Psicología Emocional: Teorías de las Emociones

La psicología emocional estudia cómo se manifiestan las emociones en los seres humanos. Lo hacen a través de la activación fisiológica, respuestas conductuales y procesamiento cognitivo:

  • Cada emoción provoca un nivel de activación fisiológica determinado. Esta activación se manifiesta con cambios en el sistema nervioso autónomo (SNA) y en el neuroendocrino.
  • Las respuestas conductuales suelen ser motoras, sobre todo se activa la musculatura facial.
  • El procesamiento cognitivo se realiza antes y después de sentir la emoción, antes para evaluar la situación y después para ser consciente del estado emocional en el que nos encontramos.

psicología emocional

Las emociones son patrones conductuales, cognitivos y fisiológicos que se dan ante un estímulo determinado. Estos patrones difieren en cada especie y nos permiten ajustar nuestra respuesta dependiendo del estímulo, su contexto y nuestra experiencia previa.

Por ejemplo, si vemos a alguien llorando podemos sentir emociones tanto positivas o negativa y actuar en consecuencia. Puede que esté llorando de pena o de alegría. en el primer caso sentiríamos una emoción negativa e iríamos a consolarlo y en el segundo sentiríamos una emoción positiva y nos pondríamos alegres.

En los seres humanos las emociones son especiales, pues van acompañadas de sentimientos. Los sentimientos son experiencias privadas y subjetivas, son puramente cognitivas y no van acompañadas de conductas. Un sentimiento es, por ejemplo, lo que sentimos (valga la redundancia) cuando vemos un cuadro o escuchamos una canción.

Se cree que los sentimientos son específicos de los humanos porque no cumplen una función adaptativa, ya que los sentimientos no vienen precedidos de una respuesta conductual a los estímulos. Por ello, se cree que en la evolución filogenética (evolución de las especies) aparecieron antes las emociones y posteriormente los sentimientos.

Otra de las funciones de las emociones es modular la memoria, ya que la forma en la que guardamos una información depende en gran medida de la emoción que sentimos al obtenerla. Por ejemplo, recordaremos mejor el teléfono de una persona que nos gusta que el de una casa en alquiler.

Las emociones son elicitadas por estímulos que resultan relevantes, ya sea por su importancia biológica, por sus características físicas o por la experiencia previa del individuo. En los humanos, las emociones pueden ser provocadas incluso por pensamientos o recuerdos.

3 componentes de la respuesta emocional

La respuesta emocional está formada por tres componentes: musculoesquelético, neurovegetativo y endocrino. Estos componentes nos llevan a un estado de activación (arousal) determinado para preparar al organismo para dar una respuesta adaptativa ante el estímulo y para comunicar a los individuos que nos rodean nuestras emociones.

El componente musculoesquelético engloba los patrones de respuestas conductuales adaptados a cada situación. Además de dar una respuesta al estímulo, estos patrones también sirven para dar información a los demás sobre nuestro estado de ánimo.

Por ejemplo, si un desconocido entra en una parcela y hay un perro que le enseña los dientes la persona sabrá que el perro lo ha identificado como un intruso y que, si se adentra más, posiblemente le ataque.

El componente neurovegetativo engloba las respuestas del SNA. Estas respuestas activan los recursos energéticos necesarios para llevar a cabo las conductas apropiadas para la situación en la que se encuentra la persona.

Tomando el ejemplo anterior, la rama simpática del SNA del perro aumentaría su activación para preparar la musculatura, que se pondría en marcha si finalmente tiene que atacar al intruso.

La función principal del componente endocrino es reforzar las acciones del SNA, segregando hormonas que aumenten o disminuyan la activación de este sistema según requiera la situación. Entre otras hormonas, suelen secretarse catecolaminas, como la adrenalina y noradrenalina, y hormonas esteroideas.

Teorías de la emoción

Teoría de Darwin

A lo largo de la historia, muchos autores han desarrollado teorías y experimentos para intentar explicar cómo funcionan las emociones.

Una de las primeras teorías descritas al respecto se incluye dentro del libro La expresión de las emociones en el hombre y los animales (Darwin, 1872). En este libro, el naturalista inglés explica su teoría sobre la evolución de la expresión de las emociones.

