
¿Qué es el hueso temporal?
El hueso temporal es una estructura ósea que forma parte del esqueleto de la bóveda craneana. Es un hueso par que se encuentra en una posición latero-medial, y se extiende hasta la parte inferior del cráneo.
Tiene relación con el hueso parietal, el occipital y el esfenoides, con los que forma articulaciones y líneas craneales llamadas suturas. Durante su desarrollo en el feto, el hueso consta de tres porciones separadas, que más adelante se unen formando una estructura única y sólida en el recién nacido.
Se encarga de proteger importantes estructuras vasculares y neurológicas, incluyendo la arteria carótida interna, la vena yugular y los órganos internos de la audición.
A pesar de que es un hueso grueso y fuerte y requiere de un traumatismo importante para fracturarse, cuando estas lesiones ocurren tienen un alto grado de complicaciones y pueden llevar incluso a la muerte.
Cuando un paciente politraumatizado se presenta con vértigo, sangrado a través de los oídos o refiere dificultad para escuchar, debe sospecharse una lesión del hueso temporal y debe comenzar a evaluarse mediante estudios de imagen, como la resonancia magnética nuclear (RMN) y la tomografía axial computarizada (TAC).
Funciones del hueso temporal
- Protección del encéfalo. Forma parte de la base y las paredes laterales del cráneo, protegiendo el lóbulo temporal del cerebro y otras estructuras vitales, como el cerebelo y el tronco encefálico.
- Protección del sistema auditivo. Aloja este sistema, permitiendo la transmisión de las ondas sonoras y protegiendo todos los elementos que lo incluyen.
- Soporte del sistema vestibular. El hueso temporal alberga los canales semicirculares y otras estructuras del sistema vestibular, fundamentales para el equilibrio y la percepción del movimiento.
- Participa en la articulación temporomandibular (ATM). Su porción escamosa contribuye a la articulación temporomandibular, permitiendo el movimiento de la mandíbula necesario para actividades como masticar y hablar.
- Protección de vasos sanguíneos y nervios importantes. A través del hueso temporal pasan estructuras vitales como la arteria carótida interna, que transcurre por el canal carotídeo, la vena yugular, que pasa por el foramen yugular, y nervios craneales, como el nervio facial (VII) y el nervio vestibulococlear (VIII), que atraviesan el hueso temporal para desempeñar funciones de audición, equilibrio y movimiento facial.
- Contribuye a la forma y estructura del cráneo. Su porción escamosa forma parte de las paredes laterales del cráneo. Su porción mastoidea proporciona inserción para músculos del cuello y otras estructuras.
- Inserción muscular. El hueso temporal tiene áreas, como la apófisis mastoides y la apófisis estiloides, que sirven de puntos de anclaje para músculos implicados en la masticación, la deglución y el movimiento de la cabeza y el cuello.
- Comunicación y conexión con otras estructuras óseas. Se articula con varios huesos del cráneo (como el esfenoides, parietal, occipital y cigomático), formando un sistema estructural robusto.

Embriología y desarrollo del hueso temporal después del nacimiento
- Gestación. El futuro cráneo comienza su formación hacia la 4ta semana de gestación. En ese momento, las células formadoras de hueso comienzan el desarrollo de las estructuras correspondientes a la bóveda craneana. Los núcleos óseos que formarán el hueso temporal comienzan su desarrollo la 6ta semana. Se forma la parte cartilaginosa o condrocráneo, que da origen a las estructuras óseas de la base del cráneo. Las llamadas cápsulas óticas son las estructuras que se convertirán en la porción petrosa y mastoidea del hueso temporal. La osificación del hueso temporal, o desarrollo óseo a partir de los cartílagos, se inicia en la semana 16, con la formación de los llamados anillos timpáticos temporales. La porción petrosa concluye su osificación en la semana 19. Es importante recalcar que la osificación completa del condrocráneo no ocurre hasta que no están completamente formadas las estructuras vasculares y neurológicas, ya que la base del cráneo abre paso a todos estos elementos. Entonces, una vez formadas esas estructuras, el hueso se moldea alrededor de ellas.
- Nacimiento. Al nacer, las tres porciones del hueso temporal ya se han unificado formando un solo hueso. Sin embargo, el resto de los huesos del cráneo están apenas unidos por un tejido fibroso, fuerte y elástico, sin haberse fusionado. Estas uniones se denominan suturas. La función de las suturas es permitir el paso del cráneo a través del canal del parto sin que represente un riesgo para el niño. Además, después del nacimiento, permite el correcto desarrollo del cerebro, fusionándose finalmente hacia el segundo año de vida. El oído está completamente formado en el recién nacido, y rápidamente expulsa el líquido fetal que ha llenado los espacios que lo conforman, sustituyéndolo por aire.
Anatomía del hueso temporal
- Partes. El hueso temporal es una estructura compleja que se divide en cuatro porciones y dos salientes. Esta división permite su mejor comprensión para su estudio anatómico. Los nombres y la división general de las diferentes porciones se deben al desarrollo embriológico del hueso temporal, el cual comienza como estructuras cartilaginosas separadas que se desarrollan individualmente, para finalmente fusionarse en un hueso sólido. Las porciones del temporal son:
- Porción escamosa. La parte más grande del hueso. También se conoce como escama temporal o concha temporal. Tiene forma de placa convexa y se ubica en la parte superior y lateral del cráneo. Tiene una cara externa y una interna. En la superficie de la cara externa se observa un surco que permite el paso de la arteria temporal profunda posterior. Además posee una depresión, ubicada en la parte inferior, denominada fosa mandibular, sitio por donde el temporal se articula con la mandíbula. La cara interna es cóncava, presenta depresiones formadas por las circunvoluciones cerebrales, y también posee surcos vasculares por donde pasan ramas de la arteria meníngea media. El proceso zigomático es una de las salientes que se proyectan a partir de la parte inferior de la porción escamosa del temporal, y se articula con el hueso zigomático, que forma parte de la cara.

