Juan Ramón Jiménez: biografía, etapas, estilo y obras

Juan Ramón Jiménez (1881-1958) fue un destacado poeta español reconocido a nivel mundial por su célebre obra Platero y Yo. Perteneció a la Generación de 1914, también conocida como Novecentismo, sin embargo, el desarrollo de su obra estuvo también ligado al Modernismo.

El carácter de la poesía de Juan Ramón Jiménez se resume en la búsqueda de la verdad, y, además, en llegar a alcanzar la perpetuidad. Por medio de los temas que constantemente desarrolló en sus poemas, como la realidad y el amor, encontró a la hermosura, la cual era para él fuente de toda precisión.

Juan Ramón Jiménez. Fuente: UnknownUnknown author [Public domain], via Wikimedia Commons

Los estudiosos de su obra la dividieron en tres etapas: la sensitiva, la intelectual y la verdadera. De esa forma se hace más fácil y preciso el entendimiento de sus poemas; porque están relacionados a su vez con etapas de su vida. Sin duda alguna, Jiménez es lectura obligada para las nuevas generaciones.

Biografía

Juan Ramón Jiménez Mantecón nació el 23 de diciembre de 1881 en el municipio de Moguer (Huelva-España). Los padres del poeta fueron Víctor Jiménez y Purificación Mantecón López-Parejo, ambos se dedicaron al negocio de vinos. Desde muy temprana edad Juan Ramón demostró pasión por el aprendizaje.

Formación académica   

Los primeros años de formación de Juan Ramón Jiménez los cursó en el colegio Enseñanza de San José, en la ciudad de Huelva. A los 10 años de edad obtuvo notas sobresalientes en el centro de enseñanza de educación pública conocido hasta hoy día como La Rábida.

El bachillerato lo cursó en el Colegio de San Luís de Gonzaga, unido a la Compañía de Jesús. En dicha institución obtuvo el título de Bachiller en Artes. Durante un tiempo el futuro poeta estuvo convencido de querer ser pintor, por ello decidió mudarse a Sevilla.

Una vez en la ciudad de Sevilla, Juan Ramón Jiménez comenzó a frecuentar la biblioteca del Ateneo, y se dio cuenta de su gran vocación y pasión por la escritura y la poesía. Así que no perdió el tiempo, y comenzó a darle rienda suelta a una serie de escritos en prosa y verso. Se dedicó también a escribir en medios impresos.

A los 18 años de edad tomó la decisión de matricularse en la Universidad de Sevilla para estudiar derecho. Al poco tiempo desertó. En 1900 se fue a Madrid, y con 19 años realizó la publicación de dos obras: Almas de Violeta y Ninfeas. A partir de ese momento el poeta tuvo una vida acontecida.

Tiempos de oscuridad

En el año en que Jiménez comenzó a publicar sus primeros trabajos, la muerte de su padre lo sorprendió de tal manera que cayó en una profunda depresión. A eso se le sumó el hecho de que la familia perdió toda su fortuna. Todo eso a causa de una disputa en tribunales, donde ganó el entonces llamado Banco Bilbao.

La oscuridad en la vida del escritor obligó a su familia a ingresarlo a un sanatorio, para que se recuperara del proceso depresivo. En un principio lo internaron en un hospital al sudoeste de Francia, en Burdeos; un tiempo más tarde, lo recibieron en una clínica de la capital española.

Un poeta entre amores

Después de haberse recuperado y volver a encontrar la luz en 1902, Juan Ramón Jiménez inició una etapa en su vida de amores y amoríos. Se enamoró de una joven conocida como Blanca Hernández Pinzón, quien fue su primer amor y la musa inspiradora de muchos de sus versos.

Colegio Juan Ramón Jiménez. Fuente: Ricardo Ricote Rodrí… [CC BY 3.0]

Sin embargo, durante un tiempo se convirtió en un seductor. Fueron muchas las mujeres que alargaron su lista de donjuán. Así que todas esas aventuras amorosas fueron material suficiente para inspirarse al escribir los 104 poemas que formaron sus Libros de Amor, entre 1911 y 1912.

