
¿Qué es el socialismo utópico?
El socialismo utópico es la filosofía centrada en la planificación y construcción de una sociedad perfecta e igualitaria, pero sin preocuparse por la metodología, la lucha de clases y el status quo en general. Aboga por una sociedad organizada de acuerdo a unos ideales generales, fundamentando este desarrollo en lo que es moralmente correcto.
Los socialistas utópicos expresan su defensa del socialismo cuando afirman que así es como se debería organizar la sociedad para lograr mayor equidad. Para apreciar esta preferencia resulta importante explorar su formación y la contraparte marxista, que hace un análisis científico del capitalismo.
El socialismo utópico también se conoce como primer socialismo, socialismo premarxista o protosocialismo, ya que sus autores y pensadores son anteriores a la fundación de la LIga de los Comunistas, en 1847, y a la publicación del Manifiesto comunista de Karl Marx, en 1848.
Origen del socialismo utópico
- Ideales de la Revolución francesa. En el folleto de Engels Del socialismo utópico al socialismo científico (1880) se esbozaba la aparición del socialismo moderno en las ideas de los socialistas utópicos posteriores a la Revolución francesa, evento que definió la política europea de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Estas primeras ideas socialistas surgieron por la decepción con las instituciones sociales y políticas creadas como resultado del “triunfo de la razón”. Los pensadores que inspiraron la revolución buscaban construir una sociedad basada en la razón, poniendo fin al orden feudal donde la jerarquía dependía únicamente del origen familiar, prevaleciendo la superstición religiosa. En este movimiento se había luchado con la promesa de liberar a toda la sociedad, bajo la consigna que prometía “libertad, igualdad y fraternidad” para todos. Sin embargo, quienes se beneficiaron fueron principalmente los capitalistas emergentes, ya que la clase trabajadora en las ciudades en expansión se enfrentaba a la degradación y el empobrecimiento.
- Surgimiento del capitalismo. Los primeros socialistas franceses, como Charles Fourier y el conde de Saint-Simon, reconocían que la nueva sociedad estaba lejos de tener la racionalidad que se esperaba. A medida que surgía el capitalismo, con el desarrollo de una división del trabajo muy desigual, la proletarización y pauperización de la población llevó a una respuesta de los reformadores sociales burgueses y pequeñoburgueses. Su respuesta fue elaborar planes de una forma más perfecta de vida social. Rechazaban la competencia feroz del nuevo orden capitalista y afirmaban que una sociedad basada en la cooperación podía garantizar mejor la felicidad humana.
- Industrialización. A medida que la industrialización trajo la posibilidad de erradicar por completo los problemas asociados con la escasez, la búsqueda de un mundo mejor adquirió una perspectiva y un carácter diferente. Las realidades de la clase obrera industrial mostraron la esencia explotadora del capitalismo. Por otra parte, la rápida industrialización y la producción socializada expusieron la realidad de que las sociedades podían constituirse basadas en la abundancia, en lugar de la escasez. Esta realidad llevó a la idea de los primeros intelectuales socialistas de que la sociedad humana podía y debía transformarse en un mundo verdaderamente democrático, un mundo socialista, donde no habría explotación de una clase por otra, y serían satisfechas las necesidades de todas las personas. Durante la primera década del siglo XIX, Saint-Simon publicó las cartas de Ginebra, apareció el primer trabajo de Fourier y Robert Owen emprendió la dirección de la colonia New Lanark. Marx y Engels nombraron a estos socialistas como utópicos, tomando el término que popularizó el escritor del siglo XVI Thomas More sobre una sociedad perfecta que realmente nunca podría existir.
Características y filosofía del socialismo utópico
– Teoría moralista. La teoría del socialismo utópico era moralista y su práctica se centraba en convencer a la burguesía de ayudar a la creación de una nueva sociedad por medios pacíficos, buscando establecer ejemplos positivos particulares mediante el establecimiento de colonias utópicas.
