Inconsciente Colectivo: Características, Concepto y Arquetipos

El inconsciente colectivo es un término acuñado por Carl Jung que define un tipo de almacén mental que poseen todas las persona de forma idéntica.

Este concepto que también fue estudiado por Sigmund Freud trasciende del inconsciente personal y se postula que es adquirido y desarrollado de forma innata por todas los seres humanos.

Así pues, el inconsciente colectivo es un término que postula la existencia de un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempo y lugares del mundo.

El inconsciente colectivo está constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de los procesos cognitivos racionales.

De forma concreta, el inconsciente colectivo se basa en la idea de que los individuos presentan una serie de arquetipos inconscientes en una mente. Según Carl Jung, estos arquetipos son representaciones mentales que expresan los instintos del ser humano en un sentido biológico, pero al mismo tiempo comprenden el lado espiritual.

Así pues, el inconsciente colectivo hace referencia a una serie de representaciones mentales inconscientes que se manifiestan en fantasías y revelan su presencia a través de imágenes simbólicas.

En este artículo se delimita y se caracteriza el controvertido concepto de inconsciente. Tratando de brindar una explicación clara y entendedora acerca de las particularidades de esta idea postulada desde el psicoanálisis.

Aparición del concepto de inconsciente colectivo

Para comprender adecuadamente el concepto de inconsciente colectivo, resulta importante atender brevemente al contexto en el que este apareció.

El consciente colectivo no es un concepto de reciente aparición, sino que es un término que postuló Carl Jung durante los primeros años del siglo XX.

Durante esa época, el psicoanálisis acaparó la mayor parte del estudio psicológico, psiquiátrico y filosófico de la sociedad. Con la principal aportación de Sigmund Freud, las corrientes psicoanalistas centraron la atención del comportamiento en las cuestiones más subjetivas de la mente.

El inconsciente se alzó como elemento principal para explicar tanto las alteraciones mentales como para dar sentido al funcionamiento, al comportamiento y al pensamiento de las personas.

En este sentido, Carl Jung, uno de los principales discípulos de Freud, continuó con el estudio del inconsciente, el cual hasta entonces se concebía como el primer nivel de todos esos elementos mentales que no se procesan de una forma consciente.

No obstante, Carl Jung inició la notable distinción entre inconsciente personal e inconsciente colectivo. La diferencia principal entre ambos términos radicaba en la variación personal del contenido.

Así pues, el inconsciente personal se interpretaba como una instancia inconsciente individual que resultaba distinta en cada persona. En cambio, el inconsciente colectivo hacía referencia a un elemento de la mente donde se conserva información que poco varía entre una persona y otra.

¿Qué es el inconsciente colectivo?

Las corrientes psicoanalistas dividieron el contenido en tres grandes instancias: el consciente, el preconsciente y el inconsciente.

El consciente hace referencia a todo ese contenido que se desarrolla de forma diaria e intencionada. Engloba elementos que son fácilmente reconocibles pro la propia persona y pueden ubicarse en el tiempo y el espacio porque, tal y como su nombre indica, resulta información consciente para el individuo.

El preconsciente hace referencia a un sistema del aparto psíquico que actúa como puente entre lo consciente y lo inconsciente. Así pues, el preconsciente  contiene información diferente a la que posee la consciencia, sin embargo, estos elementos pueden trascender con facilidad en la consciencia.

Finalmente, el inconsciente resulta la instancia psíquica cuya misión consiste en conservar información poco deseada, borrada del campo de la consciencia que ejerce una gran influencia en los actos de la persona.

La información del inconsciente difícilmente pasa al consciente, por lo que la persona no posee consciencia sobre la información almacenada en esta instancia psíquica.

El inconsciente colectivo pues, hace referencia a un tipo determinado inconsciente, por lo que su característica principal es que el contenido que alberga no es procesado de una forma consciente por la persona.

En este sentido, Carl Jung realizó la división de dos tipos diferentes de inconsciente: el inconsciente personal y el inconsciente colectivo.

El inconsciente personal resulta un estrato superficial del inconsciente, el cual descansa sobre un estrato inferior. Este estrato inferior es el inconsciente colectivo, el cual no se origina en la experiencia y adquisición personal, sino que resulta un aparato innato y de carácter universal.

