
¿Qué son los medicamentos para la esquizofrenia?
Los medicamentos para la esquizofrenia son los que se utilizan principalmente para su tratamiento: los antipsicóticos o neurolépticos. Como todos los psicofármacos, cuando se ingieren, producen modificaciones cerebrales específicas.
Suelen actuar sobre la dopamina, la serotonina y la histamina. La actividad química principal de los antipsicóticos radica en el bloqueo de los receptores de distintos neurotransmisores. De este modo, permiten reducir el nivel de excitación cerebral.
Este factor explica la eficacia de estos fármacos en la reducción de síntomas típicos de la psicosis, como delirios y alucinaciones. Al reducir la cantidad de neurotransmisores activos en el cerebro, la sintomatología positiva se reduce.
Sin embargo, no todos los antipsicóticos presentan las mismas características ni realizan los mismos efectos sobre el cerebro. Hoy en día hay dos tipos principales de neurolépticos: los antipsicóticos típicos y los atípicos.
Medicamentos para la esquizofrenia: antipsicóticos típicos
Los antipsicóticos típicos, conocidos como antipsicóticos de primera generación o antipsicóticos convencionales, son medicamentos neurolépticos que se desarrollaron a mediados del siglo pasado.
Fueron diseñados para tratar las psicosis, especialmente la esquizofrenia, aunque también pueden ser fármacos adecuados para intervenir episodios maníacos, agitación u otro tipo de alteraciones emocionales.
Dentro de los antipsicóticos clásicos se puede diferenciar dos tipos de medicamentos: los neurolépticos de baja potencia y los de alta potencia.
El primer grupo está compuesto por la clorpromazina, la prometazina, la tiroidazina y la leveomepromazina. El segundo, incluye la fluefenazina, el haloperidol, la trifluoperazina y la pimozida.
Acción
El mecanismo de acción de estos fármacos se basa en cuatro vías distintas: la mesocortical, la mesolímbica, la nigroestriada y la tuberoinfundibular.
- Vía mesocortical. Esta vía se asocia con síntomas neurocogntivos y trastornos en la modulación de emociones y afectividad. Los antipsicóticos clásicos bloquean esta vía, por lo que su consumo puede provocar efectos negativos como apatía, aplanamiento afectivo o deterioro neurocognitivo.
- Vía mesolímbica. Está involucrada en la fisiopatología de los síntomas positivos (delirios y alucinaciones) de la esquizofrenia. Los antipsicóticos clásicos bloquean los receptores de la dopamina, hecho que permite reducir el exceso de esta sustancia a nivel cerebral, y reducir los síntomas psicóticos.
- Vía nigroestriada. Los antipsicóticos clásicos bloquean los receptores de dopamina (D2) en la vía nigroestriada. Este factor está fuertemente asociado con un mayor riesgo de experimentar síntomas extrapiramidales como rigidez muscular, falta de equilibrio o pérdida de control en los movimientos.
- Vía tuberoinfundibular. La dopamina actúa como factor inhibidor de la prolactina. De este modo, el bloqueo de los receptores D2 que realizan los antipsicóticos típicos facilitan su liberación en la glándula pituitaria.
Tipos de antipsicóticos típicos
Debido a los efectos secundarios que provocan los antipsicóticos clásicos y a que estos solo sirven para tratar los síntomas positivos de la esquizofrenia (y no los negativos), su uso ha sido claramente superado por los antipsicóticos atípicos.
Sin embargo, se siguen utilizando. De hecho, en el mercado se encuentran disponibles ocho tipos distintos de fármacos antipsicóticos clásicos.
- Flufenazina. Es un fármaco antipsicótico que se presenta en forma de tabletas o de líquido para administrarse por vía oral. Suele tomarse dos o tres veces al día. Resulta un medicamento poco utilizado debido a sus efectos secundarios: malestar estomacal, somnolencia, debilidad o cansancio, ansiedad, insomnio, pesadillas, sequedad de boca, piel sensible al sol y alteraciones del apetito.
- Trifluoperazina. Se presenta en forma de tabletas y suele tomarse una o dos veces al día. Se utiliza principalmente para tratar los síntomas de la esquizofrenia y ocasionalmente para intervenir episodios de ansiedad. Los efectos secundarios de este fármaco también son numerosos. Su consumo puede provocar somnolencia, mareos, visión borrosa, boca seca, congestión nasal, náuseas, dificultades para orinar, estreñimiento, cambios en el apetito, dificultades para dormir, dolores de cabeza, debilidad o cansancio extremo entre otros.
