
¿Qué es un súcubo?
Un súcubo —según el imaginario medieval— es una figura demoníaca con aspecto de mujer, cuyo objetivo es seducir a los hombres para llevarlos a su perdición. Generalmente, los súcubos se introducen en la mente humana mediante las fantasías y los sueños, y suelen ser imágenes femeninas muy bellas y sensuales.
Los súcubos se han relacionado con la parálisis del sueño, ya que su mito se utilizaba para explicar este fenómeno que incapacita al individuo para realizar cualquier movimiento durante el período transitorio entre sueño y vigilia. También se han vinculado con las poluciones nocturnas, que consisten en eyaculaciones involuntarias producidas durante el sueño.
Por lo tanto, los súcubos eran demonios que se manifestaban en la mente humana y tenían un carácter profundamente erótico. Estas imágenes diabólicas femeninas se han registrado desde el comienzo de las primeras civilizaciones y han formado parte de diferentes mitologías y creencias alrededor del mundo.
Uno de los súcubos más emblemáticos ha sido Lilit, una figura extraída del folclore judío que tiene sus raíces en la antigua Mesopotamia. Algunos afirman que Lilit fue la primera esposa de Adán (antes que Eva), quien no se conformó con lo establecido por Dios en el Edén, abandonó a Adán y a quien luego transformarían en demonio femenino engendrador de hijos con el semen derramado por los varones durante la polución nocturna.
Diversos historiadores y expertos afirman que la mujer ha sido demonizada desde tiempos muy antiguos. Por ejemplo, Aristóteles (384-322 a.C.) consideraba la mujer como un ser inferior e imperfecto, o Tertuliano (160-220), que creía que el cuerpo femenino era símbolo del mal.
Todas estas creencias ayudaron a difundir la imagen de la mujer peligrosa y sensual que se puede percibir en la iconografía y literatura cristiana medieval, donde muestran a una mujer monstruosa y deshumanizada, pero con una belleza seductora.
Según algunos autores y psicoanalistas, estas entidades diabólicas son la representación de los deseos sexuales reprimidos.
Etimología de súcubo
Súcubo es una variación del término succuba, constituido por dos palabras: el prefijo sub-, que quiere decir “arriba de”, y el verbo cubare, que se traduce como “yacer”.
En consecuencia, la palabra súcubo se puede traducir como alguien o algo que yace arriba de una persona. En cambio, los “íncubos” –también entidades diabólicas— son aquellos que están dentro de la persona.
La palabra “diablo” proviene del griego diábolos, que quiere decir calumniador y acusador; y “demonio” deriva del griego daimonion, que se traduce como “espíritu” o “ser espiritual”, sin embargo, con el tiempo adquirió un significado negativo.
En conclusión, un súcubo es un demonio, ya que es un espíritu dedicado a calumniar y a hacer el mal. Además, este espíritu aparece en los sueños de los hombres, por lo que yace encima de ellos mientras duermen.
Origen histórico del súcubo
Existen muchas hipótesis sobre el surgimiento de los súcubos como entidades diabólicas. La versión más aceptada establece que los súcubos surgieron de los hijos que tuvo Adán luego de aparearse con Lilit. Tal creencia es aprobada por algunos místicos judíos, quienes defienden que esta mujer es mencionada en el Antiguo Testamento en el Génesis.
- Imaginario judeocristiano. Aunque en muchas mitologías se han encontrado imágenes e historias similares a las del súcubo, ninguna ha sido tan importante e influyente como la versión judeocristiana de esta entidad. Por esta razón, los súcubos se hicieron notar con mayor fuerza durante la Edad Media. De hecho, se han encontrado registros de muchas confesiones realizadas durante la Inquisición, donde varias personas admiten haber tenido encuentros con estas figuras. Esto sucedía especialmente en los conventos, donde la reclusión ocasionaba que tanto monjas como curas percibieran imágenes sexuales y demoníacas. Según la creencia judeocristiana, los demonios son el reverso de los ángeles, por lo que son seres negativos cuya esencia les inclina a la mentira y el sadismo, y logran ganar adeptos a través de la tentación. Asimismo, la iconografía cristiana ha representado a los demonios en actitud de desorden, por lo que suelen personificar la anarquía y el caos. Sin embargo, estos mantienen la misma jerarquía que los ángeles, lo que quiere decir que conservan su esencia angelical. Esta característica les permite ser bellos y resplandecientes cuando les apetece y explica la belleza sobrenatural inherente a los súcubos. No obstante, los súcubos no siempre se presentan agradable, ya que también pueden tener una apariencia escalofriante.
