
¿Quién fue Leónidas I?
Leónidas I (c. 540 a.C.-480 a.C.) fue un rey espartano de la dinastía Agíada. Es famoso por su participación en la batalla de las Termópilas donde, junto con 300 espartanos, defendió Grecia de la avanzada de los persas comandados por Jerjes I.
Su heroico acto no logró alejar a los invasores del Imperio aqueménida, que capturaron Atenas después de enfrentarse a Leónidas. Sin embargo, fue tanto el coraje que transmitió a todos los griegos, que atemorizó a los persas por la resistencia que le ofrecieron.
Algunos consideran que su participación en la segunda guerra médica fue exagerada por los historiadores griegos, que resaltaron el rol de los 300 y sacaron de proporción las bajas sufridas por Jerjes I.
Como todos los espartanos, Leónidas fue entrenado para la guerra desde niño. Aunque su ascenso al trono era improbable por ser el tercer hijo del rey Anaxándridas II, las muertes sin descendencia de sus hermanos mayores lo llevaron a convertirse en la cabeza de los espartanos.
La historia de Leónidas se volvió muy popular, convirtiéndose en un símbolo de la valentía espartana en el campo de batalla. Ese es uno de los motivos por los cuales su vida y su muerte pasaron a la cultura popular, lo que propició representaciones cinematográficas, relatos y novelas gráficas.
Biografía de Leónidas I
Primeros años
Leónidas nació en Esparta cerca del 540 a.C. Era el tercer hijo del rey Anaxándridas II de la dinastía Agíada. Su madre era la primera esposa del gobernante espartano, además de su sobrina.
El matrimonio no produjo descendencia durante los primeros años, por lo que Anaxándridas solicitó que se le permitiera contraer nupcias con otra mujer, pero sin abandonar a la primera.
Su segunda esposa quedó embarazada rápidamente y nació Cleómenes, el mayor de los hijos de Anaxándridas. Poco después la primera esposa del rey también tuvo un hijo, al que llamaron Dorieo, seguido por Leónidas y Cleómbroto.
En Esparta, el sistema de gobierno era una diarquía, es decir, gobernaban dos monarcas en conjunto: los agíadas y los euripóntidas. Ambas familias supuestamente descendían de Heracles. Las familias reales tenían prohibido unirse en matrimonio.
Educación

Según las costumbres espartanas, los jóvenes debían ser educados bajo el sistema obligatorio para todos los ciudadanos, conocido como agogé. El varón que no culminara su educación no tenía derechos como espartano.
El programa era dirigido por el Estado. Era colectivo, es decir, las lecciones se recibían en grupos, dirigidas a todos los habitantes de la ciudad. A los siete años, los niños dejaban el seno familiar y eran trasladados a barracas militares (agelé).
Allí comenzaba su formación para convertirse en militares y formaban parte de un grupo de jóvenes de edad similar. Los únicos eximidos de este modelo educativo eran los primogénitos de ambos reyes gobernantes, es decir, los herederos aparentes.
Aprendían a leer, escribir, canto, lucha y atletismo, también dominio de armas y marcha militar. Sobre todas las cosas adquirían los principales valores morales espartanos, que eran el rigor, la lealtad a la ciudad y la disciplina.
Otros elementos
Los jóvenes debían usar los cabellos rapados y andar descalzos, además se les entregaba una sola prenda de vestir al año, para que se acostumbraran a resistir los cambios extremos en el clima.
Se les daba poca comida y les permitían robar, pero eran castigados por su torpeza si los descubrían. Así creaban soldados fuertes y capaces de resistir una batalla con pocos recursos a su disposición.
La graduación se daba cuando los muchachos cumplían 20 años. Después debían continuar viviendo en las barracas con su unidad militar, aunque estuviesen casados. Otro de sus deberes era tomar sus raciones de alimento en los comedores públicos con sus compañeros.
De ese modo, Esparta se encargaba de crear una sociedad en la que los habitantes no sabían vivir en soledad, puesto que creaban fuertes relaciones con la comunidad desde la infancia y se sostenían durante la vida adulta.
Conflicto sucesorio
Cuando Leónidas tenía cerca de 21 años, Anaxándridas II falleció y se desató un conflicto sucesorio entre sus hermanos mayores. Cleómenes, el hijo mayor, fue el seleccionado para tomar el lugar de su padre.
Dorieo que era el segundo hijo, pero de la primera esposa, consideraba que él debía ser escogido para gobernar y no su hermano mayor, porque este pertenecía a una línea secundaria.
