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Ciencia » Biología » Animales » Onicóforos

Onicóforos

Gusano de terciopelo gigante, de Tasmania (Tasmanipatus barretti). Fuente: Shahan Derkarabetian, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons

¿Qué son los onicóforos?

Los onicóforos son un filo de animales con cuerpo alargado y un número específico de prolongaciones a los lados, las cuales le permiten desplazarse adecuadamente sobre el sustrato.

Son animales realmente antiguos, ya que los primeros fósiles que se han recuperado de ellos proceden del período Cámbrico, en la era Paleozoica. Sin embargo, fueron descritos por primera vez por el naturalista británico Landsdown Guilding en el siglo XIX.

Estos animales se encuentran principalmente en ambientes donde predomina la humedad. Esto se debe a que tienen la piel muy delgada y no pueden contrarrestar la desecación ocasionada por las condiciones ambientales hostiles. Asimismo, habitan en sitios alejados de la luz solar y solo salen en la noche para cazar.

Características de los onicóforos

– Cuerpo. Es alargado, cilíndrico y segmentado, cubierto por una piel suave y aterciopelada. La cutícula es flexible y delgada, permitiéndoles moverse de forma fluida.

– Apariencia. Aunque son gusanos, tienen patas, lo que les da un aspecto que combina características de gusanos y artrópodos. El cuerpo está dividido en segmentos, cada uno con un par de patas cortas y no articuladas (lobópodos), lo que les proporciona un aspecto peculiar.

– Locomoción. Tienen entre 14 y 43 pares de patas cortas y sin articulaciones (lobópodos), que terminan en una pequeña garra. Estos apéndices les permiten moverse lenta y sigilosamente sobre superficies húmedas.

– Sustancia adhesiva. Pueden secretar un pegamento viscoso desde glándulas ubicadas en la cabeza, que usan para atrapar a sus presas o defenderse de depredadores. Este pegamento se dispara desde estructuras conocidas como papilas orales.

– Respiración. Como insectos y otros artrópodos, respiran a través de un sistema de tráqueas que permite la entrada de aire directamente a los tejidos. Sin embargo, su sistema traqueal no está tan desarrollado como el de los insectos.

Morfología de los onicóforos

Los onicóforos tienen un cuerpo alargado, dando la impresión de ser aplanado en sentido dorso ventral. Aunque la mayoría mide solo hasta 10 cm, se han encontrado ejemplares que han superado esta talla y alcanzan más de 20.

De forma general, su coloración es oscura, ostentando colores que van desde el negro, hasta el marrón oscuro, pasando por el verde. También hay unas cuantos que exhiben colores un poco más vivos, como el naranja, y otros blancuzcos.

No tienen patas articuladas propiamente dichas, pero si tienen una especie de apéndices que pueden utilizar para su desplazamiento y locomoción. El número de estos varía según la especie.

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El cuerpo está dividido en dos regiones: cabeza (anterior) y tronco (posterior). Entre ambas no existe una delimitación muy clara, por lo que solo alguien muy experto en estos animales es capaz de señalar los límites entre ellas.

Morfología de un onicóforo. Fuente: Lansdown Guilding, Wikimedia Commons
  • Cabeza. El elemento más llamativo de la cabeza es un par de antenas orientadas hacia adelante. En la base de cada antena hay un órgano sensorial que hace las veces de ojo. Por debajo de las antenas se encuentran otros apéndices, conocidos como papilas orales. Son de gran importancia en su proceso de alimentación, ya que se encargan de expulsar el líquido que paraliza a las presas. En la cabeza también se encuentra la boca, de donde emergen las mandíbulas, otro par de apéndices. La superficie posterior de la cabeza está plagada de papilas quimiorreceptoras, con función sensorial. Son particularmente abundantes en las antenas.
  • Tronco. Los elementos más llamativos son las prolongaciones, llamadas lobópodos. Su número varía con la especie. Cada uno posee unas almohadillas rastreras, de 3 a 6, y son las que están en constante contacto con el suelo. La pared del cuerpo está conformada por tres capas. Desde la más externa a la más interna, son la cutícula, de quitina, delgada y muy flexible; la epidermis, y por último, varias capas de tejido muscular liso.

Taxonomía de los onicóforos

  • Dominio: Eukarya.
  • Reino: Animalia.
  • Superfilo: Ecdysozoa.
  • Filo: Onychophora.

Nutrición de los onicóforos

  • Heterótrofos, carnívoros. Son organismos heterótrofos, es decir, no son capaces de sintetizar sus propios nutrientes. Por ello, deben alimentarse de otros seres vivos, o de sustancias elaboradas por otros. En este sentido, se sabe que estos animales son carnívoros depredadores, estando su dieta representada principalmente por una amplia variedad de animales, como los artrópodos. El tamaño de la presa no parece ser un elemento limitante en su dieta, pues se alimentan tanto de animales pequeños, como de otros algo más grandes que ellos.
  • Captura de la presa. Gracias a los receptores en sus antenas, pueden percibir posibles presas, incluso a cierta distancia. Una vez identificada, el animal arroja una especie de seda, cuya función es inmovilizarla. Es importante destacar que inicialmente la seda es líquida, pero cuando entra en contacto con el ambiente experimenta un proceso de solidificación, convirtiéndose en una red que captura e inmoviliza a la presa. El animal puede arrojar esa sustancia a distancias hasta de 50 cm. Una vez que la presa está inmóvil, el onicóforo se le acerca y le inyecta una sustancia que contiene disueltas ciertas enzimas digestivas. Su función es comenzar a procesar y digerir los tejidos de la presa, con la finalidad de facilitar el proceso de digestión.
  • Recorrido de los alimentos. Después de que los tejidos de la presa han sido procesados y transformados en papilla, el onicóforo los ingiere. En el interior del cuerpo, ese jugo transita desde la cavidad bucal hacia la faringe y posteriormente hasta el esófago. Luego pasa hacia el intestino, donde se realiza el proceso de absorción de los nutrientes. Las sustancias no aprovechadas por el animal, ya sea porque no son necesarias o porque tiene incapacidad de digerirlas y absorberlas, siguen el trayecto del tracto digestivo hacia la porción terminal del intestino. Finalmente, son liberadas en forma de heces al medio externo, mediante el orificio anal.
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Reproducción de los onicóforos

