¿Qué es la Orientación Vocacional?

La orientación vocacional es un ámbito del que se ocupa tanto la ciencia de la educación como la comportamental, es decir la psicología, pues la toma de decisiones constituye un pilar fundamental en el desarrollo de la persona y en su aprendizaje, a lo largo de toda la vida.

Por ello, en este artículo, pretendemos dar a conocer la importancia de la orientación vocacional como herramienta para la toma de decisiones, las etapas por las que pasa el ser humano para llegar a elegir una meta, las TICs como un nuevo recurso y las variables a tener en cuenta en todo instrumento de orientación.

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Definición de orientación vocacional

La orientación vocacional tiene como misión la de resolver las necesidades que los estudiantes tienen en situaciones en las que deben tomar decisiones como, por ejemplo, el planteamiento de su futuro con la selección de la titulación a la que deseen acceder.

Además, también abarca y, tiene en cuenta, la situaciones derivadas de la transición de una etapa a otra, desde que la persona es estudiante hasta que comienza a trabajar (Chacón, 2003).

El término proviene, tradicionalmente, de la terminología “vocare” la cual significa “llamar”. Es decir, todos los seres humanos tenemos el derecho de sentirnos “llamados” por algo a lo que llamamos “vocación”.

Son otras ciencias, como la psicología, las que vienen empleando desde hace años el término en otra dirección. Se decantan por analizar la búsqueda del equilibro que se establece entre las necesidades de la persona para dar respuesta a las demandas de empleo existentes y a las exigencias de la propia persona.

Es por ello por lo que entendemos la vocación como una parte del desarrollo psicosocial de la persona que afecta al ámbito afectivo, al cognitivo y al comportamental, que tendrá especial repercusión en la socialización del individuo.

Podemos decir, por tanto, que lo vocacional está íntimamente ligado con el desarrollo de la persona, con su autoestima, con su autoconcepto, con su propia identidad y, por ello, necesita de este equilibro constantemente (Martínez, 1998).

Asimismo, debemos continuar la definición señalando que la orientación vocacional tiene dos vertientes primarias: la orientación vocacional propiamente dicha y el desarrollo de la carrera.

Por ambas partes se trabaja para cubrir la necesidad que los alumnos tienen y aportar la información requerida para encajar en un mundo laboral que, en ese instante, aparece como algo muy lejano. Sin embargo, con el paso del tiempo, debemos señalar que el término ha pasado de ser algo puntual, en un momento determinado, a ser una acción permanente donde influye la educación.

La orientación vocacional se centra en el conocimiento de sí mismo, en la información sobre las ofertas educativas y sobre los itinerarios académicos. Es la unión de toda esta información la que da paso a que el alumno tome sus propias decisiones (Blanco y Frutos, 2016).

La madurez y la vocación

Es oportuno tener en cuenta que, en todo proceso de orientación se debe atender a la situación madurativa en la que se encuentre el individuo. Ginzberg, en los años 50, como autor relevante en lo que respecta a la temática que estamos tratando estudia y da a conocer etapas evolutivas que se muestran en la conducta vocacional del ser humano.

Este hecho fue, sin duda alguna, un gran avance para el estudio de la orientación y sus propuestas han sido superadas por otros autores que vendrían a continuación, como Super.

Por ello, es oportuno señalar los estudios de este último autor, denominado “life Span”, es decir, “ciclo vital”, que desde una visión global nos señala cinco momentos relevantes en el desarrollo de la persona, en lo que respecta a la evolución de la madurez (Martínez, 1998).

  • El primer periodo de crecimiento comienza desde el nacimiento hasta los 14 años.
  • El segundo, llamado periodo de exploración transcurre desde los 14 a 24 años. En éste están incluidas, en primer lugar, la etapa de tanteo (desde los 15 a los 17 años, donde comienzan a tener experiencia aunque carecen de seguridad). En segundo lugar, la etapa de transición (desde los 18 a los 21 años, donde la persona ya toma decisiones que son impuestas. Además, también se produce la identificación personal con, al menos, una parte del espacio vocacional). En tercer lugar, la etapa de ensayo (desde los 22 a los 24 años, se empieza a dar un conflicto en la búsqueda del primer empleo, es decir, comienzan a tomar decisión de más relevancia en su campo de especialización.
  • En tercer lugar, el periodo de afirmación se centra desde los 24 a los 44 años.
  • En cuarto lugar, el periodo de mantenimiento aparece a partir de los 45 años a la jubilación.
  • Y, en quinto lugar, el periodo de declive comienza desde la jubilación hasta que afronta la muerte.

