
¿Qué es la articulación temporomandibular?
La articulación temporomandibular, o complejo cráneo-mandibular, es una articulación sinovial bicondílea que se establece entre el hueso temporal (uno de los huesos del cráneo) y el maxilar inferior (de la mandíbula). En realidad, son dos articulaciones, una derecha y otra izquierda, una a cada lado de la cabeza, que funcionan juntas de manera sincrónica.
Se llama articulación a una estructura anatómica que une dos huesos o a un hueso y un cartílago. La función de las articulaciones, además de constituir la unión entre diferentes huesos, es la de proveer la estructura anatómica que permite generar movimientos entre estructuras rígidas. Sin embargo, algunas articulaciones, como las del cráneo, no son móviles.
Una articulación sinovial es aquella que posee una cápsula articular dentro de la cual se encuentran las estructuras articulares recubiertas de cartílago y bañadas de líquido sinovial, un líquido rico en ácido hialurónico que nutre al cartílago y disminuye el roce entre las superficies articulares.
Una articulación bicondílea es aquella en la que ambos huesos que forman la articulación presentan un cóndilo cada uno. Dentro de la clasificación de las articulaciones forman parte de las condiloartrosis.
Un cóndilo es una protuberancia redondeada ubicada en un extremo de un hueso y que forma parte de la estructura articular del hueso.
La articulación temporomandibular es, entonces, una articulación en la que los cóndilos del hueso temporal, cubiertos de cartílago e inmersos en líquido sinovial, se unen con los cóndilos del hueso mandibular, que también están cubiertos por cartílago. Esta articulación está rodeada de una cápsula articular y estabilizada por un conjunto de ligamentos.
Características de la articulación temporomandibular
– Tipo de articulación. Es una articulación bicondílea, sinovial y combinada, que permite movimientos en más de un plano.
– Superficies articulares. Se forma por la unión del cóndilo de la mandíbula y la fosa mandibular del hueso temporal. Incluye el tubérculo articular del temporal como parte de las superficies articulares.
– Disco articular. Un disco fibrocartilaginoso divide la cavidad articular en dos compartimentos (superior e inferior), lo que permite movimientos independientes en cada uno. El disco actúa como un amortiguador y facilita los movimientos suaves.
– Cápsula articular. Rodea la articulación y está reforzada por ligamentos. Es relativamente laxa en su parte superior, permitiendo movimientos amplios.
– Ligamentos asociados. Ligamento lateral (temporomandibular): principal refuerzo de la articulación. Ligamentos accesorios como el esfenomandibular y el estilomandibular, que contribuyen a la estabilidad.
– Tejido cartilaginoso. Las superficies articulares están recubiertas por fibrocartílago en lugar de cartílago hialino, lo que le proporciona mayor resistencia al desgaste.
– Inervación y vascularización. Está inervada principalmente por ramas del nervio mandibular (V3, del trigémino). Su irrigación proviene de ramas de la arteria carótida externa, como la arteria temporal superficial y maxilar.
– Movilidad compleja. Aunque no se incluyen las funciones, su diseño anatómico permite una amplia gama de movimientos gracias a la interacción de sus componentes.

– Movimientos. La articulación temporomandibular permite 3 tipos de movimientos: 1) los de apertura y cierre de la boca, es decir, elevación y descenso del maxilar inferior, 2) los de protrusión y retrusión de la mandíbula, es decir, movimientos de proyección hacia adelante y atrás, 3) movimientos laterales del maxilar inferior hacia la derecha e izquierda. Esta articulación se utiliza para hablar, bostezar, masticar, deglutir y para algunas expresiones faciales. Los movimientos de esta articulación son producidos por una serie de músculos que, al contraerse, generan los movimientos articulares anteriormente descritos. En conjunto, estos músculos reciben el nombre de músculos masticatorios. Estos músculos son los maseteros, los pterigoideos internos o medial y externos o lateral y los músculos temporales. Los maseteros elevan el maxilar inferior. El músculo temporal eleva el maxilar inferior y desplaza hacia atrás el cóndilo del maxilar. El pterigoideo externo o lateral desplaza el maxilar inferior hacia adelante y lateralmente, mientras que el interno eleva el maxilar inferior.
Patologías relacionadas con la articulación temporomandibular
Las patologías que afectan la articulación temporomandibular pueden ser muy diversas. Pueden tener origen infeccioso, traumático, neoplásico (tumoral) o autoinmune y pueden afectar la estructura ósea o cartilaginosa de la articulación, a los músculos o a los ligamentos involucrados en dicha articulación.
Existen datos que sugieren de que al menos el 40% de la población mundial ha presentado o presenta algún problema en la articulación temporomandibular. Dentro de las patologías más frecuentes se encuentra el síndrome de disfunción temporomandibular.
Este síndrome se considera un trastorno articular no inflamatorio con alteración del funcionamiento de alguna de las estructuras articulares con un desplazamiento anormal, generalmente anterior, del disco articular.
Las principales manifestaciones de este síndrome son dolor, limitación del movimiento articular, lo que produce dificultad para abrir la boca y un ruido articular llamado clic articular. Cuando esta patología progresa en forma crónica suele existir un período asintomático que sigue a la fase aguda, para luego volver a aparecer como una osteoartrosis (cuadro degenerativo del cartílago articular).
En muchos casos, el síndrome solo se presenta como un cuadro agudo que no necesariamente progresa. Se observa tanto en hombres como en mujeres, pero es más frecuente en las mujeres (relación 3 a 1). La mayor incidencia se presenta entre los 40 y 50 años, y la menor es para los menores de 20 años.
Otras patologías de la articulación temporomandibular son las alteraciones musculares o miopatías y las alteraciones articulares o artropatías. Entre las primeras, las más frecuentes son el bruxismo y el síndrome miofascial, y entre las segundas están las luxaciones, los desplazamientos discales y los bloqueos, entre otras.
El bruxismo entre estas últimas patologías es una de las más frecuentes después del síndrome de disfunción temporomandibular. Consiste en apretar o rechinar los dientes fuera de los movimientos fisiológicos masticatorios o de deglución.
Se presenta frecuentemente en horas nocturnas, lo que genera dolor matutino, desgaste dentario y dolor muscular, tensión y rigidez al masticar. Aunque puede tener muchas causas, una de las más importantes es el estrés.
Referencias
- Bell, W.E. Understanding Temporomandibular Biomechanics: An Explanation. Journal of Craniomandibular Practice.
- Kasper, D.L. Harrison’s principles of internal medicine.
- Putz, R., PABST, Reinhard. Sobotta-Atlas of Human Anatomy: Head, Neck, Upper Limb, Thorax, Abdomen, Pelvis, Lower Limb; Two-volume set.
- Sharma, S. Etiological factors of temporomandibular joint disorders. National journal of maxillofacial surgery.
- Spalteholz, W. Atlas of human anatomy. Butterworth-Heinemann.