
¿Qué es la arqueología?
La arqueología es la disciplina que estudia los restos materiales humanos que se han conservado en el tiempo y están dispersos en la geografía mundial. Estos materiales que investigan los arqueólogos son de variadas formas y tamaños; pueden ser desde pequeños objetos, como vasijas de barro o puntas de flechas, hasta grandes edificaciones, como pirámides, puentes y templos.
Debido a que la edad de los objetos y estructuras creadas por el ser humano se pierde en el tiempo, la arqueología ha perfeccionado una gran variedad de métodos para recuperarlos, estudiarlos y analizarlos. Por esta razón, ha adoptado técnicas de otras disciplinas, y desarrollado sus propios métodos y bases teóricas.
La arqueología se maneja en una amplia línea temporal, la cual constituye su margen de estudio y de análisis: abarca desde los inicios de la vida humana hasta nuestros días.
Origen e historia de la arqueología
Actualmente, la arqueología es una disciplina muy bien desarrollada, aunque su historia no es muy larga. Esto se debe al poco interés que han desarrollado los investigadores sobre la historia de esta disciplina y sus procesos.
En consecuencia, varios autores afirman que, a pesar de que la arqueología moderna tiene aproximadamente 150 años, la verdadera deliberación histórica sobre esta rama del conocimiento es fruto de apenas las últimas tres décadas.
- Orígenes. Las bases de la arqueología surgen de la necesidad humana por conocer sus orígenes. En este aspecto, muchas culturas antiguas —como la griega, la egipcia o la mesoamericana— creían que la humanidad tenía decenas de miles de años. Pero estas creencias se basaban en los mitos, que atribuían a los dioses la creación del mundo y de la humanidad. Y en la Europa medieval la única referencia a los orígenes humanos se encontraba en documentos escritos como la Biblia. Posteriormente, en el siglo XVII los intentos por conocer el momento de la creación humana concluyeron con el famoso cálculo realizado por el arzobispo irlandés James Ussher (1581-1656), quien determinó —según información suministrada por los escritos bíblicos— que el mundo fue creado el mediodía del 23 de octubre de 4004 a.C.
- Etapa coleccionista. Durante la Edad Media y el Renacimiento, las familias aristócratas y los reyes coleccionaban obras de arte y artefactos antiguos por curiosidad o poder. Más tarde, con el objetivo de aumentar las colecciones, se realizaron grandes excursiones a los lugares donde posiblemente estaban estos objetos. Así fueron descubiertas las ciudades de Herculano (1738) y Pompeya (1748). Estos hallazgos, a pesar de ser muy importantes, no fueron explicados en su época de forma exhaustiva.
- Algunos avances conceptuales. Uno de los trabajos que ayudó en la búsqueda de nuevas vías de conocimiento para la arqueología fue el realizado por el naturalista danés Niels Stensen (1638-1686), quien en 1669 dibujó el primer perfil geológico donde se plasmaba la idea de temporalidad en la superposición de estas capas. Asimismo, una de las primeras aplicaciones del concepto de temporalidad se produjo en 1797, cuando el británico John Frere (1740-1807) descubrió en una cantera de Hoxne (Suffolk, Inglaterra) una serie de herramientas de piedra pertenecientes al Paleolítico Inferior.
- Siglo XIX. No fue sino hasta el siglo XIX que la arqueología como disciplina comenzó a adoptar la metodología científica en sus investigaciones y análisis. En esta época, los trabajos de Christian J. Thomsen (1788-1865) determinaron la existencia de las tres edades en la historia de la humanidad, siendo estas Edad de Piedra, Edad del Bronce y Edad del Hierro. Con esta teoría, se afianzaba la existencia de períodos de tiempos en la evolución de la humanidad. A finales de ese siglo, la arqueología logró conformarse como disciplina; la figura del arqueólogo se profesionalizó y comenzaron a documentarse los hallazgos de forma científica.
- Siglo XX y la nueva arqueología. En el siglo XX surgió lo que se denomina como nueva arqueología, con una posición muy crítica respecto a los procedimientos e interpretaciones aplicadas hasta entonces. Actualmente, los nuevos arqueólogos plantean la necesidad de una revisión profunda y crítica sobre la naturaleza y la praxis de la arqueología.
