¿Qué es el amor científicamente?

El amor, científicamente, es un impulso de los mamíferos, como el hambre o la sed. Según la experta Helen Fisher, la experiencia del amor esta dividida en tres etapas: lujuria, atracción y apego. La lujuria es la sensación del deseo sexual; La atracción romántica determina qué compañeros de pareja son atractivos, ahorrando tiempo y energía eligiendo; Y el apego implica compartir un hogar, los deberes de los padres, la defensa mutua, y en los seres humanos implica sentimientos de seguridad.

El amor es un concepto universal, existe en todas las culturas. Aunque hay algunas diferencias en cuanto a la definición de amor dependiendo de la cultura y el contexto determinado, hay una serie de características. En todas las culturas se reconoce el amor como un patrón determinado de sentimientos y conductas determinado que explicaré más adelante.

qué es el amor

Muchas personas han pensado en el amor, y algunas siguen pensándolo, como algo místico y mágico por eso intentaré explicar en este artículo qué es realmente el amor, qué sentido tiene, por qué nos enamoramos y cómo nos enamoramos entre otras cuestiones.

¿Qué es el amor?

El amor tiene muchas acepciones, 14 en total, en el diccionario de la RAE (Real Academia de la lengua Española). Puedes leerlas todas, aunque yo intentaré elaborar aquí una definición que englobe todos los aspectos que compartan las acepciones (menos la acepción de cadillo que es un árbol).

Amor 1El amor es un estado psicológico y fisiológico con un patrón de sentimientos caracterizado por la necesidad de estar con la persona amada y que dicha persona sienta lo mismo hacia nosotros. Estos sentimientos se representan a través de una serie de conductas que demuestran la intimidad entre las personas como el contacto físico, los comportamientos altruistas o las relaciones sexuales en el amor romántico.

Al ser un término tan abstracto es difícil buscar características comunes que lo diferencie de otros conceptos como la amistad o la veneración. Por ello muchas veces se confunden los sentimientos, pero esto es normal pues el cerebro no funciona en términos de todo o nada, si no de forma gradual. Por ejemplo, no todas las personas que conocemos son nuestros amigos, y no sentimos con la misma intensidad la amistad de todos nuestros amigos.

Lo que sí parece claro es que el amor es lo contrario del odio que se describe como un sentimiento de repulsa hacia una persona o cosa. De modo que si el amor es lo contrario se definiría como un sentimiento de atracción hacia otra persona o cosa.

Tipos de amor

Existen varios tipos de amor según el objeto o persona al que vaya dirigido. La categorización más general los dividiría en dos grupos, el amor impersonal y el amor interpersonal.

  • Amor impersonal. Dentro de este grupo se engloban todos los sentimientos de amor que no van dirigidos a personas. El destinatario puede ser casi cualquier cosa, un objeto, un acto, una profesión, un concepto… Por ejemplo, se puede amar un osito de peluche por los recuerdos que trae; alguien puede amar esquiar o nadar; se puede amar la psicología o la ciencia (aquí hablo desde la experiencia); o puede amarse la naturaleza.

En todos los casos la persona siente la necesidad de estar en contacto con aquello que ama.

  • Amor interpersonal. Cuando hablamos de amor normalmente nos referimos a este tipo de amor. En este grupo se incluyen todos los sentimientos de amor que van dirigidos a otras personas que generalmente es un miembro de la familia, un amigo o la pareja.

Aunque estos son los usos más comunes cuando se habla del amor no hay que olvidar que también existe el amor propio, o el amor a uno mismo, que no es menos importante que el resto. De hecho, yo diría que es incluso más importante.

El enamoramiento y la elección de la pareja

En este apartado explicaré el proceso del enamoramiento e intentaré contestar algunas preguntas muy usuales como ¿en qué nos fijamos de la otra persona?

Los primeros enamoramientos suelen producirse en la adolescencia, aunque es un amor inmaduro y normalmente no se escoge la persona adecuada. Este enamoramiento y búsqueda de la pareja se hace para suplir cuatro necesidades humanas básicas, en primer lugar, para tener relaciones sexuales y/o reproducirnos (las hormonas nos llaman), en segundo lugar, para tener y dar compañía, en tercer lugar, para tener una relación de apego con la otra persona y en cuarto y último lugar, para dar y recibir ayuda y cuidados.

