
¿Qué son las técnicas de estudio para primaria, ESO y bachillerato?
Las técnicas de estudio para primaria, ESO y bachillerato son estrategias para aprender mejor y más rápido, y tener éxito en los exámenes. Estas estrategias sirven para primaria, la ESO o bachillerato, y si no se ha aprendido este tipo de técnicas antes, también ayudarán para la universidad o para las oposiciones. Si se convierten en un hábito y se estudia de la forma correcta, habrá grandes resultados.
A veces se piensa que estudiar mucho significa estudiar mejor, adquirir más conocimientos y conseguir resultados académicos más altos. Pero no es exactamente así. Evidentemente, cuantas más horas se inviertan en estudiar, más tiempo tendrá el cerebro de adquirir conocimientos, pero esto no garantiza un mejor resultado.
Lo realmente importante es cómo se estudia. Por ello, estas estrategias serán muy útiles.
Técnicas de organización del estudio
- Ponerse objetivos. El primer requisito para que el estudio sea productivo es que tenga una estructura. Nunca se estudia de forma adecuada cuando se hace sin organización, leyendo y mirando cosas sin orden. Antes de empezar, es preciso organizar la materia a estudiar: qué hay que aprender y cómo se hará. Para ello, la mejor técnica es ponerse objetivos. Por ejemplo: “durante esta semana tengo que estudiarme el tema 4 entero, por lo que hoy estudiaré las primeras 5 páginas hasta que me las sepa perfectamente, mañana las 5 siguientes y el jueves las 5 últimas”. Con esta simple organización del tiempo y del contenido, el estudio ya adquiere un propósito: saber qué es lo que hay que aprender. Si el ritmo de estudio es lento, o se necesita más tiempo del previsto para aprender algunos aspectos, se adaptan los objetivos a las capacidades. Es preferible hacerlo poco a poco, pero hacerlo de forma organizada.
- Concentración previa. Una vez organizado el tiempo y el contenido de estudio, lo siguiente es prepararse a sí mismo. Significa asegurarse de que se tiene la concentración necesaria para acometer el estudio, y no distraerse. Para ello, lo primero es crear el espacio de estudio: un espacio ordenado, limpio, silencioso y donde no haya elementos que distraigan con facilidad, como el móvil, internet, televisión, etc. Asimismo, es necesario estar tranquilo, relajado y sin pensar en otras cosas. Si al momento de comenzar a estudiar, se está nervioso o inquieto, conviene dedicar unos minutos a tranquilizarse, haciendo varias respiraciones profundas y largas.
Técnicas de lectura
- Prelectura de ampliación. Para empezar, lo más útil es realizar una prelectura de ampliación. Consiste en leer de forma general y más o menos rápida todo el contenido que se desea estudiar en el día sin prestar mucha atención a los detalles. Este ejercicio es ideal para ir subrayando las ideas más importantes que surjan e ir adquiriendo un significado general del temario. El objetivo es que esta lectura proporcione un conocimiento amplio de todo lo que, posteriormente, se aprenderá con detalle, se destaquen aspectos más relevantes y hacerse una idea de todo el tema. Si mientras se hace esta lectura hay algún apartado o detalle que no se entienda a la perfección, no importa, dejarlo para más adelante, cuando habrá tiempo para detenerse a examinarlo. De esta forma, con relativamente poco tiempo, ya se tendrá una idea del temario y será más fácil hacer una lectura más profunda a continuación.
- Lectura comprensiva. La lectura comprensiva, como su nombre indica, debe permitir comprender todos los conceptos del temario. Así pues, deberá ser más lenta que la anterior, parando y examinando las partes que cueste más comprender y asegurarse de que no queda ningún aspecto por repasar. Pero, cuidado, que se entienda todo no significa que haya que memorizarlo. Con esta lectura, el objetivo es comprender, no memorizar, pues hacer todo de golpe será imposible y muy trabajoso. Esta lectura servirá para que todo el temario quede claro y para aprender las diversas cosas sobre lo que se está leyendo. No es necesario recordarlo todo, esto se hará a continuación.
- Análisis de la información. Una vez comprendida la información, hay que analizarla. Consiste en ver lo que hay en el temario que se acaba de leer. ¿Hay mucha información, o poca? ¿Dónde están las cosas más importantes? ¿Cuáles son las partes claves que se deben aprender? Hay que analizar el texto y marcar las partes más significativas, poniendo números, apartados o subapartados, y escribiendo ideas clave al lado de cada uno. De esta forma, cuando se lea el texto, la información estará mucho más clara, cuáles son las partes más importantes, y se adquirirá el significado de cada apartado más fácilmente.
