Monarquía feudal: características e historia

La monarquía feudal es la forma clásica de feudalismo de la Europa Occidental, en la Edad Media, entre los siglos IX y XIV aproximadamente. Como sistema de gobierno, el feudalismo imbuía de poder a los monarcas o reyes feudales.

El poder se sustentaba en el entramado de costumbres sociales, culturales, legales y militares que entretejían los miembros de la nobleza y el clero -los vasallos- sobre la base de la fidelidad hacía la persona del monarca.

monarquía feudal

Generalizando, y a modo de enriquecer esta sucinta definición, la monarquía feudal significó una forma de estructurar la sociedad en torno a las relaciones derivadas de la posesión y tenencia de la tierra.

A cambio, los vasallos debían brindar diferentes tipos de servicios y trabajos, ejecutados para la corona. Los señores feudales oficiaban de intermediarios entre el rey y los súbditos. Estos últimos nunca tenían trato directo con el monarca.

¿Qué era el feudalismo?

François-Louis Ganshof (1944) define al feudalismo como un conjunto de obligaciones legales y militares recíprocas entre la nobleza guerrera y los señores feudales. Esta estructura se sustentaba en tres pilares clave: los señores, los vasallos y los feudos (la tierra).

Una definición más ajustada es de autoría de  Marc Bloch (1939) que describe el sistema como sociedad feudal. Bloch involucra en su definición, además de las obligaciones de la nobleza guerrera, las de los tres estados del reino: la nobleza, el clero y los campesinos.

Etimología

El término feudal o feodal deriva de la palabra latina medieval feodum. La etimología de feodum deviene de múltiples raíces. La concepción más aceptada, y ampliamente extendida, es la de origen germánico; otras teorías sugieren un origen árabe.

Inicialmente, en los documentos medievales latino-europeos, la concesión de tierras a cambio de servicio, se denominaba beneficium (del latín). Más tarde, el término feudum, o feodum (Lubetski 1998, pp. 248-250), comenzó a aparecer en los documentos en lugar de la palabra beneficium.

Marc Bloch, autor de la teoría más difundida, relaciona el origen del vocablo feudum con el término francés fehu-ôd, (ganado-bienes), que equivale a un objeto móvil de valor (Bloch, 1961, pp.165-166).

Explica el autor que a principios del siglo X la tierra se valuaba en términos monetarios pero se pagaba su valor con el equivalente en objetos móviles tales como armas, caballos, vestimenta, comida.

Los usos y costumbres denominaron feos a esta forma de pago. Este término se generalizó para todo aquello que se usaba como medio de pago en lugar de dinero y se extendió a la tierra misma puesto que la tierra era un bien de cambio con la que se pagaba la fidelidad de los vasallos.

Según la teoría germánica (Stubbs, 1875-78, p.251), con el correr del tiempo, el antiguo vocablo feos (bienes móviles de cambio) devino en feus refiriéndose a la propiedad terrateniente, aplicado así a bienes inmuebles.

En el siglo XVIII, Adam Smith, al describir los sistemas económicos, acuñó con eficacia las formas de gobierno feudal y sistema feudal en su libro La riqueza de las Naciones (1776).

En el siglo XIX el adjetivo feudal evolucionó en un sustantivo, feudalismo (Cheyette, 2005, pp. 828-831). El término feudalismo es reciente, apareciendo por primera vez en francés en 1823, italiano en 1827, inglés en 1839 y en alemán en la segunda mitad del siglo XIX.

Historia

El feudalismo, en sus diversas formas, surge como resultado de la descentralización de un imperio: especialmente en los imperios carolingios, que carecían de la infraestructura burocrática necesaria para apoyar a la caballería y de la capacidad de asignar tierras a estas tropas montadas.

Como consecuencia, los soldados comenzaron diseñar un sistema de gobierno que determinaba que la tierra asignada era heredable y, al empoderarse, generaron en el territorio un sistema que abarcó las esferas social, política, judicial y económica.

