12 Mecanismos de Defensa de Freud y el Psicoanálisis

Los mecanismos de defensa son mecanismos psicológicos inconscientes que reducen la ansiedad que surge de estímulos potencialmente dañinos. Sigmund Freud fue uno de los principales defensores de este constructo. Desarrollados más extensivamente por Anna Freud y consecuentemente la Psicología del Yo, estos tienen su base en la teoría freudiana.

Ejemplos de mecanismos de defensa específicos del organismo o cuerpo humano son: regresión, negación, disociación, proyección, formación reactiva, desplazamiento, racionalización, aislamiento, identificación, sublimación, anulación, compensación…

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El Psicoanálisis es una praxis formulada por Sigmund Freud (1856 – 1939) para el tratamiento de trastornos psicopatológicos a partir del diálogo entre el paciente y el psicoanalista. Con más de un siglo de antigüedad, ha dejado marcas indelebles en la historia y cultura de la humanidad.

La praxis no está exenta de polémica y su desarrollo ha tenido diversas bifurcaciones e influencias en otras teorías psicológicas como la terapia cognitivo-conductual o la Psicología del Yo.

Entre los psicoanalistas más reconocidos y prolíficos se encuentran Sigmund Freud (su fundador), Melanie Klein, Anna Freud, Donald Winnicott y Jaques Lacan, entre otros.

¿Qué es un mecanismo de defensa?

En los inicios de su teoría, Freud concibe la escisión de la conciencia (elaboración teórica previa a la concepción del inconsciente) como un mecanismo de defensa y alega que el aparato psíquico vive bajo un Principio de Defensa en el que utiliza distintos mecanismos para defenderse del displacer.

La defensa consistía en el acto de separación de una Representación inconciliable del Monto de Afecto al que estaba ligada. La representación inconciliable pasaba a una “conciencia escindida”, mientras que el Monto de Afecto se ligaba a una Representación Sustitutiva que guardaba un nexo lógico con la inconciliable.

Temporalmente la defensa tendría éxito en su cometido: el sujeto ha olvidado aquello inconciliable y lleva su vida con normalidad. Sin embargo eventual e inevitablemente fracasará y de esta unión entre Rep. Sustitutiva y Monto de Afecto devendría un síntoma.

Ésta es la base del concepto. Anna Freud lo revisaría años después, agregando que son distintas modalidades parcialmente inconcientes que el Yo lleva adelante para suprimir sus excitaciones internas, recuerdos y fantasías.

Tipos de mecanismos de defensa y en qué consisten

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Antes de dar un listado de mecanismos, es necesario aclarar que éste no es exhaustivo y que no se da sólo un mecanismo; generalmente se utilizan varios simultáneamente y para distintos recuerdos y fantasías.

También es importante mencionar que los mecanismos son defensas “secundarias”, pues antes ocurrió la Represión que hace olvidar aquellos recuerdos y experiencias displacenteros de los que, ante el peligro de volver a surgir a la conciencia, el Yo se defiende echando mano de estas herramientas psíquicas.

Es decir que estos mecanismos son manifestaciones del retorno de lo reprimido. Son, a su vez, defensas y síntomas ya que el sujeto, aunque sufre menos que si no lo hiciera, padece el uso de estos mecanismos.

La represión

Mecanismo fundante del aparato psíquico, opera en dos instancias distintas.

La represión primaria

Ocurre exclusivamente en el Inconsciente y permite la inscripción en la psique de la representación de la pulsión sexual, lo que permite que el sujeto sea capaz de desear y buscar el cumplimiento de su deseo.

Se podría decir que es la creación de un vacío o una falta gracias a la cual el sujeto podrá desear completarla, al mismo tiempo que le dará la fuerza al aparato psíquico para mantener inconscientes aquellas vivencias que le recuerden que esta falta existe.

La represión secundaria

También llamada represión propiamente dicha.

Cuando una representación se vuelve intolerable para el Yo, el aparato psíquico la reprime, volviéndola inconciente, por lo que el sujeto la “olvida” (o, más bien, desconoce que la recuerda).

El yo sigue como si nunca hubiera ocurrido dicho acontecimiento hasta el fracaso de la defensa, tras lo cual vuelve a intentar reprimir la representación o bien, se vale de otros mecanismos para someterla y mantenerla olvidada.

Forclusión 

Según Jacques Lacan, este mecanismo es como una represión pero mucho más radical y se encuentra a su mismo nivel (es decir, previo a los retornos de lo reprimido).