Técnicas para mantener la concentración
- Estudiar con energía y sin hambre. Tener hambre distrae y la persona se siente sin energía, haciendo mucho más difícil la concentración. Por ello, es indispensable comer bien antes de comenzar a estudiar. Entre otros alimentos, las almendras y las frutas son buenas opciones.
- Alternar los lugares de estudio. Si se alternan los lugares de estudio mejorará la atención y la retención del aprendizaje. Además, estudiar durante semanas en un mismo sitio puede llegar a ser fatigoso y aburrido. Alternar entre diversas bibliotecas o salas de estudio y la casa es una buena opción.
- Intentar interesarse por lo que se estudia. Si no gusta lo que se estudia, se avanzará muy lentamente. Pero si existe un auténtico interés, no costará esfuerzo estudiar. Será como pasar tiempo libre informándose sobre lo que gusta.
Técnicas para tomar apuntes
- Realizar los propios apuntes. Aunque el temario sea muy bueno, con la información completa y una buena estructura, siempre es recomendable hacer apuntes uno mismo. Es el momento de tomar el texto ya subrayado, organizado, con ideas clave y conceptos fundamentales marcados, y empezar a redactar una especie de resumen, por lo que debe ser más corto que el texto original, aunque sin dejar de lado nada importante. Se puede hacer a mano o en ordenador. Si se hace a mano, se memoriza un mayor número de cosas al transcribir el temario, aunque si es muy extenso puede perderse más tiempo, y sería recomendable en el ordenador.
- Síntesis. Al tener el resumen hecho, será la materia prima para memorizar al detalle. Sin embargo, si se sintetiza más, se aprenderá un mayor número de cosas y con menos tiempo. Por ello, es buena idea hacer un “resumen del resumen”. Según el temario, será más útil hacer un resumen con la misma forma que el anterior, un esquema o tablas con contenido. Lo importante es que queden todas las cosas bien sintetizadas.
Técnicas para memorizar
- Mapas mentales. Otra técnica eficaz para realizar después de sintetizar la información es el mapa mental. Un mapa mental es un diagrama donde se apuntan las palabras claves que permiten comprender y memorizar el contenido del temario.
- Técnica de la asociación. Resulta excelente para aprender nombres, datos y, en general, cualquier cosa que haya que memorizar. Consiste en asociar lo que hay que aprender con algo llamativo o que se conoce bien. Por ejemplo; si se quiere aprender que la dopamina es un neurotransmisor del sistema nervioso central, podría imaginarse “una mina de oro en el centro de un país”. Si hay que aprender nombres difíciles (como en medicina, fisiología, farmacia, biología…), esta técnica resolverá un gran problema y se recordarán con facilidad.
- Escribir para memorizar. Si se escriben a mano los apuntes, se retendrá un mayor número de información, ya que la escritura favorece la memorización. Conviene tomar los conceptos clave que sean realmente importantes y que cueste memorizar y escribirlos una y otra vez.
- Hablar para memorizar. Si al intentar memorizar una cosa, además de pensarla, se dice en voz alta y se escucha, la capacidad de retención será mayor. Al igual que en el paso anterior, es bueno repetir en voz alta esos conceptos que cuesten memorizar.
- Dibujar para memorizar. Si al lado de los conceptos se hace un dibujo entrará en juego la memoria visual, que reforzará la memoria verbal. Dibujar algo relacionado con el concepto que cuesta recordar hará memorizarlo más fácilmente.
- Hacer tests. Una técnica que ayuda muchísimo a aprender y a consolidar el aprendizaje es la realización de tests. Si se tienen exámenes o tests disponibles sobre la materia estudiada, es una buena idea hacerlos. Al hacer exámenes de prueba cambia la forma de memorizar, pues no se recordará a través de las partes con las que se ha estudiado, sino que se hará de una forma global, que, por otro lado, será el tipo de recuerdo que se requerirá en el examen.
Técnicas para antes de los exámenes
- Hacer ejercicio o dar paseos antes de los exámenes. No hay que sentirse amargado, triste o nervioso antes de los exámenes. Si se ha estudiado con antelación, se debería ir con seguridad y tranquilidad. Estar nervioso solo hará que se olvide fácilmente lo aprendido. Por tanto, es bueno relajarse antes de los exámenes; con ejercicio físico, dando paseos, etc. Estudiar justo antes de un examen no sirve para nada la mayoría de las veces.

Referencias
- Castelló, A., Genovard, C. El límite superior. Aspectos psicopedagógicos de la excepcionalidad intelectual. Pirámide.
- Clariana, M. Ensenyar i apendre. Serveis de Publicacions de la UAB.
- Sternberg, R., Wendy, J., Williams, W. Educational Psychology. Allyn and Bacon cop.
- Pontecorvo, C. Manual de psicología de la educación. Editorial Popular.
- Woolfolk, A. Psicología Educativa. Pearson Education.