
¿Quién fue S.P.L. Sørensen?
S.P.L. Sørensen (1868-1939) fue un químico danés cuya aportación principal a la ciencia fue la creación de la escala de pH. Esta mide la acidez de cualquier sustancia, y actualmente se utiliza en múltiples campos. Este trabajo, además de otras contribuciones, le valieron varias nominaciones al Nobel, aunque nunca lo ganó.
De familia humilde, decidió estudiar química en la Universidad de Copenhague gracias a la influencia de S.M. Jorgensen, un científico especializado en esa materia. En 1899 terminó su doctorado y comenzó a trabajar en el Laboratorio de Carlsberg, un prestigioso centro de investigación bioquímica muy vinculado a la elaboración de cerveza.
Fue en ese laboratorio donde Sørensen realizó sus principales hallazgos. En 1909, cuando investigaba el efecto de la concentración de iones en las proteínas, inventó una manera más sencilla de expresar las concentraciones de iones de hidrógeno. Esta fue la base de la escala de pH, siglas para “potencial de hidrógeno”.
Después de trabajar en el mismo laboratorio durante más de 30 años, el científico abandonó sus investigaciones. A pesar de ello, continuó escribiendo artículos y colaborando en la medida de sus posibilidades con la ciencia hasta su muerte, en febrero de 1939.
Biografía de S.P.L. Sørensen
Primeros años y estudios
Søren Peter Lauritz Sørensen nació el 9 de enero de 1868, en Havrevjerg, cerca de Slagelse (Dinamarca). Su familia era muy humilde, ya que su padre era granjero. Sin embargo, siempre contó con apoyo familiar para estudiar.
Tras concluir su educación primaria, Sørensen ingresó en un centro de secundaria en Sorø. Después, con 18 años, empezó a estudiar medicina en la Universidad de Copenhague. Sin embargo, allí entró en contacto con Sophus Mads Jorgensen, un conocido químico que investigaba los compuestos complejos inorgánicos.
Fue Jorgensen quien convenció a Sørensen de cambiar de carrera y estudiara química. Ya durante sus años de estudio, el joven científico empezó a demostrar su valía y recibió dos medallas de oro por sus trabajos. La primera por un ensayo sobre los radicales químicos y la segunda por otro escrito sobre los compuestos de estroncio.
Doctorado
Sørensen completó con éxito la etapa universitaria en 1881. Tras graduarse, comenzó a trabajar en su doctorado, aunque el esfuerzo por completar su educación no impidió que realizara otras actividades.
Así, participó en una investigación sobre geología, fue ayudante en el laboratorio del Instituto Politécnico danés y asesor para los astilleros de la marina real de su país.
Finalmente, en 1889, terminó su doctorado. Su tesis estaba dedicada a la química de los óxidos de cobalto.
Primeros trabajos
Sørensen dedicó sus primeros diez años de carrera a investigar la síntesis inorgánica en la Universidad Técnica de Dinamarca. Su jefe fue Jorgensen, su antiguo profesor. Al terminar este periodo, el científico comenzó a trabajar en el laboratorio al que dedicaría el resto de su vida: el Carlsberg.
En 1876, el fundador de la empresa cervecera Carlsberg, Jacobsen, había decidido abrir un laboratorio para investigaciones químicas. En 1900, el hasta entonces jefe de las investigaciones, J. Kjeldahl, falleció y fue necesario buscar un sustituto.
El elegido para el puesto, jefe del Departamento Químico del Laboratorio de Carlsberg, fue Sørensen, quien ya había adquirido un gran prestigio en su país gracias a sus investigaciones.
Laboratorio Carlsberg
Aunque el laboratorio Carlsberg había sido fundado para experimentar y mejorar la elaboración de cerveza, la llegada de Sørensen a la dirección le otorgó un nuevo impulso. Así, en poco tiempo se convirtió en uno de los centros de estudio más prestigiosos de Europa, hasta el punto de atraer a investigadores de todo el planeta.
En un primer momento, el laboratorio y el propio Sørensen se especializaron en el estudio de la química de proteínas, especialmente en la aplicación de la termodinámica. Se dedicó en esa etapa a estudiar cómo afectaba la concentración de iones a las proteínas, así como la importancia del hidrógeno en las mismas.
Fue allí, en el transcurso de una de sus investigaciones, donde Sørensen creó su escala de pH. Esta, aún en vigor, sirve para medir la acidez de cualquier sustancia.
Ayuda de su esposa
Aunque ha sido frecuentemente olvidada, la esposa de Sørensen, también científica, fue una colaboradora imprescindible en sus descubrimientos.
Margrethe Høyrup Sørensen participó en las investigaciones sobre las lipoproteínas o sobre los compuestos de monóxido de carbón.
Ambos científicos, en 1917, fueron los primeros en cristalizar la clara de huevo durante un experimento de laboratorio.