El rechazo a sus pretensiones hizo que Dorieo decidiera buscar un lugar para asentar una colonia. Por eso dejó la ciudad y se fue a las costas de Libia, pero los locales lo expulsaron dos años más tarde. Luego se dirigió a Sicilia y fundó Heradea.
Después de que Dorieo tomó partido por Crotona en su enfrentamiento contra Síbaris, se sabe que falleció en el 510 a.C. No se ha aclarado quién fue el responsable de su muerte, y algunos aseguran que fueron los cartaginenses.
Ascenso al trono
En Esparta continuó el gobierno de Cleómenes, pero cerca del 490 a.C. se descubrió el complot que había tramado contra el monarca de la dinastía euripóntida, Demarato. El agíada tuvo que abandonar la ciudad inmediatamente.
En 489 a.C., le permitieron a Cleómenes regresar a su tierra. Al darse cuenta de que estaba demente, lo hicieron prisionero y en su encierro el rey se quitó la vida descuartizando su propio cuerpo de los pies hacia arriba.
Ninguno de sus hermanos mayores había dejado un heredero varón, por lo que Leónidas pasó a ser el nuevo rey de Esparta por la dinastía agíada. Para asegurar su posición tomó como esposa a su sobrina Gorgo, hija de Cleómenes.
Leónidas era aproximadamente tres décadas mayor que su esposa, pero se piensa que ella era una joven brillante. Juntos tuvieron un heredero, llamado Plistarco.
Durante el gobierno de Leónidas, su compañero de la dinastía euripóntida en el trono espartano fue Leotíquidas. Esparta y Atenas compartían la cima en cuanto a poder e importancia entre las ciudades-estado griegas.
Reino
Jerjes I, el rey persa sucesor e hijo de Darío I, preparaba una venganza por la derrota que habían infligido los griegos a su padre en la primera guerra médica (490 a.C.-492 a.C.). Por eso, Esparta y las otras ciudades crearon una confederación, o “liga” griega.
Esparta y Atenas fueron líderes de la coalición, encargados de trazar las estrategias para impedir que Jerjes tomara las tierras que les pertenecían. La defensa fue anfibia, es decir, por mar y tierra, y las batallas libradas al mismo tiempo fueron la de Termópilas y la de Artemisio.
Al consultar al oráculo de Delfos, los espartanos no obtuvieron una buena señal, puesto que la profecía rezaba que Esparta sería destruida o que su rey moriría en batalla.
No obstante, Leónidas I, junto con su guardia real de 300 hoplitas, se dirigieron al punto acordado, seguidos por soldados de las otras ciudades. En la batalla de las Termópilas, el rey espartano probó que era un soldado valioso, un gran estratega y líder militar.
Termópilas
Tras sostener su posición durante varios días, nada pudo evitar que los griegos fueran traicionados por uno de sus naturales, quien indicó a los persas cómo podrían emboscar a las fuerzas helénicas.
Leónidas despachó a muchos de los griegos que estaban en el campamento, porque sabía que no podrían ganar, ya que los números aqueménidas les superaban por un gran margen.
Solo se quedaron en el sitio los 300 espartanos, 700 tespios y 400 tebanos, cuya lealtad ha sido discutida, puesto que algunos afirman que se rindieron ante los persas rápidamente y sin luchar.
Muerte
Leónidas I falleció el 11 de agosto del 480 a.C. en la batalla de las Termópilas. Parece que una lanza de los persas fue la responsable de darle muerte al famoso guerrero, que luchó hasta el final para proteger Grecia.
La leyenda afirma que los miembros de su guardia lograron recuperar su cuerpo y lo resguardaron en el centro de su formación, pero uno a uno cayeron intentando proteger el cadáver de Leónidas.
Después de masacrar a los griegos, quienes también acabaron con muchos persas durante la defensa, Jerjes encontró el cadáver de Leónidas y ordenó que se le cortara la cabeza para ponerla en una estaca y que su cuerpo decapitado fuese crucificado.
Le sucedió en el trono su hijo Plistarco, pero al ser muy joven para gobernar, tuvo como regente a Pausanias, sobrino de Leónidas e hijo de su hermano menor Cleómbroto.
Segunda guerra médica

Antecedentes
Los griegos se habían expandido por las costas de Asia Menor y ocuparon partes de la actual Turquía, que entonces era conocida como Jonia helénica.
