
¿Qué es el consumo sustentable?
El consumo sustentable, o sostenible, es la satisfacción de necesidades actuales y futuras de una sociedad sin comprometer los recursos para las generaciones siguientes. Esto significa que se utilizan los recursos naturales minimizando el impacto ambiental, centrándose en lo realmente necesario y reduciendo los residuos que se generan. Para que el consumo sea sustentable, requiere tomar en cuenta el origen de lo que se consume y su proceso de producción.
Este tipo de consumo se planteó en 1992, en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río de Janeiro. Este es un elemento fundamental para alcanzar el desarrollo sustentable como forma de conseguir unas condiciones ambientales propicias para la vida.
El desarrollo sustentable se fundamenta en tres pilares (económico, social y ecológico) que deben estar en equilibrio. Esto se puede ver afectado por el consumo y, por tanto, es esencial que el mismo sea igualmente sustentable.
Sin un consumo sustentable, la presión que el modelo consumista ejerce sobre el planeta es insostenible. El consumismo implica derroche de materias primas, cuya extracción es una presión negativa para el desequilibrio ecológico y social.
Por tanto, son necesarias acciones de consumo sostenible, tales como la educación del consumidor y la información adecuada sobre cada producto o servicio. Asimismo, desarrollar hábitos de consumo que abarquen desde la adquisición del producto, su reutilización, reciclaje o disposición adecuada de los desechos que genera.
¿Para qué sirve y por qué es importante el consumo sustentable?
Vivimos en sociedades consumistas y el sistema funciona sobre la base de promover el consumo creciente de productos y servicios. Se trabaja con la obsolescencia planificada e inducida, incentivando el descarte de productos y piezas que aún son útiles.
Este modelo de desarrollo es insostenible, porque somete al planeta a una presión de demanda de recursos que genera profundos desequilibrios ecológicos.
El motor de este sistema es el consumo creciente y, al hacerlo sustentable, se busca racionalizar su marcha. Para esto, el consumo sustentable introduce racionalidad ecológica y social en equilibrio con la economía.
- Ahorro de materias primas. El consumo sustentable implica una reducción del consumo superfluo, así como ampliar la vida útil del producto consumido. Esto repercute en una menor demanda en la cadena de producción, que termina incidiendo en una menor extracción de materias primas. Por tanto, se reduce el impacto ambiental asociado a los distintos procesos extractivistas o de producción de materias primas. De igual forma, el consumo sustentable prioriza productos cuyo proceso productivo es de bajo impacto ambiental y social, favoreciendo el equilibrio en el desarrollo. Dentro del consumo sustentable, se da preferencia a productos elaborados con materias primas renovables para promover el ahorro de estos recursos naturales. Esto abarca inclusive a las fuentes de energía que se emplean en el proceso que produce, distribuye y pone a disposición el producto.
- Equilibrio social. La concepción del consumo sustentable implica considerar las condiciones sociales de producción de lo que se consume. Aquellos productos cuya elaboración se base en la explotación del trabajo infantil, el pago inadecuado del trabajador o condiciones laborales inadecuadas deben ser rechazados.
- Mecanismo de presión. Esta es una valiosa herramienta de presión social para configurar una ruta de desarrollo sostenible. Las empresas trabajan en función de satisfacer la demanda; si la misma es sustentable, empuja a una producción y comercio sostenible.
- Calidad de vida. El consumo sustentable se rige por el alcance de un equilibrio con el ambiente del cual nosotros mismos formamos parte. En este sentido, los principios de este tipo de consumo llevan a priorizar productos y servicios más sanos y menos contaminantes.
Acciones para el consumo sustentable
La principal acción a ejecutar para lograr un consumo sostenible es la educación del consumidor y su oportuna, veraz y adecuada información. Si el consumidor no tiene conciencia de las implicaciones del acto de consumir un determinado producto o servicio, no puede realizar un consumo sostenible.
Además, el consumidor debe tener la formación adecuada para saber interpretar la información y actuar en consecuencia. A partir de aquí se desprende una infinidad de acciones que abarcan nuestro quehacer diario.