Esta teoría está basada en dos premisas:

  1. El modo en el que actualmente las especies expresan sus emociones (gestos faciales y corporales) ha evolucionado a partir de conductas simples indicativas de la respuesta que usualmente da el individuo.
  2. Las respuestas emocionales son adaptativas y cumplen una función comunicativa, de modo que sirven para comunicar a otros individuos qué sentimos y qué conductas vamos a llevar a cabo. Como las emociones son el resultado de la evolución, seguirán evolucionando adaptándose a las circunstancias y perdurarán a lo largo del tiempo.

Más tarde, dos psicólogos elaboraron dos teorías sobre la emoción de forma separada. El primero fue el psicólogo americano William James (1884) y el segundo el psicólogo danés Carl Lange. Estas teorías fueron combinadas en una sola y hoy en día es conocida como la teoría de James-Lange.

Teoría de James-Lange

La teoría de James-Lange establece que, cuando recibimos un estímulo, primero es procesado sensorialmente en la corteza sensorial, después la corteza sensorial envía la información a la corteza motora para desencadenar la respuesta conductual, y, por último, la sensación de la emoción se hace consciente cuando toda la información de nuestra respuesta fisiológica llega a la neocorteza (véase la figura 1).

teoría de James Lange


Figura 1. Teoría de James-Lange (adaptación de Redolar, 2014).

Aunque hay estudios cuyos resultados apoyan la teoría de James-Lange, parece ser que no está completa, ya que no puede explicar por qué en algunos casos de parálisis en los que no es posible dar una respuesta fisiológica, las personas siguen sintiendo las emociones con la misma intensidad.

Teoría de Cannon-Bard

En 1920, el fisiólogo americano Walter Cannon creó una nueva teoría para rebatir la de James-Lange, basándose en los experimentos realizados por Philip Bard.

Los experimentos de Bard consistían en realizar lesiones progresivas en gatos, desde la corteza hasta las áreas subcorticales, y estudiar su conducta cuando se les presentaba un estímulo emocional.

Bard descubrió que, cuando las lesiones se producían en el tálamo, los animales sufrían una reducción en la expresión de sus emociones. A su vez, si las lesiones eran producidas en la corteza, tenían una reacción exagerada a los estímulos, en comparación con las respuestas dadas antes de producirle la lesión.

Como la teoría fue realizada en base a estos experimentos, fue llamada teoría de Cannon-Bard. Según esta teoría, en primer lugar, la información del estímulo emocional sería procesada en las zonas talámicas, siendo el tálamo el encargado de poner en marcha las respuestas emocionales.

La información sensorial procesada llegaría también a la corteza a través de las vías talámicas ascendentes y la información emocional ya procesada iría a la corteza a través de las vías del hipotálamo.

En la corteza se integraría toda la información y se haría consciente la emoción (véase la figura 2).

Teoría de Cannon Bard

Figura 2. Teoría de Cannon-Bard (adaptación de Redolar, 2014).

Esta teoría se diferencia principalmente de la de James-Lange, en que, mientras la primera defendía que la sensación consciente de sentir una emoción vendría precedida por la activación fisiológica, en la segunda teoría la sensación consciente de la emoción se sentiría al mismo tiempo que la activación fisiológica.

El primer circuito específico para la emoción

El primer circuito específico para la emoción fue elaborado por Papez en 1937. 

Papez basó su propuesta en las observaciones clínicas realizadas a pacientes con lesiones en el lóbulo temporal medial y en estudios con animales con el hipotálamo lesionado. Según este autor, una vez que la información sobre el estímulo llega al tálamo se divide en dos vías (véase la figura 3):

  1. La vía del pensamiento: Lleva la información sensorial del estímulo desde el tálamo a la neocorteza.
  2. La vía del sentimiento: lleva la información del estímulo hasta el hipotálamo (concretamente hasta los cuerpos mamilares) donde se activan los sistemas motores, neurovegetativos y endocrinos. Posteriormente se enviaría la información hasta la corteza, siendo esta última vía bidireccional (hipotálamo o corteza).

circuito de papez


Figura 3. Circuito de Papez (adaptación de Redolar, 2014).

En cuanto a la percepción de los estímulos emocionales, Papez estipuló que podía realizarse de dos maneras (véase la figura 3):

  1. Activando la vía del pensamiento. La activación de esta vía liberaría los recuerdos sobre experiencias previas en las que se presenció el mismo estímulo, la información del estímulo y los recuerdos previos se enviarían a la corteza, donde se integraría la información y se haría consciente la percepción del estímulo emocional, de modo que se percibiría el estímulo en base los recuerdos.
  2. Activando la vía del sentimiento. De esta manera simplemente se activaría la vía bidireccional del hipotálamo a la corteza, sin tener en cuenta las experiencias previas.