– Creación de una ciencia social. Pocos críticos del siglo XIX tomaron con fundamento el interés que tenía el socialismo utópico de instaurar una nueva ciencia humana y de la sociedad, explicándolo como un fenómeno eminentemente político. Sin embargo, una de sus declaraciones primordiales fue la invención de tal ciencia, ya que pensaban que un requisito previo para la reconstrucción de la sociedad era comprenderla científicamente. El sociólogo y filósofo Émile Durkheim fue de los primeros en destacar a comienzos del siglo XX la importancia del socialismo utópico en el surgimiento de las ciencias sociales. Pensaba que Saint-Simon debía considerarse como el verdadero fundador de la sociología. Desde entonces se ha enfatizado la gran importancia del socialismo utópico en el origen de las ciencias sociales.
– Filosofía. Los pensadores y filósofos no solo lidiaron con la pregunta sobre cómo sería un mundo mejor, sino cómo lograrlo. Una justificación para su investigación se halla en la definición dada por los socialistas utópicos sobre las ciencias sociales. Aunque buscaban alejarse de la tradición filosófica, su idea de la ciencia estaba inspirada en concepciones filosóficas e incluso metafísicas. Extendiéndose mucho más allá de los límites de las ciencias sociales contemporáneas, las doctrinas de Saint-Simon, Fourier y Owen aparecen en retrospectiva como una combinación desconcertante de intuición brillante y de simplificación excesiva de un pensamiento original. Entre las disposiciones propuestas por el socialismo utópico estaba no solo abolir la familia, sino también el desarrollo de industrias por cuenta de particulares, la proclamación de la armonía social y la conversión de la función del Estado en una superintendencia más de producción.
– Reflexión sobre el humano y la sociedad. Heredó las meditaciones sobre el humano y la sociedad provenientes del siglo XVIII. Estas reflexiones tenían gran influencia de una larga práctica de escritos utópicos relacionados con la organización social, comenzando con Utopía (1516) de Thomas More.
– Limitaciones. Criticaba el modo de producción capitalista existente y sus resultados, pero no podía explicarlo ni dominarlo. Su visión no incluía una evaluación científica de la realidad de la lucha de clases ni cómo se podría lograr un mundo mejor a partir de esa condición material. Los socialistas utópicos no entendían cómo se maneja el capitalismo, donde los intereses de clase de la clase dominante y de la clase obrera son totalmente opuestos entre sí.
Representantes y posturas del socialismo utópico
Los principales representantes criticaban todo, desde la propiedad privada y la estructura de la familia, hasta el papel del dinero y la degradación de los trabajadores obligados a someterse a sus empleadores.
Trataron de corregir esos problemas, no solo promoviendo una mayor participación del gobierno, sino imaginando e implantando formas radicalmente diferentes de organizar la vida económica y social.
- Henri de Saint-Simon. Creía que la sociedad francesa del siglo XVIII podía transformarse en una sociedad racional y armoniosa dirigida por filósofos y científicos en aras del bien común para la sociedad. Se refirió a la lucha de clases, aunque la describía como la lucha entre quienes trabajan y los ociosos. Creía que los productores de la sociedad, incluyendo la burguesía, se unirían contra los ociosos de la sociedad, como la aristocracia, para crear una sociedad más justa.
- Charles Fourier. Buscaba una desindustrialización de la sociedad como solución al desarrollo capitalista. Visualizaba comunidades cooperativas llamadas “falanges”, donde aún existirían disparidades en el bienestar, pero donde un trabajo poco deseable recibiría un salario más alto. Criticó la sociedad burguesa con mucha mordacidad, señalando cómo la explotación estaba en el núcleo de la civilización. Fue el primero en declarar que en una sociedad determinada el grado de emancipación de la mujer era la medida natural de la emancipación general. Implantó la gran máxima de la filosofía social, donde cada individuo tiene una cierta predilección por algún tipo de trabajo en particular. De este principio dedujo que si se coloca a cada individuo en su propia predilección, haciendo lo que le plazca, se satisfarán las necesidades de todos, sin los medios forzados utilizados por el sistema actual de la sociedad.