La forclusión ocurre cuando el sujeto se encuentra con una representación o significante que le genera tanta angustia que es incapaz de reprimirlo, pues para hacerlo necesita previamente aceptar su existencia.

Es decir que el sujeto rechaza de tal forma esta representación que rehúsa su existencia misma, produciendo la forclusión de ese significante, el cual no entra nunca al cúmulo de representaciones inconscientes, a diferencia de aquellos contenidos reprimidos.

Formación reactiva

El sujeto, ante el retorno de una representación reprimida, manifiesta su total opuesto como una forma de defenderse ante este conflicto o amenaza.

Por ejemplo, un niño odia a su hermano menor pero se siente culpable por dichos sentimientos y los reprime. Dado que la represión fracasa, el hermano menor manifiesta un intenso amor y sobreprotección hacia su hermano aunque sus acciones hacia él seguirán estando marcadas por el odio.

Otro ejemplo conocido se encuentra en la película “El sexto sentido”. En ella una adolescente muere a causa de una supuesta larga y desconocida enfermedad. Sin embargo se revela luego que era la madrastra quien la enfermaba, la misma que manifestaba un enorme amor y cuidado hacia la niña como formación reactiva.

Regresión

Ocurre cuando, ante la angustia de un conflicto emocional o una representación, el sujeto regresa a comportamientos anteriores o infantiles, como consecuencia de la pulsión regresando a satisfacciones previas, a las cuales ha quedado fijada por su historia infantil.

Por ejemplo, un adulto que se encuentra en una situación conflictiva en su trabajo se enferma. En consecuencia, no puede ir a trabajar, al mismo tiempo que requiere ser cuidado y atendido de forma parecida a un niño que no puede valerse por sí mismo.

Proyección

Ocurre cuando una representación reprimida se proyecta hacia afuera de forma desfigurada. El sujeto, en vez de reconocer dicha percepción o pensamiento, se lo atribuye a un agente externo.

Freud hace un abordaje gramatical de la proyección, tomando como ejemplo el enunciado “yo lo amo” y sus posibles contradicciones:

Contradicción de verbo. El enunciado se transforma en “yo lo odio” y su proyección será él me odia y me persigue.

Contradicción de objeto directo. El enunciado se transforma en “yo la amo” y su proyección será ella me ama.

Contradicción de sujeto. El enunciado se transforma en “ella lo ama”  su proyección será él la ama.

Freud se ocupó extensamente de este mecanismo para intentar explicar el caso de paranoia de Paul Schreber. Él hace uso de este mecanismo para explicar la paranoia del famoso juez, aduciendo sentimientos homosexuales inconscientes hacia su médico que serían proyectados en la ideación persecutoria de éste hacia Schreber.

Racionalización

Consiste en la justificación de aquellas acciones que realizamos y cuyo motivo reprimido no queremos reconocer. El sujeto da razones variadas (a menudo verdades a medias) para explicar su comportamiento, escondiendo para los demás y para sí mismo su motivación inconsciente y reprimida.

Por ejemplo, una persona con un deseo inconsciente de suicidio podría cometer acciones peligrosas y justificarlas para no reconocer el deseo de lastimarse, como cruzar la calle cuando el semáforo se encuentra en verde y racionalizarlo diciendo que está apurado o demorado.

Conversión histérica

Muy parecida a la actual hipocondría, el sujeto reprime la representación a cambio de manifestar un síntoma físico como incapacidad para hablar o mover ciertas partes del cuerpo. Esta discapacidad generalmente guarda un nexo lógico con aquello reprimido.

Un caso famoso de Freud, en los inicios de su teoría, es el de Elizabeth von R., quien sufría de una parálisis en las piernas. A través del análisis, Freud descubre en ella deseos de casarse con su cuñado y culpa a raíz de dicho deseo por haber tenido ese pensamiento en el funeral de su hermana.

Una vez el recuerdo es “revivido” y Elizabeth admite lo que siente, su parálisis se cura.

Delirio

Tanto para Lacan como para Freud, el delirio, lejos de ser la manifestación de un síntoma, es una defensa y un intento de cura. Para Freud, el delirio es la reconstrucción del mundo de tal forma que se pueda aceptar aquello que ha sido expulsado de la conciencia.

El delirio es la forma en que el sujeto justifica aquellos sucesos o representaciones alucinatorios. Íntimamente relacionado con la forclusión, el delirio es la forma de “aceptar” aquellos significantes forcluídos que el sujeto percibe como agentes externos y no cómo estímulos provocados por él mismo.