En la década siguiente, concretamente en 1949, Paul MacLean amplió la teoría de Papez creando el circuito de MacLean. Para ello se basó en los estudios realizados por Heinrich Klüver y Paul Bucy con monos Rhesus a los que se les había lesionado los lóbulos temporales.

MacLean otorgó mucha importancia al papel de hipocampo como integrador de la información sensorial y fisiológica. Además, incluyo en su circuito otras áreas como la amígdala o la corteza prefrontal, que estarían conectadas con el sistema límbico (véase la figura 4).

circuito de maclean

Figura 4. Circuito de MacLean (adaptación de Redolar, 2014).

Teorías actuales sobre la emoción

Actualmente existen tres grupos bien diferenciados de teorías psicológicas sobre la emoción: las teorías categóricas, las dimensionales y las de componentes múltiples.

Teorías categóricas

Las teorías categóricas tratan de distinguir las emociones básicas de las complejas. Las emociones básicas son innatas y se encuentran en muchas especies. Los humanos las compartimos, independientemente de nuestra cultura o sociedad.

Estas emociones son las más antiguas, evolutivamente hablando, y algunas formas de expresarlas son comunes en varias especies. Las expresiones de estas emociones se realizan a través de patrones de respuestas simples (neurovegetativas, endocrinas y conductuales).

Las emociones complejas son adquiridas, es decir, son aprendidas y modeladas mediante la sociedad y la cultura. Evolutivamente hablando, son más nuevas que las emociones básicas y son especialmente importantes en los humanos porque puede ser moldeada por el lenguaje.

Van apareciendo y perfeccionándose a medida que la persona va creciendo, y se expresa a través de patrones de respuestas complejos que, a menudo, combina varios patrones de respuestas simples.

Teorías dimensionales

Las teorías dimensionales se centran en describir las emociones como un continuo en vez de en términos de todo o nada. Es decir, estas teorías establecen un intervalo con dos ejes (por ejemplo, valencia positiva o negativa) e incluyen a las emociones dentro de ese intervalo.

La mayoría de las teorías existentes toman como ejes la valencia o el arousal (intensidad de la activación).

Teorías de componentes múltiples

Las teorías de componentes múltiples consideran que las emociones no son fijas, ya que una misma emoción puede sentirse de forma más o menos intensa dependiendo de ciertos factores.

Uno de los factores que se ha estudiado más dentro de estas teorías es la valoración cognitiva de la emoción, es decir el significado que le damos a los acontecimientos.

Algunas de las teorías que se pueden englobar dentro de estas categorías son la teoría de Schachter-Singer o teoría de los dos factores de la emoción (1962) y la teoría de Antonio Damasio descrita en su libro El error de Descartes (1994).

La primera teoría da gran importancia a la cognición a la hora de elaborar e interpretar las emociones, ya que se dieron cuenta de que una misma emoción podía experimentarse teniendo activaciones neurovegetativas diferentes.

Damasio, por su parte, intenta establecer una relación entre las emociones y la razón. Ya que, según su teoría del marcador somático, las emociones pueden ayudarnos a tomar decisiones, incluso pueden sustituir a la razón en algunas situaciones en las que hay que dar una respuesta rápida o no se conocen bien todas las variables.

Por ejemplo, si alguien se encuentra en una situación peligrosa lo normal no es ponerse a pensar y razonar qué hacer, si no expresar una emoción, el miedo, y actuar en consecuencia (huyendo, atacando o quedándose paralizado).

Referencias

  1. Cannon, W. (1987). The James-Lange theory of emotions: a critical examination and an alternative theory. Am J Psychol, 100, 567-586.
  2. Damasio, A. (1996). The somatic market hypothesis and the possible functions of the prefrontal cortex. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci, 351, 1413-1420.
  3. Papez, J. (1995). A proposed mechanism of emotion. J Neuropsychiatry Clin Neurosci, 7, 103-112.
  4. Redolar, D. (2014). Principios de la emoción y la cognición social. En D. Redolar, Neurociencia cognitiva (págs. 635-647). Madrid: Médica Panamericana.
  5. Schachter, S., & Singer, J. (1962). Cognitive, social, and physiological determinants of emotional state. Psychol Rev, 69, 379-399.

Libros recomendados

Damasio A. El error de Descartes. Barcelona: Crítica, 2006.

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