Psicología Forense: Orígenes, Especialidades, Funciones

La psicología forense es la aplicación de especialidades clínicas a instituciones jurídicas y personas que entran en contacto con la ley. Se trata de una intersección entre la psicología y el sistema jurídico.

No solo se utiliza la psicología clínica en la psicología forense, también se aplican investigaciones y psicología forense. Dos buenos ejemplos incluyen muchos estudios de Elizabeth Loftus sobre la identificación de testigos oculares y la investigación de Stephen Ceci sobre la memoria de los niños, sugestionabilidad y competencia para testificar.

psicología criminal

La función más frecuente de los psicólogos forenses es la evaluación psicológica de los individuos que están involucrados de distintas formas con el sistema jurídico. Aunque es necesario tener formación en derecho y psicología forense, las habilidades y conocimientos más importantes que un psicólogo forense debe tener son clínicos: evaluación clínica, entrevistas, redacción de informes, habilidades de comunicación verbal y de presentación de casos.

Los psicólogos forenses actúan en una amplia variedad de asuntos legales:

  • Exámenes de estado mental de acusados.
  • Custodia de los hijos.
  • Evaluación del riesgo de violencia.
  • Derecho civil (casos de lesiones personales).
  • Investigación en ciencias sociales (por ejemplo, explicando un tema académico como la investigación de la memoria a un jurado).
  • Mediación/resolución de disputas.
  • Selección del jurado.

¿Qué conocimientos y habilidades debe tener un psicólogo forense?

Los psicólogos forenses comparan datos de múltiples fuentes para probar hipótesis alternativas. Una buen psicolólogo/a forense combina una sólida base científica con sólidas habilidades de investigación.

Los conocimientos más importantes son:

Sólida experiencia y formación en psicología clínica.

Entendimiento firme de la teoría científica y la investigación empírica (comprensión de la validez científica, diseño de la investigación, estadísticas y pruebas).

Habilidades de pensamiento crítico.

Conocimiento profundo de las cuestiones sociales y culturales.

Conocimiento jurídico (incluyendo ley de salud mental, jurisprudencia y procedimientos judiciales).

Excelentes habilidades de escritura.

Sólidas habilidades de presentación oral.

Capacidad de mantener la compostura bajo estrés.

Orígenes de la Psicología Forense

El término Psicología Forense aparece por primera vez en distintas publicaciones del siglo XX, aunque muchos autores han destacado la necesidad de acercar la psicología a los procesos judiciales desde hace algunos siglos.

En este contexto, se encontraban numerosos autores preocupados por estudiar el conocimiento psicológico necesario para analizar las intenciones de las personas acusadas de un delito.

Por ejemplo, Mittermaier (1834), destaca la importancia de valorar las declaraciones de testigos antes de llevar a cabo la decisión judicial.

Otro ejemplo lo constituye el médico Friedrich, quien incluyó por primera vez el término Psicología Judicial, en su “Manual sistemático de la Psicología Judicial”, en el que hablaba sobre la necesidad de aportar información desde la psicología y la antropología a la actividad judicial.

En Alemania e Italia, a partir de los movimientos nacionalistas, de la escuela criminológica y de los estudios de masas de la Psicología Colectiva, aparecen las primeras evidencias del desarrollo de una nueva área dentro de la psicología.

Desde su nacimiento, ha ido consolidándose y abarcando cada vez más ámbitos de actuación dentro de los procesos judiciales.

No obstante, en nuestro país aún tiene que seguir avanzando, de forma que los psicólogos que pretendan dedicarse a este ámbito tengan una formación completa y adecuada.

Especialidades dentro de la Psicología Forense

Debido a la gran demanda de psicólogos en las intervenciones judiciales, se hace necesario desarrollar diferentes especialidades que aseguren un trabajo eficaz por parte de los profesionales de la psicología.