Así pues, el inconsciente colectivo resulta la primera instancia sobre la cual se desarrolla la mente. Se postula que el inconsciente colectivo resulta idéntico en las distintas personas y determina las similitudes entre los seres humanos.

¿Existe realmente el inconsciente colectivo?

La teoría del inconsciente colectivo de Carl Jung, tal y como sucede con muchos de los elementos postulados desde el psicoanálisis, han sido fuertemente criticados durante los últimos años.

Así mismo, las corrientes psicológicas actuales han dejado en segundo plano la catalogación de la mente humana entre consciente, preconsciente e inconsciente, centrando la atención en otro tipo de aspectos cognitivos.

No obstante, esto no quiere decir que el inconsciente colectivo no exista o que al menos, los aspectos postulados por Carl Jung no resulten relevantes para explicar elementos importantes de la psique humana.

Defender la existencia del inconsciente colectivo implica mantener la idea de que las personas nacen con una especie de memoria base heredada genéticamente desde el origen humano.

En este sentido, los seres humanos presentarían en su propio desarrollo innato aspectos heredados de la evolución de la especie. Estos elementos se albergarían en el inconsciente colectivo del individuo y determinarían gran parte de su forma de ser y comportarse.

Esta idea resulta algo abstracta para ser demostrada a nivel científico hoy en día. No obstante, sí que está ampliamente demostrado que las personas nacen con una serie de pulsiones comunes.

La gran mayoría de seres humanos son capaces de experimentar pulsiones como el amor, la ira, la rabia o el miedo. Estas emociones resultan intensa y se instalan en el organismo de los individuos. Todas las personas son capaces de experimentar y reconocer tales emociones.

Así pues, a pesar de que cuenta con una evidencia científica escasa, la teoría del inconsciente colectivo postulada por Carl Jung plantea elementos interesantes respecto a la génesis y al desarrollo de la psique de los seres humanos.

Teoría del inconsciente colectivo

La teoría del inconsciente colectivo se basa en los arquetipos. Los arquetipos resultan disposiciones psíquicas innatas que sirven para experimentar y representar el comportamiento y las situaciones humanas básicas.

En este sentido, los arquetipos expresan los instintos en un sentido biológico, pero al mismo tiempo comprenden el lado espiritual. Resulta un concepto difícil de explicar y que no puede ser representado por una imagen o idea específica.

Los arquetipos se manifiestan en fantasías y revelan su presencia únicamente mediante imágenes simbólicas. Concretamente, suelen expresarse en el contenido simbólico de los sueños.

Así pues, los arquetipos son en realidad una tendencia a formar representaciones sobre un modelo básico que afecta emocionalmente a la consciencia.

Estos arquetipos no se adquieren con la educación ni con el contacto con la cultura. Resultan elementos innatos y hereditarios, se observan en todas les épocas y culturas por igual y resultan manifestaciones instintivas de la especie.

Las principales representaciones arquetípicas que dan lugar a la teoría del inconsciente colectivo son: la sombra, el ánima, el ánimus y el sí-mismo.

1- Sombra

La sombra es una representación arquetípica que representa el camino hacia un estado superior del ser y de la humanidad. Parte del empobrecimiento de simbolismos dados a las representaciones arquetípicas tanto colectivas como individuales.

Es decir, la sombra constituye una instancia psíquica que desarrolla una idea que implica la pérdida de creencia en lo subjetivo y en los dogmas.

El arquetipo de la sombra desarrolla el abandono de la espiritualidad y lo modifica por el intelecto. Esta forma de funcionar permite basar el pensamiento en procesos racionales, los cuales brindan las herramientas necesarias para evolucionar.

En este sentido, la sombra es una representación arquetípica que permite a las personas confiar en sí mismas, desarrollar sentimientos de fortaleza y creer en los propios conocimientos que se poseen.

Superar la revelación del arquetipo implica al individuo descubrir que no es un ser único con capacidades suficientes para controlar su entorno y los eventos que suceden en el mundo.

En su lugar, superar la revelación del arquetipo de la sombra permite a la persona descubrir que es un ser inconsciente incapaz de asimilar fácilmente las verdades del mundo, y ser consciente del impacto que realiza el entorno sobre su funcionamiento.