- Mesoridazina. La mesoridazina se usa para la esquizofrenia, la agitación, la ansiedad, la tensión, la hiperactividad y la falta de cooperación. Se puede consumir tanto en tabletas como en forma líquida. El concentrado líquido debe diluirse antes de consumirse. Asimismo, debido al malestar estomacal que provoca, suele recomendarse tomarlo con alimentos o leche. Su consumo puede provocar somnolencia, vómitos, diarrea, estreñimiento, cefalea, aumento de peso y agitación.
- Clorpromazina. Antipsicótico clásico de baja potencia, y uno de los medicamentos más utilizados en el tratamiento de los síntomas de la esquizofrenia durante el siglo pasado. Hoy en día su consumo es mucho más reducido por sus efectos secundarios y a la baja eficacia que presenta para intervenir los síntomas negativos de la enfermedad. No obstante, varias personas con esquizofrenia siguen siendo tratadas hoy en día con clorpromazina.
- Tioridazina. Fármaco antipsicótico de baja potencia. Se ha utilizado durante años como tratamiento de los síntomas positivos de la esquizofrenia. Sin embargo, este medicamento puede causar un tipo de irregularidad grave de los latidos del corazón, que puede incluso ocasionar muerte súbita. Por eso, hoy se desaconseja su uso como fármaco antipsicótico, ya que existen otros medicamentos eficaces que presentan menos factores de riesgo.
- Haloperidol. Es el antipsicótico clásico más conocido, y el que se ha utilizado con mayor frecuencia para el tratamiento de la esquizofrenia. De hecho, hasta la aparición de los antipsicóticos atípicos, el haloperidol era el fármaco principal para tratar los trastornos psicóticos. Se puede tomar tanto en tabletas como inyección, y actúa para disminuir la excitación anormal del cerebro. Aparte de la esquizofrenia, también se usa para tratar problemas conductuales graves, como la conducta agresiva y explosiva o la hiperactividad. Es uno de los antipsicóticos más potentes, pero su consumo puede originar efectos secundarios como visión borrosa, pérdida de apetito, estreñimiento, acidez estomacal, inexpresividad facial, movimientos incontrolables en los ojos, cambios de humor o disminución de la capacidad sexual.
- Tiotixeno. Se presenta en forma de cápsulas. Se utiliza para tratar síntomas de la esquizofrenia, pero a diferencia de otros fármacos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no ha autorizado su uso para el tratamiento de problemas de conducta. También se desaconseja como tratamiento en personas con síndromes demenciales, ya que incrementa la probabilidad de fallecimiento.
- Molindona. Presenta elevadas similitudes con el tiotixeno. Se usa para tratar síntomas de la esquizofrenia, pero se desaconseja para intervenir alteraciones de conducta y síndromes demenciales. Asimismo, el uso de la molindona está notablemente limitado por sus efectos secundarios. Somnolencia, aumento de salivación, dificultades para orinar, falta de expresión en el rostro, depresión, cambios en la menstruación y deseo sexual, y disminución de la habilidad para caminar son los más importantes.
- Loxapina. Antipsicótico típico que anteriormente se utilizaba para el tratamiento de los síntomas positivos de la esquizofrenia. No obstante, la larga lista de efectos secundarios, y la nula eficacia para tratar los síntomas negativos de la enfermedad hacen que prácticamente no se utilice.
Medicamentos para la esquizofrenia: antipsicóticos atípicos
Los antipsicóticos atípicos, o de nueva generación, son antipsicóticos que presentan ciertas diferencias con los típicos. Estas diferencias les convierten en mejores opciones terapéuticas para tratar la esquizofrenia.
¿Cómo funcionan?
A diferencia de los típicos, estos inhiben los receptores D2 de forma específica. De este modo, presentan una menor propensión a producir síntomas extrapiramidales.
Tienen la ventaja de no producir un aumento en la secreción de prolactina, hecho que sí se presencia con la administración de antipsicóticos convencionales.
Los antipsicóticos atípicos, a diferencia de los típicos, también bloquean receptores de serotonina. Por esto, presentan una mayor eficacia para controlar los síntomas negativos de la esquizofrenia.