En España, se pretende conseguir delimitar 9 áreas específicas de la Psicología Jurídica:

1. Psicología Forense, pericial o psicología aplicada a los Tribunales.

2. Psicología Penitenciaria.

3. Psicología Criminalista o psicología jurídica aplicada a la función policial.

4. Psicología Jurídica aplicada a la resolución de conflictos.

5. Psicología del Testimonio.

6. Psicología Judicial.

7. Psicología de la Victimización Criminal.

8. Psicología Criminal o Psicología de la Delincuencia.

9. Psicología del Trabajo y de las Organizaciones aplicada al Sistema de Justicia.

Ámbitos de aplicación

La Psicología Forense puede aportar información valiosa que ayude a la resolución judicial en prácticamente todo tipo de casos judiciales.

Algunos de los casos más comunes en los que se solicitan evaluaciones psicológicas son:

En todos estos casos, un análisis psicológico exhaustivo será de gran ayuda para evaluar el estado psicológico actual de la víctima, las consecuencias del suceso objeto de estudio, las repercusiones que tendrá en su vida, etc.

Sistema de evaluación

Algunas de las utilidades de la psicología forense son las siguientes:

  • Análisis de credibilidad de testimonio.

  • Recoger información del suceso a través de entrevistas (a adultos, niños, personas con discapacidades, etc.).

  • Entrevista clínico-forense. Realización de informes, que aportan información sobre el estado psicológico actual de la persona.

A continuación pasamos a describir estos ámbitos mencionados:

Análisis de la credibilidad

Generalmente, los jueces, magistrados o jurado se sirven de pruebas subjetivas sobre la credibilidad que tienen las declaraciones y testimonios.

Por ello, para tener una visión más objetiva del grado de credibilidad, se ayudan de expertos que lo valoran a través de técnicas productivas y científicamente validadas.

Loftus, Korf y Schooler (1988) señalaron que las entrevistas dirigidas o semidirigidas podían provocar que los testimonios incluyeran información engañosa. Esto no se producía de forma intencional, sino que el entrevistador era quien provocaba las distorsiones.

En 1999, Kóhnken, Milne, Memon y Bull encontraron que las entrevistas de discurso libre facilitaban la recuperación de la información, sobre todo la correcta –en un 36% de los casos- aunque también se evocaba información incorrecta –en un 17,5%-.

No obstante, la exactitud global no presenta grandes diferencias, puesto que una entrevista interrogatoria policial aporta información correcta en un 82% de los casos, mientras que la entrevista narrativa (en concreto, la entrevista cognitiva), alcanza un 84% de veracidad.

La entrevista cognitiva

Incluye cuatro técnicas de recuperación de información:

1. Reconstrucción de hechos

La primera técnica tiene similitud con la utilizada por policías y jueces, llamada “reconstrucción de los hechos”. Sin embargo, la entrevista cognitiva añade más elementos:

  • Elementos emocionales: pretende averiguar cómo se sentía la persona en el momento en que sucedieron los hechos.

  • Elementos secuenciales: se extrae información sobre lo que estaba haciendo en ese preciso momento.

  • Elementos perceptuales: se completa el testimonio con información proveniente de los sentidos (qué oía, veía, olía…). También se puede solicitar al sujeto que realice un dibujo de la escena en la que se encontraba.

2. Recuerdo libre

Es muy importante que el sujeto se encuentre en una sala cómoda, sin ruidos ni estimulación excesiva.

A partir de aquí, comenzará a declarar sin que nadie le esté interrogando ni guiando su declaración.

Sólo se le pide a la persona que está declarando que relate todo lo que recuerda de ese momento, sin censurar detalles e información irrelevante.

De hecho, es importante que aporten detalles insignificantes, puesto que éstos pueden evocar recuerdos al testigo durante su discurso, o guiar a los investigadores en la búsqueda de nuevas pistas sobre el caso.

Además, también sirve para contrastar información de distintas personas que presenciaron el crimen o el delito.

3. Cambio de perspectiva

Se le solicita al testigo que intente contar los hechos poniéndose en el lugar de otra persona que se encontraba en la escena –como la víctima o, incluso, el agresor-.