- Robert Owen. Fue quizás el socialista utópico más conocido. Había acogido la enseñanza de los filósofos materialistas, que decían que el carácter humano era producto de la herencia y del entorno del individuo durante su vida. Consideraba que había tres grandes obstáculos que bloqueaban la ruta hacia las reformas sociales: la propiedad privada, la religión y la forma existente del matrimonio. Sabía a qué atenerse si los atacaba: la excomunión de la sociedad y la pérdida de su posición social. Esto no le impidió atacarlos sin temor a las consecuencias, sucediendo precisamente lo que había previsto. Su avance en la dirección del comunismo fue el punto de inflexión en su vida. Mientras era simplemente un filántropo, fue recompensado con riqueza, aplausos y gloria, siendo el hombre más popular en Europa. Sin embargo, cuando sorprendió con sus teorías comunistas, se convirtió en un paria de la vida pública. Execrado de la sociedad, con la prensa conspirando contra él y empobrecido por el fracaso de sus experimentos en Estados Unidos, continuó trabajando directamente con la clase trabajadora durante 30 años.
Ejemplos de colonias utópicas
Las colonias utópicas que se fundaron duraban muy poco tiempo como comunas, e inevitablemente declinaban en agrupaciones capitalistas.
- Comunidades modelo. Fourier construyó planes detallados para comunidades modelo. Consistían en pueblos de alrededor de 1.600 personas, donde cada persona podía elegir rotar a través de diferentes trabajos que le gustara hacer. Buscaba a empresarios ricos y con poder para que respaldaran su modelo de generosidad a la fuerza laboral. Creía que sus experimentos servirían como ejemplo para convencer a los demás de los beneficios de una planificación racional. Hizo una publicidad famosa donde incitaba a los empresarios ricos a invertir en la implantación de sus comunidades modelo. Nadie respondió a su llamado.
- Colonia New Lanark. Robert Owen usó su dinero en 1800 para adquirir las fábricas de algodón en New Lanark, Escocia. Allí estableció una colonia modelo, proporcionando cómodas viviendas y mejores salarios. Así, su fuerza de trabajo podía salvarse de las horribles condiciones de los barrios marginales industriales. Creía firmemente que las personas eran producto de su entorno y por eso se esforzó por mejorar la productividad de New Lanark. Priorizó el bienestar de su gente, en lugar de buscar ganancias. Su generosidad llegó incluso a que se redujera la jornada laboral a diez horas y media. Esto se realizó mientras sus competidores hacían trabajar a su gente durante 13 o 14 horas diarias. Durante una crisis, la colonia dejó de trabajar durante cuatro meses, pero sus trabajadores siguieron recibiendo su salario completo todo el tiempo. Sin embargo, en su opinión, las condiciones relativamente favorables que le aseguraba a sus trabajadores estaban lejos de ser dignas de los seres humanos. Se refería al hecho de que, si bien la situación de los trabajadores en New Lanark era bastante mejor que la de otros trabajadores, seguían sometidos a las reglas del capital.
- Sociedad comunista. La solución de Owen a este dilema era construir una sociedad basada en el trabajo y propiedad colectiva, una especie de comunismo. Creía que la clase dominante sería conquistada por la pura racionalidad del comunismo y cooperaría en su establecimiento. Cuando Owen comenzó a defender sus ideas de establecer el comunismo a mayor escala y abolir la propiedad privada, fue excluido de la sociedad.
- Colonias utópicas americanas. Los experimentos utópicos generaron todo un movimiento de colonias utópicas. Owen pronto comenzó a organizar comunidades socialistas en Estados Unidos, incluyendo la más conocida en New Harmony, Indiana. Se establecieron más de 30 comunidades por separado en EE.UU. durante 1830 y 1840. Owen cayó en desgracia cuando su proyecto comunitario en New Harmony fracasó, en parte debido a que su socio comercial se escapó con todas las ganancias. La idea siguió siendo lo suficientemente popular en 1893 para inspirar al periodista socialista y radical William Lane a establecer la desafortunada colonia de Nueva Australia en Paraguay.
Referencias
- Who were the utopian socialists? Recuperado de solidarity.net.au.
- Utopian socialism. Recuperado de en.wiktionary.org.
- The first modern socialists: their means were utopian, but not their goal. Recuperado de liberationschool.org.
- On Utopian Socialism. Recuperado de medium.com.
- Utopian Socialism. Recuperado de historycrunch.com.