
¿Qué es la chaya?
La chaya (Cnidoscolus aconitifolius) es un arbusto vigoroso de porte medio y grandes hojas palmeadas que pertenece a la familia Euphorbiaceae. Conocida como árbol espinaca, candelero, chicasquil, chichicaste, chayamansa, mala mujer o quelite, es una planta endémica de la península de Yucatán, México.
Es altamente nutritiva, que ha sido consumida desde tiempos ancestrales por los pobladores aborígenes de Mesoamérica. Contiene proteínas, vitaminas A y C, niacina, riboflavina, tiamina, elementos minerales como calcio, hierro y fósforo, enzimas y oligoelementos que proporcionan grandes beneficios al organismo.
En herbolaria se le atribuyen propiedades medicinales y terapéuticas de acción antiinflamatoria, antirreumática, digestiva, diurética y depurativa de la sangre. El látex que exudan sus hojas se utiliza para eliminar verrugas y las compresas elaboradas con hojas maceradas se emplea para madurar abscesos.
En algunas regiones se utiliza como planta ornamental por su abundante follaje, que proporciona sombra amplia y cerrada. En la cocina tradicional maya sus hojas son utilizadas como cualquier otro vegetal, pero nunca frescas, hay que cocinarlas para eliminar los elementos tóxicos que contiene.
Características de la chaya
– Apariencia. Arbusto de tallo semileñoso, grueso y liso que alcanza 2-6 m de altura, ramas delgadas y quebradizas, copa abierta y follaje denso. Se desarrolla en ambientes bien iluminados, sobre terrenos húmedos, pero bien drenados, su sistema radicular es fasciculado y superficial.
– Hojas. Las hojas palmeadas miden 30-35 cm de longitud por 25-30 cm de ancho, de color verde-oscuro y dispuestas de manera alterna sobre un largo pecíolo carnoso. Cada folíolo presenta de 3-5 lóbulos profundos, márgenes poco aserrados, que al menor corte emanan una savia espesa, blanca y densamente pegajosa. Las hojas contienen diversos metabolitos secundarios, entre ellos ciertas toxinas vegetales derivadas de aminoácidos como el glucósido cianogénico. Pero al someter las hojas a cocción, las toxinas son liberadas en forma de gas, quedando la parte comestible libre de cualquier elemento tóxico.
– Flores. La chaya es una especie monoica, las flores femeninas y masculinas se localizan sobre el mismo pie, cada una con órganos no funcionales del otro sexo. En ambos casos son flores pequeñas blancas, agrupadas en inflorescencias racimosas.
– Frutos. Vaina con semillas ovoides carunculadas. Las pocas semillas que se desarrollan presentan un bajo porcentaje de germinación.

– Composición química. Tiene alcaloides, antraquinonas, fenoles, flobataninos, glucósidos cardiacos, saponinas y taninos. Así como los ácidos grasos esteárico, mirístico, oleico y palmítico, esteroles β-sitosterol, flavonoides kaempferol-3-O-glucósido y quercetina-3-O-glucósido, terpeno taraxasterona y triterpenos β y α-amirina. También es común cantidades significativas de minerales como calcio, cobre, fósforo, hierro, magnesio, manganeso, potasio, sodio y zinc. Además, niacina, riboflavina, tiamina, vitamina A y C, flavonoide amentoflavona o diapigenina, dihidromirecetina kaempferol-3-O-glucósido, kaempferol-3-O-rutinósido y glucósidos cianogénicos.

Taxonomía de la chaya
- Reino: Plantae.
- División: Magnoliophyta.
- Clase: Magnoliopsida.
- Orden: Malpighiales.
- Familia: Euphorbiaceae.
- Subfamilia: Crotonoideae.
- Tribu: Manihoteae.
- Género: Cnidoscolus.
- Especie: Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. M. Johnst.
Taxón infraespecífico
- Cnidoscolus aconitifolius subsp. aconitifolius.
- Cnidoscolus aconitifolius subsp. polyanthus (Pax & K. Hoffm.) Breckon.
Sinónimos
- Cnidoscolus chaya Lundell.
- Cnidoscolus chayamansa McVaugh.
- C. napifolius (Desr.) Pohl.
- C. palmatus (Willd.) Pohl.
- Jatropha aconitifolia Mill.
- Jatropha aconitifolia var. genuina Müll. Arg.
- J. napifolia Desr.
- J. palmata Willd.
- Jatropha papaya Medik.
- Jatropha quinquelobata Mill.