¿Qué estudia la arqueología? (objeto de estudio)

La arqueología es un campo de acción práctica que analiza —desde la materialidad y la temporalidad— las comunidades y sociedades humanas, junto con su interrelación medioambiental. Esto implica el estudio y la preservación de esa materialidad, lo que determina la dualidad de su práctica.
En consecuencia, la arqueología se caracteriza por su dimensión temporal, lo que le permite trabajar e investigar todos los periodos humanos sin distinción. Su estudio se extiende desde la arqueología prehistórica, la clásica y medieval, hasta la arqueología histórica y la arqueología del presente.
Ramas de la arqueología
- Arqueología prehistórica. Estudia los registros materiales de la humanidad en los períodos anteriores a la invención de la escritura.
- Arqueología histórica. Estudia las formas de escritura y los registros de las culturas pasadas. Por esta razón, analiza el mundo cotidiano de las personas; es una unión entre la historia y la antropología, con la cual el arqueólogo busca conocer los procesos y costumbres humanas que originaron las sociedades actuales.
- Arqueología industrial. Estudia las construcciones y los restos que datan del período posterior a la Revolución industrial.
- Etnoarqueología. Analiza el pasado a través del presente. Es decir, estudia los grupos vivos actuales de cazadores-recolectores en regiones como Australia y África Central y registra cómo se organizan, se comportan y utilizan los objetos y utensilios. De esta manera, el análisis del comportamiento moderno puede ayudar a revelar las costumbres y conductas del pasado.
- Arqueología clásica. Estudia las antiguas civilizaciones griegas y romanas. Esta disciplina abarca el Imperio griego, el romano y la transición entre los dos (el período grecorromano). Dependiendo de los grupos humanos estudiados, ha surgido la arqueología egipcia y la arqueología mesoamericana.
- Arqueología ambiental. Es el estudio de las condiciones ambientales que existían cuando se desarrollaron las distintas civilizaciones.
- Arqueología experimental. Es el estudio y la reconstrucción de las técnicas y procesos utilizados en el pasado para crear objetos, arte y arquitectura.
- Arqueología submarina. Esta disciplina analiza los restos de materiales que se encuentran bajo el agua debido a naufragios o inundaciones. La arqueología submarina emplea técnicas especiales y sofisticados equipos de buceo para realizar estos estudios.
- Arqueología de la gestión de recursos culturales. Evalúa los restos arqueológicos ubicados en sitios donde se realizan construcciones. De esta manera, se registra información crítica y se preserva el hallazgo arqueológico antes de que el lugar sea destruido o cubierto.
Importancia de la arqueología para la sociedad
La arqueología suministra el conocimiento histórico de todas las sociedades y sus miembros; por ello, muestra los adelantos y logros de las culturas humanas en todos los tiempos y espacios.
Asimismo, la arqueología protege, conserva y presenta el pasado material de la historia humana, de manera que lo que la humanidad es actualmente se define en los hallazgos y análisis de la arqueología.
Por otra parte, los conocimientos arqueológicos son utilizados por los investigadores del área para sustentar o conectar análisis posteriores. Sin embargo, muchos autores llaman la atención sobre la correcta utilización de estos conocimientos en las narrativas arqueológicas.
En definitiva, la arqueología, estudiando a los grupos humanos del pasado, produce conocimientos históricos que sirven a la humanidad del presente para comprender sus prácticas actuales y los retos del futuro.
Métodos y técnicas usados en arqueología
Hoy en día, existe una gran variedad de métodos y enfoques que han repercutido positivamente en los procedimientos de obtención de evidencias y de interpretación utilizados por la arqueología.
- Herramientas y equipos. Los arqueólogos utilizan una gran variedad de equipos, herramientas y técnicas. Algunas son creadas específicamente para la arqueología y otras son tomadas de otras disciplinas. Las herramientas arqueológicas comunes incluyen palas y paletas para remover la tierra, cepillos y escobas, recipientes para transportar la tierra y cedazos. Para las excavaciones más delicadas, los arqueólogos utilizan herramientas pequeñas y finas. Si el trabajo es a mayor escala, se utilizan excavadoras para remover solo la capa superior del suelo.
