
¿Qué es la cavidad glenoidea?
La cavidad glenoidea es una concavidad del omóplato o escápula. En ella encaja perfectamente la cabeza del húmero, conformando la articulación glenohumeral o escapulohumeral. Esta articulación también es conocida como primera articulación del hombro.
Dicha articulación es muy inestable y, por ello, el músculo deltoides tiene como función elevar la cabeza humeral hacia el acromion, en tanto que el músculo supraespinoso no permite que la cabeza del húmero se salga de la cavidad glenoidea.
A su vez, en los arcos medios de movimiento del hombro, el manguito rotador actúa como un estabilizador dinámico, el cual se encarga de empujar la cabeza humeral contra la cavidad glenoidea.
De igual manera, en los movimientos del hombro por encima de los 60° y en la rotación, la articulación es estabilizada por el complejo glenohumeral inferior. Este complejo está formado por la cápsula articular en conjunto con el ligamento glenohumeral inferior.
Entre las patologías que involucran a la cavidad glenoidea se encuentran la inestabilidad del hombro, cuya causa es multifactorial, la artrosis de la articulación glenohumeral, fractura de la cavidad glenoidea y la lesión de Bankart, entre otras.
Características de la cavidad glenoidea
– Forma. Es ovalada o ligeramente en forma de pera, más ancha en la parte inferior y más estrecha en la superior.
– Tamaño. Relativamente pequeña, en comparación con la cabeza del húmero, lo que le da una superficie articular más reducida.
– Superficie. Es lisa y está cubierta de cartílago articular. Eso facilita el movimiento articular.
– Profundidad. Es poco profunda, permitiendo una amplia gama de movimientos del hombro.
– Orientación. Está orientada lateralmente y un poco hacia adelante y hacia arriba, lo que facilita la articulación con la cabeza del húmero.
– Bordes. Rodeada por un borde ligeramente levantado, que es la zona de inserción del rodete glenoideo (un anillo fibrocartilaginoso que aumenta la profundidad de la cavidad).
– Relación anatómica. Se localiza en el ángulo lateral de la escápula y está conectada a otras estructuras importantes, como el cuello de la escápula.
– Dimensiones. Tiene variaciones en su tamaño y forma entre las personas, lo que puede influir en la estabilidad y el rango de movimiento del hombro.
Funciones de la cavidad glenoidea
- Movimiento del brazo. Con la cabeza del húmero, permite una amplia gama de movimientos del brazo, incluyendo flexión, extensión, rotación, abducción y aducción. Su forma poco profunda favorece la movilidad del hombro.
- Superficie articular. Actúa como la superficie articular de la escápula, que se conecta con la cabeza del húmero, formando la articulación glenohumeral. Esta articulación es una de las más móviles del cuerpo humano.
- Estabilidad articular. A pesar de su poca profundidad, la cavidad glenoidea contribuye a la estabilidad de la articulación del hombro, especialmente con la ayuda del rodete glenoideo, que amplía la superficie de contacto y estabiliza la cabeza del húmero.
- Inserción del rodete glenoideo. Sirve como base para la inserción del rodete glenoideo, una estructura fibrocartilaginosa que aumenta la profundidad de la cavidad y mejora la estabilidad de la articulación.
- Encaje del húmero. Funciona como una especie de “sello” que encaja con la cabeza del húmero, facilitando los movimientos suaves y controlados del brazo en diferentes direcciones.
Patologías relacionadas con la cavidad glenoidea
- Inestabilidad de la articulación glenohumeral. Se puede dar por lesión en el complejo cápsulolabral, excesiva anteversión glena o hiperlaxitud capsular. Hay estudios que demuestran que existen factores anatómicos que pueden influir para aumentar la predisposición de tener un hombro inestable. Los parámetros anatómicos relevantes en este sentido son el índice glenohumeral horizontal, la inclinación glenoidea y ángulo de anteversión de la escápula. La inestabilidad de la articulación glenohumeral puede comenzar con una subluxación y terminar con una luxación completa. Esta afectación es muy frecuente, representa el 95% del total de luxaciones, siendo más común en hombres que en mujeres. Cabe destacar que un hombro inestable causa dolor, limitando ciertos movimientos.
