tajín, denominación que proviene del centro ceremonial y urbano más importante de los totonacas. La etapa de mayor esplendor de esta ciudad se produjo entre el 300 y 1200.

Además de El Tajín, los totonacas tuvieron otros dos importantes centros ceremoniales. Ambos, Papantla y Cempoala, vivieron su mejor época entre 900 y 1519, hasta la llegada de los españoles.

  • Ubicación geográfica. El área que ocuparon estaba en el centro de Veracruz, en el actual México. Durante el Clásico tardío extendieron sus territorios hasta el río Papaloapan, al sur. Igualmente, alcanzaron parte de los estados de Oaxaca y Puebla, el Valle de Perote, las sierras de Papantla y Puebla y la zona baja del río Cazones. Una de las características de la región de Totonacapan, la ocupada por esta cultura, fue su clima húmedo y templado. Esto les permitió obtener grandes cosechas de maíz, frijol, chile o calabaza, algo fundamental para que la población aumentara. La fertilidad de la tierra permitió que sobrevivieran a la hambruna que se produjo en el centro de México entre 1450 y 1454, que afectó a los aztecas hasta el punto de ofrecerse como esclavos a los totonacas a cambio de maíz.

Origen e historia de la cultura totonaca

Se conocen pocos datos sobre el origen de la cultura totonaca. Los historiadores piensan que procedían del núcleo huasteco, aunque desarrollaron una cultura propia tras entrar en contacto con los olmecas y los diferentes pueblos nahuas del centro de México, como los toltecas o los teotihuacanos.

  • Migración. Según las teorías más aceptadas, los totonacas abandonaron Chicomoztoc, al norte de México, y se dirigieron hacia el centro del país. En su trayecto pasaron por varios lugares, como la laguna de Tamiahua, Misantla, Tula o Teotihuacán, hasta alcanzar Mixquihuacan, donde establecieron su capital. Desde allí empezaron a conquistar algunas tierras cercanas. Sin embargo, no pudieron mantener su dominio en la zona, ya que fueron expulsados por los chichimecas. Esto supuso volver a trasladarse en busca de un mejor lugar donde asentarse. Según parece, atravesaron Teayo y Yohualichan antes de encontrar una zona propicia. Finalmente, en una región que recibiría el nombre de Totonacapan, pudieron levantar ciudades como El Tajín y Cempoala.
  • Época de esplendor. Los historiadores dividen la historia de esta cultura en varias etapas. La inicial, durante el Clásico temprano, se caracterizó por el desarrollo del barroquismo. Tras este periodo, ya en el Horizonte clásico, la cultura totonaca evolucionó de manera considerable. Desde el siglo VI al IX, los asentamientos crecieron notablemente. Como ejemplo, El Tajín llegó abarcar unas 1.200 hectáreas. A partir del 900, en el Postclásico temprano, se produjo un crecimiento en la actividad comercial de los totonacas, así como en otros aspectos de su economía. Estas mejoras condujeron a su momento de mayor esplendor, que comenzó en 1200 y se prolongaría hasta la llegada de los españoles.
  • Ataques aztecas y llegada de los españoles. A pesar de su fortaleza, los totonacas no pudieron evitar ser derrotados por los aztecas, quienes emprendieron una campaña militar en su contra a mediados del siglo XV. Tras su victoria, el emperador mexica, Moctezuma I, impuso el pago de fuertes tributos a los vencidos, así como la obligación de entregar cada año cientos de niños para esclavizarlos. La situación cambió con la llegada de Hernán Cortés, que arribó a las costas de Veracruz en 1519 y, en su camino hacia el norte, supo de la existencia de Cempoala. Los españoles enviaron un mensaje a las autoridades totonacas y acordaron una reunión con ellos. El jefe de Cempoala los recibió con gran hospitalidad. Según los relatos, cuando Cortés preguntó cómo podía recompensar el buen recibimiento, los totonacas comenzaron a quejarse del trato que recibían de los aztecas. Vieron en los españoles una buena oportunidad de librarse del dominio azteca. Así, 30 pueblos pertenecientes a esa cultura se reunieron en Cempoala y acordaron aliarse con Cortés para derrotar a sus enemigos. El resultado fue la incorporación de 1.300 guerreros totonacas a las fuerzas de Cortés. Junto con los 500 españoles presentes en la zona, se dispusieron a derrotar al imperio de los aztecas.
  • Bajo dominio español. La alianza con los españoles permitió a los totonacas deshacerse del control azteca. Sin embargo, solo sirvió para pasar al dominio español. Muy pronto, los conquistadores comenzaron a obligarles a abandonar sus tradiciones y creencias. Una de las principales herramientas para que abandonaran su cultura fue la religión, ya que impusieron el cristianismo frente al tradicional politeísmo que habían seguido hasta ese momento.
  • Encomiendas. Como sucedió con otros pueblos mesoamericanos, los totonacas pasaron a ser siervos de los españoles mediante el sistema de encomiendas. Así, fueron destinados a trabajar en las haciendas, especialmente en las dedicadas a la caña de azúcar. Cempoala terminó abandonada y la cultura totonaca, prácticamente, desapareció. Solo a finales del siglo XIX fue redescubierta gracias a los trabajos del historiador y arqueólogo mexicano Francisco del Paso y Troncoso.
  • Mortandad. Aunque los españoles apenas usaron la violencia para conquistar Totonacapan, sus habitantes sufrieron una gran mortandad. La causa principal fueron las enfermedades llevadas por los conquistadores. No obstante, en la actualidad aún residen unas 90.000 personas que mantienen la lengua totonaca. Estos están divididos entre 26 municipios de Puebla y 14 localidades de Veracruz.
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Características de la cultura totonaca