Un tiempo después, en el año 1903, Juan Ramón conoció en Madrid a Luisa Grimm, una norteamericana casada con un importante español. Ella se caracterizó por su inteligencia y belleza, lo que hizo que el poeta quedara prendado de sus encantos. Se sabe que se relacionaron por cartas durante ocho años.

Unos años después llegó a la vida del poeta su inseparable compañera, la lingüista y escritora española Zenobia Camprubí Aymar. Contrajeron matrimonio en el año 1913. La esposa se convirtió en el gran amor de Juan Ramón, además de ser su más fiel colaboradora.

Tiempo en el exilio

En 1936 estalló en España la Guerra Civil. El escritor estuvo a favor de la República. Ante la crisis que vivió el país, tomó la decisión junto con su esposa de darles techo a varios niños que se habían quedado sin sus padres. Este fue el tiempo de la fase “intelectual” hacia la “suficiente” de su obra.

La guerra llenó de temor a Juan Ramón Jiménez, debido a que se emprendió una emboscada contra los escritores e intelectuales de la época por considerarlos una amenaza; todo ello por parte de los socialistas. El matrimonio salió de España con destino a Washington, Estados Unidos.

El tiempo en el exilio fue duro para Juan Ramón. El escritor pasó por varias crisis de depresión y tuvo que ser internado. Pero no todo fue negro; en esa época, tanto él como su esposa se desempeñaron como profesores universitarios. Mientras que el poeta se inspiró para seguir escribiendo.

Muerte

Los esposos viajaron durante un tiempo a varios países de Suramérica. En el año 1950 se instalaron en Puerto Rico; allí dieron clases en la Universidad principal del país boricua. En el año 1956, tres días después de haber sido nombrado como Premio Nobel de Literatura, murió su esposa.

Monumento a Juan Ramón Jiménez. Fuente: Zarateman [CC BY-SA 4.0], from Wikimedia Commons

La muerte de su amada devastó al poeta, y nunca más pudo recuperarse. Dos años más tarde, el 29 de mayo de 1958, el poeta murió en Puerto Rico. El mundo literario lloró su muerte. Los restos del escritor fueron trasladados a su país natal. Hasta el día de hoy continúan los homenajes en su memoria.

Etapas en su obra

La obra poética de Juan Ramón Jiménez ha sido dividida en tres etapas fundamentales:

– Etapa sensitiva (1898-1916)

Esta primera etapa de la vida literaria del poeta está estructurada a su vez en dos partes. Una va hasta 1908, mientras que la segunda hasta el año 1916. En la primera, Jiménez estuvo fuertemente influenciado por Gustavo Adolfo Bécquer y, además, por los movimientos del Modernismo y el simbolismo.

En esta etapa el escritor hizo un trabajo descriptivo del paisaje interior, es decir, el que se refiere al alma del ser humano. El tratamiento de la poesía es de completa emotividad y de mucho sentimiento. Rimas (1902), Arias tristes (1903), Jardines lejanos (1904) y Elegías (1907), pertenecieron a esta división.

La segunda división de la etapa sensitiva, que abarcó hasta el año 1916, estuvo compuesta por rimas consonantes, versos endecasílabos o de arte mayor y por algunos sonetos. Además, tuvo algunos matices de erotismo y lujuria.

Pertenecen a esta categoría las siguientes obras: Libros de amor (1910-1911), La soledad sonora (1911), Laberinto (1913), su célebre y famoso Platero y yo (1914) y Estío (1916). El término de esta etapa significó el alejamiento del poeta del Modernismo.

– Etapa intelectual (1916-1936)

Esta es la etapa donde Juan Ramón Jiménez leyó y estudió a escritores ingleses de la talla de William Yeats, William Blake, Percy Shelley y Emili Dickinson. Además, fue el tiempo en el que por primera vez fue a América. También fue la época donde se relacionó con la Generación de 1914.

La etapa intelectual estuvo marcada por un acontecimiento importante en la vida personal de Juan Ramón Jiménez: el mar. El poeta lo relacionó con la vida, el gozo, la soledad y lo eterno. Fue un símbolo constante en cada uno de sus escritos.

Es la etapa de la profundidad, del crecimiento espiritual. El escritor sintió un imperante deseo por salvarse de la muerte, por eso se hace referencia a su incansable búsqueda por lo eterno. Así que dejó de lado la musicalidad poética, y se concentró en la belleza y la pureza.