- Tratamiento. El tratamiento para la inestabilidad de la cavidad glenoidea es 100% quirúrgico, siempre y cuando el número de luxaciones esté por encima de tres episodios. Las opciones son la colocación de prótesis especiales o la osteosíntesis o reconstrucción de las fracturas de la cavidad glenoidea.
- Exploración física. Para detectar inestabilidad de la articulación glenohumeral se pueden realizar varios tests al paciente:
- Test de aprehensión. Es un test bastante incómodo para el paciente. Se intenta colocar el brazo en abducción a 90°, mientras se induce la rotación externa en retropulsión. La sensación del paciente bajo esta acción es que le va a provocar la luxación del hombro, es decir, siente que la cabeza del húmero se va a salir de la cavidad glenoidea y, por supuesto, se resiste a ese movimiento.
- Test de recolocación. Con el paciente acostado boca arriba, dejando el hombro a examinar fuera de la camilla, se coloca el brazo del paciente en rotación externa y abducción de 90°. Desde esta posición se coloca la mano detrás del hombro del paciente y, a medida que se aumenta la rotación, se empuja el hombro hacia adelante. Cuando el paciente se queje de dolor, se empuja el hombro al contrario, es decir, hacia atrás. Si esta acción hace que el dolor disminuya o desaparezca, se considera una prueba positiva de inestabilidad glenohumeral.
- Cajón ant/post. Este test evalúa laxitud anteroposterior. Con el paciente sentado, se le pide que extienda completamente el brazo al lado del cuerpo, luego se estabiliza el hombro y, con mucho cuidado, se trata de mover la cabeza del húmero hacia atrás y posteriormente hacia adelante. El profesional que realiza el examen será capaz de detectar si el movimiento del hombro es normal o anormal.
- Sulcust test. Evalúa inestabilidad inferior de la articulación glenohumeral. Para este test el paciente debe estar sentado. Se le pide que extienda el brazo al lado de cuerpo y luego que flexione el codo. Iniciando desde esta posición, se realiza una tracción hacia abajo. Si es posible detectar una depresión debajo del acromion es signo de que existe una lesión del intervalo de los rotadores, y en este caso la prueba se considera positiva.
- Exploración por Imagenología. Todos los estudios de imagen son valiosos y cada uno aporta información útil, es decir, son complementarios. En este sentido, la radiología y la Tomografía Axial Computarizada (TAC) o artro TAC, ofrecen información precisa sobre las lesiones óseas y orientan hacia el tipo de tratamiento quirúrgico a seguir. En tanto que la resonancia magnética es útil para estudiar las partes blandas, como en el caso de desgarre del tejido fibrocartilaginoso (labrum).
- Artrosis de la articulación glenohumeral. Por lo general es consecuencia de una fractura. Comienza con un tratamiento no quirúrgico y si no se resuelve se debe ir a cirugía. Entre estas opciones prequirúrgicas se encuentran la artrodesis o prótesis total o invertida.
- Fractura de la cavidad glenoidea. Se origina por traumatismos. Este tipo de fractura necesita intervención quirúrgica, dada su complejidad. Hay investigadores que clasifican las fracturas del glenoide en seis categorías, de acuerdo a las características que presente la lesión, como extensión de la fractura, estructuras involucradas u orientación de la fractura, entre otras.
- Lesión de Bankart. La lesión de Bankart se caracteriza por un daño en el tejido conectivo que rodea la cavidad glenoidea (labrum o rodete glenoideo). Por lo general se produce después de un traumatismo, como la luxación del hombro. También es posible que se desgarre por realizar movimientos repetitivos durante la ejecución de un deporte. El desgarre del rodete glenoideo produce inestabilidad en la articulación. En esta situación, el paciente siente que el hombro se le va a salir de su lugar, de hecho, es posible que ocurra. También siente dolor al mover el hombro. En estos casos, la resonancia magnética es ideal para realizar el diagnóstico. En lesiones leves es posible tratar con fisioterapia, pero en casos más severos se necesita cirugía.
Referencias
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- Romero, R., Alliegro, E., Bautista, D. Morfometría de la cavidad glenoidea de la escápula. Gac. Méd. Caracas. Recuperado de researchgate.net.
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