Como se ha señalado, la cultura totonaca recogió e incorporó muchas características de otros pueblos, como los olmecas o los teotihuacanos. Con esas influencias y sus propias aportaciones crearon una importante civilización que se extendió hasta Oaxaca.

– Etimología. La palabra “totonaca”, según el Diccionario de la Lengua Náhuatl o Mexicana, es el plural de “totonacatl” y hace referencia a los pobladores de la región de Totonacapan. Algunos expertos apuntan que “totonaco” podría significar “hombre de tierra caliente”. Por otra parte, en totonaco la palabra significa “tres corazones”, lo que haría referencia a los tres grandes centros ceremoniales levantados por esta cultura: El Tajín, Papantla y Cempoala.

– Organización sociopolítica. Existen pocas referencias sobre la organización social y política de la cultura totonaca. Los estudios realizados se han basado en los hallazgos arqueológicos, y la teoría más aceptada es que era una sociedad dividida en varias clases sociales. La pirámide social estaba encabezada por la nobleza, compuesta por el jefe gobernante, el resto de las autoridades y los sacerdotes, todos encargados de controlar todos los ámbitos de poder, desde el político al religioso, pasando por el económico. Su gobierno estaba liderado por el jefe, quien era asistido por el Consejo de Ancianos. Por su parte, los sacerdotes jugaban un papel principal. Entre sus funciones estaba la dirección de los cultos ceremoniales, realizar las observaciones astronómicas y dirigir las ceremonias. Esta casta religiosa estaba gobernada por los fiscales (miembros del Consejo de Ancianos) y, tras ellos, los mayordomos (patrocinadores de las fiestas) y los topiles (encargados del cuidado de los templos). En cuanto a la base de la pirámide, estaba formada por los plebeyos, la mayoría de los habitantes, encargados de la producción agrícola, la artesanía, la pesca y la construcción.

