Experimento de Asch: Bases, Procedimiento y Resultados

El experimento de Asch se centró en examinar el poder de la conformidad en los grupos. Constituye una serie de estudios realizados en 1951. Este experimento se basó en el estudio de la psicología social

Para la realización del estudio se incitó a un grupo de estudiantes que participaran a una prueba de visión. No obstante, sin que ellos lo supieran, estaban formando parte de un estudio psicológico.

El experimento de asch con su creador

En el experimento participaron también sujeto controles, es decir, personas que sí eran conscientes de estar participando en un estudio psicológico y que, además, actuaban como cómplices del experimentador.

En la actualidad, el experimento de Asch es uno de los estudios de psicología social más conocidos a nivel mundial y los resultados obtenidos han producido un elevado impacto en la psicología social y la psicología de los grupos.

En este artículo se explica el experimento de Asch, se comenta el procedimiento que se siguió y las pruebas que se realizaron, y se revisan los resultados que se obtuvieron a través de este estudio.

Bases del experimento de Asch

El experimento de Asch es uno de los estudios más famosos y conocidos dentro del campo de la psicología social. Este fue diseñado y elaborado por Solomon Asch y su objetivo principal consistía en probar como la presión ejercida por compañeros puede modificar la conducta de las personas.

En este sentido, el experimento de Asch se relaciona directamente con los experimentos conducidos en la prisión de Stanford y los experimentos de Milgram. Estos dos estudios examinaron la influencia social sobre la conducta individual de cada sujeto.

De forma más concreta, el experimento de Asch trata de mostrar cómo seres humanos con condiciones totalmente normales pueden sentirse presionados hasta tal punto que la propia presión les conduce a modificar su comportamiento e incluso sus pensamientos y convicciones.

En este sentido, el experimento de Asch muestra que la presión ejercida por compañeros puede hacer que un sujeto vea influido su juicio y su conducta personal.

Planteamiento

El experimento de Asch se desarrolló reuniendo a un grupo de entre 7 y 9 estudiantes en un aula.

A los participantes se les había comentado que realizarían una prueba de visión, por lo que tendrían que observar detenidamente un seguido de imágenes.

De forma más concreta, al llegar al aula, el experimentador indicaba a los estudiantes que el experimento consistiría en comparar una serie de pares de líneas.

A cada sujeto se le mostrarían dos tarjetas, en una aparecería una línea vertical y en la otra tres líneas verticales de distinta longitud. Cada participante debía indicar cuál de las tres líneas de la segunda tarjeta presentaba la misma longitud que la línea de la primera tarjeta.

A pesar de que el experimento contaba con unos 9 participante, en realidad, todos ellos menos uno eran sujetos controles. Es decir, eran cómplices del investigador, cuya conducta iba encaminada a contrastar las hipótesis del experimento y, por lo tanto, a ejercer presión social sobre el participante restante (sujeto crítico).

Procedimiento

El experimento empezaba mostrando las tarjetas a los participantes. Todos ellos visualizaban una misma tarjeta con una línea y otra tarjeta con tres líneas.

El estudio estaba planteado de tal forma que el sujeto crítico debía elegir cuál era la línea de idéntica longitud a la de la otra tarjeta una vez los otros participantes (cómplices) habían realizado su valoración.

En total, el experimento constaba de 18 comparaciones diferentes de las cuales los cómplices tenían la instrucción de dar una respuesta incorrecta en doce de ellas.

En las dos primeras tarjetas, tanto los cómplices como el sujeto crítico respondieron de forma correcta, indicando la línea de la tarjeta que resultaba de idéntica longitud a la línea de la otra tarjeta.

No obstante, a partir de la tercera prueba los cómplices empezaron a indicar de forma intencionada una respuesta incorrecta. En esta tercera comparación, el sujeto crítico difería de los demás y manifestaba la valoración correcta mostrándose sorprendido por el resto de respuestas incorrectas.

En la cuarta comparación se mantuvo el patrón y los cómplices determinaron de forma unánime una respuesta incorrecta. En este caso, el sujeto crítico mostró un notable desconcierto pero fue capaz de realizar la respuesta correcta.

Durante las otras 10 comparaciones, los cómplices mantuvieron su patrón de conducta, realizando siempre una respuesta incorrecta sobre las tarjetas. A partir de ese momento, el sujeto crítico empezó a ceder a la presión de forma eventual e indicar también una respuesta incorrecta.

Resultados

El experimento comentado anteriormente se repitió con 123 participantes (sujetos críticos) distintos.

En los resultados se observó que en circunstancias normales los participantes daban una respuesta errónea el 1% de las veces, por lo que la tarea no presentaba dificultad.

No obstante, cuando aparecía la presión social, los participantes de dejaban llevar por la opinión incorrecta de los demás el 36.8% de la veces.

Así mismo, aunque la mayoría de los sujetos críticos (más de la mitad) contestaron de forma acertada, muchos de ellos experimentaron un elevado malestar y el 33% de ellos se conformó con el punto de vista mayoritario cuando al menos tres cómplices estaban presentes.

Por otro lado, cuando los cómplices no emitían un juicio unánime, el porcentaje de acierto del sujeto crítico incrementaba notablemente respecto a cuando todos los cómplices estaban de acuerdo en una respuesta incorrecta.

En cambio, cuando los sujetos realizaban la misma tarea sin estar expuesto a la opinión de otras personas, no tenían ningún problema para determinar la respuesta correcta.

Así pues, el experimento de Asch permitió poner de manifiesto el elevado potencial que presenta la presión social sobre el juicio y la conducta personal de los seres humanos.

Una diferencia importante entre el experimento de Asch y el también conocido experimento de Milgram radica en la atribución de las conductas erróneas.

En el experimento de Asch, los sujetos atribuían sus respuestas erróneas a defectos en su capacidad visual o en falta de juicio (atribución interna). En cambio, en el experimento de Milgram, los participantes culparon la actitud y el comportamiento del experimentador (atribución externa).

Referencias

  1. Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 70 (Whole no. 416).
  2. Bond, R., & Smith, P. (1996). Culture and conformity: A meta-analysis of studies using Asch’s (1952b, 1956) line judgment task.Psychological Bulletin, 119, 111-137. 
  3. Lorge, I. (1936). Prestige, suggestion, and attitudes, Journal of Social Psychology, 7, 386–402.
  4. Miller, N.E. & Dollard, J. (1941). Social learning and imitation. New Haven, CT: Yale University Press.
  5. Moore, H.T. (1921). The comparative influence of majority and expert opinion, American Journal of Psychology, 32, 16–20.
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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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