A partir de este crecimiento, los imperios disminuyeron significativamente su poder unitario y sus zonas de influencia. A partir del fortalecimiento de la infraestructura por parte de los monarcas, para mantener o detentar nuevamente el poder exclusivo como en el caso de las monarquías europeas, el feudalismo comenzó a ceder a esta nueva estructura de poder y, eventualmente, fue desapareciendo.

La vida en tiempos del feudalismo

Por la seguridad propiamente dicha y para la defensa general de las comarcas  de un determinado rey, en la Edad Media se formaron comunidades alrededor del castillo de un señor (lord), el amo central. Luego estaba el alto clero. Por su parte, los campesinos moraban en caseríos que circundaban a las granjas y tierras de cultivo.

Estos caseríos aislados, recibían visitas ocasionales de vendedores ambulantes, peregrinos de camino a las Cruzadas, o soldados de otros feudos.

El sistema feudal

El rey otorgaba parcelas de tierra a determinados nobles y estos se constituían en señores feudales. Por esas épocas el poder del rey era pactado y compartido con las principales autoridades religiosas.

Las atribuciones del rey, el primum inter pares -señor de los señores, el primero entre sus iguales-, eran dirigir las campañas militares, recaudar impuestos y actuar en calidad de juez supremo. El Rey dividía la tierra entre los señores feudales  quienes a su vez la parcelaban entre los nobles que la hacían producir empleando a campesinos.

El feudo

Feudo era el nombre del espacio de tierra asignado  a un señor feudal. A cambio de una porción de tierra de ese feudo, los nobles debían pagar al señor feudal impuestos y otras formas de tributos tales como brindar sus servicios para la guerra al dueño de la tierra.

Aquellos que  servían como agentes militares de los nobles eran conocidos como caballeros. Su deber era proteger al rey y a la nobleza propietaria de la tierra.

El feudatario era la persona que tenía obligaciones recíprocas con el monarca, en el contexto del sistema feudal en la Europa medieval. Las obligaciones incluían el apoyo militar y la protección mutua, a cambio de ciertos privilegios, incluyendo generalmente la tierra, el feudo que le fuera otorgado en calidad de arrendatario.

Vasallos y campesinos

En la base de la pirámide de la jerarquía feudal estaban los siervos, campesinos que trabajaban la tierra sólo por el derecho a tener un lugar donde vivir y, además,  pagaban impuestos a su señor inmediato superior, dueño de la tierra.

Los siervos constituyeron la clase más numerosa dentro feudalismo, pero, a la vez, los menos beneficiados social y financieramente dentro del sistema.

Los nobles dividían su tierra entre nobles de menor rango, y estos se convertían en sus siervos o “vasallos”. Muchos de estos vasallos se hicieron tan poderosos que los propios reyes empezaron a vislumbrar dificultades para controlarlos.

La vida campesina

Los campesinos trabajaban la tierra y producían los bienes que el señor y el rey necesitaban. Este intercambio no era equitativo y generaba serios problemas y grandes dificultades a los siervos.

Los impuestos eran excesivos y se les exigía que entregaran gran parte de las cosechas. Según la ley medieval, los campesinos no eran dueños de nada  y, no obstante, debían pagar por todo en diferentes formas. Los señores feudales, en estrecha asociación con la iglesia, se erigieron en jueces para hacer cumplir las leyes en sus dominios.

El rol de las mujeres

A las mujeres, ya fueran nobles o campesinas, se les atribuía un rol menor dentro de la sociedad. Sus tareas se limitaban a quehaceres domésticos y la atención y cuidado de la familia y los ancianos. Además, también trabajaban en el campo y muchas veces debían salir a cazar para alimentar a la familia.

Las había parteras, herreras, comerciantes, mercaderes y boticarias. Algunas, dedicaban cierto tiempo a las actividades creativas como escribir, tocar instrumentos musicales, bailar o pintar.

Otras se abocaron a los temas espirituales y se convirtieron en monjas. En ocasiones, también debieron empuñar las armas  para defender su persona, sus familias, sus casas de atracadores ocasionales.