Amor 2Para seleccionar a la pareja deben darse serie de circunstancias sin las cuales es improbable encontrarla:

  1. Debe tenerse acceso a la persona, es decir, la persona debe ser de nuestro círculo de amigos o de otro entorno como el trabajo y la escuela, aunque hoy en día con las redes sociales y las páginas de búsqueda de pareja se puede tener acceso a la persona esté donde esté.
  2. Que no te repulse. Parece obvio, pero con esto quiero decir que no es necesario que la persona te parezca atractiva desde el principio, de hecho, conozco parejas consolidadas que cuando se conocieron no creían que la otra persona fuera atractiva. Sí es necesario que no te parezca desagradable, en este punto se ha demostrado que el olor es especialmente importante como desarrollaré más adelante.
  3. Que se compartan algunos gustos y expectativas de futuro. En realidad, cuando la pareja ya está establecida las personas tienden a mimetizarse e imitar a su pareja, por lo cual se comparten muchos más gustos y expectativas, pero es necesario que al inicio de la relación haya algo que os una.

Pero, una vez que nos encontramos con una persona en las circunstancias idóneas ¿en qué nos basamos para elegir a nuestra pareja? Se han realizado numerosos estudios a lo largo de la historia y se han encontrado algunas preferencias claras que presentamos los humanos a la hora de elegir a nuestra pareja.

Estas preferencias son básicamente morfológicas, por lo general las mujeres se fijan en la altura y el índice de masa muscular de los hombres, mientras que éstos se fijan en la proporción existente entre la cintura y la cadera. Para ambos sexos es muy importante la simetría y el olor corporal de la persona.

Estas preferencias tienen un sentido evolutivo claro, elegimos a la pareja con la que sea más probable reproducirnos y mantener a nuestras crías, hombres grandes y fuertes y mujeres de caderas anchas.

Aunque el caso de la preferencia de las mujeres es curioso, pues en un estudio realizado en 2005 se demostró que la preferencia de ellas en cuanto a altura de los hombres dependía de la fase del ciclo menstrual en la que se encontraran. Las mujeres tendían a preferir hombres más altos cuando estaban en la fase fértil del ciclo menstrual (fase folicular).

Las preferencias según la simetría y el olor corporal quizá no tengan un sentido evolutivo tan obvio, pero parece ser que a las personas más simétricas se las considera más atractivas porque la simetría es un indicador de que nuestros genes están bien, no hay errores genéticos, y de que somos fértiles.

En cuanto al olor corporal algunos estudios han mostrado que este es un factor importante al elegir a la pareja porque nos indica si somos compatibles genéticamente con la otra persona, incluso puede indicarnos si es fértil o si sufre alguna enfermedad.

En un estudio realizado por Havlicek y su equipo se encontró que las mujeres que se encontraban en una fase fértil de su ciclo menstrual preferían el olor corporal de hombres más dominantes. Esto tiene sentido evolutivo, pues la pareja (o las parejas) del macho dominante de un grupo de animales suele ser tratada también con privilegios, por ejemplo, recibiendo más comida y estará más protegida.

Además, se ha comprobado que realmente existe una correlación entre la preferencia del olor de la pareja y la similitud genética entre ambos integrantes de la pareja. En concreto se ha estudiado el complejo mayor de histocompatibilidad (MHC), este complejo consta de un grupo de genes que son importantes en el reconocimiento inmunitario tanto de nuestros tejidos como de los de otras personas. Es decir, este complejo detecta si nuestro sistema inmunitario es similar al de la otra persona (este descubrimiento tiene una importante aplicación en los trasplantes de órganos).

Hay indicios de que el complejo MHC produce una serie de elementos que participan en la creación de nuestro olor corporal junto a otros factores, los cuales crean un olor corporal determinado y específico para cada persona.

Se ha comprobado que, por norma general, las personas prefieren a parejas que tengan un MHC diferente al propio. Esto tiene sentido, ya que así se aseguran de que no se repitan errores genéticos hereditarios que puedan provocar enfermedades y trastornos en su progenie, además si hay una mayor heterogeneidad en nuestro MHC tendremos una mejor capacidad para protegernos inmunológicamente ante agentes infecciosos, como virus o bacterias.

Después de comprobar todos los aspectos biológicos que influyen en nuestra decisión de una pareja parece que no somos libre de elegir, si no que llevamos escrito en nuestros qué características debe tener nuestra pareja.

