Andrei Chikatilo, El Carnicero de Rostov: Biografía y Asesinatos

Andréi Chikatilo, conocido como el carnicero de Rostov (16 de octubre de 1936, Yabluchne, Ucrania-14 de febrero de 1994, Novocherkask, Rusia), fue un asesino en serie de la Unión Soviética. Considerado como el psicópata más sanguinario de Europa del Este, confesó haber asesinado a 52 personas, la mayoría de ellos niños y adolescentes.

Fue apodado como el carnicero de Rostov, el destripador de Rostov y el destripador rojo, ya que además de asesinar a sus víctimas, solía mutilarlas de diferentes formas tras golpearlas y agredirlas sexualmente.

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El criminal estuvo activo desde 1978 hasta 1990 cuando finalmente fue capturado. Cometió sus crímenes en Rusia, Ucrania y Uzbekistán en la época en la que estos países formaban parte de la Unión Soviética.

Durante los años en los que cometió sus fechorías llevó una doble vida, ya que aparentaba ser un hombre de familia y muy educado. Lo que pocos sabían era que detrás de su personalidad aparentemente apacible se encontraba un completo monstruo.

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Vida familiar de Andréi Chikatilo

Andréi Románovich Chikatilo nació el 16 de octubre de 1936 en una aldea ucraniana llamada Yáblochnoye. Sus padres fueron Román y Anna Chikatilo. Nació en la época del Holodomor, también conocido como el Genocidio o el Holoscausto ucraniano.

En aquellos años se produjo el proceso de colectivización emprendida por la Unión Soviética y el padre de Andréi se convirtió en un prisionero de guerra de los nazis.

La madre de Andréi tuvo que hacerse cargo de él y de su pequeña hermana de 7 años, sin la ayuda de nadie. Sobre su crianza se dicen muchas cosas, una de ellas es que su madre solía contarles una terrible historia a sus hijos que los traumaría para siempre.

Ckikatilo y su familia.

Según esa historia alguien había secuestrado al hermano mayor llamado Stepán para comérselo. Pero aunque la historia pareciera haber sido un cuento para asustar niños, en realidad aquella no era una situación extraña en la época.

En la Ucrania de esos años la hambruna invadía las calles y los muertos estaban por todas partes. De hecho, de niño Andréi solía ver numerosos cadáveres descuartizados, ya que las personas se veían obligadas a comer la carne humana para sobrevivir.

Sin embargo, vale destacar que la historia del hermano nunca fue confirmada, ya que no existía documento alguno que certificara el nacimiento ni la muerte de Stepán.

A pesar de los problemas que lo azotaban, Andréi trató de llevar una vida como la de todos los niños de su edad. El problema es que no le fue demasiado bien en la escuela, no precisamente por los estudios sino por la convivencia con sus compañeros.

Tenía una personalidad introvertida y no parecía tener demasiado carácter. Fue marginado y humillado por sus compañeros. 

Además de esto, solía tener otros problemas físicos. Sufría de miopía, pero tardó años en aceptar su condición. De hecho se dice que usó sus primeras gafas a los treinta años. También padeció de enuresis nocturna (mojar la cama) hasta los 12 años.

A medida que fue creciendo se hizo mucho más tímido, sobre todo con las mujeres. Desde muy joven se sintió frustrado en el ámbito sexual. En la adolescencia tuvo una relación amorosa con una chica del pueblo, pero esta se vio truncada debido a sus problemas de impotencia.

Después de terminar la escuela, Andréi prestó el servicio militar para el ejército soviético. Allí decidió dedicarse a los estudios, por lo que se preparó para obtener varios títulos, entre ellos ingeniería, literatura rusa y el denominado “marxismo-leninismo”. Tras finalizar los estudios se convirtió en un comunista activo.

En 1963 Andréi se casó con una mujer llamada Fayinay y a pesar de sus problemas sexuales la pareja tuvo dos hijos. Aunque no podía mantener una erección, sí podía eyacular.

Chikatilo solía pensar en él mismo como un error de la naturaleza, alguien a quien la vida había castigado con la castración desde que nació. Fue descrito como un marido trabajador, amoroso, de carácter estable y hasta sumiso. Como padre nunca levantó la voz frente a sus hijos y además se convirtió en un miembro respetado del partido comunista.