- Técnicas de levantamiento y mapeo. Mediante las imágenes obtenidas de satélites, transbordadores espaciales y aviones, los arqueólogos identifican la tipología de la superficie; mientras que las herramientas de exploración geofísica —como magnetómetros y radares de penetración— se utilizan para evaluar las características del subsuelo. En la actualidad, también se emplean dispositivos electrónicos para mapear un área determinada.
- Datación por radiocarbono o por carbono-14. En 1947, Willard Libby demostró que la materia orgánica emite ciertos niveles de radiactividad, pues el carbono-14 de la atmósfera se combina con el oxígeno formando bióxido de carbono (CO2), el cual es incorporado por los vegetales durante la fotosíntesis, pasando luego a la cadena alimenticia. De esta forma, cuando un ser vivo muere, deja de asimilar carbono-14, disminuyendo la cantidad del isótopo con el tiempo. A partir de este conocimiento, Libby logró datar con éxito diversas muestras. La aplicación principal de la datación por carbono-14 se encuentra en la arqueología. La técnica consiste en medir la radiación procedente de una muestra; así se obtiene el nivel actual de desintegración del carbono-14. Luego, mediante una fórmula se calcula la edad de la muestra.
¿Qué hace un arqueólogo?
Hoy en día, la arqueología utiliza el método científico para realizar sus investigaciones. Estos son los pasos a seguir durante un estudio arqueológico:
- Formulación del problema a investigar y de la hipótesis a comprobar. Antes de realizar los estudios y excavaciones, los arqueólogos se plantean el problema a resolver y formulan la hipótesis. En otras palabras, se plantean la razón para realizar el estudio. Este paso previo es sustentado por una búsqueda de información que servirá para estructurar el marco metodológico de la investigación. La información necesaria es proporcionada por mitos e historias, informes históricos, mapas antiguos, relatos de los agricultores sobre hallazgos en sus campos, fotografías satelitales que muestran esquemas no visibles y resultados de métodos de detección del subsuelo.
- Levantamiento y evaluación de la superficie. Los lugares identificados a través de la recopilación de la información son trazados en un mapa. Estos mapas constituyen el primer resultado o registro de la investigación arqueológica. Luego, los arqueólogos evalúan y registran el lugar arqueológico con minuciosidad. Este proceso se realiza para salvaguardar el contexto de los objetos y las estructuras. El lugar se divide en cuadrados para facilitar la ubicación de cada descubrimiento, y se crea un diagrama detallado del sitio. Posteriormente, se establece un punto de referencia fácil de identificar a una altura conocida. De esta manera, en cada cuadrado los objetos son ubicados de forma vertical —en relación con el punto de referencia— y horizontalmente según los lados del cuadrado y las estructuras.
- Recopilación y registro de datos. En esta etapa, los objetos, estructuras y el entorno físico donde se encuentran son analizados y estudiados. Para ello se fotografían, dibujan y se toman notas detalladas; también se anotan los cambios en la textura del suelo, el color, la densidad e incluso el olor. La suciedad eliminada del objeto se tamiza para recuperar otros elementos importantes como semillas, huesos pequeños u otros elementos. Estos hallazgos producto del tamizado son registrados igualmente de forma muy detallada.
- Laboratorio y conservación. Los objetos antiguos hallados bajo tierra o bajo el agua deben ser tratados de forma apropiada una vez expuestos al aire. Este trabajo lo realizan especialistas competentes. Generalmente, la conservación se efectúa en un laboratorio y el proceso consiste en la limpieza, estabilización y el análisis completo del hallazgo arqueológico. Sin embargo, en ocasiones (y dependiendo del estado de los objetos), el proceso de conservación se inicia en el campo y se termina en el laboratorio.
- Interpretación. En esta etapa, el arqueólogo interpreta los hallazgos y trata de explicar el proceso histórico del lugar. Los especialistas indican que esta interpretación siempre es incompleta, pues nunca se obtiene el registro completo. Por esta razón, el arqueólogo evalúa lo que obtiene, reflexiona sobre lo que falta y desarrolla una teoría sobre lo que sucedió.
- Publicación. El resultado final de todo proceso científico es la publicación de los hallazgos, mapas y fotografías junto con una interpretación. Esta publicación debe ser precisa y detallada para que otros investigadores puedan utilizarla como base para siguientes investigaciones.