Últimas décadas
Durante sus últimos años, el científico empezó a dedicar menos tiempo a su trabajo en el laboratorio. A pesar de continuar publicando hasta 1934 estudios y artículos en varias revistas, cada vez prestó más atención a labores administrativas y organizativas.
Estas tareas no solo estuvieron relacionadas con el Laboratorio Carlsberg, ya que era miembro de diversos consejos de administración. Sørensen, por ejemplo, fue uno de los impulsores de la creación del Comité del Trigo en 1929, un organismo que pretendía mejorar la calidad de la harina que los daneses usaban para elaborar su pan.
En 1934 fue uno de los fundadores de la Asociación Danesa de la Fuerza Aérea.
Retiro y fallecimiento
Sørensen abandonó el cargo de jefe del Departamento de Química del laboratorio en 1938, y fue nombrado presidente de la Royal Danish Science Society.
Su presidencia, no obstante, duró muy poco tiempo. El 12 de febrero de 1939, a los 71 años, falleció en Charlottenlund.
Aportes de S.P.L. Sørensen a la ciencia
Sørensen desarrolló la gran mayoría de sus trabajos en los Laboratorios Carlsberg, propiedad de la marca de cervezas del mismo nombre. Su investigación más destacada fue la repercusión de la acidez en las enzimas de la fermentación.
En su artículo Enzyme Studies II The Measurement and Meaning of Hydrogen Ion Concentration in Enzymatic Processes, publicado en 1909, consideró que el método usado hasta entonces para calcular el grado de acidez en una solución no era el más adecuado. Según sus estudios, el resultado final no era el correcto.
Por eso, comenzó a estudiar otra manera de medir y clasificar dicha acidez. El resultado fue la escala de pH, el logro por el que pasó a la historia de la ciencia.
Escala de pH
La presentación de la escala de pH creada por el científico se realizó en 1909. Las siglas pH provienen de “pondus hydrogenii”, poder de hidrógeno en español. En la actualidad, no obstante, se suele utilizar “potencial de hidrógeno”.
Antes de que Sørensen hiciera pública su escala de pH, no existía una manera única de expresar cuál era la concentración de iones de nitrógeno. Su propuesta fue crear una escala en la que pH 7 fuera neutral, mientras que el 1 y el 14 serían los extremos de acidez y alcalinidad, respectivamente.

La comunidad científica aceptó de manera inmediata la propuesta de Sørensen, no solo por su exactitud, sino también porque permitía unificar los criterios de medición.
Un químico y médico alemán, Leonor Michaelis, fue el principal responsable de que la aceptación de la escala de pH fuera tan rápida. Este científico publicó un trabajo en 1914 que trataba sobre la concentración de iones de hidrógeno, lo que permitió que la idea de Sørensen llegara al conocimiento de más investigadores.
Métodos de medición
Las aportaciones de Sørensen en este campo no se limitaron a la escala de pH. El científico inventó dos métodos nuevos para medir la acidez. Uno de ellos se basaba en el uso de electrodos, mientras que el otro incluía la comparación de los colores de muestra y unos indicadores preseleccionados.
Además, fue el autor de la fórmula que permite manejar números enteros en el pH de cada sustancia.
Para qué sirve el pH
Desde que Sørensen inventó su escala para medir la alcalinidad y la acidez presentes en una substancia, su uso ha ido aumentando.
Esta escala establece que cuanto menor sea el número del pH, mayor será la acidez, y conforme los valores se acercan al 14, mayor será la alcalinidad.
Hoy en día, esta manera de medir se utiliza en numerosos aspectos, como en los tratamientos de la tierra de cultivo, ya que el pH de la humedad del terreno está relacionado con los nutrientes presentes.
Igualmente, la medición de pH se usa para comprobar la acidez del agua. Valores de pH entre 6 y 8 indican que un lago o un río están en buenas condiciones.
El sistema ha demostrado su utilidad incluso en el campo de la salud. Hoy, cualquier análisis de sangre incluye la medición del pH, ya que puede advertir de la presencia de algunas infecciones o de diabetes.
Otras aportaciones
Además de la escala de pH, también fue el autor de la titulación formólica o método Sørensen. Este se utiliza para medir la hidrólisis de una proteína provocada por una cantidad determinada de enzima.
Por otra parte, Sørensen promovió que muchos de sus colegas visitaran su laboratorio para encontrar soluciones a problemas médicos. De igual forma, colaboró en algunos estudios sobre diversas temáticas, desde tecnología química hasta la industria de los explosivos.
Referencias
- Quién fue Soren Peter Lauritz, el químico que acuñó el concepto del pH y por qué lo homenajea el doodle de Google. Recuperado de bbc.com.
- S.P.L. Sørensen, el bioquímico danés que nos familiarizó con el pH. Recuperado de elpais.com.
- Soren Peter Lauritz Sorensen. Recuperado de encyclopedia.com.
- SPL Sørensen: Five things you should know about the groundbreaking Danish chemist. Recuperado de independent.co.uk.
- Søren Sørensen. Recuperado de sciencehistory.org.