Hábitat y distribución de la chaya
La especie Cnidoscolus aconitifolius es originaria del sur de México, específicamente de la península de Yucatán, siendo conocida y cultivada por toda Mesoamérica. Su distribución geográfica se localiza en la península de Yucatán y Tabasco en México, Belice, Honduras y Guatemala, Brasil, sur de Estados Unidos y Nigeria, en África.
Se desarrolla de manera silvestre en regiones de clima tropical sobre una gran diversidad de suelos y climas lluviosos a menos de 1.500 m s.n.m. Sin embargo, es una planta de rápido crecimiento que prefiere los climas calientes, crece a plena exposición solar o media sombra y tolera la sequía.
Crece sobre suelos arcillosos oscuros con alto contenido de óxidos, así como lateritas, suelos típicos de regiones cálidas con alto contenido mineral. De forma natural se desarrolla en matorrales, arbustos espinosos o bosques verdes, alrededor de arroyos rocosos, dunas costeras, o se usa como cercas vivas.
Propiedades de la chaya
- Alimenticias. Las hojas han sido utilizadas por los mayas desde épocas remotas como un alimento altamente nutritivo, siendo mezcladas con maíz para elaborar diversos platillos tradicionales. Su gran valor alimenticio se sustenta en su composición química y nutricional, ya que contiene vitaminas, minerales y proteínas. En efecto, presenta vitaminas A y C, proteínas de alta calidad, fibra cruda y los minerales hierro, calcio y potasio. Además, posee diversos carotenoides y trazas de cobre, magnesio, sodio y zinc, esenciales para el desarrollo y crecimiento del organismo. En la cocina tradicional, las hojas frescas, previa cocción, son utilizadas como complemento para ensaladas, sopas, asados, guisos, incluso infusiones, refrescos y bebidas. En la industria alimentaria, las hojas se utilizan para la elaboración de quesos y como suavizante para carnes, debido a su alto contenido de enzimas proteolíticas.

- Medicinales. Las hojas de chaya se utilizan en medicina tradicional para tratar obesidad, hemorroides, cálculos renales, acné o problemas en la vista. Los brotes tiernos y las hojas actúan como antiparasitario, digestivo, diurético, laxante, lactógeno, protector hepático, estimulante circulatorio y para fortalecer las uñas y el cabello. Las infusiones de sus hojas se utilizan como energizante, para incrementar la memoria, curar infecciones virales como la gripe y reducir procesos inflamatorios. Es efectiva para eliminar grasas del organismo, regular los niveles de azúcar y colesterol en la sangre y controlar problemas de alcoholismo. También se emplea para aliviar trastornos gastrointestinales, inflamación del estómago, mala digestión, disentería, acidez estomacal, estreñimiento o flatulencias. También para sanar ulceras o llagas en la boca, curar heridas ocasionadas por quemaduras y para lavados vaginales luego del parto. El látex extraído de sus hojas se emplea de manera tópica para curar problemas de la vista como manchas oculares, conjuntivitis o irritación. La savia de las ramas se aplica directamente sobre la piel para sanar picaduras de insectos, erupciones cutáneas o problemas de acné.
Contraindicaciones de la chaya
La planta ha desarrollado un mecanismo de defensa contra sus predadores naturales, consiste en un látex que contiene ciertos metabolitos secundarios. Estas sustancias son precursoras del ácido cianhídrico, o cianuro de hidrógeno, que resultan altamente tóxicos y se liberan cuando la planta presenta un daño físico.
El cianuro es considerado un elemento tóxico en altas concentraciones, por lo que se recomienda cocer las hojas por 15-20 minutos para eliminar cualquier traza tóxica. De hecho, no es recomendable consumir una ración de más de cinco hojas al día, ni mantener la chaya cocida en recipientes de aluminio, ya que puede generar una reacción toxica.
Cultivo de la chaya
La chaya es un arbusto robusto muy fácil de cultivar, se desarrolla en climas frescos o cálidos y es resistente al ataque de plagas y enfermedades. Debido a que la producción de semillas es poco frecuente y muchas veces inviables, la mejor forma de propagar es de forma vegetativa.
El establecimiento del cultivo se realiza con esquejes semileñosos de 15-20 cm o vástagos leñosos de 80-100 cm de largo. La siembra se realiza en vivero o directamente sobre el terreno, procurando mantener el sustrato húmedo sin llegar a encharcar.
El proceso de enraizamiento y crecimiento inicial de la planta es lento; la primera cosecha se realiza al segundo año de plantado el cultivo. La cosecha de las hojas se puede realizar de forma continua, procurando mantener un 50% del follaje para garantizar la salud de la planta.
Cuidados de la chaya
- Luz. Es recomendable establecer la siembra a plena exposición solar o zonas sombreadas, pero bien iluminadas.
- Suelos. A pesar de que se adapta a cualquier tipo de suelo, se desarrolla en mejores condiciones sobre un suelo franco-arcilloso, fértil y bien drenado.
- Riego. Durante la estación seca es recomendable regar 2-3 veces por semana, y con menor frecuencia el resto del año, dependiendo de los períodos de lluvia.
- Abono. Al momento de establecer es conveniente realizar una enmienda con abonos orgánicos. Una vez establecido en el campo, abonar al comienzo de las lluvias.
- Tolerancia. El cultivo es tolerante a las lluvias fuertes y la sequía, aunque no tolera climas fríos o heladas ocasionales.
Referencias
- Berkelaar, D. Chaya. Recuperado de echocommunity.org.
- Chaya: usos y beneficios. Recuperado de cyd.conacyt.gob.mx.
- Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. M. Johnst. Recuperado de catalogueoflife.org.
- Cnidoscolus aconitifolius. Recuperado de es.wikipedia.org.
- Ingredientes tóxicos: la Chaya. Recuperado de laroussecocina.mx.