2- Ánimus

El ánimus que significa en latín espíritu es una representación arquetípica que alude a las imágenes de lo eterno masculino en el inconsciente de una mujer.

Esta instancia psíquica constituye un vínculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo abriendo así una vía hacia el “sí-mismo”.

Así pues, el ánimus es el arquetipo de lo masculino en el inconsciente colectivo de las mujeres. En este sentido, se utiliza para describir el aspecto inconsciente, masculino de la personalidad femenina.

Resulta una representación vinculada a su principio logos y refleja la naturaleza de su conexión con el mundo de las ideas y el espíritu, en contraposición a eros que refleja la naturaleza de lo racional.

Al resultar un arquetipo, el ánimus no constituye representaciones de hombres concretos sino que implica la aparición de fantasías revestidas de necesidades y experiencias de naturaleza emocional.

Algunas figuras de ánimus prototípicas son las figuras paternas, los hombres famosos, las figuras religiosas, las figuras idealizadas y las figuras de dudosa moral.

Según la teoría del inconsciente colectivo, las dificultades vitales de una mujer derivarían de la identificación inconsciente con el ánimus o de su proyección en la pareja. Este hecho generaría un sentimiento inconsciente de desilusión respecto a la persona real.

3- Ánima

El ánima que significa en latín alma resulta la representación arquetípica contraria al ánimus. Es decir, alude a las imágenes arquetípicas de lo eterno femenino en el inconsciente de un hombre.

Forma una vinculo entre la consciencia del yo y el inconsciente colectivo en el género masculino, abriendo potencialmente una vía hacía el “sí-mismo”.

Así pues, el ánima es la imagen de mujer o figura femenina presente en los sueños o fantasías de un hombre. Se encuentra vinculado a su principio eros y refleja la naturaleza de las relaciones del hombre, especialmente con mujeres.

El ánima se describe como el arquetipo de la vida y suele estar representado por elementos como una mujer joven, espontánea, seductora e intuitiva. Así mismo, también puede estar representada por la idea de una mujer malvada.

Suele asociarse a una emocionalidad profunda e inconsciente. Según la teoría del inconsciente colectivo, frecuentemente los problemas de relación pueden resultar producto de la identificación inconsciente del ánima o de la proyección del ánima en la pareja.

Este hecho, tal y como sucede en el caso del ánimus, suele generar un sentimiento de desilusión respecto a la persona real. Así mismo, las figuras de ánima no hacen referencia a representaciones de mujeres concretas, sino a fantasías revestidas de necesidades y experiencias de naturaleza emocional.

De forma general, las figuras ánima más prototípicas son las diosas, las mujeres famosas, las figuras maternas, las prostitutas y las hechiceras.

4- Sí-mismo

El sí-mismo es definido según la teoría del inconsciente colectivo como el arquetipo central, el arquetipo de la jerarquía. Hace referencia a la totalidad de la persona y se representa simbólicamente por el círculo, la cuaternidad y el niño.

Es el final del proceso de individualización y resulta, de forma teórica, el centro y la totalidad de la psique. Es la instancia psíquica que gobierna al individuo hacia lo que se dirige de forma inconsciente.

Por otro lado, es considerado como el principio de coherencia, estructura y organización que permite establecer el equilibrio y la integración de los contenidos psicológicos de la persona.

Tal y como sucede con el resto de representaciones arquetípicas posee un origen innato y hereditario, por lo que no engloba todos esos aspectos aprendidos a lo largo del tiempo, sino que más bien resulta una instancia que modula los elementos que se van incorporando en la mente del sujeto.

Referencias

  1. G .Jung, “Psychology of the Transference”,Collected Works Vol. 16 (London 1954) p. 311.
  2. G. Jung. O.C. 9/I.Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. 2. El concepto de inconsciente colectivo, 49-50, § 104-105.
  3. Johnson, Robert A.(2006). Ella, para comprender la psicología femenina. Madrid: Editorial Gadir.
  4. Shelburne, Walter A. Mythos and Logos in the Thought of Carl Jung: The Theory of the Collective Unconscious in Scientific Perspective. State University of New York Press, 1988. ISBN 0-88706-693-3.
  5. Singer, June KurlanderCulture and the Collective Unconscious. Dissertation accepted at Northwestern University. August 1968.

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