- Uso racional del agua potable. El déficit de agua potable es uno de los más graves problemas que encara la humanidad, de ahí lo fundamental de su uso sostenible. No se trata solo del problema que representa su desperdicio en sí, sino de todo el gasto energético que implica disponerla para el consumo. Acciones como cerrar el grifo al cepillarse los dientes o tomar duchas más cortas hacen un gran aporte.
- Jabones y detergentes. No basta con ahorrar agua para hacer un consumo sostenible, es necesario cuidar lo que se agrega a la misma y puede ser contaminante. De tal forma que implica también el empleo de productos de higiene de bajo impacto ambiental. Parte de los contaminantes más problemáticos en cuerpos de agua son jabones y detergentes, ya que rompen la tensión superficial de las membranas biológicas. Por esto, es necesario hacer un uso racional de los mismos.
- Uso racional de la electricidad. La generación de electricidad implica grandes gastos de energía y materiales, que en la mayoría de los casos derivan de combustibles fósiles. Esto implica una carga contaminante en términos de emisión de gases de efecto invernadero y contaminantes al aire, agua y suelos. Un consumo sostenible de la electricidad es fundamental, empleándola solo para lo realmente necesario. Dejar luces encendidas cuando no cumplen un papel esencial, el exceso de iluminación navideña y de anuncios publicitarios son ejemplos de consumo eléctrico insostenible.
- Aprovechamiento de alimentos. En las sociedades llamadas desarrolladas, la proporción de productos alimenticios que se desperdicia es bastante alta. Esto no es solo un problema ético en un planeta con amplias poblaciones humanas hambrientas; también implica desperdicio de materias primas, energía y contaminación ambiental.
- Transporte y consumo de combustibles fósiles. Una de las actividades humanas más contaminantes es el transporte de personas y mercancías, debido al uso de combustibles fósiles en el proceso. En este sentido, una de las acciones de consumo sustentable de mayor impacto positivo es la reducción del uso de dichos combustibles. En el transporte, esto implica utilizar menos el auto particular y priorizar el empleo del transporte público. Para esto, se requiere un sistema de transporte público eficiente, preferiblemente basado en energías renovables o menos contaminantes, como la electricidad.

- Consumo de ropa, calzado y accesorios. La industria de la moda es una de las más contaminantes, debido a su alta tasa de consumo basada en la obsolescencia inducida. La gente desecha piezas de ropa útiles porque ya pasaron de moda y compra nuevas. Pero la producción de esas nuevas piezas de vestuario implica graves impactos ambientales desde la producción misma de la fibra. En el cultivo del algodón, se utiliza una gran cantidad de agroquímicos que son altamente contaminantes de los cuerpos de agua. Mientras que las fibras sintéticas derivan del petróleo, con todo lo que esto implica en contaminación ambiental. Es por ello que romper con los dictados de la moda, realizando un consumo sustentable de la ropa, contribuye a un ambiente más sano.
- El consumo y la biodiversidad. El consumo irracional de mercancías impacta negativamente en la biodiversidad, al promover la contaminación e incluso directamente la desaparición de especies. Un consumidor consciente del origen del producto e implicaciones de su consumo contribuye decididamente a la conservación de la biodiversidad.
- Animales y plantas en peligro. Una acción de consumo sustentable determinante es evitar consumir productos derivados de animales y plantas amenazadas de extinción.
- Alteración de ecosistemas. De igual forma, un consumidor consciente e informado evita consumir productos o servicios provenientes de empresas que causan impactos negativos en ecosistemas frágiles.
- Las 3 R. Las acciones derivadas del principio de las 3 R, reducir, reutilizar y reciclar, deben estar presentes en el consumo sustentable. Reducir los residuos en el proceso de consumo es parte importante de un uso eficiente de materias primas. Igualmente, reutilizar objetos que ya pasaron un ciclo de consumo, contribuyendo a reducir la presión sobre los recursos naturales. Y finalmente, reciclar los materiales o componentes derivados de productos consumidos también implica una menor demanda de materias primas vírgenes. En este sentido, juega un papel importante el establecimiento de sistemas de clasificación de residuos y el papel del consumidor final en dichos sistemas.
- Considerar las condiciones de producción. Una parte relevante del desarrollo sustentable y, por lo tanto, del consumo sustentable, es mantener el equilibrio social, ecológico y económico. El consumo sustentable debe tomar en cuenta las condiciones de producción de lo que consume.
