
¿Qué fue la ley de fuga en México?
La ley de fuga en México fue una medida que consistió en ejecutar o eliminar a una persona fuera del marco de la ley. Fue una acción llevada a cabo por los cuerpos policiales, que simulaban la huida de un preso para ajusticiarlo.
Lo normal era que el asesinato del preso se disimulara durante traslados a diferentes prisiones, momento cuando había menor vigilancia y era más fácil justificar la ejecución.
Esta medida fue muy popular durante el gobierno de Porfirio Díaz. Como es obvio, la ley de fuga era una acción contraria a todos los derechos humanos recogidos en las leyes mexicanas y considerada un delito.
Una de las principales razones por la que se empezó a usar era como método de represalia ante rivales políticos. Tal medida de represión se dio a conocer al afirmarse que existía una carta escrita por Porfirio Díaz en la que se podía leer la frase “mátalos en caliente”.
Historia de la ley de fuga en México
Aunque en su nombre está la palabra ley, no lo era. Nunca se decretó oficialmente ni fue un método reconocido por ningún gobierno. La razón es muy simple: la ley de fuga es un procedimiento ilegal porque va en contra de los derechos humanos. Es más bien un eufemismo para tapar lo que en verdad se realiza en estos casos, que es un asesinato.
En el porfiriato, la ley de fuga se usaba para reprimir a todas las personas que se mostraban contrarias al gobierno. Se cree que se empleó más tras el levantamiento que ocurrió en Veracruz de 1879.
En esa época, Luis Mier y Terán ocupó el cargo de gobernador en el estado portuario y recibió un escrito firmado por el presidente Porfirio Díaz. En una de sus líneas, el mandatario escribió que matara en caliente a los rebeldes que habían tomado el control del buque Libertad.
Mier y Terán cumplió la orden y asesinó a nueve personas. Para justificar las muertes se dijo que, cuando comenzaron las detenciones, estos nueve rebeldes se abalanzaron sobre los militares, que tuvieron que dispararles para defenderse.
El escrito nunca se conoció ni salió a la luz pública. Incluso existen otras versiones que aseguran que las palabras de Díaz fueron otras, como: “si los sorprenden en el acto, mátalos inminente”. Los seguidores del presidente siempre negaron estas historias y afirmaron que todo fue un invento del gobernador Terán para librarse de culpas.
Precedentes
Hay historiadores que afirman que este método se usó desde tiempos muy antiguos en México, pero lo cierto es que fue muy repetido durante el gobierno de Porfirio Díaz.
En años previos al porfiriato, se habló mucho de pasar por las armas a los delincuentes antes de que fueran juzgados. Muchos de estos casos se conocieron especialmente en Jalisco.
Irónicamente, sobre todo conociendo los hechos posteriores, Porfirio Díaz fue uno de los políticos que se opuso a estas medidas durante los años 50 del siglo XIX. Para ese entonces, el futuro presidente era solo un joven militar.
Esta oposición se hizo pública durante la revolución de la Noria gracias al manuscrito que hizo Díaz en los años 70.
Aplicación de la ley de fuga en México
La metodología empleada para aplicar la ley de fuga fue muy sencilla, y quizás por eso muy evidente. Consistió básicamente en sentenciar a morir a un prisionero y luego ajusticiarlo, simulando una supuesta huida.
Las posibilidades de salir con vida cuando se decía que a un prisionero se le iba a aplicar la ley de fuga eran casi nulas. Soltaban a los presos y se les daba la oportunidad de huir, pero cuando trataban de escapar, las fuerzas policiales empezaban a disparar contra ellos. Si evitaban las balas tenían la libertad.
Muchos presos que sufrieron la ley de fuga también recibieron un disparo en la nuca cuando ya habían sido asesinados. Era el tiro de gracia.
Entre 1861 y 1914 existían en México cuerpos policiales conocidos como los rurales, grupos encargados del orden en las áreas campesinas. A ellos, supuestamente se les había prohibido aplicar la ley de fuga. Aunque los historiadores reconocen que fueron protagonistas de algunos casos.
La prensa tuvo un papel muy importante durante el siglo XIX para tratar de determinar quiénes eran los culpables de cometer estos crímenes que trataban de disfrazar con la ley de fuga. Solían diferenciar entre los policías de las zonas locales y los que tenían jurisprudencia a nivel federal.
Igual hubo gran confusión sobre los culpables de la aplicación de esta ley. Normalmente, el trabajo de los rurales consistió en entregar a las personas que capturaban.
A pesar de que tuvo un gran auge durante su presidencia, la ley de fuga no llegó a su fin cuando cayó el régimen de Díaz. Se cree que durante este período de la historia mexicana murieron más de 10.000 personas por la aplicación de este método de represión.
Casos famosos de la ley de fuga en México
Sin duda, el caso más importante de la ley de fugas ocurrió en Veracruz, y es el que muchos historiadores definen como el inicio de la aplicación de este método represivo por parte del gobierno de Porfirio Díaz.
A comienzos del siglo XX, el periódico El Tiempo publicó que la policía local de Lagos de Moreno había asesinado a siete personas siguiendo la medida de la ley de fuga. Entre estas personas, la policía de Jalisco mató a cuatro individuos que eran contrarios a la política local y a tres delincuentes.
El papel del diario El Tiempo fue muy importante en la difusión de estas violaciones a los derechos humanos. Poco después, también fueron los encargados de contar el caso de Carlos Coronado, quien también fue asesinado.
Hubo ocasiones incluso en que los jueces exigían la protección de ciertos prisioneros para que no sufrieran ningún tipo de peligro, pero igual se aplicaba la ley de fuga. Esto ocurrió, por ejemplo, en 1897 en Teocuitatlán.
Referencias
- Flores Rangel, J.J. Historia de México II. CENGAGE LEARNING.
- Lara, F.L. Diccionario Básico del Español en México. El Colegio De México.
- Lund, J. The Mestizo State. Univ. Of Minnesota Press.
- Marley, D. Mexico At War. ABC-Clio,
- Turner, J.K., Olvera Rivera, A. México Bárbaro. Universidad Veracruzana.