Condensación

Es uno de los procesos del inconsciente y ocurre principalmente en los sueños. Fragmentos reprimidos se unen con pensamientos conscientes, de tal forma que la nueva figura/representación no se asemeja al contenido reprimido y sólo contiene un fragmento de éstos.

En los síntomas se evidencia la condensación, pues éste está sobredeterminado por varios contenidos inconscientes, los cuales se expresan parcialmente condensándose con contenidos conscientes.

Por ejemplo, el síntoma de una persona con la compulsión de revisar que la cerradura de su casa esté cerrada podría tener varias explicaciones el temor a que su intimidad sea invadida pero también a exponer sus deseos inconscientes reprimidos. La puerta representaría la entrada y la salida al inconsciente por condensación.

Desplazamiento

Se le podría llamar también formación sustitutiva, pues constituye el desplazamiento psíquico de un elemento importante inconsciente a uno no importante. De tal forma, los contenidos inconscientes y reprimidos por el sujeto se le presentan como ajenos. No puede reconocerse en sus pensamientos o acciones por obra del desplazamiento.

El ejemplo común se encuentra en los sueños. Cuando las personas despiertan y evocan un sueño acontecido sienten sus contenidos como ajenos a su vida y desconocen de dónde provendrían dichas imágenes dado que los elementos importantes han sido desplazados hacia los irrelevantes.

Negación

Este mecanismo ocurre como una forma de expresar una representación o pensamiento reprimido de forma consciente. Es ya una cancelación de la represión -lo inconsciente ha devenido consciente- pero aún no una aceptación de lo reprimido. La función intelectual se separa del proceso afectivo.

Por ejemplo, a raíz de un sueño emotivo y de su posterior interpretación, el sujeto afirma: “Esa mujer no es mi madre”. Dicha negación constituye la manifestación de un contenido reprimido -la mujer en el sueño representa a la madre- y el sujeto puede enunciarlo, a condición de negarlo.

La negación le permite mantener reprimido el afecto de la representación sin tener que olvidarla.

Sublimación

Poco se sabe de este mecanismo, pues es mencionado por Freud en breves ocasiones en diversos escritos. A diferencia de los demás mecanismos, en éste no hay un conflicto entre el Yo y lo reprimido, sino más bien una vía placentera a través de la cual lo inconsciente puede manifestarse.

El ejemplo paradigmático se encuentra en el arte, donde mociones pulsionales edípicas, incestuosas o sexuales se expresan a través de objetos artísticos. Si bien no dejan de ser contenidos inconcientes, el sujeto no padece su manifestación ni la defensa que acciona contra éstos, a su vez que produce un objeto en el que otros también pueden expresar su inconsciente al identificarse.

Conclusión

Como se expresó anteriormente, los mecanismos de defensa no se dan nunca en estado “puro” o aislados; el aparato psíquico siempre se vale de varios para defenderse frente a las mociones pulsionales inconscientes que le agobian.

Es por ello el síntoma siempre está sobredeterminado, es decir que debe su existencia a varias razones y representaciones inconscientes.

Es por ello que una simple tos podría ser la manifestación de un desplazamiento (al sujeto le resulta extraño toser sin ningún motivo aparente) sino también una regresión (actúa comportamientos infantiles como estar enfermo para demandar cuidados). A su vez, la aparición de ambos mecanismos da cuenta de un tercero, la condensación.

Referencias

  1. Freud, S.: La interpretación de los sueños, Amorrortu Editores (A.E.), tomo IV, Buenos Aires, 1976.
  2. Freud, S.: La negación, A.E., XIX, ídem.
  3. Freud, S.: Pulsiones y destinos de pulsión, A.E., XIV, ídem.
  4. Freud, S.: La represión, ídem.
  5. Freud, S.: Lo inconsciente, ídem.
  6. Freud, S.: Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descripto autobiográficamente, XII, ídem.
  7. Freud, S.: Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, XI, ídem.
  8. Lacan, J.: El Seminario. Libro 3: Las psicosis, Paidós, Buenos Aires, 1994.
  9. Freud, S.: Las neuropsicosis de defensa, III, ídem.
  10. Freud, S.: Las neuropsicosis de defensa, Amorrortu Editores (A.E.), tomo III, Buenos Aires, 1976.
  11. Freud, S.: Estudios sobre la histeria, II, Buenos Aires, 1976.

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