Restos de la antigua ciudad de Cempoala. Cora221010 / CC BY-SA, Wikimedia Commons

– Alimentación. Los totonacas aprovecharon la fertilidad de las tierras para cultivar grandes extensiones de maíz. Sin embargo, a diferencia de otras civilizaciones precolombinas, este cereal no era el elemento principal de su dieta. Ese papel lo jugaban frutas como el zapote, la guayaba o el aguacate. Según los expertos, campesinos y nobles coincidían en la composición de su primera comida del día: gachas de maíz. En cuanto al almuerzo, los nobles comían estofados con frijol y mandioca, aderezados con salsa de carne. Los pobres, aunque con una dieta parecida, no podían permitirse esas salsas. Además de esos alimentos, se sabe que los hombres pescaban tiburones y cazaban tortugas, armadillos, venados o ranas. Por su parte, las mujeres criaban perros y pavos. Ambos aspectos llevan a pensar que incorporaron esos animales a la dieta.

– Vestimenta. De acuerdo con el fraile Bernardino de Sahagún, que aprendió náhuatl para documentar las costumbres indígenas, las mujeres eran muy elegantes y vestían de manera llamativa. Según el religioso, las nobles solían llevar faldas con bordados, además de un poncho triangular de pequeño tamaño a la altura del pecho, que llamaban quexquemetl. Igualmente, se adornaban con collares de jade y concha y usaban pendientes y una especie de maquillaje rojo. Por su parte, los hombres de la nobleza vestían capas de varios colores, taparrabos, bezotes y otros elementos elaborados con plumas de quetzal. Hoy en día, las mujeres de esta cultura tienen como vestimenta tradicional la camisa, el delantal, la enagua, la faja y el quexquemetl, todo elaborado por las propias mujeres, ya que mantienen la fama de excelentes tejedoras.

Religión de la cultura totonaca

Como en otros aspectos, la religión practicada por los totonacas es muy poco conocida. Casi todo lo que se sabe procede de un ensayo realizado por el etnógrafo francés Alain Ichon, de 1960. Entre sus conclusiones destaca la complejidad del sistema de creencias de esta cultura.

  • Dioses. El panteón totonaca estaba compuesto por un gran número de dioses, organizados de acuerdo a una jerarquía. Así, existían los dioses principales, secundarios, dueños, dueños menores y dioses del inframundo. En total se cree que sumaban unas 22 deidades. El dios más importante era identificado con el Sol, a quien se le ofrecían algunos sacrificios humanos. Junto a él estaba su esposa, la diosa del Maíz, quien era obsequiada con sacrificios de animales, ya que detestaba los de humanos. Otra deidad importante era Trueno Viejo, llamado Tajín o Aktsini. Los totonacas también incorporaron a su panteón algunos dioses comunes a otras civilizaciones de Mesoamérica, como Tláloc, Quetzalcóatl, Xochipilli o Xipetotec.
  • Ceremonias. Las ceremonias estaban muy relacionadas con sus creencias religiosas. Así, entre las más frecuentes se encontraban los sacrificios, tanto humanos como de animales, una siembra ceremonial o prender fuego. También se practicaba el autosacrificio. En las costumbres funerarias, los totonacas usaban tanto los enterramientos individuales como los colectivos. Otra ceremonia religiosa importante era la de los Voladores. Esta, que aún sigue practicándose, se utilizaba para pedir a los dioses que acabara la sequía.
  • Actualidad. Los españoles obligaron a los totonacas a abandonar sus creencias y abrazar el catolicismo. Por eso, hoy en día para la mayoría es su religión principal, aunque con algunos elementos provenientes de su antigua religión. Como hicieron otros pueblos en Latinoamérica, los totonacas incorporaron al catolicismo algunos de sus mitos y rituales. Esta combinación dio lugar a una religiosidad propia, en la que se le da gran importancia a los seres sagrados. En muchas ocasiones, los santos cristianos se identificaron con algunas de sus deidades. Por otra parte, en las comunidades totonacas actuales aún existe la figura del curandero, encarnado por alguna persona de prestigio con profundos conocimientos sobre salud, bienestar y buenas cosechas.
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Centros ceremoniales de la cultura totonaca

Antes de que los conquistadores llegaran a Mesoamérica, los totonacas habían levantado varias ciudades importantes. Entre ellas, tres centros ceremoniales que se convirtieron en el núcleo de su civilización: Cempoala, Papantla y El Tajín.