En 1971 ingresó en el mundo de la docencia. Aprovechando lo bien que le había ido en los estudios profesionales, decidió titularse como profesor. Fue a partir de esa época en la que comenzó a obsesionarse por los menores.

Sentía una atracción cada vez mayor por las niñas menores de doce años, por lo que comenzó a espiarlas. Solía pasearse por los dormitorios para verlas en ropa interior y mientras las miraba se masturbaba con la mano dentro de su bolsillo.

Pero poco a poco su vida como profesor comenzó a parecerse cada vez más a su época en la escuela. Sus alumnos no lo respetaban, se negaban a comportarse bien y se burlaban constantemente de él. Solían llamarlo “el ganso” porque supuestamente tenía los hombros muy largos y tenía ciertas curvaturas, además de un cuello largo.

Las agresiones llegaron a ser tantas y tuvo tanto miedo que comenzó a llevar un cuchillo a las clases. Nunca llegó a usarlo y finalmente años después fue despedido porque algunos alumnos lo acusaron de acoso sexual.

Los crímenes de Chikatilo

Primera víctima

Chikatilo cometió su primer crimen en diciembre de 1978; tenía 42 años cuando decidió abordar a una niña de 9 años en la calle. Su nombre era Yelena Zakotnova y la convenció de que lo acompañara a una cabaña que tenía en las afueras de la ciudad.

Sus años como maestro y como padre lo habían enseñado a hablar con los niños, así que fácilmente pudo lograr llevársela voluntariamente.

Una vez en la cabaña, el psicópata la desvistió y debido a la violencia con la que lo hizo, le causó un rasguño. Al brotar la sangre, tuvo una erección inmediata. Esa situación de excitación lo hizo asociar el sexo con la sangre. Y así finalmente comenzaba a salir el monstruo que había estado en su cabeza desde hacía años.

La apuñaló con un cuchillo hasta que logró el orgasmo y eyaculó. De esta forma se dio cuenta de que había encontrado una forma para satisfacer sus necesidades sexuales.

El cadáver fue encontrado días después en el Río Grushovka. Aunque Chikatilo fue interrogado por las autoridades, el principal sospechoso fue otro agresor sexual llamado Aleksandr Krávchenko.

Segunda víctima

Su segunda víctima mortal no llegó sino hasta tres años después. Tras haber perdido su empleo como profesor, en 1981 comenzó a trabajar como funcionario de abastecimiento de una fábrica. El empleo lo hacía viajar constantemente por la región, lo que lo ayudó a buscar víctimas en diferentes lugares.

El 3 de septiembre de ese año agredió a Larisa Tkachenko, una prostituta de 17 años. Su objetivo era tener sexo con la chica, sin embargo, cuando no pudo tener una erección, la chica se burló de él.

Esto lo hizo enfurecer tanto que perdió el control y la mató salvajemente. Después de estrangularla, eyaculó sobre su cadáver, mordió su garganta, cortó sus senos y hasta se comió los pezones.

Con ese otro asesinato, Chikatilo comprendió que hacer eso representaba el acto sexual supremo para él. Esa era la mayor fuente de excitación que podía conseguir. Después de aquello,  poco a poco se irían sumando más y más víctimas.

Terera víctima

La tercera fue Lyuba Biryuk, una niña de 13 años a quien raptó de un pueblo llamado Novorcherkassk. La acuchilló unas 40 veces y le mutiló los ojos. Posteriormente este acto se convirtió en su sello personal.

Cuarta víctima

Hasta aquel momento, Chikatilo solo había asesinado a personas del sexo femenino. Oleg Podzhiváev sería su primera víctima masculina, un niño de 9 años.

El cuerpo el pequeño nunca fue encontrado. Sin embargo, Chikatilo aseguró que él era el responsable de su muerte y afirmó haberle arrancado los genitales.

El modus operandi del asesino siempre fue el mismo; las víctimas eran encontradas en los bosques, tenían signos de violencia, sadismo y generalmente habían sido mutiladas. Todos eran niñas, niños y chicas jóvenes.

Detención y ejecución

Para 1984 el número de víctimas ya ascendía a 15 personas. El caso de este asesino en serie se había convertido en un caso público.