De esta etapa son: Diario de un poeta recién casado (1916), Primera antología poética (1917), Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1917-1923) y Belleza (1917-1923). En esta fase el escritor se aventuró a escribir en versos libres.

– Etapa suficiente o verdadera (1937-1958)

Esta es la etapa del exilio. El interés por la belleza y la perfección siguieron siendo un punto importante en esta fase. Su afán por conseguir la trascendencia espiritual lo llevó a identificarse de una manera singular con Dios. Fue la época de las nuevas palabras, y de una forma particular de expresarse.

Pertenecen a este periodo: Animal de fondo (1949), Tercera antología poética (1957), En el otro costado (1936-1942) y Dios deseado y deseante (1948-1949). En esta época escribió Guerra en España, obra que no fue publicada.

Estilo  

La poesía de Juan Ramón Jiménez tiene características particulares. Se destacó en un principio por su relación con la corriente del Modernismo, y más tarde por la separación que tuvo de este movimiento. Buscó expresar la esencia del ser, a través una transformación espiritual.

Realizó una descripción paisajística, pero no desde el ornamento exterior, del paisaje que se camina u observa, sino del que lleva el ser humano por dentro. Así que la belleza fue siempre un objetivo. Por otro lado, hizo uso de los símbolos para expresar analogías y significados de esencia íntima.

Hubo en Juan Ramón Jiménez una necesidad imperante de formar parte de lo eterno. Supo que escribiendo perduraría en el tiempo. Dejó claro que la poesía producía conocimiento, porque en ella estaba la realidad de las cosas plasmadas con matices de amor, dolor, esperanza y musicalidad.

Obras completas

La obra de Juan Ramón Jiménez es amplia. Es un referente obligado dentro de la literatura en español, que logró universalizarse con Platero y Yo.

Obras más relevantes

A continuación se mencionan en orden cronológico algunas de las más relevantes, y se pasará a la descripción de alguna de ellas:

Ninfeas (1900), Almas de Violeta (1900), Rimas (1902), Arias Tristes (1902), Jardines Lejanos (1902), Elejías Puras (1908), Elejías Intermedias (1909), Las Hojas Verdes (1909), Poemas Mágicos y Dolientes (1909), Elejías Lamentables (1910) y Baladas de Primavera (1910).

También forman parte de su extensa literatura: La Soledad Sonora (1911), Pastorales (1911), Melancolía (1912), Laberinto (1913), Platero y Yo (1914), Estío (1916), Sonetos Espirituales (1917), Diario de un Poeta Recién Casado (1917) y volvió a publicarse en edición completa Platero y Yo (1917).

Placa de la calle “Juan Ramón Jiménez”. Fuente: Asqueladd [CC BY-SA 3.0]

No pueden dejarse de lado: Eternidades (1918), Piedra y Cielo (1919), Segunda Antología Poética (1922), Poesía (1923), Belleza (1923), Canción (1935), Voces de mi Copla (1945), La Estación Total (1946), Romances de Coral Gables (1948), Animal de Fondo (1949) y Una Colina Meridiana (1950).

Algunas breves descripciones

– Ninfeas (1900)

Este libro de poemas está conformado por treinta y cinco poemas. Al momento de su publicación se reprodujeron quinientos ejemplares. El prólogo o atrio, como el mismo Juan Ramón Jiménez lo denominó, estuvo conformado por un verso del poeta Rubén Darío.

Alba:

“Se paraba

la rueda

de la noche…

Una cinta tranquila

de suaves violetas

abrazaba amorosa

a la pálida tierra.

Suspiraban las flores al salir de su sueño,

Embriagado el rocío de sus esencias…”.

– Arias tristes (1903)

Arias tristes perteneció a la primera etapa de las obras de Juan Ramón Jiménez. En ella se observa una notable influencia de la poesía del español Gustavo Adolfo Bécquer. Las rimas asonantes predominan, de igual forma hay presencia de melancolía.

El uso de los símbolos está presente. La noche, la muerte y la soledad se hacen notar a través de un poeta protagonista. Hace referencia a sí mismo. Es una expresión de sentimientos interiores y personales. A continuación un fragmento de Arias Tristes:

“Yo me moriré, y la noche

triste, serena y callada

dormirá el mundo a los rayos

de su luna solitaria.