  • El Tajín. Construida en el actual estado de Veracruz. Su momento de mayor esplendor se produjo entre los siglos IX y XIII, periodo en el que fue uno de los centros urbanos más importantes de Mesoamérica. La influencia de El Tajín se extendió bastante más allá de la ciudad, por todo el golfo y llegó hasta la región controlada por los mayas. Uno de los aspectos más destacables de este centro ceremonial fue la majestuosidad de su arquitectura, decorada por complejos relieves tallados en frisos y columnas, y planificada de acuerdo a la astronomía. El edificio de mayor importancia era la Pirámide de los Nichos, el mejor ejemplo de cómo los totonacas incorporaban sus observaciones astronómicas y su simbolismo a sus construcciones.
  • Papantla. Papantla (900-1519) fue construida en la Sierra Papanteca. Justo antes de llegar los españoles, la ciudad tenía 60.000 habitantes, un número muy importante para la época. Ya en la colonia, Papantla tomó el relevo de El Tajín como principal foco de la cultura totonaca. El nombre de la ciudad proviene de la palabra náhuatl “papán”, que designaba a un tipo de ave de la zona, y “tlan”, que significa “lugar”. Por lo tanto, la traducción más exacta sería “lugar de los papanes”. Sin embargo, los habitantes de la zona afirman que, en realidad, el nombre significa “lugar de la Luna buena”.
  • Cempoala. La etimología de su nombre (Cēmpoal significa “veinte” en náhuatl y ā(tl), significa “agua”) ha hecho pensar a algunos historiadores que esta ciudad podía contar con muchos canales de riego y acueductos, que servirían para llevar el agua a las tierras de cultivo y a los jardines. Cempoala fue ocupada por los totonacas cuando los toltecas estaban en su apogeo, entre 1000 y 1150 a.C. Según los expertos, su llegada al lugar se debió a que los propios toltecas los habían expulsado de la zona este de la Sierra Madre Oriental. Los restos arqueológicos´encontrados prueban que el lugar tenía grandes plazas y fortificaciones. Para construir esas estructuras, los totonacas usaban piedras del río, a las que aplicaban mortero y cal. Los aztecas llamaban “lugar de las cuentas” a la ciudad, ya que era allí donde cobraban los tributos a los pueblos de la costa del golfo de México.

Economía de la cultura totonaca

Como se ha señalado, la región donde se asentaron gozaba de condiciones muy favorables para la agricultura. Por eso, esa actividad se convirtió en su principal motor económico.

Los cultivos más importantes fueron el maíz, el frijol, el chile, el cacao, la vainilla y una importante variedad de fruta.

Al cultivo de sus fértiles tierras, los totonacas unieron su actividad comercial, concretamente el intercambio de artesanías y otros artículos con los pueblos cercanos. Las vías de comunicación fueron eminentemente fluviales y lacustres, aunque también crearon algunas redes de transporte por tierra.

Otras actividades económicas importantes fueron la caza y la pesca. En el primer caso, solían capturar animales como el jabalí o el pavo silvestre, mientras que sus pescadores aprovechaban todas las especies que podían encontrar.

También destacó el provecho que obtuvieron de los manglares: moluscos, peces, tortugas y algunas aves.

  • Selección de la tierra. La primera técnica de cultivo que usaron los totonacas fue la milpa, un sistema de selección de tierra que tiene la ventaja de no agotar los suelos. La causa es que los distintos productos plantados, como el maíz, los frijoles o las calabazas, aportan nutrientes que el terreno necesita para mantenerse en un estado óptimo. Con el tiempo, aunque se mantuvo este sistema, los agricultores empezaron a utilizar canales de regadío artificiales.