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- Porción mastoidea. Se encuentra en una posición posterior a la porción escamosa. En su borde posterior está en contacto con el hueso occipital y se evidencia en esa área una saliente denominadaa proceso mastoideo. Este saliente es evaluable en el examen físico, puede palparse detrás de la oreja. Es el sitio de inserción de varios músculos, como el vientre mastoideo del músculo esternocleidomastoideo. La porción mastoidea contiene celdas o surcos de aire que pueden infectarse cuando hay contaminación del oído medio, generando una condición, principalmente de la edad pediátrica, denominada mastoiditis.

- Porción timpánica. Inferior a la porción escamosa, es un área curva que forma el límite anterior del proceso mastoideo. Su cara superior es cóncava y constituye la pared posterior del conducto auditivo interno. Su cara inferior es más plana y se encuentra en contacto con la porción mandibular de la glándula parótida. En su borde inferior presenta una saliente que se proyecta anteriormente, denominada proceso estiloides. Esta proyección ósea se encuentra justo debajo de la oreja y sirve de punto de inserción para varios músculos de la lengua y la laringe.

- Porción petrosa. Es una parte compleja en forma de pirámide con el vértice hacia el lado interno. Contiene tanto algunas de las estructuras más importantes del oído medio como estructuras vasculares vitales, las cuales pasan por esta porción a través de orificios específicos para cada una. Es muy utilizada para el estudio de cadáveres antiguos, ya que suele preservar rastros importantes de ADN que no es posible encontrar en otros restos óseos.

- Relaciones. El hueso temporal se encuentra relacionado con importantes estructuras óseas que cumplen funciones de protección para las estructuras que contienen. A través de la sutura occipito-mastoidea se articula posteriormente con el hueso occipital. Por debajo, se articula con el hueso parietal. En su porción escamosa, tiene relación lateral con el esfenoides. El proceso zigomático del temporal se articula con el proceso temporal del hueso zigomático de la cara, formando una estructura denominada arco zigomático. Finalmente, el temporal se articula con la rama vertical de la mandíbula a través de la fosa mandibular, formando la articulación temporomandibular.

Consideraciones patológicas del hueso temporal
Las fracturas del hueso temporal presentan una alta tasa de complicaciones para el paciente, además de ser potencialmente mortales.
Siempre que un paciente politraumatizado tenga daño en el cráneo, debe evaluarse la integridad del hueso temporal.
Algunos de los signos clínicos que indican su fractura son otorrea hemorrágica o salida de sangre a través del oído, vértigo, movimiento anormal de los ojos, zumbido en los oídos o tinnitus y signo de Battle, que es el hematoma sobre el proceso mastoideo, entre otros.
Sin embargo, la ausencia de estos signos no descarta la lesión del hueso, por lo que deben hacerse evaluaciones imagenológicas con tomografía axial computarizada (TAC), preferiblemente con reconstrucción tridimensional de las estructuras.
En cuanto a los procesos tumorales, tanto benignos como malignos, son condiciones raras, pero deben tomarse en cuenta ya que pueden representar una alteración para la calidad de vida del paciente, especialmente en su audición.
En niños, las infecciones del oído medio pueden contaminar las celdas mastoideas, generando una condición denominada mastoiditis, la cual es relativamente frecuente.

La mastoiditis es difícil de eliminar, requiriendo de tratamientos prolongados con antibióticos fuertes. Cuando el proceso infeccioso no responde al tratamiento conservador, el paciente debe ser operado para drenar el líquido y limpiar el hueso.
Esta condición es muy seria y debe ser tratada oportunamente, ya que puede avanzar hasta afectar las capas protectoras del cerebro y el propio encéfalo, formando abscesos.
Referencias
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