Asimismo, Super (1953) también identificó, en un primer momento, 10 ideas. Éstas quedarían resumidas en los siguientes enunciados:

  1. Los seres humanos pueden identificar en su desarrollo habilidades e intereses en su propia personalidad.
  2. Teniendo en cuenta el desarrollo de estas características podrán acudir a una ocupación u otra.
  3. Estas ocupaciones necesitan de un patrón típico de habilidades, intereses y rasgos que componen la personalidad del ser humano. Ello permite más posibilidad a cada persona de acceder a distintas ocupaciones.
  4. Son las competencias y las preferencias vocacionales las situaciones en las que la gente vive y trabaja. Es así como se va generando el concepto que tenemos de nosotros mismo, sin embargo, esto cambia con el tiempo y la experiencia que tengamos. Por tanto, ello implica que la posibilidad de adaptarnos y de tomar decisiones varía con el paso del tiempo.
  5. A este proceso se le define a través de periodos caracterizados por el crecimiento, la exploración, el establecimiento y el retiro.
  6. Es la propia naturaleza de los patrones de los estudios, es decir, el nivel ocupacional de un trabajo, la que está definida por el nivel socioecónomico de la familia de la persona, además de su capacidad mental, de su personalidad y por las oportunidades que vayan apareciéndole.
  7. La maduración se va consiguiendo atravesando las etapas de la vida. Este camino puede ser facilitado a través del conocimiento de la realidad y del desarrollo del autoconcepto.
  8. En palabras del autores, esta octava idea queda reflejada de la siguiente manera:

“El proceso de desarrollo vocacional es esencialmente el desarrollo del concepto de sí mismo. Este concepto es el producto de la interacción de las aptitudes, de la composición neural y endocrina, de la herencia, de las oportunidades que se tengan en la vida y del nivel de aprobación manifestado por superiores y compañeros en las tareas desempeñadas”.

  1. Los factores externos y el propio ser humano está unido al autoconcepto y la realidad y ello está reflejado en todas las acciones que realice el ser humano.
  2. Obtener una vida plena y satisfecha deriva de las salidas profesional a la que se adecue la persona, todo ello relacionado con sus habilidades, sus intereses, sus rasgos de personalidad y sus valores.

Sin embargo, para evaluar el desarrollo profesional en cada etapa, lejos de que exista una única opción vocacional acorde a la persona, el mismo autor definió el término de madurez vocacional como aquella situación en la que la persona se posiciona en un punto determinado del desarrollo vocacional, el cual transcurre desde que aparece la indagación en las posibilidades que tiene hasta el momento en que comienza el declive profesional.

Actualmente entendemos está pendiente como “la capacidad de manejar adecuadamente la información que obtiene del propio medio y la construcción de un concepto de sí mismo realista y ponderado con la situación de que parte el adolescente” (Rocabert et al., 1990 en Martínez, 1998).

Para finalizar este apartado, debemos concretar que Super define a la madurez vocacional como madurez experiencial, y para definirla requiere necesariamente de tres requisitos:

  1. “Planificación de la propia orientación vocacional”.
  2. “Recursos movilizados para la exploración vocacional”.
  3. “Información y toma de decisiones vocacionales”.
  4. “Orientación a la realidad”.

Tipos de asesoramiento vocacional

Si bien es cierto, la orientación y el asesoramiento van estrechamente unidos en el amplio temario en el que se enmarca la orientación educativa y profesional. Sin embargo, debemos hacer alusión al asesoramiento que, en palabras de Martínez (1998), es el que se les da a los alumnos en las actividades que componente la acción orientadora y tutorial.

Por su parte, esta actividad tiene como objetivo facilitar ayuda y servir de guía personal en la resolución de los problemas relacionados con el desarrollo profesional, dentro de las etapas nombradas con anterioridad en la madurez vocacional.

No obstante, del mismo modo, entendemos que esa ayuda debe llevarse a cabo en dos niveles distintos, como señalan Vidal y Manjón (1997), por un lado con el Asesoramiento Vocacional Generalizado y, por el otro, con el Asesoramiento individualizado.

¿Qué debemos tener en cuenta para un instrumento de orientación vocacional?

Ya hemos mencionado el significado de orientación vocacional, sus etapas y el asesoramiento vocacional como términos relevantes en el tema que nos ocupa. Sin embargo, debemos señalar que para ejercer la orientación vocacional existen numerosos instrumentos que facilitan el trabajo a realizar. Estos instrumentos tienen carácter autónomo, en su mayoría, y cuenta con variables como: los intereses, las aptitudes y el rendimiento, entre otros que se pueden tener en cuenta.

