
Aprender a ser sociable es importante para la vida personal y profesional: el ser humano es un ser social y necesita relacionarse para sobrevivir y tener éxito en la vida. En la vida diaria, la comunicación con otras personas puede ser eficaz, productiva y llegar a su objetivo de manera satisfactoria o, por el contrario, puede dar lugar a confusión y ser ineficaz.
Hay muchas personas muy hábiles socialmente, que son sociables de manera natural, parece que no les cuesta nada relacionarse, comunicarse o hacer amigos. Lejos de lo que se cree, las habilidades sociales se aprenden. Está en uno mismo hacer cosas que ayuden a ser más sociable y a saber crear y mantener más relaciones sociales.
La sociabilidad, según la Real Academia de la Lengua Española, se puede definir como la cualidad de sociable, es decir, aquel que está naturalmente inclinado al trato y la relación con las personas.
Cuando se dice que una persona es sociable es porque es capaz de interactuar y relacionarse con otras personas eficazmente. Realiza actividades con ellas, sabe moverse en ambientes donde hay mucha gente, tiene muchos amigos, sabe conocer gente nueva…
¿Qué ventajas tiene ser más sociable?
Las personas que tienen una buena red social o que intercambian conocimientos, emociones y experiencias con otros están más preparadas para afrontar dificultades.
Ser más sociable permite conocer más gente nueva, vivir más experiencias, conocer a fondo a la gente que está alrededor, compartir intereses con otras personas y alcanzar mayor bienestar.
La sociabilidad o las habilidades sociales son conductas que se aprenden y es desde la infancia desde donde se pueden impulsar.
Las personas sociables suelen comunicarse mejor, caen bien a la gente y tienen más amigos, se abren a los demás para dejarse conocer, juzgan menos, son respetuosos y alegres.
En tanto seres sociales, las personas necesitan a los otros para alcanzar muchas cosas en la vida y ser más felices: en muchas ocasiones trabajan en equipo, viven con otras personas, se enriquecen al conocer gente, aprenden de otras personas…
Además, ser sociable también ayuda internamente. Aprenden quiénes son también a partir de la manera en la que los otros les ven. La autoestima depende también de las experiencias que se tienen con los demás, por ejemplo.
Ser sociable aporta beneficios como:
- Mayor bienestar.
- Mayor autoestima.
- Mayor apoyo y buen soporte ante el estrés y las dificultades.
- Emociones positivas.
- Mayor conocimiento de sí mismo.
- Vivir más experiencias.
- Incremento de la calidad de vida.
- Sentirse queridos y parte de un grupo, valorados.
- Ayuda a lograr objetivos.
- Crear vínculos y mantenerlos en el tiempo.
15 consejos para ser más sociable
- La actitud positiva es muy importante. En las últimas décadas se ha relacionado el optimismo con muchas variables psicológicas y de la salud, como que tienen menos estrés, enferman menos o afrontan de mejor manera los problemas diarios. Una de las características de los optimistas es que buscan más apoyo social, y por tanto, se relacionan mejor con otras personas, además de que resuelven mejor los conflictos sociales. El sentido del humor forma parte de la actitud positiva hacia la vida. Es importante ser una persona alegre, optimista y con buen humor. El sentido del humor ayuda a confiar más en sí mismo y a conectar con los demás en las relaciones sociales.
- Conocerse bien y confiar en sí mismo. Es importante, de cara a ser más sociable, tener una buena imagen de uno mismo y confiar en las propias capacidades. Seligman, por ejemplo, un autor importante en psicología, ya indicaba que la valoración que se hace de uno mismo suele ser más positiva que la que hacen otras personas. Y esto tiene una función de adaptación, porque a través de las expectativas puede motivar para alcanzar metas. Sin embargo, si no se es del todo consciente, también podría conducir a algunos problemas. Pero es importante conocerse. En la inteligencia emocional, por ejemplo, una de las competencias necesarias es el autoconocimiento. Esta inteligencia puede ayudar a ser más eficaces socialmente y más sociables, en tanto que incluye conductas que implican conocerse bien y conocer a los demás, saber reconocer y expresar emociones propias y ajenas, entre otras cosas. Para ser más sociable, es importante la autoconciencia y también la aceptación de uno mismo, de lo contrario, no se atenderán las necesidades y no se podrá mostrar como alguien genuino y capaz en las relaciones con otras personas.
