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Ciencia » Biología » Botánica » Micelas

Micelas

Diferentes estructuras que pueden adoptar los fosfolípidos en una solución acuosa. Los círculos representan las cabezas hidrofílicas y las líneas onduladas, las cadenas laterales de acilo graso. Fuente: LadyofHats, Wikimedia Commons

¿Qué son las micelas?

Las micelas son estructuras esféricas estables formadas por cientos de moléculas anfipáticas, es decir, que tienen una región polar (hidrofílica) y una apolar (hidrofóbica). Así como las moléculas que las componen, las micelas tienen un centro fuertemente hidrofóbico y su superficie está tapizada con grupos polares hidrofílicos.

Resultan, en la mayoría de los casos, de la mezcla de un grupo de moléculas anfipáticas con el agua, por lo que se trata de una forma de estabilizar las regiones hidrofóbicas de muchas moléculas en conjunto, hecho impulsado por el efecto hidrofóbico y organizado por fuerzas de van der Waals.

Tanto los detergentes y jabones, o ciertos lípidos celulares, pueden formar micelas, las cuales tienen relevancia funcional, al menos en los animales, desde el punto de vista de la absorción de grasas y el transporte de sustancias liposolubles.

Los fosfolípidos, una de las clases de lípidos más abundantes e importantes para las células vivas, bajo ciertas condiciones, pueden formar, además de liposomas y bicapas, estructuras micelares.

Las micelas también pueden formarse en un medio apolar, y en ese caso se denominan micelas reversas, pues las regiones polares de las moléculas anfipáticas que las forman se esconden en el centro hidrofílico mientras las porciones apolares están en contacto directo con el medio que las contiene.

Estructura de las micelas

Las micelas están formadas por moléculas que tienen una región hidrofílica (afín al agua, polar) y otra región hidrofóbica (que repele al agua, apolar).

Entre estas moléculas pueden mencionarse los ácidos grasos, las moléculas de cualquier detergente y los fosfolípidos de las membranas celulares, por ejemplo.

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En el contexto celular, una micela está comúnmente compuesta por ácidos grasos (de longitud variable), cuyos grupos carboxilos polares se exponen hacia la superficie del agregado, mientras que las cadenas hidrocarbonadas se esconden en un centro hidrofóbico, por lo que adoptan una estructura más o menos esférica.

Los fosfolípidos, otras moléculas anfipáticas de gran importancia para las células, generalmente son incapaces de formar micelas, ya que las dos cadenas de ácidos grasos que conforman sus colas hidrofóbicas ocupan gran tamaño y hacen difícil la posibilidad de cualquier empaquetamiento de forma esférica.

La formación de una micela mediada por el entorno acuoso. Fuente: Jwleung / CC BY-SA, Wikimedia Commons

En su lugar, cuando estas moléculas se encuentran en un medio acuoso, se acomodan en bicapas (de forma similar a un sándwich).

Se trata de estructuras más planas, donde cada una de las superficies expuestas hacia el medio está compuesta por las cabezas polares de los grupos unidos al glicerol, y el relleno del sándwich consiste en las colas hidrofóbicas (los ácidos grasos esterificados a los otros dos carbonos del esqueleto de glicerol).

La única forma en la que es posible que un fosfolípido partícipe en la formación de una micela es cuando una de sus dos cadenas de ácidos grasos es removida por hidrólisis.

  • Organización. En una micela, como se ha comentado, el centro secuestra las porciones apolares de las moléculas que las componen y las aísla del agua. La región central de una micela consiste, entonces, en un ambiente sumamente desordenado, con características tipo-fluido, en el cual la medida del radio es entre un 10 y un 30% menor que la de las cadenas completamente extendidas de las moléculas anfipáticas no asociadas con el complejo molecular. Asimismo, la superficie de una micela no es homogénea, sino más bien rugosa y heterogénea, de la cual algunos estudios de resonancia magnética nuclear indican que solo un tercio está cubierto por las porciones polares de los monómeros constituyentes.
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Funciones de las micelas

  • Emulsionar grasas. Rodean las grasas y las dispersan en agua. Esto permite que sustancias grasas puedan mezclarse con líquidos acuosos.
  • Facilitar la digestión y absorción de lípidos. En el intestino, las sales biliares forman micelas alrededor de grasas y vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Así, los lípidos pueden ser absorbidos por las células intestinales.
  • Transportar sustancias insolubles. Ayudan a mover compuestos que normalmente no se disuelven en agua.
  • Acción detergente y limpiadora. Los jabones y detergentes forman micelas que atrapan grasa y suciedad. Luego esas partículas pueden eliminarse con agua.
  • Uso en medicina y cosmética. Se emplean para transportar fármacos. El agua micelar usada en cosmética limpia la piel atrapando grasa, maquillaje e impurezas.

Formación de las micelas

Para comprender la formación de las estructuras micelares, especialmente en los detergentes, es necesario tener en cuenta un concepto un tanto abstracto: la concentración micelar crítica o CMC.

La concentración micelar crítica es la concentración de moléculas anfipáticas en la cual comienzan a formarse las micelas. Se trata de un valor de referencia por encima del cual un aumento en la concentración de estas moléculas solo terminará con un aumento en el número de micelas, y por debajo del cual estas se organizan preferencialmente en capas sobre la superficie del medio acuoso que los contiene.

Diferencias y semejanzas entre una micela y una bicapa formada por fosfolípidos. Fuente: Stephen Gilber, Wikimedia Commons

Así, pues, la formación de micelas es una consecuencia directa de la anfifilicidad de los surfactantes y depende enormemente de las características estructurales de estos, sobre todo de la forma y de la relación de tamaño entre el grupo polar y el apolar.

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En este sentido, la formación de micelas es favorecida cuando el área de sección transversal del grupo polar es mucho más grande que el del grupo apolar, como ocurre con los ácidos grasos libres, con los lisofosfolípidos y con detergentes como el dodecil sulfato de sodio (SDS).

Otros dos parámetros de qué depende la formación de micelas son:

  • La temperatura: también se ha definido la temperatura micelar crítica (CMT, del inglés critical micellar temperature) que es aquella temperatura por encima de la cual se favorece la formación de micelas.
  • La fuerza iónica: que es relevante, sobre todo, para los detergentes o surfactantes de tipo iónico (cuyo grupo polar posee una carga).

Cita este artículo

Lifeder. (12 de mayo de 2026). Micelas. Recuperado de: https://www.lifeder.com/micelas/.

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Por Raquel Parada Puig

Licenciada en Biología. Estudiante de Maestría en Biología Celular.
Última edición el 12 de mayo de 2026.

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