Brujas y curanderas

Sobre aquellas mujeres que se destacaban en el arte de curar y resaltaban por su intuición e inteligencia,  caía el estigma de brujas, por detentar capacidades “a través de conjuros”.

Entre las mujeres famosas de la Edad Media se destacaron la escritora feminista Christine de Pisan, la abadesa y música Hildegard von Bingen y a la mecenas de las artes Eleanor de Aquitania.

La hija de un campesino francés, Juana de Arco,  “por mandato divino a través de la voz del Arcángel Gabriel” se calzó la armadura y llevó a las tropas francesas a la victoria contra la invasión inglesa a principios del siglo XV.

Juana, conocida en esa época como “la doncella de Orleans”, por su osadía (vestir armadura de guerra y conducirse como un soldado) fue acusada de bruja y condenada a morir en la hoguera. Posteriormente fue santificada y luego de su beatificación pasó a ser conocida como Santa Juana.

Joan of Arc’s Death at the Stake (1843). Hermann Anton Stilke.

Inglaterra y el feudalismo

Hacia 1100, ciertos barones poseedores de castillos, jefes supremos de las cortes y los tribunales, crecieron en poder e influencia tan rápidamente que empezaron a rivalizar con las instituciones del rey.

Se convirtieron así, en seria amenaza para la corona. En aras de ese progreso inusitado, los barones incrementaron sus demandas y pretensiones en cuanto a trato y beneficios.

En 1215, los barones ingleses formaron una alianza que obligó al rey Juan I a firmar la Magna Carta. Aunque no otorgaba derechos a la gente común, la Carta Magna limitaba los poderes fiscales del rey y requería juicios antes emitir una condena. Era la primera vez que un monarca inglés debía supeditarse a la ley.

La Magna Carta Libertatum, (Magna Carta o Magna Charta), fue acordada por el rey Juan I de Inglaterra en Runnymede, cerca de Windsor, el 15 de junio de 1215.

Fue redactada por el arzobispo de Canterbury para mediar entre el impopular rey y un grupo de barones rebeldes, con el fin de garantizar, a través de un consejo de 25 barones, los derechos y atributos de la Iglesia, la protección de los barones contra la prisión ilegal y la justicia arbitraria.

Además de implementar un control en los impuestos feudales que percibía la corona. Sin embargo, y por falta de cumplimiento de las partes, la carta fue anulada por el Papa Inocencio III.

Esto desembocó en la primera Guerra de los Barones. Después de la muerte de Juan I, el gobierno de la regencia de su pequeño hijo, Enrique III, volvió a publicar el documento en 1216, eliminando de la misma los contenidos más álgidos y radicales.

Recién al final de la guerra de 1217, la Magna Carta formó parte del Tratado de Paz acordado en Lambeth. Por falta de fondos, Enrique III volvió a emitir la carta en 1225 a cambio de una concesión de nuevos impuestos. Su hijo, Eduardo I, repitió el ejercicio en 1297, pero esta vez la Carta Magna se constituyó en parte de la ley estatal de Inglaterra.

Dibujo del Rey Jorge de Inglaterra firmando la Carta Magna el 15 de junio de 1215 http://news.bbc.co.uk/

La revolución feudal en Francia

En sus orígenes, la concesión feudal de la tierra se instituyó sobre la base de  términos de un vínculo personal entre el señor y el vasallo.

Con el correr del tiempo y la transformación de los feudos en posesiones hereditarias, la naturaleza del sistema llegó a ser vista como una forma de “política de la tierra”, expresión usada por el historiador Marc Bloch, citado por  Chris Wickham(1995, p.12).

En el siglo XI Francia vivió “la revolución feudal” o “mutación” y una “fragmentación de poderes” diferente del desarrollo del feudalismo en Inglaterra, en Italia o en Alemania en el mismo período (Bloch por Wickham, 1995, p.13).

Posteriormente, los condados y los ducados comenzaron a fragmentarse en explotaciones más pequeñas pues los señores de menor rango tomaron el control de las tierras locales y privatizaron una amplia gama de prerrogativas y derechos del estado (Whickham 2009).