- Renacimiento: Malleus maleficarum. A pesar de que la imagen del súcubo tuvo mayor apogeo en la Edad Media, durante el Renacimiento se publicó un manual de inquisidores, llamado Malleus maleficarum (1486). En este texto, se explica de qué manera se presenta el demonio y cómo debe combatirse. Además, allí se admite la existencia de súcubos e íncubos, los primeros asociados con la morfología femenina, y los segundos con la masculina. Según varios autores, la etimología de estas palabras hace referencia a la posición adoptada en el acto sexual. Por consiguiente, los íncubos seducían a las mujeres, y los súcubos a los hombres.
- Romanticismo: la belleza fatal del súcubo y la estética de lo diabólico. En el desarrollo del romanticismo (finales del siglo XVIII y transcurso del XIX), fueron frecuentes pinturas y obras literarias inspiradas en los súcubos e íncubos. Por ejemplo, el escritor Théophile Gautier escribió La muerta enamorada (1836), donde se relata la historia de un monje seducido por la belleza destructiva de una mujer. Este religioso, llamado Romualdo, le da la extremaunción a una dama llamada Clarimonda. Sin embargo, el sacerdote la revive con un beso y la mujer se convierte en una malvada criatura que decide visitarlo todas las noches. Desde el comienzo de la obra, el sueño juega un papel primordial. De hecho, en muchas ocasiones el lector no sabe si Romualdo está soñando o si está viviendo la realidad. En cambio, en pintura se destacó una obra, La pesadilla (1790), realizada por el pintor Johann Heinrich Füssli. En ella se observa a un demonio que se posa sobre una joven dormida. El ropaje transparente de la mujer proporciona a la escena un fuerte carácter erótico, pero la pintura resulta escalofriante por los colores oscuros y el rostro terrorífico de la entidad diabólica.

Principales súcubos
Litit es el súcubo más importante en el imaginario occidental. Sin embargo, han existido otras entidades diabólicas significativas a lo largo de la historia:
- Abrahel. Abrahel es un súcubo cuya historia ganó popularidad luego de que el autor Nicolás Remy la describiera en su obra Demonolatría (1581). Según este texto, Abrahel tiene la forma de una mujer alta de delicada silueta, aunque no puede ocultar del todo su esencia demoníaca. Según la leyenda, esta entidad logró conquistar a un pastor llamado Pierrot, quien habitaba en las orillas del Mosela. Abrahel le ofreció su cuerpo a cambio de la vida del hijo del pastor, a quien asesinó con una manzana envenenada. Pierrot se sintió mal por sus actos y entró en desesperación. Por lo tanto, Abrahel decidió visitar nuevamente a Pierrot, prometiéndole la resurrección de su hijo si el pastor accedía a adorarla como un dios. Así lo hizo el pastor, consiguiendo que su hijo volviera a la vida, pero con una mirada lúgubre. Luego de un año, el demonio abandonó el cuerpo del muchacho, quien cayó en el suelo desprendiendo un terrible hedor. Pierrot tuvo que enterrar a su hijo de forma oculta.
- Lamia. Lamia fue un súcubo de la mitología grecolatina, caracterizada por ser una terrible seductora y asustar a los niños. Algunos autores consideran que Lamia es un antecedente de las vampiresas modernas y es un equivalente de Lilith y de Xtabay (súcubo maya). Según el historiador Diodoro Sículo (siglo I a.C.), antes de ser un súcubo, Lamia fue una reina de Libia que se enamoró de Zeus. Hera, la esposa del dios, tuvo un fuerte ataque de celos y transformó a Lamia en un monstruo, y asesinó a sus hijos. Físicamente, Lamia tenía la cabeza y los pechos de una mujer, pero el resto de su cuerpo era similar al de una serpiente. Se cree que la etimología del nombre proviene del griego lamyrós, que significa “glotón”. La historia de Lamia ha sido tomada como inspiración por muchos artistas. Por ejemplo, el poeta romántico John Keats escribió Lamia y otros poemas.
- Xtabay. Xtabay era una figura mitológica de la cultura maya. Algunos historiadores afirman que era la diosa del suicidio y estaba casada con el dios de la muerte. No obstante, esta criatura fue más conocida por presentársele a los hombres con el objetivo de embrujarlos para asesinarlos o hacerlos perderse en los bosques.
Referencias
- Augusto, J. Espectros, íncubos y súcubos. Recuperado de uam.mx.
- Ayers, M. Masculine shame: from succubus to the eternal feminine. Recuperado de content.taylorfrancis.com.
- Levine, P. The Succubus. Recuperado de search.proquest.com.
- Núñez, E. La fascinación por el demonio. Recuperado de dialnet.net.
- Súcubo. Recuperado de es.wikipedia.org.