Esta técnica surgió a partir de los estudios llevados a cabo por Bower, en los que encontró que las personas recordaban más detalles cuando relataban lo sucedido desde la perspectiva de los demás que desde la suya propia.

4. Diferentes puntos de partida

Parece que se pueden extraer más detalles si se cambia el orden natural de la narración.

Para ello, se le pide al sujeto que empiece a relatar la historia desde el final hasta el principio, desde la mitad hasta el final, etc.

Otras técnicas suplementarias que incluye la entrevista cognitiva, además de las ya citadas, son:

  • Gimnasia memorística: el testigo debe intentar buscar parecidos entre el supuesto agresor y personas que conocía previamente. Es importante que intente recordar detalles singulares como tatuajes, cicatrices, lunares, etc.

  • Objetos: Se realizan preguntas sobre los objetos que estaban fuera y dentro de la escena del crimen. Algunas preguntas como “¿parecía difícil de transportar?” pueden resultar de ayuda.

  • Características del habla: se intenta extraer información sobre acentos, palabras extrañas, tartamudeo, etc.

  • Nombre: recorriendo las letras del alfabeto, debe intentar recordar la primera letra del nombre de algún implicado.

La entrevista a niños

En el caso de que los niños hayan sido los testigos de un crimen, resulta necesario modificar algunos aspectos de la entrevista cognitiva.

En primer lugar, se debe llevar a cabo un estudio sobre las capacidades intelectuales y madurativas del menor, con el objetivo de asegurarnos de que comprenden las preguntas que se les realiza.

También es importante que el niño/a se encuentre en un sitio cómodo y agradable. De lo contrario, no se podrá extraer información fácilmente, puesto que a los niños normalmente se les enseña a no tratar con extraños.

A continuación mencionamos algunas indicaciones generales que se suelen tener en cuenta en el testimonio de menores:

  • Intentar establecer un vínculo, comenzando a realizar preguntas sobre sus aficiones e intereses.

  • Explicar al niño que no está en ese lugar por haber hecho algo malo.

  • Hacer hincapié en la importancia de que diga la verdad.

  • Pedir al niño que cuente todo lo que recuerde –frecuentemente, los niños piensan que los adultos saben lo que ocurrió-.

  • No formular preguntas que dirijan su testimonio en un sentido u otro. Los niños son muy vulnerable y las preguntas puede influir en sus recuerdos. Por ello, las preguntas siempre deben ser abiertas.

  • Después del testimonio completo, se pueden formular preguntas más concretas para aclarar algunos puntos, evitando preguntar “¿por qué?”, puesto que puede incitar sentimientos de culpa.

  • Evitar preguntas con dos alternativas –como preguntar “¿sí o no?”-, puesto que los niños tienden a seleccionar la primera opción, como una forma de escape de una situación que le resulta aversiva.

  • Para la medición de conceptos que aún no han interiorizado, como espacio o tiempo, se pueden llevar a cabo comparaciones. Por ejemplo: “¿estabas más cerca de él que de mí ahora?”, “¿estuviste más tiempo allí que en clase de inglés?”

Para saber si es necesario aplicar estas técnicas en vez del procedimiento de la entrevista cognitiva, se atenderá al nivel de comprensión del menor y a sus habilidades intelectuales.

De forma general, se considera que una entrevista cognitiva no debe realizarse antes de los 7 años.

La entrevista a personas con discapacidades

Aunque la investigación es escasa, podemos encontrar algunos autores que han estudiado sobre este tipo de entrevistas.

Cahill y cols. han desarrollado una lista en la que se mencionan los aspectos a tener en cuenta, algunos de los cuales son:

  • Evitar la aquiescencia del testigo formulando preguntas sugestivas.

  • No presionarle a declarar, puesto que puede llevar a que confabule.

  • No realizar preguntas repetidas sobre un punto concreto.

  • Ser pacientes para que busquen sus propias palabras –en vez de que el evaluador proporcione alternativas de respuestas cerradas-.