Arte y escultura de la cultura totonaca

Las manifestaciones artísticas más importantes de la cultura totonaca se dieron en la escultura, en la cerámica y, especialmente, en la arquitectura. Los restos encontrados en sus antiguos centros ceremoniales han mostrado la habilidad de este pueblo en la construcción.

  • Arquitectura. Las construcciones solían tener como materia prima a la piedra y el adobe. Todavía hoy se pueden comprobar esas características en Cempoala, gracias a los edificios levantados sobre las plazas. Entre todos los edificios construidos por esta cultura, el más destacado es la Pirámide de los Nichos. Situada en El Tajín, es una estructura piramidal de piedra con un gran significado astronómico y simbólico. Su nombre procede de sus 365 ventanas, que representan los días del año.
  • Artesanía. En cerámica la cultura totonaca demostró una gran habilidad. Un buen ejemplo son las conocidas Caritas Sonrientes, pequeñas obras de alfarería que representan rostros humanos sonriendo. De pequeño tamaño, unos 20 centímetros de alto, estaban hechas con barro cocido.
  • Escultura. Los principales elementos utilizados por los totonacas para elaborar sus esculturas fueron la piedra y el barro. Su función era eminentemente decorativa, destacando las llamadas Jícaras Humeantes. Otras esculturas, realizadas con una técnica muy elaborada, representaban hachas, candados, palmas o jugadores de pelota.
  • Música y baile. El baile tradicional recibe el nombre de son huasteco o huapango. Cada núcleo de población aportaba algunas características propias a la danza y a la música. La música que acompaña aún hoy a este baile es ejecutada con jaranas, violines, guitarras y quintas. A estos instrumentos se unen otros elaborados artesanalmente por los mismos totonacas.
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Lengua de la cultura totonaca

La cultura totonaca poseía una lengua propia: el totonaco. Esta, al igual que sucedía con el tepehua, no estaba vinculada a otras familias lingüísticas. El idioma recibe también otros nombres, como tutunacu, tachihuiin o tutunakuj.

Los expertos consideran que el totonaco pertenecía al denominado tronco macro-maya y fue descrito por primera vez por un misionero español, fray Andrés de Olmos.

  • El totonaca en la actualidad. Según el censo de 2019, en la actualidad existen 200.000 hablantes de totonaco. La mayoría reside en Veracruz y Puebla, aunque también se pueden encontrar en otros estados como el de México, Tlaxcala, Quintana Roo, Campeche o Hidalgo.

Costumbres y tradiciones de la cultura totonaca

Las tradiciones y costumbres de los totonacas fueron el resultado de la mezcla entre las suyas propias y las recogidas de otros pueblos con los que se relacionaron. De acuerdo a los expertos, durante su etapa formativa recibieron una importante influencia de los olmecas, y de algunos pueblos nahuas, como los toltecas.

Aparte de la influencia de esas civilizaciones, la cultura totonaca también recogió elementos de mayas, teotihuacanos y huastecos.

