La erosión hídrica es el desgaste o pérdida de material que provoca la acción física y química del agua sobre superficies sólidas. Esto es debido a la fuerza física y la acción diluyente del agua al accionar sobre cualquier superficie según la dureza de la misma.
La acción erosiva del agua se desarrolla en tres fases, iniciando con el desprendimiento del material, luego su traslado y finalmente su deposición (sedimentación). La intensidad y alcance de esta acción erosiva depende de la cohesión de las partículas que conforman la superficie sobre la que actúa el agua.

Los medios de acción de la erosión hídrica son físicos y químicos, estando entre los primeros la masa y velocidad del agua. Mientras que entre los segundos resalta la acidez como un factor importante.
En tanto que las formas de acción son por la lluvia y la escorrentía del agua, y los factores que la condicionan son el clima, el sustrato, la vegetación y la topografía. La consecuencia más importante de la erosión hídrica es parte del modelado del paisaje, al desgastar rocas y socavar terrenos.
La acción de la erosión hídrica a lo largo del tiempo ha excavado profundos valles y modelado montañas. Además, el material originado de dicha erosión, ha rellenado depresiones y conformado planicies.
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Factores que condicionan la erosión hídrica
La erosión hídrica se inicia con la separación de partículas de la superficie erosionable por el impacto del agua. Luego estas partículas son transportadas se sedimentan o posicionan en un determinado sitio.
En este proceso inciden las propiedades del agua y ciertos factores que determinan su acción. De las propiedades físicas del agua resalta su masa, movimiento y velocidad, ejerciendo una acción mecánica sobre las superficies en que impacta.
Desde el punto de vista químico la composición del agua también ejerce un papel erosivo, asociado a su acidez y la alcalinidad de la superficie sobre la que actúa. Entre los factores que condicionan el efecto erosivo están el clima, la vegetación, la topografía y el sustrato.
Clima

El clima de una región incide directamente en la ocurrencia e intensidad de la erosión hídrica, particularmente las precipitaciones y la humedad ambiental. Las precipitaciones suministran el agente de la erosión hídrica (el agua) y determinan su frecuencia e intensidad.
Por ejemplo, en una zona de clima tropical lluvioso con precipitaciones superiores a los 7.000 mm anuales, la erosión hídrica es alta.
Vegetación

En el caso de la erosión hídrica sobre el suelo, es fundamental el papel de la cobertura vegetal. Esto porque la vegetación ejerce un efecto de amortiguamiento del agua de lluvia sobre el suelo y rocas, disminuye el escurrimiento y favorece la infiltración.
Si el suelo carece de vegetación el agua impacta directamente con toda su energía cinética, desagregando los terrones. Por otra parte, el agua en el suelo escurre libremente arrastrando partículas.
Topografía

La forma de la superficie terrestre, en especial la pendiente del terreno, es fundamental para la erosión hídrica. Esto debido a que mientras mayor sea la pendiente o inclinación del terreno, mayor velocidad alcanzara el agua que escurre.
En un terreno con una alta pendiente, por ejemplo la ladera de una montaña sin cobertura vegetal, el agua alcanza una gran velocidad.
Suelo o sustrato
El sustrato sobre el que se ejerce la acción erosiva es importante, ya que dependiendo de sus características la erosión será mayor o menor. En el caso del suelo y rocas, su estructura y textura los hace menos o más susceptibles a la erosión hídrica.
Así, a menor materia orgánica en el suelo, mayor contenido de arena y calcio, hay más probabilidades de erosión hídrica. Esto porque sus agregados son menos resistentes a la acción mecánica y química del agua.
Además si hay componentes calcáreos, un agua con alta acidez los disuelve, facilitando el arrastre o transporte. De igual forma, es distinta la acción del agua sobre rocas calcáreas o de arenisca versus rocas graníticas, donde las últimas resisten mejor la erosión
Por otra parte, la erosión hídrica sobre infraestructuras, como edificios o monumentos, también difiere según la composición de estos.
Tipos de erosión hídrica
La erosión hídrica actúa mediante el impacto de las gotas de lluvia sobre una superficie y luego al escurrir por la fricción mecánica que genera.
Erosión hídrica por impacto
Esta se refiere principalmente a la acción de desgaste que ejercen las gotas de agua al precipitarse desde gran altitud sobre la tierra. Su energía cinética o de movimiento, será proporcional a la cantidad de agua, tamaño y frecuencia de las gotas y la duración de la lluvia.
Ese proceso periódico del impacto de gotas con fuerza sobre las superficies va ejerciendo una acción de desgaste. Igualmente, hay erosión por impacto directo en el caso de las caídas de agua o cascadas o por acción del oleaje marino sobre las costas.
Erosión hídrica laminar
Una vez en el suelo, el agua se desplaza dependiendo de su cantidad y de la topografía del terreno. En aquellos casos en que la inclinación o pendiente del terreno es baja y el terreno es plano, se da un flujo laminar (desplazamiento en forma de lámina).
Esta erosión hídrica es la menos evidente, pero causa un gran efecto en el suelo porque el agua arrastra lentamente la materia orgánica y las partículas más finas de suelo. Así, van quedando las partículas gruesas como la arena y el suelo va perdiendo capacidad de retención de agua y fertilidad.
Erosión hídrica turbulenta