Mi cuerpo estará amarillo,

y por la abierta ventana

entrará una brisa fresca

preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien solloce,

cerca de mi negra caja,

o quien me dé un largo beso

entre caricias y lágrimas”.

– Elejías puras (1908)

En Elegías puras el poeta hizo uso de esa característica tan propia de él de hacer cambios de palabras o en las palabras con la intención de crear un lenguaje propio; en este caso la G por la J. En cuanto a contenido, esta obra está llena de melancolía e intimidad.

Juan Ramón Jiménez comenzó a hacer uso con este poemario de los versos Serventesios y Alejandrinos. El primero se refiere a versos de arte mayor, que por lo general son consonantes. Mientras que los Alejandrinos están compuestos por catorce sílabas, con acentuaciones características.

Esta es una representación autobiográfica. En ella el autor reflejó el pasaje interno del ser. Bécquer es una influencia marcada, así como también el Modernismo y los símbolos. El siguiente es una muestra de la expresión nostálgica del poeta:

“Dulces rosas de olor, que entre la hiedra verde

dais a la noche azul vuestra mustia elegancia;

cual la vuestra, la esencia de mi vida se pierde

en una noche triste de brisa y de fragancia.

Si la estrella no fuera de una plata tan dura,

si no fuera la tumba de una de una nieve tan fuerte,

y vuestro olor ¡Oh rosas! Floreciera en la altura

y tu olor ¡oh alma mía! Diera vida a mi muerte”.

Poemas mágicos y dolientes (1909)

Con Poemas mágicos y dolientes, Juan Ramón Jiménez volvió a hacer uso del intercambio de palabras, G por J. Esta obra fue escrita cuando tenía unos veintiséis años de edad, y recién había salido de una de las hospitalizaciones tras unas de sus recaídas por depresión.

Es una expresión de sus vivencias y recuerdos de su tierra natal, Moguer. Como en muchas de sus obras está presente la nostalgia. El paisaje, las costumbres propias del campo, así como también la cotidianidad, son aspectos presentes sus Poemas Mágicos y Dolientes.

“Francina es blanca y dulce, como una rosa blanca

que tuviera el azul en las perlas del agua,

como una violeta blanca que aún recordara

haber vivido en medio de violetas moradas…

¡Oh, sus pies-nieve, mármol-por las ocultas sendas

Que se van, vagamente, perdidas en la yerba;

Oh sus pechos, sus hombros, su regia cabellera,

Sus manos que acarician la primavera que entra!”.

– La soledad sonora (1911)

Esta obra pertenece a la época en la que el poeta pasó tiempo en Moguer, tras sufrir una crisis personal y existencial. Este trabajo conjuga melancolía con alegrías, donde el autor hace una descripción de los momentos vividos que le mueven la fibra interior. Está mayormente compuesto por versos alejandrinos.

“Venid a mí las cosas, ya que los hombres pasan

por el crisol primero de la armonía eterna,

y aún subirán la escala de innúmeros crisoles

hasta bañar sus sienes en el Supremo Espíritu;

venid a mí las cosas maduras de armonía,

pletóricas de ritmos y de temblores sabios,

que ya saben el paso de Dios, como las olas,

como las tercas piedras de pensamientos hondos

que entre la azul distancia se vuelven fantasía,

y cerca y lejos, llevan la marcha con que vuelan

de la Creación inmensa de las alas arrastrantes…”.

– Platero y yo (1914)  

Esta es la obra célebre de Juan Ramón Jiménez, donde cuenta la historia de un burro llamado Platero. En parte está compuesto por algunos recuerdos que tiene el autor de su tierra natal. El libro tuvo dos ediciones; la primera fue de 136 páginas, mientras que la segunda en 1917, contó con 138 capítulos.

Platero y yo se caracteriza por la variedad y amplitud del vocabulario. Además, el autor se atrevió a inventar palabras, que hace que la obra que es para adultos, también sea atractiva para los más pequeños. Por otro lado, las metáforas, símiles, exclamaciones y adjetivos están presentes.

“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro…

Es tierno y mimoso igual que un niño, una niña… pero fuerte y seco como de piedra…”.