  • Organización familiar. Las familias estaban organizadas en núcleos consanguíneos muy extensos. Normalmente, todos sus miembros residían cerca de la figura del padre. Cuando se celebraba un matrimonio era costumbre que los padres de la novia entregaran una dote en forma de dinero, bienes o trabajo. Por otra parte, los hombres totonacas debían trabajar para la comunidad al menos un día al año, aunque los nobles podían librarse si pagaban una cantidad determinada.
  • Uso de la rueda. Aunque no es una teoría aceptada unánimemente, muchos arqueólogos afirman que los totonacas fueron el primer pueblo americano que utilizó la rueda antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, este elemento no se aplicaba a la economía. Así, la cultura totonaca no la utilizaba para la agricultura u otras actividades agropecuarias, sino como parte de algunos juguetes. Además, también era utilizada como elemento en la construcción de esfinges con forma de animales. Estas estatuas, con sus hachas y ruedas incorporadas, eran elaboradas para algunos rituales o ceremonias.
  • Voladores de Papantla. La danza de los Voladores es, sin duda, la tradición totonaca más famosa. De gran simbolismo, este baile se asociaba (y aún se hace) con los rituales para una buena cosecha. De esta forma, los participantes invocan a los denominados cuatro rumbos del universo, al agua, al viento, a la tierra, al Sol y a la Luna para que favorezcan la fertilidad de los terrenos. No se conoce a ciencia cierta cuándo comenzó a practicarse esta danza. La falta de datos sobre ella se debe a la destrucción de documentos y códices por los conquistadores en su intento de que los indígenas abandonaran sus tradiciones y creencias. Sin embargo, la historia oral y los escritos de algunos misioneros han permitido a los expertos elaborar teorías sobre la aparición de esta danza y su evolución. De acuerdo a un mito totonaca, una gran sequía afectó el territorio. Esto provocó falta de alimentos y agua, por lo que cinco jóvenes decidieron enviar un mensaje al dios de la fertilidad, Xipe Totec. Su intención era que la divinidad enviara lluvias y que las cosechas mejoraran. Los jóvenes se adentraron en el bosque, quitaron las ramas y las hojas del árbol más alto. Tras esto, cavaron un agujero para poder fijarlo en vertical. Después de bendecir el lugar, los cinco hombres usaron plumas para adornar sus cuerpos y que Xipe Totec pensara que eran pájaros. Por último, enrollaron unas cuerdas en sus cinturas, se aseguraron al árbol y realizaron su petición volando con un sonido surgido de una flauta y un tambor. Según los estudiosos, este baile se realizaba en buena parte del México precolombino. En concreto, se hacía cada 52 años, cuando cambiaba el ciclo del calendario. Tras un tiempo, solo los totonacas y los otomíes mantuvieron la tradición.

  • Ninin. Otra tradición prehispánica que se sigue celebrando, aunque con cambios, es la del Ninin, término que se traduce como “los muertos”. En líneas generales, se trata de una serie de rituales relacionados con las ceremonias funerarias, a los que se incorporaron algunos elementos católicos tras la conquista. La celebración comienza el 18 de octubre, día de san Lucas (santo que los totonacas identificaron con el dios del trueno). Ese día llegan las primeras almas, las pertenecientes a los que fallecieron ahogados. Según la tradición, a partir de esa fecha se lanzaban cohetes o se hacían tocar las campanas tres veces al día. Igualmente, los totonacas comienzan ese día a comprar todo lo que necesitan para levantar sus altares. Dan inicio también las reuniones familiares, donde se reparten las tareas que cada uno debe llevar a cabo. Los altares deben estar preparados y adornados para el 31 de octubre, ya que al mediodía deben llegar las almas de los niños que hayan muerto. Esa presencia dura solo una jornada, ya que el 1 de noviembre, cuando llegan las almas de los adultos, las de los pequeños se retiran temporalmente. Entre el 8 y 9 de noviembre, los totonacas celebran el aktumajat para despedirse de los fallecidos de muerte natural. A partir de entonces y hasta finales de ese mes, se despiden de quienes murieron violentamente. El 30, todas las almas marchan hacia el cementerio acompañadas de ofrendas, música, cantos y bailes.

  • Medicina tradicional. Las comunidades actuales conservan algunas figuras tradicionales relacionadas con los cuidados médicos. Son las parteras, que ayudan a las madres en el parto, los curanderos, expertos en plantas medicinales, y los brujos, que afirman tener poderes sobrenaturales.

Cita este artículo

Lifeder. (26 de mayo de 2026). Cultura totonaca. Recuperado de: https://www.lifeder.com/cultura-totonaca/.

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Por Joaquin Montano

Licenciado en Ciencias de la Información
Última edición el 26 de mayo de 2026.

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