Para intentar dar con el asesino, el Instituto Serbsky de Moscú realizó su perfil. Según los expertos se trataba de un hombre que se mostraba completamente normal, probablemente estaba casado y tenía un trabajo. Solía dejar su semen en el cuerpo de las víctimas y tras un análisis determinaron que su sangre era del grupo AB.

En septiembre de 1984 Chikatilo fue detenido en el mercado de Rostov. El hombre encajaba perfectamente en el perfil del asesino. Sin embargo, tras hacerle una prueba médica, se determinó que su tipo de sangre no coincidía con la del semen encontrado.

Así Chikatilo fue liberado sin ningún cargo en su contra y los asesinatos continuaron. El número de víctimas ya había llegado a los 30 y las autoridades seguían sin tener pistas.

En octubre de 1990 se encontró otro cuerpo en un bosque cerca de la estación de Donlesjoz. Todo el equipo policial se abocó al caso y contaban con una fuerza antidisturbios de unos 100 hombres. Dos semanas después se encontró otro cadáver y la cifra de policías en la investigación ascendió a los 600. Habían montado una guardia en los bosques, sobre todo en las zonas más aisladas.

Para ese momento, el fin de Chikatilo estaba cerca. En noviembre, mientras hacían una de esas guardias, un detective llamado Ígor Rybakov vio a un hombre salir del bosque.

Llevaba traje y corbata, tenía un dedo vendado y una mejilla manchada de sangre. El oficial le pidió la documentación pero como no tenía motivos suficientes para arrestarlo, lo dejó ir. Sin embargo, hizo un reporte del incidente.

Al día siguiente las autoridades encontraron el cadáver de una joven en esa misma zona. Los oficiales ataron cabos y dedujeron que el responsable debía ser aquel hombre que el detective había reportado. Así el 20 de noviembre se emitió una orden de detención contra Andréi Chikatilo. Curiosamente su sangre no era del tipo AB, pero sí su esperma.

Tras su detención, el acusado negó estar involucrado. No confesó nada durante los primeros interrogatorios y acusó a la policía de perseguirlo. No obstante, unos días después aseguró que contaría todo si paraban los interrogatorios. Al reunirse con uno de los psiquiatras terminó confesando 52 asesinatos.

Posteriormente escribió una carta para el Fiscal General donde exponía algunos detalles de su vida. Aseguró que se encontraba en un estado de profunda depresión y reconoció tener “impulsos sexuales perturbados”.

Justificó los actos cometidos debido a un problema psiquiátrico; dijo que sus problemas eran mentales y que no podía controlar sus actos. Sin embargo, para la policía el objetivo de esta declaración era buscar una salida a su situación, alegando una enfermedad mental.

Pena de muerte

Los psiquiatras del Instituto Serbsky, quienes lo habían perfilado años antes, lo catalogaron como un sádico prudente. Indicaron que no sufría ningún trastorno mental que le impidiera entender que sus actos no eran correctos.

Se determinó que sus acciones fueron premeditadas y que estaba legalmente cuerdo. Su juicio comenzó en abril de 1992 y terminó en octubre de ese año. Fue sentenciado a la pena de muerte. El 14 de febrero de 1994 fue ejecutado de un tiro en la nuca en la prisión de Rostov del Don.

Perfil psicológico

Según los expertos que lo perfilaron, Chikatilo era un hombre ordinario, solitario y apacible. Sin embargo, era realmente un psicópata sexual con impulsos sádicos, que además practicaba el canibalismo.

Padecía una disfunción sexual y esto quedó claro por el hecho de que mutilaba a sus víctimas. Lo hacía por frustración y porque además lo excitaba.

Aunque se dejaba llevar por la compulsión de matar, no era retrasado mental ni padecía esquizofrenia. Una evidencia de esto era su capacidad de planear sus ataques. 

En este vídeo se pueden ver imágenes reales de Chikatilo:

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Venezolana, amante de la buena comida, el cine, de las hermosas playas de mi país y de un buen libro. Soy Licenciada en Ciencias Políticas y aunque parezca algo lejano a mis estudios también Chef y a la par de esto me dedico a una de mis grandes pasiones, escribir.

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