  • Cuando no se haya entendido algún punto, hacérselo saber explícitamente, para que pueda explicarse de otro modo.

  • No ignorar información que no coincide con otros relatos de la historia.

La entrevista clínico-forense

Detección de simulación

Una de las utilidades de este tipo de entrevista es detectar simulación en la declaración.

El problema principal de las entrevistas estructuradas o semi-estructuradas, al igual que los tests psicométricos de psicología, es que se han realizado para aplicarlo a pacientes, por lo que no tienen en cuenta el grado de simulación.

Por tanto, para evitar errores de omisión –no detectar un simulador- y falsos positivos –pensar que está simulando cuando dice la verdad-, lo recomendable es que se aplique una amplia batería de pruebas.

Además, se debe incluir algunas técnicas proyectivas, puesto que el sujeto no es consciente de lo que se está evaluando y no puede falsear la prueba.

Evaluar daño psicológico

Además, la entrevista clínico-forense también puede utilizarse para otros fines, como para evaluar el daño psicológico en víctimas de delitos violentos (agresión sexual, terrorismo, violencia familiar, etc.).

El daño psicológico se refiere a las dificultades que tendrá la persona en su vida diaria, tras producirse un suceso que desborda sus recursos psíquicos.

Dentro del daño psicológico, se diferencia entre lesiones psíquicas y lesiones emocionales:

  • Lesiones psíquicas

Se refiere a las consecuencias reversibles que tiene el acontecimiento traumático sobre la víctima.

Estas pueden remitir con el paso del tiempo o con la ayuda necesaria –como tratamiento psicológico-.

Las lesiones más comunes se refieren a los trastornos adaptativos (con estado de ánimo deprimido o ansioso), trastornos de la personalidad o trastorno de estrés postraumático.

A nivel cognitivo, la víctima puede experimentar sentimientos de indefensión, sobresaltos, evitación de ciertas situaciones (por ejemplo, en caso de agresión sexual, puede experimentar miedo al ir sola por la calle, a ver a un hombre que camina detrás de ella, etc.).

  • Secuelas emocionales

Éstas no remiten con el tiempo, a pesar de llevarse a cabo intervenciones específicas o al transcurrir un largo periodo de tiempo.

Se trata de una alteración irreversible, como modificación permanente de la personalidad, aparición de rasgos de personalidad estables e inadaptativos, etc.

Las secuelas emocionales son difíciles de evaluar, puesto que normalmente no se cuenta con información previa del estado psicológico de la persona que ha sufrido el acto violento.

Como puedes observar, la Psicología Forense es un ámbito de la psicología que resulta de especial interés en muchos casos, y que puede aportar información complementaria decisiva en la resolución final.

Esperamos que, con este artículo, hayas podido hacerte una idea general de los aspectos de la Psicología Forense, una ciencia prometedora que va cobrando cada vez más fuerza.

Referencias

  1. Arce, R., y Fariña, F. Evaluación forense del acoso moral en el trabajo (mobbing) mediante el Sistema de Evaluación Global (2011).
  2. Arce, R., y Fariña, F. Peritación psicológica de la credibilidad del testimonio, la huella psíquica y la simulación: El sistema de evaluación global (SEG). Papeles del Psicólogo, 2005. Vol. 26, pp. 59-77
  3. Enrique Echeburría, Paz de Corral y Pedro Javier Amor. Evaluación del daño psicológico en las víctimas de delitos violentos. Psicothema 2002 Vol 14. Supl.
  4. J. M. Muñoz, A. L. Manzanero, M. A. Alcázar, J. L. González, M. L. Pérez, M, Yela. Psicología Jurídica en España: Delimitación Conceptual, Campos de Investigación e Intervención y Propuesta Formativa dentro de la Enseñanza Oficial. Anuario de Psicología Jurídica Vol. 21, 2011 – Págs. 3-147
  5. Urra, J., Giovanna, E. Tratado de Psicología Forense. Universitas Psychologica, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2002, pp. 81-85.

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