Árbol de valores: para qué sirve y cómo funciona

El árbol de valores es una actividad educativa utilizada para ayudar a las personas a descubrir qué es realmente importante para ellas. Por lo general, se utiliza con niños en el contexto de un aula; pero con algunas modificaciones, esta actividad también puede ser empleada con adultos.

Los valores son las creencias básicas que guían o motivan nuestras actitudes y acciones. Nos ayudan a determinar qué es realmente importante para nosotros. Además, describen las cualidades personales que queremos que guíen nuestro comportamiento, y la clase de persona que queremos llegar a ser.

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Uno de los objetivos fundamentales del sistema educativo es transmitirle ciertos valores positivos a los niños. A pesar de que cada persona tiene que ser capaz de desarrollar su propio código moral y ético, suele ser de mucha ayuda para los niños y su desarrollo el hecho de que se les muestren algunos de los valores más comunes.

Debido a que el tema de los valores puede ser bastante complejo, por lo general se trabaja mediante actividades lo más amenas posibles dentro de la enseñanza reglada. El árbol de los valores es una de las herramientas más extendidas en este sentido; a continuación veremos exactamente en qué consiste.

Finalidad del árbol de valores

El objetivo de esta actividad es presentarle a los niños una serie de conductas reconocibles, que sean representativas de los valores que se quieren trabajar. De esta manera, se les ayuda a ser consciente de algunas de las actitudes que son importantes para ellos, de tal manera que es posible trabajarlas más adelante en el aula.

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Así, en lugar de tan solo presentar los valores que interesa inculcarles de forma abstracta, los niños pueden ver un ejemplo de cada uno de ellos que les ayude a identificarlos de manera más sencilla en el futuro. Para ello, normalmente se presentan utilizando una historia o un cuento, donde los personajes actúan de acuerdo a diferentes normas.

Algunos de los valores que se suelen trabajar con más frecuencia mediante esta actividad son la responsabilidad, el respeto por los demás, el orden, la puntualidad, la perseverancia, la empatía, el autocontrol, la colaboración y la no violencia. Sin embargo, es posible utilizarla para enseñar cualquier valor que resulte interesante.

Funcionamiento de la actividad

El árbol de valores puede llevarse a cabo de muchas maneras diferentes. Sin embargo, siempre consta de tres partes claramente diferenciadas, que se presentan en el mismo orden.

Así, primero se exponen las conductas relacionadas con los valores que se quieren trabajar. Luego, los niños tienen que identificar el valor que hay detrás de cada una de ellas, generalmente de manera colaborativa. Por último, se realiza una clasificación visual de todos ellos, normalmente en forma de árbol.

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1- Presentación de las conductas seleccionadas

Una de las mayores ventajas del árbol de valores es que los niños ven una conducta que ejemplifica cada uno de los valores sobre los que se quiere trabajar.

De esto precisamente trata la primera parte del ejercicio, donde mediante diversas técnicas se muestran a los alumnos distintas formas de actuar representativas de cada una de las cualidades objetivo.

Por lo general, esto se hace mediante un cuento infantil, en el que los distintos personajes van actuando de maneras acordes tanto a los valores que se quieren inculcar como a aquellos que se consideran negativos. Sin embargo, en función de la edad y las características de los alumnos, estas cualidades pueden ser introducidas de otras maneras.

Así, por ejemplo, una posible versión para adultos consistiría simplemente en la presentación de descripciones de distintas acciones relacionadas con los valores más comunes o con aquellos que se quieren trabajar. De esta forma, la actividad se vuelve más directa, lo que puede ser positivo con personas de mayor edad.

2- Identificación de los valores detrás de las conductas

Independientemente de la manera en la que se hayan presentado las distintas maneras de actuar en la primera fase de la actividad, la segunda fase consiste en identificar los valores que hay detrás de ellas y ponerles un nombre. Esto puede hacerse tanto de manera individual como en grupo, mediante la colaboración de los alumnos.

Una posible manera de hacerlo es la siguiente. Mediante una lluvia de ideas, los niños hacen una lista de todas las formas de actuar que han identificado en la historia. El docente solo sirve de facilitador en esta tarea, además de incluir aquellos valores que los alumnos no han sido capaces de detectar por sí mismos.

Una vez que se ha construido la lista completa, los niños tienen que nombrar con una sola palabra cada uno de los valores que han conseguido identificar. De nuevo, esto puede hacerse tanto de manera individual para cada niño, como en grupo, en función de las características de los alumnos.

3- Construcción del árbol de valores

En la tercera y última fase, los alumnos tienen que clasificar los valores que han identificado en el apartado anterior en función de la importancia que creen que tienen.

Esta clasificación se realiza de manera visual, formando un “árbol” en el que los más fundamentales están en la parte superior, y los menos importantes debajo.

En función del objetivo de la actividad, es posible realizar esta fase en grupo o de manera individual. Por lo general, cuando se completa en solitario, los niños pueden reflexionar de manera más profunda sobre qué valores son importantes para ellos y cuáles son aquellos en los que quieren trabajar más.

Sin embargo, el trabajo individual con el árbol de valores puede ser bastante complejo, por lo que no es muy recomendable escoger esta modalidad si los alumnos son muy pequeños o no están acostumbrados a trabajar en estos temas.

Por otra parte, si se realiza el árbol de valores en grupo, se puede generar debate sobre qué conductas de las identificadas son importantes y cuáles no.

Además, esta actividad puede servir para generar un código de conducta aplicable dentro del aula, que ayudará a que los niños saquen el máximo partido a las clases y se comporten adecuadamente.

Conclusión

El árbol de valores es una de las mejores actividades que existen a la hora de trabajar temas de moralidad y ética con niños en un contexto educativo. Sin embargo, también puede adaptarse a otras situaciones y a personas de diferentes características, siendo así una herramienta extremadamente versátil y sencilla de realizar.

Referencias

  1. “El árbol de los valores” en: Carlota es Feliz. Recuperado en: 01 Febrero 2019 de Carlota es Feliz: carlotaesfeliz.com.
  2. “Values tree” en: Youth and Philanthropy Initiative. Recuperado en: 01 Febrero 2019 de Youth and Philanthropy Initiative: goypi.org.
  3. “What are values?” en: Ethics Sage. Recuperado en: 01 Febrero 2019 de Ethics Sage: ethicssage.com.
  4. “Significado de valores” en: Significados. Recuperado en: 01 Febrero 2019 de Significados: significados.com.
  5. “Value (ethics)” en: Wikipedia. Recuperado en: 01 Febrero 2019 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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