Por su parte, Watts (1979) plantea que “la vida profesional puede subdividirse en estadios relacionados con la evolución personal y sería la integración de intereses, capacidades y valores la que podría jugar un papel concurrente en el desarrollo vocacional”. A ello, Gonsálvez (1990) propone un trabajo de orientación basado en  estudios que implique el equilibrio que es necesario que se dé entre las aptitudes, los intereses y el rendimiento escolar.

A partir de aquí, dependiendo de este equilibro, se dará el acierto en la elección de la persona. Por tanto, cuanto más mayor sea la consonancia entre las variables propuestas, mayor probabilidad de éxito académico obtendrá el futuro alumno. Para ello, propone un modelo triangular que facilite el trabajo del orientador.

Finalmente, debemos señalar que partiendo de las aportaciones de los autores, existe, como propuesta, la posibilidad de diseñar un instrumento de autoorientación que pueda conjugar tres variables relevantes en el desarrollo de la carrera profesional: los intereses, las capacidades y el rendimiento (pues son las únicas variables que tienen un papel relevante en la toma de decisiones vocacionales), además del propio contexto o entorno que es condicionantes para los intereses y tiene la función de organizar estímulos que intervengan en las aptitudes y en el rendimiento del alumno (Blanco y Frutos, 2016).

El uso de las tics en la orientación vocacional

La orientación vocacional también se ha visto influenciada por las tecnologías de la información y de la comunicación (de aquí en adelante, TICs). Sin embargo, a pesar de las posibilidades que se brinda, existen escasas iniciativas en los centros educativos en los que se pueda utilizar.

Se han realizado investigaciones donde las han utilizado como herramienta de autoevaluación de conocimientos relacionados con la orientación. Por ello, como propuesta que traemos a este artículo, debemos señalar que entre varios departamentos de orientación se diseñó una base de datos documental de carácter referencial, denominándolo como BDOE. Es aquí donde aparecen datos de interés desde donde se puede extraer información de experiencias reales llevadas a cabo en las escuelas.

Es numerosa la cantidad de información que queda al margen en la práctica diaria de la realidad educativa por no contar con material específico que pueda recogerla. Por ello, en la BDOE se muestran las experiencias reales como programas de asesoramiento, los de adaptaciones curriculares, etc., que puedan ser utilizadas por cualquier profesional que lo necesite.

Dicha información son artículos pertenecientes a la Universitat Jaume I, que tienen un carácter divulgativo y pretenden enriquecer a la red de Departamentos de Orientación. Esto es debido a que la base de datos permite una comunicación doble: una que dé entre la Universidad y los Departamentos de Orientación y otra entre los mismos Departamentos. En todos los casos se trata de compartir situaciones que compartan un objetivo común.

La utilidad de la BDOE se puede señalar a partir de:

  1. Realizar un análisis de los artículos que se ubiquen en éste y que éstos puedan ser utilizados para trabajos específicos y para completar la formación de los universitarios que cursan materias relacionadas con la Psicología de la Educación.
  2. Facilitar información a los orientadores escolares, pertenecientes a los Departamentos de Orientación, para que puedan emplearla en su trabajo diario con los escolares.
  3. Llevar a la práctica los trabajos de la investigación universitaria y someter a análisis las problemáticas surgidas en contextos reales.
  4. Brindar la posibilidad del estudiante universitario (futuro orientador) de tener un gran ejemplo de la realidad educativa, para que se complete como profesional.

La herramienta tiene numerosas funciones para el orientador, ya sea en el presente o en el futuro. Es la propia necesidad de una actualización permanente la que se resuelve con la actualización y la retroalimentación de la BDOE en la que aportan información y contenido los propios estudiantes universitarios y los orientadores escolares, para compartir conocimientos (Sanz, 2007).

Bibliografía

  1. BLANCO BLANCO, M. A. Y FRUTOS MARTÍN, J. A. (s. f.). Orientación vocacional. Propuesta de un instrumento de autoorientación.
  2. MARTÍNEZ GARCÍA, M. (1998). Orientación vocacional y profesional. Papeles del psicólogo, nº 2, vol. 37, 1 – 5.
  3. SANZ ESBRÍ, J., GIL BELTRÁN, J. M. Y MARZAL VARÓ, A. (2007). Herramientas informáticas para la Orientación y el Asesoramiento Vocacional. Revista Electrónica de Investigación Psicoeducativa, 11. Vol, 5. 201 – 232.
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Graduada en Pedagogía.

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