- Mostrarse amable y disponible hacia los demás. Ser amable y estar abiertos a hacer favores a los demás (dentro de lo posible) es una buena manera de lograr un contacto más cercano con las personas. Al mostrarse amable y disponible hacia los demás, la persona se sentirá más satisfecha y los demás también. Por ejemplo, sonreír es una buena manera de mostrarse amable. Ser educado, a través de fórmulas como dar las gracias o pedir las cosas por favor, también. La sonrisa crea en la gente una imagen positiva de la persona y tiene más interés en conocerla. La sonrisa invita a los demás a sonreír. Saludar también es un gesto sencillo que puede incentivar las relaciones.
- Si se critica, que sea constructivamente. Las críticas o las personas que critican y cotillean pueden tener efectos negativos en las relaciones sociales. Sin embargo, en algunas ocasiones hacer críticas puede ser beneficioso. Lo importante es saber cómo hacerlas. Mediante las críticas se puede mejorar una relación con otra persona, corregir alguna cosa que molesta, lograr una meta. Sin embargo, si no se hace adecuadamente, puede generar conflictos con el interlocutor. Puede interpretarla mal y percibirla como un ataque. Para ello, hay que fijarse no solo en lo que se dice, sino también la manera en la que se hace: el tono, los gestos, la expresión facial… Una técnica recomendada es la del emparedado o sándwich: implica introducir un comentario crítico que se quiere transmitir entre dos comentarios positivos. Así, se le dice a la persona alguna cosa que hace bien, se continúa con aquello que podría mejorar y termina resaltando otro aspecto positivo. Es importante ser honesto y sincero con la otra persona y saber cuál es el objetivo de la crítica. No atacar, ni acusar al otro, ni utilizar el sarcasmo. Ofrecer soluciones a lo que se propone sin ambigüedad. Lo importante es ser claro y concreto.
- Preocuparse por los demás y ser empático. Para ser más sociable y conseguir más relaciones es imprescindible que la otra persona se sienta comprendida. La empatía es la capacidad de comprender a la otra persona y de percibir de manera correcta lo que experimenta. Además, hay que comunicárselo de manera verbal y no verbal en el mensaje que se transmite. Es una de las habilidades interpersonales más importantes para conseguir buenas relaciones con los demás.
- Atender el lenguaje corporal. El lenguaje corporal propio es muy importante para lograr relaciones sociales eficaces. Por ejemplo, mirar a los ojos. Al conversar con otras personas hay que mirarles a los ojos con el tiempo necesario para establecer un buen contacto. El hecho de apartar la mirada suele generar desconfianza en el interlocutor, por lo que es importante evitar hacerlo. Atender también al volumen de la voz, no bajar el volumen, dado que puede parecer que se es una persona tímida o insegura. Tampoco es adecuado un tono excesivamente alto que puede ser molesto y agresivo. La entonación es importante porque con ella se puede comunicar a la otra persona que se siente interés en ella y en la comunicación que se está desarrollando. También hay que atender a los silencios, muletillas, repeticiones… en ocasiones esto surge cuando la persona tiene ansiedad ante la relación social. Es importante ser uno mismo y vencer la ansiedad para poder relacionarse mejor con otras personas. La postura y los gestos también dan información. Mantener la distancia física apropiada y no excederse con el afecto físico, pues hay personas a quienes podría incomodarle. Sin embargo, es importante leer el mensaje no verbal del interlocutor para adaptarse a él en cierto modo.
- Iniciar conversaciones. Uno de los factores que pueden explicar un comportamiento social inadecuado es el hecho de que el sujeto no esté interesado en iniciar o mantener interacciones sociales con otras personas. Si se quiere ser más sociable, hay que preocuparse por iniciar y mantener correctamente conversaciones con los demás. Si no se sabe de qué hablar, se puede comenzar comentando aspectos neutros, de la situación o del entorno o incluso del tiempo. Es mejor hacer preguntas abiertas y fáciles de responder, para ir progresivamente haciendo preguntas más íntimas o personales.
- Proponer nuevas actividades en el grupo de amigos. Una buena manera de conocer más gente y ser más sociable es proponer nuevas actividades en el grupo de amigos. Muchas veces se tiende a centrarse en las personas conocidas y se termina haciendo el mismo tipo de actividades o yendo a los mismos sitios. Una buena alternativa es proponer al grupo de amigos actividades nuevas, que no hayan hecho antes y donde se tenga la oportunidad, como grupo, de interaccionar y conocer a otros grupos de amigos.
- Hacer actividades para conocer gente nueva. De manera individual se puede hacer actividades para conocer gente nueva, solo hay que abrirse un poco más a nuevas oportunidades. Por ejemplo, apuntarse a asociaciones u organizaciones de intereses similares a los propios (fotografía, manualidades, ciclismo o actividades deportivas en general, voluntariado…). Apuntarse a grupos de idiomas que quedan para practicar y es una buena manera de conocer gente. Si se asiste a eventos donde hay gente que no se conozca, no quedarse siempre cerca de los conocidos.