- En lo sociolaboral. El consumidor responsable, en pro del consumo sustentable, evita productos o servicios que impliquen condiciones de trabajo indeseables en su proceso productivo. Las condiciones laborales inadecuadas producen pobreza y desequilibrios sociales, que a su vez impactan con una presión incontrolada sobre el ambiente.
- Vencer la obsolescencia planificada e inducida. El consumismo es la amenaza central contra el desarrollo sustentable, por lo que un consumo más racional ayuda a neutralizarlo. Entre los elementos impulsores del consumismo están la obsolescencia planificada y la inducida, como formas de impulsar la sustitución de productos aún útiles. Según estudios realizados, en Estados Unidos el 99% de las mercancías consumidas se convierte en basura en apenas 6 meses. Un consumo sustentable conlleva sustituir un producto solo cuando realmente ha cumplido su vida útil, no por exigencias de la moda.
- Los teléfonos móviles y equipos electrónicos en general. Un ejemplo relevante es el consumo actual de teléfonos móviles y de equipos electrónicos en general. En la actualidad, la cantidad de teléfonos móviles en los países desarrollados es igual o mayor que la población que los habita. Por otra parte, estos aparatos son sustituidos por modelos nuevos máximo cada dos años. Esto es un comportamiento nada sustentable, ya que se genera una gran cantidad de basura electrónica. Además, la construcción de aparatos nuevos demanda una gran cantidad de recursos no renovables. Se hace necesario romper con la obsolescencia planificada por parte de la industria y que el consumidor no genere la obsolescencia inducida por la publicidad.
Ejemplos de consumo sustentable
- Transporte eléctrico. Un buen ejemplo de consumo sustentable es el empleo de transporte público impulsado por energía eléctrica. En ciudades como Beijing (China), Santiago de Chile, Medellín (Colombia) y otras, funcionan autobuses eléctricos. Esta forma de transporte reduce sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorando la calidad del aire.
- La bolsa de la compra. El plástico representa el paradigma de desechos antiecológicos, al ser no biodegradable, siendo las bolsas plásticas para las compras uno de los mayores problemas. El consumo sustentable debe orientarse hacia el uso de alternativas, como bolsas de tela, cajas, canastos u otros contenedores reutilizables. A nivel mundial se viene desarrollando la tendencia a imponer un impuesto al uso de bolsas plásticas a fin de reducir su uso. Esta iniciativa ya ha sido implementada en más de 170 países, contribuyendo sustancialmente a reducir el consumo de este tipo de bolsas.
- Sistemas de reciclaje de aguas grises. Las aguas grises son aguas residuales provenientes del lavado de la ropa, enseres domésticos y la ducha. No tienen una alta carga orgánica y pueden ser recicladas para diversos usos, como el riego o la descarga del retrete. Hoy en día existen diversos casos de implementación de sistemas de reciclaje de aguas grises en complejos urbanísticos. Un ejemplo es la Finca La Escondida en Mendoza (Argentina), donde a través de un sistema de doble cañería procesan separadamente aguas negras y grises. De esta forma reciclan las aguas grises para el riego y el desagüe del retrete. Esto se combina con iluminación basada en energía solar y biodigestores para la generación de gas metano.
- Consumo de productos de agricultura orgánica. En las últimas décadas ha tomado auge la demanda de productos agrícolas provenientes de la agricultura orgánica. Esta práctica agrícola consiste en cultivar empleando solo fertilizantes y formas de control de plagas naturales, sin el empleo de agroquímicos.
Referencias
- Informe de sostenibilidad 2018. Banco Interamericano de Desarrollo.
- Burguera, L.J. Proyectos Socio-Ambientales para el Desarrollo Sostenible de Ciudades y Pueblos. Fermentum.
- Calvente, A.M. El concepto moderno de sustentabilidad. Universidad Abierta Interamericana. Centro de Altos Estudios Globales.
- Camacho-Delgado, C. Del consumismo al consumo sostenible. Punto de Vista.
- Espino-Armendáriz, S. Consumo sustentable: un enfoque integral. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Cuadernos de divulgación ambiental. México.