Los onicóforos son animales dioicos: los sexos están separados. Hay individuos femeninos e individuos masculinos. En ellos se puede observar los dos tipos de reproducción que existen: asexual y sexual.

  • Reproducción asexual. No involucra la unión de células germinales (gametos) masculina y femenina. Por ello, los individuos que se generan mediante este proceso son exactamente iguales, tanto genética como físicamente, a sus progenitores. Existen diversos procesos de reproducción asexual. En el caso de una de las especies de onicóforos que solo presenta individuos de sexo femenino, el tipo de reproducción asexual es la partenogénesis. Esta consiste en que los óvulos no fecundados inician un proceso de división y segmentación, el cual, se cree, está mediado por factores químicos o ambientales, aunque aún no está muy bien definido. De ese proceso resulta el desarrollo de un individuo adulto de sexo femenino. Por supuesto, todos los ejemplares que se obtienen a través de la partogénesis son exactamente iguales.
  • Reproducción sexual. Requiere obligatoriamente de la interacción y fusión de células sexuales masculinas y femeninas (óvulos y espermatozoides).
    • Fecundación. El mecanismo de la reproducción en estos animales es realmente variado y depende de cada especie. A pesar de que la fecundación es interna en todas las especies de onicóforos que se reproducen sexualmente, el mecanismo es diferente. Hay especies en las que ocurre una cópula y el macho deposita el esperma directamente en el interior del cuerpo de la hembra. En otras, la reproducción se da a través de una estructura conocida como espermatóforo. Este consiste en una gran masa de tejido en la que se encuentran contenidos los espermatozoides. El macho deposita el espermatóforo en la superficie corporal de la hembra, y esta lo introduce en su poro genital.
    • Desarrollo embrionario. El desarrollo embrionario en los onicóforos también es variado, ya que hay algunas especies que son ovíparas, otras vivíparas y unas cuantas ovovivíparas. En el caso de los ovíparos, el desarrollo ocurre en un huevo fuera del cuerpo de la madre. La segmentación en estos huevos es superficial. La mayoría de las especies son ovovivíparas, es decir, se desarrollan en huevos, pero estos permanecen en el interior del cuerpo de la hembra hasta que el individuo se encuentra totalmente desarrollado. Por último, también hay especies vivíparas de onicóforos. En ellas, el embrión permanece en el interior del cuerpo de madre, alimentándose de esta. El nuevo individuo nace ya formado en su totalidad.
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Especies representativas de onicóforos

  • Eoperipatus totoro. Es una nueva especie descubierta recientemente. Su primera descripción formal data de 2013. Puede medir hasta 6 cm y presenta en su superficie corporal una serie de pelos característicos. Dispone de escamas en la parte ventral del cuerpo, con una disposición específica, lo cual permite diferenciarlos de otros onicóforos. Generalmente, están ocultos en lugares húmedos, saliendo a la superficie solo durante la temporada de lluvias.
Ejemplar de Eoperipatus totoro. Fuente: Urosphena, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons
  • Peripatus juliformis. Fue el primer onicóforo descrito, en 1826. Pertenece a la familia Peripatidae y su coloración es bastante oscura, casi negra. Se le encuentra principalmente en la isla San Vicente, en el mar Caribe.
  • Eoperipatus horsti. Pertenece a la familia Peripatidae y se encuentra principalmente en el continente asiático, específicamente al oeste de Malasia. Presenta el mismo cuerpo alargado de los onicóforos, con su par de antenas delanteras que le permiten detectar posibles presas o peligros.
  • Austroperipatus aequabilis. Pertenece a la familia Peripatopsidae y es endémico de la zona noreste de Australia. Como todos los miembros de dicha familia, tiene las características más primitivas de los onicóforos.

Referencias

  1. Barnes, R. Zoología de los invertebrados. Nueva Editorial Interamericana.
  2. Brusca, R.C., Brusca, G.J. Invertebrados, 2ª edición. McGraw Hill.
  3. Curtis, H., Schneck, A., Massarini, A. Biología. Editorial Médica Panamericana. 7° edición.
  4. Morera, B. Los onicóforos, fósiles caminantes. Universidad Naional de Costa Rica.
  5. Ríos, P. Onychophora. Recuperado de academia.edu.

Cita este artículo

Lifeder. (19 de septiembre de 2024). Onicóforos. Recuperado de: https://www.lifeder.com/onicoforos/.

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Por Beatriz López

Licenciada en Educación, mención Biología con Maestría en Enseñanza de la Biología
Última edición el 19 de septiembre de 2024.

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