No sólo los derechos altamente rentables de la justicia, sino también las cuotas de viaje, de mercado, los derechos de utilización de bosques, del molino del señor feudal, etc. (Whickham 2009, p.518), formaron parte de la personalización del poder.

Fin del feudalismo europeo y la servidumbre

El feudalismo se fue desgastando y desapareció, efectivamente, en la mayor parte de Europa Occidental aproximadamente en 1500. Por una parte debido a que el poder militar de los reyes pasó de los ejércitos conformados por nobleza a cuadros militares profesionales.

Por otra parte, la peste negra, peste bubónica o muerte negra redujo la posibilidad de presión de la nobleza sobre las clases bajas. Los restos institucionales del feudalismo, según el historiador Georges Lefevre, fueron abolidos en los albores de la Revolución Francesa, el 4 de agosto de 1789 cuando se anunció que “… la Asamblea Nacional abolirá por completo el sistema feudal”.

Por Asamblea se decretó la igualdad en el pago de impuestos, la recuperación y rescate de los derechos patrimoniales. Fue abolida la servidumbre personal sin que los siervos tuvieran que pagar indemnización alguna. Esto es importante porque los campesinos pagaban por liberarse de los derechos señoriales.

Estas cuotas afectaron a más de un cuarto de las tierras productivas de Francia, que proporcionaban pingües ganancias a los grandes terratenientes.

A partir de que la mayoría se negó a pagar, en 1793 la obligación fue cancelada. Así los campesinos detentaron por primera vez el poder sobre la tierra y dejaron de pagar el diezmo a la iglesia (Hanson 2007, p. 293-294).

También quedó garantizada la igualdad ante la ley y la libertad de cultos, entre otros derechos conseguidos (Lefevre, 1962: p. 130). El sistema se prolongó en zonas de Europa Central y del Este hasta 1850. Rusia, finalmente, abolió la servidumbre en 1861.

 Referencias

  1. Ganshof, F-L (1944). Qu´est-ce la féodalité. Translated into English by Philip Grierson as Feudalism, with a foreword by Stenton, F.M., 1st ed.: New York and London, 1952; 2nd ed.: 1961, 3d ed: 1976.
  2. Bloch, M (1939). Feudal Society, Volume 1. Routledge, 1989.
  3. Lubetski, M. (1998). Boundaries of the ancient Near Eastern world: a tribute to Cyrus H. Gordon. “Notices on Pe´ah, Fay and Feudum” by Alauddin Samarrai. Continuum International Publishing Group.
  4. Bloch, M (1961). Feudal Society. Tr. L.A. Manyon. Volume 2. Chicago: University Press.
  5. Stubbs, W. (1875-78). The Constitutional History of England. 3 Volumes, 2nd edition, Vol. 1.
  6. Cheyette F. (2005). Feudalism European in New Dictionary of the history of ideas, Vol. 2, ed Maryanne Cline Horowitz. Thomas Gale
  7. Annenberg Learner, teacher resources and professional development across the curriculum. Feudal Life.  Recuperado el 29/12/2016 de learner.org.
  8. Whickham, Ch. (et al) (1995). La crisis en la historia. Ediciones Universidad de Salamanca.
  9. Whickham, Ch. (2009). The Inheritance of Rome A History of Europe from 400 to 1000. Allen Lane, Penguin Books.
  10. Peste bubónica: pandemia de peste más devastadora en la historia de la humanidad que afectó a Europa en el siglo XIV y que alcanzó un punto máximo entre 1346 y 1361, matando a un tercio de la población continental.
  11. Hanson, P. (2007). The A to Z of the French Revolution.  Scarecrow Press Inc.
  12. Lefebvre, G. (1962). The French Revolution: Vol. 1, from Its Origins to 1793. Columbia U.P.
COMPARTIR
Licenciado en Magisterio. Maestro de Instituto. Me encanta leer, la ciencia y escribir sobre lo que conozco y sobre cosas nuevas que aprender.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here