Se ha evidenciado que los nuevos antipsicóticos pueden ser eficaces en pacientes que no responden correctamente frente al tratamiento con antipsicóticos convencionales.
Por este motivo, se utilizan con mayor frecuencia actualmente, tanto para intervenir los síntomas de la esquizofrenia (positivos y negativos) como para tratar episodios de ansiedad, agitación o hiperactividad.
Tipos de antipsicóticos atípicos
La eficacia que presentan estos fármacos en el tratamiento de los dos tipos de síntomas de la esquizofrenia ha motivado una clara preferencia por los antipsicóticos atípicos frente a los clásicos. La reducción de los efectos extrapiramidales, una de las principales desventajas de los antipsicóticos, también ha contribuido a incrementar el interés científico hacia estos medicamentos.
En este sentido, la investigación sobre los antipsicóticos atípicos está en pleno auge, cada vez se utilizan más estos fármacos y hoy en día resultan vitales para intervenir la esquizofrenia.
En la actualidad, hay cinco tipos principales de antipsicóticos atípicos que se utilizan con mucha frecuencia.
- Clozapina. Fue el primer fármaco antipsicótico atípico que se desarrolló. De hecho, su diseño puso de manifiesto la eficacia del mecanismo de acción y de los efectos de este tipo de fármacos, hecho que destapó el interés hacia estos nuevos antipsicóticos. Fue creado a finales de los 50 del siglo anterior y sus características principales fueron baja tasa de efectos adversos neurológicos extrapiramidales y mayor eficacia frente a los antipsicóticos típicos en el tratamiento de la esquizofrenia. No obstante, la clozapina también presenta importantes efectos adversos. Su consumo puede provocar una fuerte sedación, aumento de peso, disminución de la presión arterial e incremento de triglicéridos en la sangre. De este modo, en la actualidad la clozapina resulta un medicamento de segunda opción debido a su toxicidad y a los efectos secundarios que presenta. Sus principales indicaciones radican en el tratamiento de sujetos con esquizofrenia que no responden a otros antipsicóticos atípicos, y a individuos con esquizofrenia que presentan graves síntomas extrapiramidales. Aparte de la esquizofrenia, también se puede usar para intervenir trastornos delirantes, episodios maníacos y depresivos graves, y enfermedades como el párkinson y la demencia por cuerpos de Lewy que cursan con delirios o alucinaciones.
- Risperidona. Muy utilizado en la actualidad. Es vendido comercialmente como Risperdal y se utiliza de forma frecuente como tratamiento para la esquizofrenia. Asimismo, la FDA también ha autorizado su uso para intervenir el trastorno bipolar, los trastornos autistas, los ataques de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, el síndrome de Tourette y depresiones graves. No obstante, su consumo puede provocar efectos secundarios como aumento de peso, discinesia, acatisia, falta de energía, disfunción sexual, eyaculación retrógrada, ansiedad o insomnio.
- Olanzapina. Fármaco altamente utilizado para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y episodios depresivos severos. Estructuralmente se asemeja mucho a la clozapina, aunque presenta una mayor afinidad por los receptores de serotonina que por los receptores de dopamina. A diferencia de la mayoría de antipsicóticos, la olanzapina presenta una mayor afinidad para los receptores de la histamina y los muscarínicos. Es considerada uno de los fármacos antipsicóticos más eficaces, aunque su consumo también origina efectos secundarios, como ganancia de peso, impotencia o insomnio.
- Quetiapina. Neuroléptico atípico comercializado bajo el nombre de Seroquel. Se utiliza para la esquizofrenia y los trastornos bipolares. Presenta una elevada eficacia en el tratamiento de estas enfermedades, por lo que se ha establecido como uno de los medicamentos de primera elección. Tiene la ventaja de ocasionar un rango limitado de efectos secundarios.
Referencias
- Gutierrez Suela, F. Tratamiento actual con antipsicóticos de la esquizofrenia. Farm. Hosp.
- Antispicóticos atípicos. ¿Ventajas sobre los convencionales? Boletin terapéutico Andaluz.
- Lieberman, R.P. et al. Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. PSA-R Autoevaluación y actualización en psiquiatria.
- San Emeterio, M., Aymerich, M., Faus, G. et al. Guía de práctica clínica para la atención del paciente esquizofrénico.
- Mayoral, F. Intervención temprana en la esquizofrenia. En Guia GEOPTE 2005. Grupo GEOPTE.