
¿Qué es la erística?
La erística es considerada un arte que se basa en tener la razón en una discusión. Es un proceso en el que los interlocutores forman parte de una disputa que no llega a resolver ningún asunto o en la que nadie se pone de acuerdo.
Es un recurso que en algunas ocasiones se asocia con un proceso que genera desacuerdos. Tiene que ver con la filosofía, y la mayoría de las veces se centra casi de forma exclusiva en el estudio retórico de la argumentación.
El término erística tiene su origen en el griego. Nace del vocablo Eris, la diosa griega antigua del caos, la discordia y la lucha. Los sofistas fueron sus principales exponentes. Importantes filósofos antiguos no tomaron muy en cuenta esta definición, como fue el caso de Platón, quien menospreció este recurso.
La erística ha evolucionado con el paso del tiempo y también se ha llegado a utilizar este concepto para definir a cierto tipo de argumentos falaces.
Objetivo de la erística
Al estudiar la forma en la que se utiliza la erística, se puede determinar cuál es la función que cumple este recurso dentro de la retórica. La idea es plantear ideas o argumentos que permitan alargar una discusión; es decir, son planteamientos que no ayudan a resolver un problema o la falta de consenso sobre un tema.
Los sofistas fueron los primeros en estudiar y utilizar los argumentos erísticos, pero hoy en día se utilizan en una gran cantidad de situaciones. Es muy habitual que la erística se presente en arengas o discusiones políticas, así como en polémicas literarias.
La idea casi siempre se basa en enredar al rival.
Las discusiones o argumentos erísticos poseen ciertas normas, aunque incentiven el conflicto. Para empezar, los interlocutores deben alternar sus intervenciones en este tipo de debates.
Tiene que existir algún tipo de colaboración o contribución entre los participantes, pero solo a niveles casi imperceptibles. El objetivo es tener la razón en el diálogo que se mantiene. Los argumentos se usan solo para ganar la discusión, ya que no hay ningún tipo de interés en descubrir algo, mostrar una verdad o resolver algún problema o pregunta.
Autores relacionados con la erística
Varios autores hablaron en sus obras sobre la erística. Platón, por ejemplo, fue un detractor del movimiento sofista, por ende, siempre fue contrario a este tipo de técnica. Fue partidario más bien de la dialéctica. Mientras que Aristóteles dejó plasmado en sus escritos el papel de Eutidemo en la creación de la erística.
El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) enunció 38 tipos de engaños que se podían realizar y que se pueden considerar técnicas erísticas. Lo hizo en la obra Dialéctica erística o el arte de tener la razón (1864).
En épocas más recientes, Terence Henry Irwin, un filósofo inglés, también dio su opinión sobre este tema.
Dialéctica erística
La obra de Schopenhauer no fue una publicación muy extensa y apareció luego de la muerte de su autor gracias a un filósofo polaco de la época.
Llegó a exponer más de 30 tipos de engaños que se podían hacer gracias a la retórica y que eran considerados erísticos. El uso de cualquiera de estas artimañas podía ayudar a que uno de los interlocutores tuviera éxito.
Eso sí, la verdad no era un fin que se buscaba con estas herramientas, la idea simplemente era conseguir la victoria en la confrontación de ideas.
De esta forma, Schopenhauer expuso que en una discusión alguien podría beneficiarse de recursos como la exageración de las cosas, de no plantear la conclusión para que el interlocutor rival tuviera que aceptar las premisas expuestas, o de inducir al otro para que admitiera como válidos los pensamientos del emisor.
En muchas ocasiones, son métodos que se enfocan en confundir al otro participante. Si logra aceptar alguna de las ideas expuestas, ya se considera que está perdiendo la confrontación.
Schopenhauer también nombró la importancia de hacer comparaciones, de concluir cosas de forma rápida. Además, apeló a los sentimientos cuando habló de impacientar al contrario y de hacer que se molestara. De igual forma, expuso que el público presente podía tener un papel relevante.
La enseñanza de la erística
Los hermanos filósofos de la antigua Grecia, Eutidemo y Dionisodoro, le dieron fama a la erística como instrumento para educar a las personas. Se basó en el planteamiento de diferentes interrogantes que debían ser respondidos.
En este caso, la respuesta solía ser lo de menos, lo importante era aprender a contradecir u oponerse a lo que era respondido. Las ideas de estos hermanos sofistas aparecieron en una de las obras de Platón, aunque no fue partidario de ellas.
Platón se inclinó más por la técnica de lo dialéctico. No consideró la erística como una forma adecuada para cuestionar a otros. Llegó a pensar que simplemente se usaron unas premisas que no eran verdaderas de manera intencionada. Para Platón, esta ausencia de argumentos verdaderos le restaba credibilidad a la discusión y al emisor del argumento.
Isócrates, más conocido por su rol como orador y vinculado con los sofistas, solía mezclar las ideas de la erística con la dialéctica. No fue una herramienta que explicó como educador porque creyó que socialmente no era relevante. Lo falaz de los argumentos usados lo llevó a pensar que quienes empleaban la erística no estaban comprometidos con la sociedad.
Comparación entre erística y dialéctica
En sus escritos, Platón llegó a asegurar que existen diferencias entre el significado y la función de erística con la dialéctica. El aspecto más importante en este sentido es que la erística no distingue entre los temas que se discuten, no tiene ningún tipo de clasificación. La dialéctica, por su parte, se enfoca en buscar la verdad. No compara argumentos.
Referencias
- Gallagher, B. Controversy: eristic and heuristic. City College of the City University of New York.
- Reames, R. Seeming and being in Plato’s rhetorical theory. The University of Chicago Press.
- Walton, D. Arguments from ignorance. Pennsylvania State University Press.
- Walton, D. The new dialectic. University of Toronto Press.
- Walton, D. One-sided arguments. State University of New York Press.