– Estío (1916)

Es una de las obras poéticas de Juan Ramón Jiménez que supone una especie de nostalgia enfermiza, que como se ha expuesto en líneas anteriores, ha estado presente en la mayoría de las obras del poeta. Lo consideran un diario poético, con matices de intranquilidad.

Los poemas están conformados por rimas asonantes y versos octosílabos. También el autor volvió a hacer un poco de uso de los versos libres. El poeta aseveró en algún momento que Estío era un libro de “sangre y cenizas” y por lo tanto lo consideró uno de sus mejores trabajos literarios.

“No se sabe hasta dónde llegará tu amor,

porque no se sabe dónde está el venero

de tu corazón.

Eres ignorada,

eres infinita,

como el mundo y yo”.

– Sonetos espirituales (1917)

Fue escrito primero que el anterior título, pero fue publicado un año después. Los poemas que componen la obra están compuestos por versos endecasílabos, lo que les da un tono suave debido a la acentuación en la sílaba sexta. La inspiración máxima en esta obra de Juan Ramón Jiménez fue su esposa Zenobia.

“Pongo mi voluntad, en su armadura

de dolor, de trabajo y de pureza,

a cada puerta de la fortaleza

porque sueles entrar en mi amargura.

Mensajes de deleite de ternura

escucho en torno, en la delicadeza

del verde campo en flor…”.

– Diario de un poeta recién casado (1917)

Está relacionado con el viaje que Juan Ramón Jiménez realizó hacia América. Es un libro de asombros, emociones e impresiones. Contiene textos en verso y prosa; versos libres y silvas son las características principales del escrito. Es el descubrimiento personal que hizo Juan Ramón Jiménez del mar en compañía de su esposa.

“¡Todo es menos! El mar

de mi imaginación era el mar grande;

el amor de mi alma sola y fuerte

era sólo el amor.

Más fuera estoy

estoy de todo, estando más adentro

de todo ¡Yo era solo, yo era solo

–oh mar, oh amor– lo más!”.

   Referencias

  1. Juan Ramón Jiménez. (2018). España: Wikipedia. Recuperado de: wikipedia.org
  2. Juan Ramón Jiménez. (2018). España: Casa Museo y Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez. Recuperado de: fundacion-jrj.es
  3. Leante, L. (2009). Ninfeas o el placer del libro impreso. (N/a): Luís Leante. Recuperado de: luisleante.com
  4. Juan Ramón Jiménez (2016). España: Instituto Cervantes. Recuperado de: cervantes.es
  5. Fernández, T. y Tamaro, E. (2004-2018). Juan Ramón Jiménez. (N/a): Biografías y Vidas: la enciclopedia biográfica en línea. Recuperado de: biografiasyvidas.com.
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Soy licenciado en educación mención lengua y literatura, de la Udone. He trabajado como profesor universitario en las cátedras de historia, literatura española y latinoamericana, además de música (armonía y ejecución de la guitarra). Trabajo como escritor, destacando en narraciones urbanas, novela y poesía. Entre mis libros destacan: "En la Boca de Los Caimanes", novela; "Transeúnte", cuentos urbanos; "Evocativos", poemario; "Cayena de Sal", poemario, "La casa en que estuve, el pueblo en que vivía", poemario; "La cama", poemario; "Roca de la Sal", poemario, "Del Hombre y Otras Heridas del Mundo", poemario; "Orilla Sagrada", poemario; "Suite del Refugio", composición musical para guitarra solista y "Aslyl", poemario. Aunado a esto, funjo como columnista del el diario "Sol de Margarita", en el que participo con el espacio "Transeúnte". Trabajo, además, como corrector de estilo. Destacan en esta labor los libros: "Sola Poeta I y II" (July Karina Rondón); "La vida por la piel" y "Relatos de otros mares" (Joaquina Doval); "Mi musa se fue con mi amante" (Elizabeth Vivas); “Huellas” (Gisela Trujillo); Hilos de locura (Luis Salazar), "Mi nombre es Jesús y vine a salvar tu alma", (Rafael Ríos). También escribo para la página Writing Tips Oasis, promocionando editoriales dedicadas a la publicación de libros en idioma español a nivel mundial.

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