- Ser asertivo. La asertividad es un tema importante en lo que se refiere a las habilidades sociales. El hecho de que la persona no esté segura de los derechos que tiene o de lo que piensa, o cree que no debe responder, por ejemplo, puede llevar a las personas a dificultar sus relaciones con otros. Ser asertivo implica actuar teniendo en cuenta los propios derechos, opiniones y necesidades, movilizándose según los propios intereses pero al mismo tiempo tener en cuenta a los demás. Para ser más sociable es importante desarrollar y trabajar la asertividad. Hay tres estilos asertivos: el pasivo, el asertivo y el agresivo. Ser asertivo implica tenerse en cuenta, saber defender los derechos sin dejarse manipular, pero sin manipular a los demás.
- Captar las señales verbales y no verbales de los interlocutores. Hay que estar atento a las señales de los demás, tanto verbales como no verbales. La persona tiene una entonación, unos gestos, etc., que se deben saber leer para poder adaptarse. Por ejemplo, el rostro muestra mucho cómo se siente la persona. Fijarse en los ojos, en la boca, en las cejas. Las emociones básicas, por ejemplo, dan información con el rostro. Fijarse en lo que dice, en cómo lo dice, en si es congruente lo que dice verbalmente con las señales no verbales.
- Dar información propia a los demás. Muchas personas con baja autoestima, de manera equivocada, consideran que a los demás no les importan las cosas que les pasan o sus gustos, experiencias u opiniones. Por eso, son personas que se comunican menos con los demás, escuchan más pero hablan menos. Consideran que es una vía adecuada para no molestar a los demás. Pero es ineficaz para establecer relaciones sociales. Para crear nuevas relaciones sociales es importante interesarse por la otra persona, pero también mostrar una parte de sí mismo. A las personas les gusta la reciprocidad. Por ello, es bueno tener datos de lo que le gusta o hace la otra persona y preguntarle, pero también aprovechar para contar algo de uno mismo.
- No pretender valorar si se está actuando bien o mal: “el rol del espectador”. Uno de los factores que explica el comportamiento social inadaptado o que puede dificultar a la persona tener una conducta hábil socialmente es la valoración que hace ella misma de su actuación. Algunas veces, los sujetos están pendientes de cómo actúan y lo hacen de manera negativa, a través de autoverbalizaciones negativas, o temiendo las consecuencias de su actuación. Es importante no juzgar la interacción conforme sucede, porque esto incrementará la ansiedad y las posibilidades de bloquearse. Es más importante centrarse en los demás y ser uno mismo.
- Descubrir los intereses de los interlocutores y mostrarse interesado. Es importante interesarse y conocer a los interlocutores, sus gustos, sus preferencias, lo que hacen, etc. De este modo, será más fácil iniciar y mantener conversaciones. Para ello, preguntar al otro y cuando comience a contar cosas, continuar la conversación mostrando interés. Prestar atención a lo que dice, escuchar mirando a los ojos, hacer señales de que se capta lo que dice y después, dar algo de información propia. En cualquier caso, no hay que ser entrometido ni hacer preguntas incómodas. Y si una persona prefiere no hablar, es mejor no insistir.
- Aprender a escuchar. Saber escuchar es un factor importante para ser más sociable y tener más éxito en las relaciones con los demás. Si se escucha a los demás, uno será capaz de entender al otro, de comprenderlo, de saber sobre sus gustos e intereses, preocuparse por ella y tener temas de conversación. Escuchar es un proceso psicológico que parte de la audición. Implica tener en cuenta otras variables, como la atención a la otra persona, la observación y el interés hacia ella. La escucha activa es atender con atención la importancia de los mensajes verbales y no verbales del interlocutor. Si se escucha a la otra persona, esta lo captará y se sentirá más dispuesta a entablar conversaciones, a conocer y a relacionarse más con uno.
Referencias
- Castanyer, O. La asertividad, expresión de una sana autoestima.
- Naranjo Pereira, M.L. Relaciones interpersonales adecuadas mediante una comunicación y conducta asertivas. Actualidades investigativas en educación, Universidad de Costa Rica.
- Ortego, M.C., López, S., Álvarez, M.L. Las habilidades sociales. Ciencias Psicosociales. Universidad de Cantabria.
- Asertividad. Recuperado de drale.es.
- Roca, E. Cómo mejorar tus habilidades sociales.