La zona era controlada por los persas, pero se daban constantes alzamientos porque los pobladores se consideraban griegos y no compartían las costumbres del Imperio aqueménida, a pesar de que tenían gran autonomía.
Entre el 499 y 493 a.C., tanto Atenas como Eretria apoyaron las revueltas jónicas contra Darío I. El gobernante persa decidió castigar no solo a los rebeldes, sino a quienes los apoyaron. También vio una oportunidad para hacer crecer las fronteras persas.
En el 491 a.C., Darío I envió emisarios a las ciudades griegas solicitando que se sometieran a su poder. Tanto los espartanos como los atenienses asesinaron a los enviados. Un año más tarde el aqueménida envió una misión a Atenas para tomar la ciudad.
Esparta no participó en esa ocasión, pero de cualquier modo los atenienses consiguieron una victoria aplastante en la batalla de Maratón, que humilló a los persas.
Preparativos persas
Darío I comenzó a orquestar una segunda invasión a Grecia, pero a escala mucho más grande. Sin embargo, no pudo llevarla a cabo. En el 486 a.C., Egipto se rebeló contra los persas y poco tiempo después el soberano aqueménida falleció.
Fue sustituido por su hijo Jerjes I, que acabó rápidamente con el alzamiento egipcio y continuó los planes inconclusos paternos para atacar a las ciudades griegas.
Preparativos griegos
Aunque resultaron vencedores, los atenienses sabían que el conflicto no había terminado. Por eso, ordenaron la construcción de una flota de trirremes para defenderse de los persas.
Cuando se enteraron de los planes de Jerjes I comenzaron a armar una confederación, donde se unieron más de 70 ciudades-estado bajo el comando de Esparta y Atenas.
Cuando los líderes espartanos se dirigieron al oráculo de Delfos para conocer lo que los dioses le deparaban al enfrentamiento entre griegos y persas, la respuesta fue descorazonadora:
“Mirad, habitantes de la extensa Esparta,
o bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo,
o no lo es; pero en ese caso,
la tierra de Lacedemón llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles.
Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros
o de los leones, ya que posee la fuerza de Zeus. Proclamo
en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una
u otro hasta los huesos”.
Plan de acción
Los griegos habían enviado 10.000 unidades al valle de Tempe para defender la zona de la entrada terrestre de los persas, pero Alejandro I de Macedonia advirtió a los helenos de la magnitud del ejército de Jerjes I y de sus posibles acciones para reducir a sus soldados.
Entonces, los griegos decidieron que, teniendo ellos la ventaja de conocer el terreno, debían escogerlo a su conveniencia, por lo que se fijó que el bastión defensivo debía estar en el estrecho paso de las Termópilas, al tiempo que la flota ateniense defendía el mar.
La profecía del oráculo no atemorizó a Leónidas. A pesar de que Esparta se encontraba en la celebración religiosa de las Carneas, en las que no podían luchar, decidieron enviar a una unidad élite de 300 hombres: la guardia real, más sus respectivos sirvientes ilotas.
Los guerreros espartanos fueron seleccionados cuidadosamente, puesto que solo participaron aquellos hombres que contaran con un hijo vivo, de modo que esos jóvenes pudiesen mantener viva la leyenda de sus padres como guerreros feroces.
Batalla de las Termópilas

Números
La cantidad de soldados que lucharon en ambos bandos ha sido discutida desde hace mucho tiempo. Los registros de la época parecían disminuir los números griegos y aumentar los persas, con el propósito de resaltar la participación griega.
Según Heródoto, los números fueron aumentando a medida que los espartanos se acercaban a Termópilas, logrando un total de 6.000 hombres. El ejército griego estuvo constituido por los 300 hoplitas de Esparta liderados por Leónidas I.
También los acompañaron 1.000 hombres de Tegea y Mantinea, 700 de Tespia, 600 de Orcómeno, 400 de Corinto, 400 de Tebas y otros de diferentes lugares pero en menores cantidades. Otras fuentes proponen un número cercano a los 7.400 o 7.700 griegos en combate.
En cuanto a las fuerzas persas, Heródoto habló de 2,6 millones de guerreros, pero algunos creen que pudo ser un error de cálculo y que en realidad quiso decir 260.000 en el bando persa.
Simónides, quien también registró estos eventos, hablaba de 4 millones de hombres luchando por Jerjes I. Mientras tanto, Ctesias propuso 800.000 guerreros.