Son grandes masas de agua desplazándose de forma turbulenta por terrenos de mayor pendiente que socavan el terreno. Por tanto se van creando cárcavas y canales, siendo su efecto inmediato y en tiempos geológicos esta erosión la responsable de la formación de grandes valles y ríos.
Erosión por coladas de lodo
Se trata de desplazamientos de masas de lodo o barro debido a la saturación de agua de suelos combinado con pendientes pronunciadas. Esto produce los llamados deslaves, cuando se satura el agua en una capa superficial de tierra en una pendiente, aumentando su peso.
De esta forma, por gravedad se precipitan, arrastrando a su paso mayor cantidad de suelo, rocas y vegetación. Esto se facilita cuando la capa de suelo se encuentra sobre una capa de roca impermeable.
Erosión de túnel o subterránea
Este tipo ocurre sobre todo en zonas calcáreas, donde el agua penetra en el suelo y va disolviendo la roca. Por tanto, se van formando cavidades subterráneas hasta llegar a constituir grandes sistemas cavernosos.
En estos incluso hay lagos y ríos subterráneos, y en ocasiones, los techos de dichas cavernas colapsan, formando cavidades abiertas.
Consecuencias de la erosión hídrica
Modelado del paisaje

La erosión hídrica cumple un papel relevante en la configuración del paisaje natural como la formación de valles, ríos, relleno de depresiones y formación de planicies aluviales. Estas últimas producto de la sedimentación de las partículas acarreadas por el agua.
Pérdida de suelos

La erosión hídrica es una de las principales causas de pérdidas del suelo tanto en ambientes naturales como agrícolas, con graves consecuencias en la producción de alimentos. Debido a la rapidez con que se pierde el suelo y la lentitud de los procesos de su formación, las áreas se convierten en desiertos (proceso de desertización).
Catástrofes socio naturales
Los deslaves o coladas de barro han sido causantes de grandes tragedias con pérdidas humanas y materiales. Un ejemplo de esto fue la Tragedia de Vargas ocurrida en la costa de Venezuela en 1999, donde fallecieron entre 10.000 y 30.000 personas.
En este caso una serie de lluvias excepcionales, saturó el suelo en laderas montañosas descubiertas por incendios forestales.
Afectación de infraestructuras
La erosión hídrica afecta también a todo tipo de infraestructuras creadas por el ser humano, como edificios y monumentos. La acción física del agua desgasta estatuas y edificaciones hechas de piedra, y su acción química produce desgaste por oxidación.
Soluciones
Existen varias soluciones para evitar los efectos de la erosión hídrica:
Cobertura vegetal
Mantener una adecuada cobertura vegetal reduce el impacto de la lluvia, así como la escorrentía. Esto último al disminuir la velocidad de escorrentía e incrementar la infiltración del agua.
Canalizaciones
Encauzar las aguas mediante canales recubiertos controla los flujos salvajes de agua, reduciendo su impacto erosivo.
Terrazas

En zonas de pendiente pronunciada se pueden construir terrazas escalonadas que neutralizan la pendiente, reteniendo el suelo.
Barreras antierosivas
La pérdida de suelo por arrastre del agua se puede reducir o evitar mediante el establecimiento de barreras físicas. Por ejemplo, siembra de barreras vivas antierosivas, como hileras de la planta vetiver (Chrysopogon zizanioides) que tiene un amplio sistema radical que retiene el arrastre del suelo.
También se instalan mallas para sujetar el terreno y cubiertas de concreto para proteger laderas empinadas. Esto se combina con sistemas de drenaje adecuados para canalizar las aguas.
Protección de superficies
Aquí se incluyen todas aquellas estrategias dirigidas a proteger superficies del impacto de la lluvia. Estas van desde coberturas de plástico sobre suelos agrícolas, hasta barnices y pinturas especiales sobre infraestructuras.
Referencias
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