Pero, nada más lejos de la verdad, pues existen multitud de personas que cumplen todo lo anterior y que podrían ser nuestra pareja, elegir a una persona determinada depende de muchos otros factores condicionados por nuestra experiencia y nuestros gustos. Así que no todo es genético.

Cambios cerebrales que produce el amor

Está claro que cuando estamos enamorados nuestro mundo cambia, sobre todo si ese amor es correspondido. Parece que sólo existe esa persona especial, atendemos a cosas que antes nos parecían superfluas y sin sentido, como el atardecer, y dejamos de prestar a otras cosas o personas que antes nos parecían importantes.

La forma más gráfica que se me ocurre para describirlo es compararlo con una adicción, puede parecer feo o exagerado, pero, de hecho, los cambios que se producen en el cerebro cuando somos adictos a algo y cuando nos enamoramos son muy parecidas.

El sentimiento agradable de euforia que sentimos cuando estamos con nuestra pareja o cuando ésta hace algo que nos gusta, se produce como consecuencia de la activación del sistema límbico, o sistema de reforzamiento, producida por el aumento de dopamina. Este sentimiento nos refuerza y hace que queramos estar cada vez más con nuestra pareja.

Esto no ocurre solo con el amor, ocurre con cualquier estímulo reforzador, es decir, con cualquier cosa que nos guste, y es una de las bases del aprendizaje. Puede ocurrirnos tomando chocolate, jugando a algo o dibujando. También ocurre cuando tomamos alguna droga ya que es precisamente uno de los mecanismos más importantes en la regulación de las adicciones.

Otras sustancias muy relacionadas con el amor y con el sexo son la oxitocina y la vasopresina. Estas hormonas se segregan mientras la pareja está manteniendo una relación sexual, tanto en el hombre como en la mujer, provocan euforia y analgesia, para que no nos moleste ningún daño que pudiera producirse durante el acto sexual.

Se ha encontrado que durante las primeras fases de la relación aumenta notablemente la concentración de estas sustancias. Además, la oxitocina, también denominada la hormona del amor, no sólo actúa en el amor romántico, también está relacionada con el amor maternal, ya que las mujeres la segregan durante el parto y cuando alimentan a su bebé mediante la lactancia.

La obsesión que sentimos por nuestra pareja, el sentimiento de querer estar todo el tiempo con ella y hacer todo con ella, podría estar determinado por una bajada general de los niveles de serotonina en el cerebro. En pacientes con trastornos obsesivos se ha encontrado una disminución de los niveles de serotonina parecida a la que le ocurre a la pareja cuando se encuentran en el inicio de su relación.

La pasión y el amor incondicional que se muestra al principio de la relación está relacionado con la inhibición de la corteza frontal y de la amígdala.

La amígdala juega un rol primordial en el reconocimiento de estímulos aversivos, en el caso de la pareja serviría para detectar conductas de esa persona que no nos gusten, y la corteza frontal funciona como filtro que sirve para controlar nuestros impulsos. Esto explicaría que tengamos un juicio menos severo ante la persona que amamos.

Referencias

  1. de Boer, A., van Buel, E., & Ter Horst, G. (2012). Love is more than just a kiss: a neurobiological perspective on love and affection. Neuroscience, 114–124. doi:10.1016/j.neuroscience.2011.11.017
  2. Fisher, H., Aron, A., & Brown, L. L. (2005). Romantic Love: An fMRI Study of a Neural Mechanism for Mate Choice. The Journal of Comparative Neurology, 58-62.
  3. Maister, L., & Tsakiris, M. (2016). Intimate imitation: Automatic motor imitation in romantic relationships. Cognition, 108–113. doi:10.1016/j.cognition.2016.03.018
  4. RAE. (s.f.). Amor. Recuperado el 5 de Abril de 2016, de Diccionario de la Lengua Española: http://dle.rae.es/?id=2PGmlay
  5. Redolar, D., & Tobeña, A. (2014). Belleza y Amor. Enamoramiento y Elección de la pareja. En D. Redolar, Neurociencia cognitiva (págs. 593-577). Madrid: Médica Panamericana.
  6. Xu, X., Weng, X., & Aron, A. (2015). The Mesolimbic Dopamine Pathway and Romantic Love. En A. W. Toga, Brain Mapping. An Encyclopedic Reference (págs. 631–633). London: Academic Press.
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Graduada en Psicología y estudiante del máster en Cerebro y Conducta y del Doctorado en Psicología de la Universidad de Sevilla. Especialista en el campo de las neurociencias y la psicofisiología.

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