En la actualidad se afirma que el número de soldados del Imperio aqueménida estuvieron entre 120.000 y los 300.000 hombres.
Primer día
Cuando ambos bandos estuvieron ya ubicados en sus respectivos campamentos, los espías de Jerjes I le informaron que los espartanos se adornaban su cabello y hacían otras actividades recreativas.
El gobernante persa no podía comprender esa actitud y decidió enviar a un emisario con un mensaje para Leónidas. Jerjes les entregaría no solo el título de “amigos del pueblo persa”, sino un mejor lugar para asentar su ciudad.
El espartano rechazó la propuesta, pero el enviado insistió en que debían dejar las armas puesto que no podrían contra los números del aqueménida. Leónidas replicó que si Jerjes deseaba podía ir y quitarle las armas en persona.
Durante los siguientes cuatro días, los persas no iniciaron ataque alguno.
Quinto día
Jerjes comenzó el enfrentamiento enviando varias oleadas de soldados provenientes de Media y Juzestán. Aunque los griegos eran superados con creces, estaban mejor colocados (en la parte más angosta del estrecho) y contaban con mejores armas.
Además, los griegos iban rotando las unidades que se ubicaban al frente para que no se agotaran en exceso durante el combate.
Al probarse inefectivos los primeros ataques que había orquestado Jerjes, consideró que era momento de que los inmortales abrieran paso al resto del ejército persa. Pero las 10.000 unidades que envió no tuvieron mejor resultado que las anteriores.
Sexto día
El emperador aqueménida creyó que los griegos estaban exhaustos por el recio combate del día anterior, por lo que repitió su estrategia, pero no consiguió resultados diferentes. Cuando notó que su ataque no surtía efecto, ordenó detenerlo.
La solución se presentó a Jerjes en la forma de un traidor tésalo, de nombre Efialtes: había otro paso rodeando la montaña y el informante griego dijo que podría guiar al ejército persa para que rodeasen a sus enemigos.
Séptimo día
Los fócidas habían sido encargados por Leónidas de proteger el otro paso, poco conocido, pero se hallaban desprevenidos y no pudieron contener a los soldados persas que marchaban a una emboscada contra los aliados.
Al enterarse del avance de las tropas enemigas, Leónidas llamó a un consejo de guerra donde se acordó que se realizaría una retirada, pero los espartanos no dejarían el sitio.
No se sabe si el resto de los aliados abandonaron Termópilas voluntariamente, o si fue por órdenes de Leónidas. Asimismo, los motivos por los que los espartanos permanecieron en batalla han generado debates.
Algunos consideran que no podían retirarse porque sus leyes lo impedían, otros que no quisieron para demostrar su valentía, también se dijo que pretendían proteger la retirada o que no les dio tiempo de unirse y quedaron atrapados.
De cualquier modo, casi 2.000 hombres permanecieron en las Termópilas, y cuando se inició el combate, los griegos no fueron los únicos en tener bajas: dos hermanos de Jerjes cayeron en batalla ese día.
Finalmente, Leónidas murió al ser traspasado por un proyectil persa. Los espartanos lucharon para recoger el cadáver de su rey, al que resguardaron en un círculo. Tras esto, los hombres de la guardia continuaron luchando hasta que el último cayó.
Leónidas en la cultura popular
Los eventos de las Termópilas no solo inspiraron a los poetas e historiadores griegos, quienes resaltaron en sus obras la valentía de los 300 espartanos y de su rey, que decidieron dar su vida antes que perder la dignidad como guerreros.
Leónidas tuvo un culto en la religión griega en Esparta como héroe de la ciudad. También en 1737 Richard Glover escribió un poema épico, llamado Leónidas.
La novela de Steven Pressfield, Gates of fire, reconstruyó los eventos de la batalla de las Termópilas y el cómic 300, publicado en 1998 por Frank Miller, narra los mismos hechos vistos desde la perspectiva de Leónidas.
Ese cómic inspiró la adaptación cinematográfica del mismo nombre (300), protagonizada por Gerard Butler y dirigida por Zack Snyder.
También en 1962 se hizo una película llamada The 300 Spartans, de Rudolph Maté.
Referencias
- Leonidas I. Recuperado de en.wikipedia.org.
- Los nueve libros de la historia, Libro VII. Heródoto. Recuperado de dominiopublico.es.
- Leonidas. Recuperado de britannica.com.
- Leonidas. Recuperado de history.com.